José Seferino Álvarez Escalada, (*)[1]

Varón 1858 - 1903  (44 años)

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  • Nombre José Seferino Álvarez Escalada 
    Sufijo (*) 
    Nacimiento 26 Ago 1858  Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Bautismo 11 Oct 1858 
    • Fe de bautismo asentada en el folio 109 del libro VIII, autenticada por el cura párroco de Gualeguaychú, cuyo texto es el siguiente: En once de octubre de mil ochocientos cincuenta y ocho, mi Teniente Dn. Millán Zavala bautizó solemnemente en esta parroquia de Gualeguaychú del patriarca Señor San José a una criatura a quien le puso por nombre José Zeferino, que nació el veinte y seis de agosto del presente año, hijo legítimo de Dn. Desiderio Álvarez y de Da. Dorina Escalada (Orientales). Fueron sus padrinos Dn. Antonio Álvarez y Da. Eulalia Baldez de Escalada a quienes advirtió el parentesco espiritual y demás obligaciones y por verdad lo firmo. [Firmado] José Ant° de Echeverría.
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 23 Ago 1903  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Causa: Bronco neumonía 
    • La partida de defunción, existente en el Archivo General del Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires, lleva el número 236 y aparece en el folio 124 del libro I de 1903. Arriba, a la izquierda, se observa "Álvarez, José Seferino\endash Of. 1442", y leemos: Número doscientos treinta y seis - En la capital de la República y a veinte y cuatro de agosto de mil novecientos tres, ante mí el jefe de la octava sección del Registro: Luis Fasanella, de veinte y tres años, soltero, domiciliado en Bartolomé Mitre mil ciento cuarenta declaró que ayer a las siete de la noche falleció José Seferino Álvarez, de bronco neumonía, según el certificado del médico José Rodolfo Semprum que archivo bajo el número de esta acta; que era de sexo masculino, de cuarenta y cinco años, argentino, escritor, domiciliado donde falleció, hijo de Desiderio Álvarez, oriental fallecido, y de Dorina Escalada, oriental domiciliada en La Plata, y casado con Silvia Martínez. Se ignora si testó; leída el acta la firmaron conmigo el declarante y el testigo Miguel Idueña, de veinte y seis años, casado, domiciliado en casa del exponente, quienes han visto el cadáver. [Firmado] L. Fasanella, Miguel Idueña, Juan José Paso.
    Entierro Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [3
    • Fue enterrado en el Cementerio de la Recoleta, pero en 1953 se trasladaron sus restos a su ciudad natal.
    ID Persona I47059  Los Antepasados
    Última Modificación 6 Ene 2024 

    Padre Francisco Desiderio Álvarez Gadea,   n. 23 May 1826, Villa Soriano, Soriano, Uruguay Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.f. 15 Jul 1912 (Edad 86 años) 
    Madre Dorina Escalada Baldez,   c. 13 Dic 1836, Iglesia Santo Domingo, Villa Soriano, Soriano, Uruguay Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.f. 19 Jun 1919 (Edad ~ 82 años) 
    Matrimonio 23 Mar 1857  [2
    ID Familia F18367  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Silvia Martínez 
    Matrimonio 1882  [4
    ID Familia F31194  Hoja del Grupo  |  Family Chart
    Última Modificación 22 Dic 2009 

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 26 Ago 1858 - Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - Causa: Bronco neumonía - 23 Ago 1903 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsEntierro - - Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina Enlace a Google Earth
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    Leyenda del Marcador  : Dirección       : Ubicación       : Ciudad/Pueblo       : Municipio/Alcaldía       : Estado/Provincia       : País       : No Establecido

  • Notas 
    • Periodista. Hizo sus estudio, en la escuela del pueblo natal donde aprendió las primeras letras. y en 1872, pasó al internado fundado por Urquiza en Concepción del Uruguay. La clausura del establecimiento lo sorprendió en tercer año, y para completar los estudios ingresó en la Escuela Normal de Paraná, donde no logró el titulo de maestro a causa de una revuelta estudiantil contra el director José Maria Torres. En 1879, vino a Buenos Aires, iniciándose como periodista del diario El Nacional. Más tarde, hizo crónicas policiales en La Pampa, hasta ingresar en 1881 a La Patria Argentina, donde colaboró y se vinculó con Eduardo Gutiérrez para incorporarse después a La Nación como cronista parlamentario. Su primer libro Esmeraldas, aparecido en 1882, es una serie de veinte cuentos picarescos, sin mayor valor literario. Poco después, en los folletines de La Razón y Sud-América comenzó con éxito la publicación de sus cuadros de costumbres bajo el seudónimo de Nemesio Machuca. Estas escenas llenas de un sano sentido del humor y de un realismo gráfico, pintaban al gaucho entrerriano y pampeano en su lenguaje y hábitos con admirable precisión. Entretanto, fundó un periódico de vida efímera: Fray Gerundio; colaboró en El Fígaro, y después junto con el dibujante español Eduardo Sojo redactó El Qui¡ote, diario satírico, de caricaturas políticas que se hizo muy popular, pero que pronto abandonó. En 1886, a raíz de una pleuresía, se manifestó la enfermedad que minaría su organismo. Al abandonar el periodismo ese mismo año, ingresó en la Policía como Comisario de Pesquisas, organizando la actual División de Investigaciones, y donde permaneció largo tiempo. En ese cargo se puso en contacto directo con los bajos fondos y familiarizóse con la vida porteña. De la información que acumuló dio a conocer dos volúmenes: Galeria de Ladrones de la Capital, 1880 a 1887 (1887), donde incluyó 200 retratos de ladrones, cada uno de los cuales "va acompañado de una descripción del individuo; de la enumeración de sus delitos; de las condenas que ha sufrido y de una ligera reseña de sus hábitos". Estas sumarias descripciones, debidas a la pluma de Álvarez, son acaso las que Ricardo Rojas entendió mencionar al referirse a una Vida de los ladrones de Buenos Aires y sus maneras de robar, como obra autónoma de Álvarez. Es también resultado de esta época, el libro publicado en 1897, bajo el seudónimo de Fabio Carrizo, titulado: Memorias de un vigilante, en el que ya se perfila como el retratista de las clases de "medio pelo" y popular del 70 hasta los primeros años del siglo XX. Nombrado oficial mayor del Ministerio de Marina, se le encomendó contratar marineros para la Armada en la zona del litoral. De este viaje por el Delta y su trato con la gente que poblaba los pajonales de la bravía comarca entrerriana y santafecina, habla en su Viaje al país de los matreros (1891), libro lleno de vida y color locales, escrito con un conocimiento cabal de la tierra y del hombre que la moraba. También en el mismo año editó En el Mar Austral, donde describe Ushuaia, Punta Arenas, Bahía Desolación y los canales fueguinos. En 1898, fundó con el dibujante Manuel Mayol y el escritor Eustaquio Pellicer, españoles los dos, el semanario Caras y Caretas, del que fue su primer director, y que tanta popularidad alcanzó hasta 1952, fecha en que dejó de aparecer. En esa revista, ya con el seudónimo de Fray Mocho, publicó los Cuentos y Cuadros de la Ciudad, los que marcan una evolución definitiva, "la parle más original y amena", donde "se muestra como creador de un procedimiento y un estilo", como dice Ricardo Rojas. Durante cinco años sus páginas semanales, densas y amenas, fueron esperadas con avidez. Eran, por lo general, diálogos en que los personajes al hablar iban retratándose física y moralmente en cada palabra. Con gracia retozona hacía escenas de un auténtico porteñismo, tan a lo vivo, que aparecieron todos los tipos característicos e interesantes de ese tiempo: vividores, arribistas, faroleros, engreídos, el compadrito, el vigilante, el cuarteador, el rentista, viejas criollas, el gaucho, el mayoral, en fin, el arrabal v la Gran Aldea entera, desfilan en este calidoscopio porteño. Enfermo viajó al Paraguay en busca de alivio. Luego regresó a Buenos Aires, donde murió el 23 de agosto de 1903, a los 45 años de edad. AI despedir sus restos, Martiniano Leguizamón dijo de él que "Habla peleado bravamente la vida, había sufrido ocultando las lacerantes heridas con aquella risa juguetona que sólo la muerte pudo arrancar de sus labios, y había vencido destacando su personalidad de escritor nacional, con perfiles netos, inconfundibles". Fray Mocho, en la evocación de Roberto J. Payró, que fue también su amigo, decía "que tenía los ojos vivos y maliciosos iluminando su cara redonda de rasgos abultados, que las viruelas hablan contribuido a hacer toscos sin vulgarizarlos por eso. La boca gruesa, esbozada sonrisa de todos matices, desde el de la burla hasta el de la bondad. El cráneo voluminoso, estaba cubierto de espeso cabello negro, siempre muy corto; ancho de espalda y cargado de hombros, con aire de soldado o de marinero, andaba de una manera peculiar, medio torcido, actitud que los años acentuaron a consecuencia de su mala salud. Usaba siempre una americana oscura, gris o marrón, sombrero blanco caldo sobre el ojo izquierdo y hablaba con voz mezcla de bajo y barítono, áspera, con modulaciones de cantante, que acentuaba al decir un chiste o una "agachada" siempre fácil para su agudísimo ingenio". [4]

  • Fuentes 
    1. [S57] Carlos Calvo, Nobiliario del Antiguo Virreynato del Rio de la Plata, (M. Rocca, Buenos Aires, 1924 y Editorial La Facultad, Buenos Aires, 1936 a 1943), Tomo I, pág. 229 (Confiabilidad: 3).

    2. [S57] Carlos Calvo, Nobiliario del Antiguo Virreynato del Rio de la Plata, (M. Rocca, Buenos Aires, 1924 y Editorial La Facultad, Buenos Aires, 1936 a 1943).

    3. [S507] Zigiotto, Diego M., Zigiotto, Diego M., (dzigiotto1(AT)gmail.com).

    4. [S137] Cutolo, Vicente O., Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, (Editorial Elche, Buenos Aires, 1968. De este diccionario se editaron varias ediciones actualizadas, hasta el 2004.).