Santa María Antonia de Paz y Figueroa Zurita, (*)

Santa María Antonia de Paz y Figueroa Zurita, (*)[1, 2, 3]

Mujer 1730 - 1799  (69 años)

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  • Nombre María Antonia de Paz y Figueroa Zurita 
    Título Santa 
    Sufijo (*) 
    Apodo Mamá Antula 
    Nacimiento 1730  Silípica, Santiago del Estero, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [3
    Sexo Mujer 
    Fallecimiento 7 Mar 1799  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [3
    Enterrado/a Basílica Nuestra Señora de la Piedad, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I61341  Los Antepasados
    Última Modificación 28 Ene 2018 

    Padre Sargento Mayor Miguel de Paz y Figueroa Figueroa Mendoza,   n. 1692, Santiago del Estero, Santiago del Estero, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida 
    Madre Ana de Zurita Suárez 
    ID Familia F22772  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 1730 - Silípica, Santiago del Estero, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 7 Mar 1799 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsEnterrado/a - - Basílica Nuestra Señora de la Piedad, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Fotos
    Paz y Figueroa Zurita, María Antonia
    Paz y Figueroa Zurita, María Antonia
    Oleo de García del Molino
    Paz y Figueroa Zurita, María Antonia de
    Paz y Figueroa Zurita, María Antonia de
    Estampa conmemorativa
    Paz y Figueroa Zurita, Venerable María Antonia de
    Paz y Figueroa Zurita, Venerable María Antonia de
    Estatua sobre su sepulcro y altar en su honor en la Basílica de la Piedad, Buenos Aires.

    Lápidas
    Paz y Figueroa Zurita, Venerable María Antonia de
    Paz y Figueroa Zurita, Venerable María Antonia de
    Sus restos descansan aquí en la Basílica de Nuestra Señora de La Piedad en Buenos Aires

  • Notas 
    • El Papa proclamó Venerable a María Antonia de Paz y Figueroa
      Buenos Aires, 5 Jul. 10 (AICA)

      Venerable sor María Antonia de Paz y Figueroa

      El Santo Padre Benedicto XVI autorizó, el pasado jueves 2 de julio, a la Congregación vaticana para las Causas de los Santos a promulgar el decreto por el que se reconoce que la Sierva de Dios María Antonia de Paz y Figueroa (María Antonia de San José) practicó las virtudes cristianas en grado heroico y la proclamó Venerable. De este modo la religiosa, conocida como "Mamá Antula", dio un paso decisivo en el proceso de su beatificación.

      Nacida en Silípica (Santiago del Estero) en 1730 y muerta en Buenos Aires el 7 de marzo de 1799, fundó la Santa Casa de Ejercicios de Buenos Aires y las Hijas del Divino Salvador.

      María Antonia de Paz y Figueroa y sus ?beatas?

      En 1760, en Santiago del Estero, María Antonia de Paz y Figueroa reunió a un grupo de chicas jóvenes que vivían en común, rezaban, ejercían la caridad y colaboraban con los padres jesuitas. En quel entonces se las llamaba ?beatas?; ahora se les dice laicas consagradas. Durante veinte años María Antonia estuvo al servicio de los padres jesuitas, asistiéndolos especialmente en las tareas auxiliares de los ejercicios espirituales.

      Cuando se produjo la expulsión de los jesuitas en 1767, María Antonia pidió al mercedario Diego Toro que asumiera las tareas propias de la predicación y la confesión, mientras que ella se ocuparía con sus compañeras del alojamiento y las provisiones para continuar con los ejercicios espirituales. La amistad con los jesuitas la siguió manteniendo vía epistolar.

      Viajaba caminando descalza

      Tiempo después abandona Santiago del Estero para organizar ejercicios espirituales en Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y La Rioja. ?Mamá Antula? -así empezaron a llamarla- era una mujer con un estilo muy peculiar. Los viajes los hacía caminando descalza y pidiendo limosnas. No quedan testimonios de cuántas veces preparó ejercicios en algunas ciudades, pero sólo en Tucumán se hicieron sesenta. A pesar de sus viajes por montañas, desiertos y parajes que desconocía, jamás sufrió percance alguno. En Catamarca padeció una enfermedad y fue desahuciada por el médico. ?Me encomendé al Sagrado Corazón y me encontré curada pronto, sin ningún remedio?, aseguró. Una vez se rompió una costilla, en otra ocasión se dislocó un pie ?pero fui curada una y otra vez por una mano invisible?, repetía.

      En Córdoba y Buenos Aires

      En menos de un año organizó en Córdoba ocho tandas de 200 y 300 personas. Y siempre conseguía las limosnas suficientes como para mantener a toda esa gente e incluso en ocasiones había un excedente que sería para ayudar a pobres y presos.

      Pero en Buenos Aires no fue muy bien recibida. La trataron de loca, borracha, fanática y hasta de bruja. El obispo mostró desconfianza y postergó la respuesta por nueve meses, mientras solicitaba informes sobre María Antonia. Luego no sólo le dio autorización sino que además se convirtió en un gran admirador y le dejó un nada despreciable legado

      Terminantemente opositor fue el virrey Vértiz, dada su antipatía visceral hacia todo lo que fuese jesuítico. En esa actitud firme permaneció por dos años y con poderes sobre el terreno religioso, le negó a María Antonia la autorización para organizar los ejercicios espirituales. Pero ella no le dio gran importancia; le dio la espalda y se retiró.

      En esa espera, el dinamismo de María Antonia no tuvo sosiego. Ni bien contó con la autorización, ya tenía todo preparado para iniciar los ejercicios espirituales. La semilla de estas prácticas germinó rápidamente y el éxito logrado entusiasmó al obispo, quien dispuso pagar el alquiler de la casa y puso a su disposición a su mayordomo para cualquier urgencia.

      En tanto, dos amigas suyas habían emprendido en Salta y Tucumán la organización de los ejercicios espirituales. Este hecho, unido a la trascendencia que cobraba esta práctica religiosa, la alentó a darle forma a su pequeño grupo de beatas, con una serie de pasos que comenzaron en un postulantado, la vestición del hábito, y la formulación de votos privados.

      Tiempo después Madre Antula fue invitada desde la Banda Oriental (hoy Uruguay) para propagar los ejercios espirituales.

      Miles de ejercitantes porteños

      Hacia 1788 escribió Ambrosio Funes una carta contando que en ocho años habrían hecho ejercicios espirituales unas setenta mil personas. Por eso proyectaba una casa dedicada especialmente a estas prácticas. Como respuesta obtuvo la donación de tres parcelas de terreno contiguas. Pero faltaba todo lo demás, de manera que inició nuevamente a solicitar ayuda y tuvo como apoderado en esta tarea a Cornelio Saavedra.

      La práctica de los ejercicios espirituales pasó a convertirse en una de las actividades religiosas más prestigiosas de la vida porteña, y tanto los sectores de abolengo, como los de condición humilde encontraron en Mamá Antula a la persona a quien encomendaban sus oraciones por diversas necesidades.

      En 1784 el obispo de Buenos Aires, Sebastián Malvar y Pinto, enviaba una carta al Papa informándole que durante los cuatro años en los que se habían realizado los ejercicios espirituales en esa ciudad, habían pasado unas quince mil personas, sin que se les haya pedido ?ni un dinero por diez días de su estadía y abundante manutención?.

      La gravitación de María Antonia

      En Roma, las cartas de María Antonia a sus amigos los jesuitas, después de ser traducidas al latín, francés, inglés y alemán, eran enviadas a distintas naciones, en particular a Rusia, único país que no había sufrido el destierro de los jesuitas. Ciertos conventos franceses se habían reformado al leer sus cartas. La importancia asignada por el obispo de Buenos Aires a los ejercicios, lo llevó a disponer que ?ningún seminarista se ordenase sin que primero la beata certificase la conducta con que se hubiesen portado en esos ejercicios?. Con lo cual se asignaba a María Antonia un papel significativo en la Iglesia porteña de ese entonces.

      El retiro final

      María Äntonia sentía que le flaqueban las fuerzas. Contaba sesenta y nueve años y no pudo ver concluida su obra. Murió el 7 de marzo de 1799. Pero el grupo de mujeres que la acompañaba se convirtió en una pujante congregación religiosa en 1878, que hoy desarrolla sus tareas apostólicas en varias provincias. El corazón de la Madre Antula sigue palpitando en la Santa Casa de Ejercicios que se conserva en Buenos Aires como uno de los edificios más antiguos de la ciudad y atesora viejos recuerdos en forma de imágenes, muros, puertas y patios, que constituyen un patrimonio vivo de la historia argentina.

  • Fuentes 
    1. [S1254] Don Jerónimo Luis de Cabrera 1528-1574, Moyano Aliaga, Alejandro, (Centro de Estudios Genealógicos de Córdoba, Córdoba, 2003, Editorial Alción.).

    2. [S1234] Los Paz y Figueroa, Bravo de Zamora, Alberto, (Revista #31, Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Bs. As., 2003).

    3. [S556] Costas Romano, Manuel F., Costas Romano, Manuel F., (mcostas2000(AT)yahoo.com.ar).