Polidoro Adrián Segers van Laer

Varón 1852 - 1917  (64 años)

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  • Nombre Polidoro Adrián Segers van Laer  [1, 2
    Nacimiento 7 May 1852  Gante, Flandes Oriental, Bélgica Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 1917 
    ID Persona I254186  Los Antepasados
    Última Modificación 24 May 2022 

    Familia María Elizabeth Adriana Craemers,   n. 1856, Amberes, Amberes, Bélgica Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Matrimonio 20 Feb 1875  Iglesia San Ignacio, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Hijos 
    +1. Carlos Luis Augusto María Segers Craemers,   n. 1876
    +2. Alfredo Horacio María Augusto Segers Craemers,   n. 28 Ene 1878, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    +3. Graciela Matilde Juana Ana Segers Craemers,   n. 4 Nov 1884, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    ID Familia F82750  Hoja del Grupo  |  Family Chart
    Última Modificación 24 May 2022 

  • Mapa del Evento
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    Enlace a Google MapsMatrimonio - 20 Feb 1875 - Iglesia San Ignacio, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Notas 
    • Nació el 7 de
      mayo de 1852 en Gante, Bélgica. Era oriundo de una noble
      familia
      flamenca, los condes de Van Laer. Su abuelo, Adrián
      Segers, fue uno de los que se jugaron por la independencia
      de Bélgica. Estuvo a punto de ser quemado vivo por los
      enemigos, lo que le valió las medallas de la Legión
      de Honor y la de la Orden de Leopoldo".

      "Cuando, después del 70, en Buenos Aires se
      respiraba paz y se vivía de Ia abundancia que
      proporcionaban nuestros campos ubérrimos (era nuestra era
      augustana?) los argentinos pensamos en la buena música. Y nuestros
      abuelos tendieron la vista hacia París. Solicitaron un
      cuarteto clásico. Y vino. Tocaba el piano un joven de
      veintidós años, de buena presencia, cabello rubio,
      ojos celestes, mirada penetrante, frente amplia y además
      cordial: era Polidoro A Segers".

      "El director del conservatorio a quien se había
      pedido el cuarteto, puso los ojos en él, lo invitó
      y Polidoro aceptó. En Buenos Aires fue maestro de
      música y canto. Las jóvenes más distinguidas
      de nuestra sociedad aprendieron de él a interpretar a
      Liszt, a Beethoven y a Chopin. Pero no lo sedujeron. El
      había dado palabra a una joven parisina, María
      Craemers, la hizo venir y el 20 de febrero de 1875 se desposaron
      en la iglesia de San
      Ignacio".

      "Y era feliz. Ganaba dinero. Era querido por cuantos lo
      trataban. Pero a su espíritu inquieto esto no le bastaba.
      Se empeñó en estudiar medicina. Junto
      con el doctor Gutiérrez, Ramaugé y Milone
      estudiaban de noche la ciencia de
      Hipócrates. De día, trabajo; de noche estudio hasta
      caldearse los cascos".

      "Segers tenía ya treinta y cuatro años.
      Cuando se trató de dar examen, se encontró con que
      necesitaba título habilitante para ingresar en la
      Facultad? ¿Qué hará?
      ¿Plantará todo? ¡Qué esperanza!
      Esperará. El tiempo y el
      ingenio le darían medios para
      llegar. Entre tanto se le cruzó una oportunidad
      magnífica para conocer Tierra del Fuego".

      "Iba don Ramón
      Lista a explorar aquellas regiones y a sentar definitivamente
      nuestra soberanía sobre ellas. Necesitaba un
      médico. Ningún profesional criollo quiso
      arriesgarse en esa "patriada". El poeta Olegario V. Andrade,
      padre político de Lista, lo exhortó e embarcarse y
      Segers no se hizo de rogar?".

      "Con los conocimientos científicos que
      poseía no le pareció imposible ser "cirujano de
      segunda" en la expedición? Y en noviembre de 1886 lo
      tenemos sobre el Villarino rumbo a Tierra del Fuego".

      "Como capellán iba el padre José Fagnano,
      salesiano. Se hicieron grandes amigos. Cuando pisaron tierra
      firme en San Sebastián, y los 25 hombres de Lista y del
      capitán Marzano hicieron fuego sobre los onas, dejando
      sobre la virgen tierra fueguina veintiocho cadáveres, el
      sacerdote y el médico se levantaron, coléricos,
      en.nombre de la justicia y de
      la humanidad".

      "En su interesante obrita ?Hábitos y
      costumbres de los Onas? describe don Polidoro la
      impresionante muerte de un
      joven de dieciocho años, atrincherado en una roca, con
      sólo su arco? Recibió veintiocho balazos, sin
      contar el tiro de gracia. Su perro estuvo llorando toda la noche
      al lado del heroico ona. Cuando a la mañana siguiente
      fueron el capellán y el médico para enterrar el
      cadáver del mancebo, vieron un espectáculo macabro:
      el perro se había comido todo lo que pudo de su amo, como
      para que esos despojos queridos no cayeran en manos
      enemigas?".

      "Desde aquel día, siempre que había que
      vérselas con indios, eran Segers y Fagnano los encargados
      de parlamentar. La primera vez que les tocó la no
      fácil misión, se
      vieron en figurillas cuando toparon de buenas a primeras con una
      tribu. Estaban ambos perplejos. Entonces el médico -narra
      Fagnano- comenzó a hacer piruetas, a dar saltos y otras
      niñerías. Fue la salvación de ambos. Los
      indios bajaron sus arcos y se acercaron, riendo, a los
      embajadores. Desde entonces fueron los amigos de los
      onas".

      "Y cuando a principios de
      enero de 1887, en Bahía Thetis, se levantó la
      primera capilla, donde celebró monseñor Fagnano,
      fueron las manos piadosas de Segers las que más trabajaron
      en los rudos menesteres de albañil y carpintero. El fue
      quien juntó flores en la selva y aderezó
      admirablemente aquella humildísima Casa de
      Dios".

      "Se trataba de bautizar a los indios. Para ello
      había que vestirlos, antes. Pues bien: la carpa de don
      Polidoro se transformó en sastrería y él,
      tijeras en mano, cortaba y cosía mientras Fagnano
      instruía a la indiada".

      "El 3 de enero: primera misa del Prefecto
      Apostólico en sus tierras. Hasta entonces no había
      podido celebrar misa por falta de altar
      portátil".

      "El 25 de enero estaban de nuevo en Carmen de Patagones.
      De- ahí a Buenos Aires".

      "Sin duda el doctor Segers en el Sur comió
      calafate. Dice la leyenda que el que come calafate siempre vuelve
      al Sur. El hecho es que a fines de junio de ese año, ya
      encontramos a don Polidoro embarcado en un funesto barco, el
      Magallanes, que hacía su primer viaje al
      Austro".

      "¿A dónde iba con su esposa y sus hijos
      Carlos, Alfredo y Graciela? Volvía a la Tierra del
      Fuego. Había ahorrado unos 8.000 $ y los iba a invertir en
      ovejas. De paso estudiaría a los onas, yaganes y
      alacalufes del punto de vista de su especialidad. Para vivir: el
      sueldo de médico de ese territorio nacional".

      "Pero sucedió que el golfo de San Jorge los
      recibió con una de esas borrascas que sólo
      conocemos los que hemos viajado por ahí? Al llegar a
      Puerto Deseado, el viento amainó. Pero la marea bajaba. Y
      cuando en esa ría, la marea baja, tiene el agua una
      fuerza
      exorbitante. Cosa que el capitán del barco, Teniente de
      Navío Méndez, "el gallego Méndez" como lo
      llamaban, parecía ignorar".

      "El hecho es que cuando entró en la ría y
      quiso dominar al Magallanes, la tremenda violencia de
      las aguas lo arrojó sobre la famosa Piedra del Diablo.
      Eran las 14. El barco crujió. Los pasajeros ruedan por la
      cubierta. Las mujeres y niños
      lloran. Se descuelgan los botes. Estaban repletos de
      víveres. Al agua con
      ellos. Cunde el pánico. El barco se escora a
      estribor?".

      " ?Primero las mujeres y los
      niños?? Segers coloca a su mujer y a sus
      hijos en el bote que hace agua. Mientras unos reman, otros
      baldean? Luego corre a su camarote. Va a buscar sus 8.000
      nacionales. Un guardia, con rémington, le impide entrar.
      Vio don Polidoro que a otro que insistía, lo dejaron
      sentado de un culatazo? Se retira dando el adiós a sus
      ahorros?".

      "Perdió también cuarenta cajones de
      equipaje que llevaba. Allá, a lo lejos, se divisaban
      techos. Habría población? Pero no: eran galpones para la
      lana. Eso y unas cuevas, viviendas primitivas de la Colonia que
      fundaron los españoles en el siglo XVIII, serán las
      moradas de los casi doscientos náufragos".

      "A las 16, el Magallanes se acostaba pausadamente,
      dejando apenas ver el trinquete que afloraba como un brazo que
      pidiera auxilio a los navegantes. El Subprefecto cedió su
      lecho a la señora Segers, que dividió sus penurias
      con la esposa del marino. El padre Beauvoir hizo cama redonda con
      el teniente Villarino y el comisario Segovia. Y así
      treinta y cuatro días? Y los más crudos del
      invierno patagónico?".

      "Cinco hombres se ofrecieron para navegar hacia el Norte
      y llevar la noticia. Bordejeando, llegan en un mal
      lanchón, tras veinte días de viaje. De Patagones
      telegrafían a Buenos Aires. Acá la gente se alarma.
      Los amigos del doctor Segers están en ascuas. Su compadre
      Arturo B. Paz, a fuer de buen cristiano, le escribe una carta emocionante
      y con criolla generosidad le gira 300 $ a Patagones, creyendo que
      desistiría de su viaje".

      "Pero Paz no conocía los puntos que calzaba
      Segers. Desde Bahía Blanca llegan dos barcos de la armada:
      el Azopardo y el Uruguay. Uno
      de ellos llevaba un cajón de ropa para la familia
      Segers, obsequio de Alejandro Sorondo. Dos días
      después de estos, llegó el Mercurio, barco enviado
      por el gobierno chileno. Lo habian pedido de Punta
      Arenas".

      "En éste se embarcaron: el doctor Segers y
      familia, el padre Beauvoir y algunos otros que se animaron a
      proseguir viaje. El resto volvió a Buenos Aires. Pero
      ¡qué invierno el de 1887 para aquella gente! ?
      Faltaba de todo. Narraba el doctor Alfredo Segers, médico
      del Hospital de Niños de Buenos Aires hasta hace pocos
      años, y entonces sólo el mimado Tití de
      siete años de edad, que fue una fiesta para las
      señoras, el día en que él, corriendo por la
      playa, encontró un peine desdentado? Ya tenían
      las damas por lo menos algo con qué
      acicalarse?".

      "Y llegaron a Ushuaia. Allí hubo que crearlo
      todo. Levantar una choza, hacer ropa para los niños,
      plantar legumbres, cuidar animales. Y a
      todo se avino el animoso belga. Su señora se
      enfermó a poco de estar allá: ¡la dama de
      París en aquel Ushuaia!? Hay una fotografía
      en que aparece ?la mansión Segers?: adelante
      se ven los surcos del sembrado. Hay otra foto en que está
      la familia con el indiecito Keppenau, luego cacique y
      médico de la tribu y una chinita ya domesticada.
      Ahí está Tití, con un par de botas que un
      buen amigo le había conseguido en Punta Arenas, y que
      él cuidaba como la niña de sus ojos.

      Ahí Segers sufrió mucho. Pero no fue poco
      lo que aprendió? Fruto de sus observaciones y
      experiencias médicas son unos artículos que
      publicó ?La Prensa? de
      julio y agosto de 1891 y ?La Semaine Médicale?
      de París en noviembre. Ambos trabajos ingresaron al
      Congreso Médico de Burdeos de 1895. Sus trabajos fueron
      citados por médicos tan famosos como Hanot, Tissier y
      Planté. Y Bouchard en su ?Pathologie
      Générale? lo menciona
      especialmente".

      "Las autopsias realizadas lo llevaron a encontrar una
      nueva causa de la extinción de los aborígenes: una
      enfermedad de hígado, hipertrofiado por la
      absorción de tomainas y toxinas de mejillones en estado de
      putrefacción que frecuentemente se hallaban entre los
      moluscos que juntaban los indios en la playa y que ellos
      ingerían grandes cantidades".

      "El pastor anglicano John Lawrence da un hermoso
      testimonio de la seriedad de los trabajos del todavía no
      laureado médico belga".

      "¡Y allá estuvo dos años y medio
      Segers sin poder cobrar
      un céntimo como médico de la Gobernación!
      Cuando se le ofreció la oportunidad se vino a Buenos
      Aires. Y como no podía cobrar sus honorarios, ganados en
      buena ley, y ¡en
      Tierra del Fuego! tuvo que dar el 50 % a un quídam para
      que los rescatara?".

      "Pero no tenía título oficial.
      Venía también por eso. ¿Cómo
      hará? Emprende un viaje a Bolivia, se
      inscribe en la universidad de
      Chuquisaca y el 19 de mayo de 1890 se gradúa de
      médico. Su tesis oral
      abarcaba tres temas: el vómito, el
      dipsomanía y la melancolía. Por escrito, en
      cambio,
      desarrolló el tema: tomainas y lucomainas. Legalizó
      su diploma en La Paz y en Sucre, operó al obispo de
      aquella ciudad (a tanto llegaba la fe que tenían al
      neolaureado ?) y regresó a Buenos Aires".

      "Y no trajo solamente el diploma. Visitando un
      día el taller de un carpintero notó que usaba como
      hule de una mesa un cuadro al óleo ? ¡Era nada
      menos que una tela de Sneyders el gran colaborador de Rubens! En
      la actualidad lo tienen sus nietos?".

      "En esta capital dio
      exámenes de reválida y comenzó a
      ejercer".

      "Pero él no quería aburguesarse sobre el
      asfalto. Y enderezó hacia el interior. Fue médico
      de Las Flores en la provincia. Allí se mezcló en
      las luchas políticas
      y resultó herido por un ?matón? de esos
      que nunca faltaban en las luchas de antaño?".

      "De Las Flores volvió a Banfield. Era cura de ese
      pueblo el padre Juan Bernardino Lértora. El médico
      y el poeta trabaron íntima relación".

      "En 1906 se embarcó para París. No fue a
      pasear. Fue en busca de más amplios horizontes. En el
      Instituto Pasteur alterna con los grandes profesores de medicina.
      Y tuvo el insigne honor de ser nombrado ayudante de
      cátedra del doctor Eugenio Doyen".

      "A su regreso fundó la Cruz Roja en Banfield, el
      Círculo Médico junto con el doctor Paz,
      recibió un premio por un porta-esponias de su
      invención, etc".

      "En 1909 va de nuevo a París. Desde allá
      colaboró en ?La Prensa?. Trabajó de
      nuevo junto al maestro Doyen. Pero la Argentina lo atraía.
      Los amigos de acá, que eran legión, lo reclamaban.
      Y volvió?".

      "Ya al filo de los sesenta años, un día
      sus hijos lo vieron pasearse con un libro en la
      mano declinando: rosa, rosae, rosam? Se alarmaron:
      ¿estaría chocheando el papá? El les
      explicó: había resuelto hacerse sacerdote. Viudo
      desde hacía unos años, reverdeció la
      vocación que acariciara allá en Gante en sus
      mocedades".

      "El 1° de mayo de 1911, mientras una rugiente
      manifestación se arremolinaba en el Congreso, un hombre
      golpeaba a la puerta del colegio Don Bosco. El padre Picabea le
      abrió y el médico se presentó con una carta
      de monseñor Espinosa? Se le recibió con los
      brazos abiertos: ¡era el compañero de
      monseñor Fagnano en Tierra del Fuego!"

      "Fueron sus maestros en esa ?escuela de
      fuego? el padre Picabea y el padre Ciolfi. Fue al colegio
      Pío Latino Americano. Pero allá se enfermó
      gravemente. Tuvo de volver a Buenos Aires? al seminario
      conciliar y a sus dos maestros de la calle
      Solís?".

      "El 19 de diciembre de 1914 era ordenado sacerdote por
      monseñor Espinosa. En Navidad
      cantó su primera misa en el colegio de las Hermanas del
      Huerto de la calle Rincón. Padrinos el doctor Arturo Paz y
      el señor Miguel Meroño con sus esposas. Orador: el
      padre Lértora. Un coro a ocho voces formado por más
      de sesenta personas y artistas de los conservatorios
      ?Melani? y ?Rosseger? ejecutaron trozos
      litúrgicos. La primera misa rezada por su esposa fue de
      intensa emoción".

      "Y el que fuera médico de las Hermanas del Huerto
      fue su capellán. A sus hijos les daba pena verlo en
      invierno, salir todavía oscuro para rezarles la misa de 6.
      ¡Pero él iba gozoso porque marchaba de cara al
      deber, el ideal de su vida!"

      "El 9 de octubre de 1916 bautizó a un nietecito
      que lleva el nombre del bisabuelo del clérigo:
      Adrián?".

      "Y un día gris del mes de mayo de 1917, el 14, al
      regresar de su sagrado ministerio, después de haberse
      servido el desayuno, se sentó en el sillón. Se
      respaldó bien, cerró los ojos y se durmió en
      la paz del Señor Ese el apacible ocaso de este gran hombre
      de carácter
      de acero y voluntad
      inquebrantable".
      [3]

  • Fuentes 
    1. [S759] Sadous, Eduardo A., Sadous, Eduardo A., (edsadous(AT)yahoo.com).

    2. [S25] Salleras Fernandez, Juan Carlos, Salleras Fernandez, Juan Carlos, (jcsalleras(AT)hotmail.com).

    3. [S25] Salleras Fernandez, Juan Carlos, Salleras Fernandez, Juan Carlos, (jcsalleras(AT)hotmail.com), Raúl Agustín Entraigas ¨Polidoro Segers, el primer médico de Tierra del Fuego¨.