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- Pedro Martínez de Iriarte Yanci Argañaraz, que nació en Jujuy y allí recibió el sacramento de la Confirmación el 25-XI-1668, siendo su padrino Diego de Carvajal y Vargas (marido de Isabel de Ibarguren y Argañaraz de Murguía). Muerto su padre, obtuvo por Real Cédula del 1-III-1686, la confirmación de aquella encomienda de los indios "tolombones" desnaturalizados en el valle de Choromoros. (Ya su padre había sido feudatario del pueblo calchaquí de Tolombón en 1613, por merced del Gobernador Quiñones y Osorio).
El 4-1-1687 el Procurador de la ciudad de San Miguel de Tucumán, Diego de Jauregui Vaquedano, pidió al Cabildo local que compeliera a los encomenderos ausentes de San Miguel, avecindarse ahí. Pedro Martínez de Iriarte figura como vecino de "la ciudad de Jujuy" lo mismo que su sobrino "el yjo de don "Franc" Palacios" (Juan Palacios, mi ascendiente), beneficiado con el pueblo indígena de Golpes. A todos esos encomenderos ausentes, el Cabildo tucumano resolvió darles un plazo de seis meses para que "se poblasen y fundasen, en San Miguel, so pena de perdimiento de sus derechos. Los indios de Tolombón, en el valle de Choromoros, estaban repartidos en dos feudos; uno a cargo de Pedro Martínez de Iriarte, y el otro a Pedro Martínez de Pastrana, y acudían, cruzando el río Colalao, a la iglesia lugareña de San Pedro para adoctrinarse. Pedro Martínez de Iriarte poseía, además, "en el Río arriba del valle de Choromoros" (río de la Anta), cerca de su encomienda, una estancia con capillita que hacía de vice parroquia; la cual disponía de "dos ornamentos para decir misa, con vinageras, cáliz, misal algo viejo, todo propio del dueño desta hacienda", como lo declaró el cura de Colalao Alonso Ruiz Marañón, el 13-VI-1692, al Provisor y Vicario del Obispado de Tucumán, Arcediano Bartolomé Dávalos. Dicho cura percibía de las estancias aledañas de los españoles, los emolumentos de entierros y matrimonios, sin organizar cofradía ninguna "por ser sus feligreses de los calchaquíes que redujo el señor Don Alonso Mercado y Villacorta con quienes no se hace poco en instruirlos en la fee católica y enseñarles la doctrina cristiana".
Acaso obligado por aquel plazo de seis meses que el Cabildo tucumano otorgara a los encomenderos de su distrito para avecindarse en su ciudad, provocó el traslado de Pedro Martínez de Iriarte de Jujuy a San Miguel de Tucumán. Ahí casó con Inés Gutiérrez.
por Carlos F. Ibarguren
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