| Notas |
- Obtuvo una muy buena educación y se enroló en 1825 en el ejércitos argentino que participó en la guerra del Brasil. Combatió en las batallas de Ituzaingó y Camacuá.
De regreso a Buenos Aires, participó en la revolución del general Juan Lavalle contra el gobernador Manuel Dorrego, y combatió en la batalla de Navarro. Posteriormente se incorporó al ejército con que el general José María Paz invadió la provincia de Córdoba, y participó en las batallas de San Roque, La Tablada, Oncativo y La Ciudadela.
Durante un tiempo permaneció refugiado en Bolivia, pero hacia 1832 regresó a Buenos Aires. Se pronunció por la fracción moderada del partido federal, que respondía al gobernador Juan Ramón Balcarce, y su casa fue atacada por la Mazorca.
Huyó a Montevideo en 1835, y de allí pasó a su provincia natal, Corrientes. Combatió a órdenes del gobernador Genaro Berón de Astrada en la batalla de Pago Largo, y huyó nuevamente al Uruguay.
Hizo la campaña de Lavalle comenzada en 1839, y peleó en Yeruá, Sauce Grande, Don Cristóbal, Quebracho Herrado y Famaillá. Acompañó los restos de Lavalle a Bolivia, y de allí pasó a Chile.
Muerte de Aquino y venganza de Urquiza
Al llegar las noticias del Pronunciamiento de Urquiza a Chile, a mediados de 1851, se embarcó rumbo a Montevideo junto con Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre. El general Justo José de Urquiza lo incorporó al Ejército Grande con el grado de coronel, y lo puso al mando de un batallón de caballería ? en esa época estas unidades de caballerías se llamaban "divisiones". Éste estaba formado por soldados que habían prestado servicios en el sitio de Montevideo a órdenes del gobierno de Juan Manuel de Rosas. Habían sido incorporados a la fuerza al Ejército, para luchar contra el gobierno de Rosas, a quien reconocían como su líder natural.
Al frente de ese batallón comenzó la campaña hacia Buenos Aires, tratando además con suma crueldad a sus soldados. Cuando algunos de estos hombres reclutados a la fuerza para luchar contra quien querían defender intentaron desertar, fueron fusilados.
Una madrugada, los soldados de su división lo atacaron y asesinaron, junto con todos los oficiales de su cuerpo. Estaban acampados en un lugar llamado Espinillo, a mitad de camino entre Pergamino y San Nicolás de los Arroyos, a bastante distancia del grueso del Ejército, por lo que pudieron ejecutar su rebelión sin problemas, y enseguida huyeron sin ser vistos ni oídos. Sólo unas horas más tarde, su campamento vacío y sus cadáveres fueron descubiertos por otros oficiales. Uno de los soldados había cometido el error de dejar vivo a un oficial, que contó que no habían sido atacados por los enemigos, sino por sus propios soldados.
Los soldados federales llegaron al campamento de Rosas en Santos Lugares y se negaron a desmontar de sus caballos hasta ser recibidos por el mismo general Rosas. Más tarde pelearon en la batalla de Caseros como soldados de Rosas.
Después de Caseros, Urquiza ordenó fusilar a los soldados de la división Aquino. Muchos cientos de prisioneros fueron asesinados por ello, por orden de Urquiza, que así castigaba la "traición? de soldados unidos a la fuerza para luchar contra su provincia y su gobierno. Se dijo que fueron muertos muchos más soldados de los que formaban el batallón de Aquino. [2]
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