| Notas |
- Religiosa. Poseída de vocación religiosa ingresó al Monasterio de las Catalinas, donde habitaba a comienzos de octubre de 1822. Consta que, cuando menos en 1819, quizás antes, la religiosa había enloquecido en cuyo estado, y en determinadas circunstancias la Priora se veía obligada a encarcelarla. La personal desdicha de esta monja y las medidas precaucionales adoptadas por la Superiora fueron utilizadas como argumentos en favor de la llamada "Reforma eclesiástica" que Rivadavia llevó a cabo. El periódico El Centinela, dirigido por Juan Cruz Varela utilizó y magnificó esa alteración neuropsiquiátrica de Sor Vicenta como pretexto para un sonado "affaire". En efecto, en el seno de la Sala de Representantes de Buenos Aires, el diputado Irigoyen presentó con fecha 9 de octubre de 1822, un proyecto donde propiciaba que la Reforma se extendiera a los monasterios de religiosas reclusas, so capa de velar misericordiosamente por la salud corporal de personas que, como en el caso de la enferma referida, pudiesen acaso existir. El proyecto mereció el apoyo del sacerdote regalista Julián Segundo de Agu?ero, principal interesado en propiciar la Reforma Eclesiástica. Antes de las 48 horas, el gobierno intervino el Monasterio de las Catalinas, nombrando una comisión para que examinara a la enferma, y dictaminase al respecto. Componían ese elenco, conjuntamente con el gobernador del Obispado, tres conocidos profesionales del arte de curar: los Dres. Juan Antonio Fernández, en su carácter de Prefecto del Departamento de Medicina de Buenos Aires; Pedro Rojas, médico de Policía, y Marias Rivero, médico del referido Monasterio. Los comisionados elevaron un informe al gobierno el 12 de octubre, y del mismo se dio traslado al Venerable Deán y Cabildo Eclesiálstico, dos días después. A su vez, esta autoridad religiosa lo evacuó, el día 18, reconociendo que era necesario proceder a exclaustrar a la monja para que fuese a curarse a casa de sus padres, hecho que tuvo lugar el 21 de octubre entregándosela al cuidado de su madre. Se ignora la suerte posterior de la exclaustrada. En agosto de 1950, una comisión del Instituto del Museo de la Iglesia en la Argentina integrada por los estudiosos Canón. Manuel Juan Sanguinetti, Mons. Roberto J. Tavella y Julián P. Martínez, y los señores José Torre Revello y Carlos G. Romero Sosa, aconsejó "realizar una investigación exhaustiva sobre la vida de Sor Vicenta Álvarez, declarando que toda la información consignada en El Centinela, en 1822, no comporta en modo alguno, material exhaustivo, y ha sido utilizado con propósito sectario por publicistas como José Ingenieros y su glosador Ángel M. Giménez". [3]
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