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- Estudió en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba, donde conoció al que sería su esposo, José Ignacio "Togo" Díaz, con quien compartió su vida, criando a cuatro hijos.
Comenzó a trabajar como dibujante en el estudio de su esposo durante un tiempo, pero ese trabajo le resultaba ingrato por tratarse de un ámbito muy masculino. Así fue que decidió instalar su propio estudio de diseño en su vivienda particular.
Yadarola realizó múltiples proyectos de vivienda en equipo con su esposo, aunque los únicos registrados en publicaciones fueron: la casa de la familia Díaz en Parque Vélez Sarsfield (1964), la casa Díaz en Cuesta Blanca (1969), la Casa Allende Minetti (1981), la casa Zorzi (1977) y la reforma de Parque Vélez Sarsfield (2004). Pero fundamentalmente, Yadarola dedicó su trabajo al diseño de interiores y mobiliario para el hogar. Desde sus años como estudiante fue una apasionada del diseño de mobiliario, como lo demuestra una bitácora de dibujos a mano alzada que aún conserva su hija y que es un testimonio de indagación y exploración dentro de un ámbito muy específico de la disciplina.
La casa familiar en Parque Vélez Sarsfield (1964) es una obra que Betty Yadarola y Togo Díaz diseñan y construyen de manera conjunta. La vivienda se proyecta hacia adentro, con la intención de lograr la mayor privacidad. Se ubica en un barrio eminentemente residencial, con viviendas entre medianeras, cada una con sus características particulares. Esta situación no propone a los proyectistas ningún tipo de relación contextual. La casa se cierra hacia el exterior y se abre a tres patios de diferente carácter: el ingreso como atrio, el de servicios como apertura hacia el norte y el mayor como expansión del espacio social de la casa. La organización interior de los espacios se presenta en forma de ?U?, alrededor del atrio de ingreso y de un núcleo formado por la chimenea y un sanitario. El lado base de la U es el espacio del estar-comedor y de la habitación principal, que contemplan la posibilidad de integrarse totalmente por medio de una pantalla de madera corrediza. Este tipo de propuestas y soluciones para los espacios interiores de las viviendas, constituye una propuesta distintiva de Yadarola. Ella diseñó en su totalidad el mobiliario interior, especialmente el de la cocina, además de las carpinterías de cedro, resultado de un minucioso estudio del detalle, dentro de las que se destacan los postigones corredizos con tablillas pivotantes.
La casa en Cuesta Blanca (1969) es una casa de verano, de fin de semana, para la propia familia Yadarola-Díaz. Aquí pueden destacarse una par de decisiones proyectuales: por un lado, la ubicación de la casa; por otro, el mobiliario interior. Inmersa en un terreno de cuatro hectáreas, la casa se ubica en un lugar especial, desde el cual se dispersan las miradas. Este lugar particular emplaza el corazón de la casa, desde el que se organizan los tres ejes principales que la estructuran. Uno señala la dirección del ingreso desde la zona más elevada del sitio; otro se desarrolla de manera transversal creando una sucesión de espacios íntimos para las habitaciones; y el tercero construye una ?Y? con los dos anteriores y se despliega de manera concreta hacia el exterior. Esta última es la dirección que organiza, por un lado, el espacio de reunión, una sala de estar con aberturas en las tres direcciones y un hogar que refuerza la idea del corazón de la casa. La decisión respecto al mobiliario fue incorporarlo en su totalidad a la construcción, lo que requirió un preciso ajuste dimensional entre los espacios y los muebles. Esta disposición respondió, por una parte, a la condición de vivienda habitada de manera eventual, donde las posibilidades de un mantenimiento constante se reducen, y por otra parte, al reconocimiento de las costumbres y hábitos propios de una casa de fin de semana, donde la vida tiene una estrecha relación con los espacios exteriores y donde el interior adopta una condición receptiva hacia los mismos.
La casa Allende Minetti (1975) se ubicó en un lote angosto (7,5 m) en el barrio de Nueva Córdoba. Fue proyectada como vivienda de una persona, pero incorporó la posibilidad de abrir dos comunicaciones con la vivienda vecina, perteneciente al hijo de la comitente, una en el espacio de estar y otra en el patio como oportunidad de ampliar el espacio exterior. Aquí Yadarola diseñó el amoblamiento interior, que propone equipos fijos y móviles para todos los espacios. También trabajó en el diseño de carpinterías, incluyendo la única abertura hacia la calle, contenida en un arco de ladrillo visto, con la puerta de ingreso y portón corredizo en planta baja y una grilla de madera de incienso que protege la terraza jardín en planta alta.
El trabajo que realizó, de manera sostenida alrededor de 50 años, integraba una dedicación al conocimiento profundo de los hábitos de sus comitentes, la búsqueda personal acerca de características específicas de los materiales (por lo que se acostumbró a viajar periódicamente a Buenos Aires), un trabajo proyectual intenso explorando soluciones espaciales y detalles constructivos y la inquietud por conocer las nuevas tendencias (así, los viajes y vacaciones familiares se combinaban con visitas a obras de arquitectura y ferias de diseño). Betty Yadarola continúa viviendo en su casa de Parque Vélez Sarsfield en la ciudad de Córdoba. [2]
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