Mabel Castellano Fotheringham, (*)
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Nombre Mabel Castellano Fotheringham [1] Sufijo (*) Sexo Mujer Fallecimiento 20 Ene 2022 [2] ID Persona I228328 Los Antepasados Última Modificación 3 Jul 2022
Padre Benjamín Pedro Castellano Mones Ruiz, c. 28 Ago 1886, Iglesia San Ponciano, La Plata, Bs. As., Argentina
Madre María Isabel Fotheringham Ordóñez, (*), n. Cir. 1895 f. Cir. 1988 (Edad ~ 93 años) ID Familia F73591 Hoja del Grupo | Family Chart
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Fotos 
Castellano Fotheringham, Mabel
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Notas - En la primavera de 1954, Mabel Castellano Fortheringham, su hermana María y tres amigas, Ivonne Fauvety, Nelly Freire y Elena Patrón Costa, abrieron la galería de arte Antígona en el sótano del viejo Hotel Príncipe de Gales. Así, este grupo de mujeres irrumpió en el ambiente patriarcal de anticuarios y galeristas y, de inmediato, se constituyeron en un ejemplo a seguir. Allí tuvieron su primera oportunidad muchos artistas noveles que hoy consideramos grandes maestros y maestras de nuestro arte. Fue una palestra abierta al conocimiento, en cuyo auditorio disertaron desde Romero Brest hasta Mujica Laínez. Con un recurso innovador, Mabel no dudó en generar diálogos cruzados entre esa vanguardia y todo tipo de objetos pre-hispanos o virreinales. De igual manera, presentó como pequeñas obras de arte las primeras piezas de la que sería la colección más importante de su vida: las muñecas francesas y alemanas del siglo XIX. Cuando la demolición se llevó puesto al hotel y su sótano, Mabel y María reabrieron Antígona en la Galería del Este, epicentro de la movida plástica de finales de los setenta. En la década siguiente y como amiga del museo, Mabel comenzó a apoyar al Fernández Blanco, institución que hizo propia como una prolongación de sus anhelos, donando en 1998, con acuerdo de su hermana, un notable conjunto de imágenes, pinturas y platería coloniales. Celebraron y sintieron cada inauguración, publicación, concierto o evento cultural que se realizara en el Palacio Noel, como verdaderas "dueñas de casa". Cuando el museo hizo público el más ambicioso de sus proyectos, la recuperación de la Casa Fernández Blanco como segunda sede, ella y María fueron las primeras en secundar la iniciativa desprendiéndose de su magnífica colección de muñecas antiguas, que constituyeron el núcleo primordial de aquella sede que, por mucho tiempo, fue conocida como el museo de las muñecas. Mabel nunca dejó de adquirir colecciones para el Fernández Blanco, acrecentando sus queridas muñecas, sumando baúles completos de indumentaria y fotografías antiguas y acompañando todas las iniciativas y proyectos del museo, mientras su salud se lo permitió. Hoy, al despedirla con profundo pesar, la recordamos, junto a su hermana María, entre las mayores benefactoras que haya tenido esta institución y agradecemos haber contado con su infinitamente generosa amistad.
Fuente: Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernandez Blanco
- En la primavera de 1954, Mabel Castellano Fortheringham, su hermana María y tres amigas, Ivonne Fauvety, Nelly Freire y Elena Patrón Costa, abrieron la galería de arte Antígona en el sótano del viejo Hotel Príncipe de Gales. Así, este grupo de mujeres irrumpió en el ambiente patriarcal de anticuarios y galeristas y, de inmediato, se constituyeron en un ejemplo a seguir. Allí tuvieron su primera oportunidad muchos artistas noveles que hoy consideramos grandes maestros y maestras de nuestro arte. Fue una palestra abierta al conocimiento, en cuyo auditorio disertaron desde Romero Brest hasta Mujica Laínez. Con un recurso innovador, Mabel no dudó en generar diálogos cruzados entre esa vanguardia y todo tipo de objetos pre-hispanos o virreinales. De igual manera, presentó como pequeñas obras de arte las primeras piezas de la que sería la colección más importante de su vida: las muñecas francesas y alemanas del siglo XIX. Cuando la demolición se llevó puesto al hotel y su sótano, Mabel y María reabrieron Antígona en la Galería del Este, epicentro de la movida plástica de finales de los setenta. En la década siguiente y como amiga del museo, Mabel comenzó a apoyar al Fernández Blanco, institución que hizo propia como una prolongación de sus anhelos, donando en 1998, con acuerdo de su hermana, un notable conjunto de imágenes, pinturas y platería coloniales. Celebraron y sintieron cada inauguración, publicación, concierto o evento cultural que se realizara en el Palacio Noel, como verdaderas "dueñas de casa". Cuando el museo hizo público el más ambicioso de sus proyectos, la recuperación de la Casa Fernández Blanco como segunda sede, ella y María fueron las primeras en secundar la iniciativa desprendiéndose de su magnífica colección de muñecas antiguas, que constituyeron el núcleo primordial de aquella sede que, por mucho tiempo, fue conocida como el museo de las muñecas. Mabel nunca dejó de adquirir colecciones para el Fernández Blanco, acrecentando sus queridas muñecas, sumando baúles completos de indumentaria y fotografías antiguas y acompañando todas las iniciativas y proyectos del museo, mientras su salud se lo permitió. Hoy, al despedirla con profundo pesar, la recordamos, junto a su hermana María, entre las mayores benefactoras que haya tenido esta institución y agradecemos haber contado con su infinitamente generosa amistad.
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Fuentes
