Miguel Rivadeneira

Varón 1583 - Sí, fecha desconocida

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  • Nombre Miguel Rivadeneira 
    Nacimiento 1583  Toledo, Toledo, Castilla-La Mancha, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento Sí, fecha desconocida 
    ID Persona I22307  Los Antepasados
    Última Modificación 13 Mar 2010 

    Padre Los Rivadeneira 
    ID Familia F10326  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Catalina de Sierra 
    Matrimonio Santa Fe, Santa Fe, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Hijos 
     1. Francisca Rivadeneira Sierra,   c. 19 Nov 1603, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.f. Sí, fecha desconocida
    +2. Francisco Rivadeneira Sierra, (*),   c. 1605, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.f. Sí, fecha desconocida
    +3. Miguel Rivadeneira Sierra
     4. Juan Rivadeneira Sierra,   c. 3 Jun 1607   f. Sí, fecha desconocida
    +5. Beatriz de Rivadeneira Sierra,   n. 11 Jun 1609
    ID Familia F9805  Hoja del Grupo  |  Family Chart
    Última Modificación 13 Mar 2010 

  • Mapa del Evento
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  • Notas 
    • MIGUEL RIVADENEIRA, nacido en "la tierra de Toledo" por el año 1583. Pasó en sus mocedades al Perú, y de ahí vino al Río de la Plata a la ciudad de Santa Fé de la Vera Cruz, donde se avecindó y casó con Catalina de Sierra, hija o nieta del Teniente de Gobernador lugareño Francisco de Sierra y de su mujer María Prieto.
      Miguel de Rivadeneira y Catalina de Sierra, su mujer, los últimos años del siglo XVI o a más tardar en 1601, trasladáronse con su familia de Santa Fé a Buenos Aires, y aquí se radicaron definitivamente. En efecto; en la ciudad porteña el hombre figura por la primera vez en la llamada "Lista de Armas"; aquella convocatoria de vecinos y moradores bonaerenses aptos para el servicio militar, que el martes siguiente el 6-X-1602 fueron revistados por el Lugarteniente Francisco de Salas; "puestos en punto de guerra, en la plaza, con todas sus armas y municiones que tuvieren". En el documento aparece anotado "Miguel de Rivadeneira, a caballo, armada la persona".
      Después, distintas "Listas" incluyen el nombre de nuestro personaje; en 1603 la de "Harinas"; en 1697 la del "Barbero Miranda", cuya colecta mandó hacer el Cabildo "a Johan de Bracamonte, Alcalde Hordinario y a Miguel de Ribadeneyra, su acompañante", contribuyendo este "boluntariamente" con 8 pesos "por su persona y cassa"; y la "Lista de Cueros' del año 1622.
      Referente a la carrera de los honores, diré que mi antepasado, en 1607, fue Regidor de "quinto boto" en el Cabildo porteño, donde, con buena letra, trasladaba al papel notas y memoriales. Así, el 3 de septiembre de aquel año, al tratar el Ayuntamiento cierta sugestión acerca de los Alcaldes de Hermandad, que debía comunicarse a la Real Audiencia, "se comete el escrebirla a Miguel de Ribadeneyra, Regidor"; al cual, el 8 de octubre siguiente, el Cabildo le "traspasa" la vara de Fiel Ejecutor, "para que la uze por tiempo de quarenta días que le caben, y para ello le fue reçevido juramento en forma".
      Al año siguiente (1608) Miguel de Ribadeneyra resultó elegido Alcalde de la Santa Hermandad, y reelegido en 1610 cuando, además, era Familiar del Santo Oficio. En 1611 ejerce los cargos de Alcalde de 2º voto y de Fiel Ejecutor; y en la nómina donde los vecinos chacareros declararon en que parajes sembraban y recogían trigo, Rivadeneira figura anotado con "chácara" en el pago de la Matanza.
      Esa "suerte de tierra" habíala comprado el susodicho a Alonso de Espíndola el 25-VI-1606 en 120 pesos; medía 600 varas de frente por una legua de fondo; y lindaba con tierras de Juan Nieto Humanés, por uno de sus costados, y por el otro con Pedro Bernal. Dos meses después, don Miguel agrandó su fracción con una "media suerte" aledaña, adquirida en 50 pesos en la almoneda de los bienes sucesorios de Pedro Bernal, cuyos albaceas Pedro de Izarra (mi antepasado) y el Capitán Francisco de Salas, luego del remate, escrituraron el predio a favor del adquirente el 21-VIII-1606. Dicho lote lindaba entonces por un costado con otra "media suerte" de Manuel Ravelo y por el opuesto con Alonso de Escobar.
      Asimismo Rivadeneira había adquirido, el 14-=III-1605, del Capitán Tomás Garay - hijo del fundador de Buenos Aires -, mediante la paga de 360 pesos, un "sitio" en la ciudad y un terreno en la campaña. El solar urbano lindaba, calle en medio "con el convento del Señor San Francisco", por otro lado con "cassas" de Hernán Suárez Maldonado (antecesor mío), por otro con Antonio Bermúdez, y por otro, calle en medio, con Francisco Muñoz. O sea que dicha finca localizaríase hogaño en la calle Alsina, mirando al Sur, entre las de Defensa y Balcarce; cuyo "sitio y solar" Rivadeneira revendió un año más tarde (28-III-1606) a Martín de Avila, y éste lo transfirió ipso facto al sastre Sebastián de la Vega. En cuanto al mencionado predio campestre, distaba una legua de la ciudad y originariamente perteneció a Juan Hernández de Zárate, luego al Capitán Tomás Garay, el cual lo vendió en 1605 a Rivadeneira. Por esa fecha la chacra de referencia lindaba por el Sur con la de mi antepasado Pedro de Izarra, y por el Norte con la de Bartolomé López. Tratábase de un "suerte" en el "Monte Grande", y cuyo frente de 350 varas, ahora abarcaría parte de las barrancas de Belgrano, y el fondo de su legua alcanzaría el amplio terreno de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, sobrepasando la Avenida de los Constituyentes. Más tarde dicha chacra perteneció a Gonzalo de Carbajal, quien la dió de dote a su hija María; y a ella se la compraron, el 16-IX-1680, los jesuitas, a fin de ampliar su histórica "Chacarita".
      También Rivadeneira compró el 30-IX-1605 a Alonso de Espíndola, por el precio de 42 pesos, "un sitio y solar" lindante con otro de su propiedad, y por el costado opuesto con Francisco Hernández. Tal terreno, que vino a sumarse al solar donde el adquirente había edificado su vivienda, no he podido localizarlo precisamente, aunque sospecho integraba la manzana que hoy recuadran las calle Belgrano, Balcarce, Venezuela y Defensa, donde se levanta la Iglesia de Santo Domingo, pues allí poseían terrenos los Espíndola Palomino - Alonso, casado con María del Castillo, y la hermana de él Juana, mujer de Juan de Garay "el mozo". Por lo demás en esa manzana compró posteriormente un solar Francisco de Rivadeneira - hijo de Miguel - a Francisco Ximénez; y en la cuadra vecina - Balcarce, entre Belgrano y Moreno -, habitaban los Suárez Maldonado, padre de hijo, consuegro el primero y yerno el mozo de Miguel Rivadeneira.
      Era, don Miguel, accionero del ganado cimarrón disperso por la pampa, y poseyó una estancia sobre el río Luján, en el llamado "Valle de Corpus Christi. Ese campo lo constituían dos fracciones unidas de media legua de ancho cada una, lo que redondeaba una legua de frente al Norte, contra el curso fluvial lujanero, por legua y media de largo hacia la actual ciudad; lindando por dicho frente, río por medio, con campos de Pedro de la Poveda; por el costado Oeste con estancia de Juan Sánchez Pompas, al que sucedió Bartolomé López y luego Antonio Rocha y Lobo; por el costado Este con tierras que pretendían Juan Jufré de Arce y Juan de Vergara; y por su fondo al Sud, con "cabezadas" de campos de Blas Mora y Juan de Azocar. La referida estancia de don Miguel, vino a heredarla la hija de éste: Beatriz, casada con Hernán Suárez Maldonado "el mozo" (remotos genitores míos), quienes vendieron después dicha heredad rural a Marcos Sequeira.
      Fue Miguel de Rivadeneira socio de los hermanos Mondragón, desempeñándose como Maestre de Navíos entre los años 1612 y 1613, lapso en el que efectuó un viaje a Angola, a fin de traer un numeroso contingente de esclavos negros. Dedicado al contrabando, resultó perseguido por el Gobernado Hernandarias; lo cual le decidió a huir de la justicia y refugiarse en el Alto Perú. Allá, en la villa Imperial de Potosí, compró el oficio de "Receptor de Penas de Cámara", con voz y voto en el Cabildo de Buenos Aires.
      Tenía por misión tal funcionario, percibir las multas impuestas por la Justicia ordinaria a los vecinos y moradores porteños en las causas civiles y criminales. Cabe señalar que dentro de los delitos multables encontrábase el contrabando, violatorio de las disposiciones del Real Fisco o Cámara del Rey; de ahí que las aludidas condenas pecuniarias se llamaran "Penas de Cámara", y su monto se repartía por mitades para el Erario y los gastos y honorarios de Justicia; y en habiendo denunciador, un porcentaje para éste.
      No deja, pues, de ser paradójico en grado mayúsculo, que quien estuviera acusado de contrabandista y fugado en el Perú para eludir las "Penas de Cámara", volviese a Buenos Aires investido con la facultad de hacer efectivas todas las multas fiscales, menos precisamente - cual lo expresa su título - aquellas derivadas del contrabando. Ese título de "Receptor" - firmado por el Virrey Marqués de Montesclaros, con la posterior "provisión rreal" de la Audiencia de la Plata - lo adquirió Rivadeneira el 1-IV-1615, mediante 5.000 pesos, en una almoneda potosina; con la condición de que entraría a su poder cuanta plata condenasen a pagar cualesquiera jueces tocante a "Penas de Cámara", y que el 10% de tales multas sería para el, "en mucha o poca cantidad"; excluídas - como dijimos - las "condenaciones de contrabando", ya que tales cobranzas ingresaban directamente en la Real Caja.
      Y porque en mi antepasado - según los considerandos del referido título - "concurren las partes y calidades y demás requisitos nessesarios para dicho ministerio ... en Nombre de Su Magestad (Felipe III) ... nombro, elixo y proveo en vos el dicho Miguel de Rivadeneira por rressetor de penas de cámara y gastos de justicia ... de la ciudad de la Trinidad puerto de Buenos Ayres y su distrito y jurisdicción, para que como tal, por todos los días de vuestra vida ... lo podais usar al dicho officio y usseis en todas las cosas y cassos a él anesos y conssernientes, trayendo bara de la rreal justicia y con voz, assiento y voto en el Cabildo de la dicha ciudad ...".
      Nuestro "Receptor", en consecuencia, previa acreditación de su personería y fianza que por el dieron más adelante Juan Mena, Pedro Gutiérrez (mi antepasado), Felipe Navarro y Juan Nieto Humanés, recibióse del cargo el 26-XI-1615 en el Cabildo porteño, sin perjuicio de que al año siguiente dicha corporación le nombrara "Fiel Executor", función que ejercería también en 1618; así como en 1617 y 1618 fue Mayordomo de la ciudad, o de "Propios", no impidiéndole este menester recaudar - junto a las rentas propias del Ayuntamiento - las "Penas de Cámara", de cuyo monto total cobraba el 10% para su propio bolsillo.
      No bien Hernandarias, el incorruptible, fue reemplazado en el mando, nuestro "Receptor" se hizo reconocer como tal por el Cabildo, y empezó a colectar multas. Al fin de cuentas, sin embargo, dicho publicano en versión porteña resultó acusado de contrabandear, y el Gobernador Góngora - entre bueyes había cornadas, según parece - lo redujo a prisión. Ello trajo el desastre económico de mi antepasado, quien renunció a la "Receptoría" en 1619.
      Un año antes de su bancarrota (23-VI-1618), "el procolector general de Penas de Cámara desta Ciudad", le vendió a Pascual Ruiz "unas casas que he y tengo, que son una sala, un aposento y cocina, con cerca y el medio solar en que esta edificada, que linda por una parte con casas y solar del contador Hernando de Vargas, difunto ... por el precio y cuantía de 600 pesos".
      Pese a sus apremios de insolvente, el Cabildo, con posterioridad, designó a mi remoto abuelo "Procurador a Cortes"; y en el curso de su viaje a España, frente a las costas del Brasil, le sorprendió la muerte en alta mar. El acuerdo cabildeño bonaerense del 30-V-1629 registra lo siguiente; "Y el Señor Governador (Francisco de Céspedes) dixo que ya la ciudad save como Miguel de Ribadeneyra, que llevaba su poder para los negocios que se tratan en la Corte del Rey nuestro Señor, en Sevilla, en que se suplica a su Magestad haga merced a esta Ciudad de dolerse della, y de sus vecinos, por las nesesidades que passa; murió en la mar, y se entiende que los papeles se quedaron en el Brasil, siendo de tanta importancia, pues en ellos, demás de pedir lo dicho en razón del vien público, se tratava de otras cosas para la quietud de la tierra ...".
      Sagaz, sin mayores escrúpulos y, se me ocurre, dotado de atracción personal para llevar a cabo aquella misión diplomática, Miguel de Rivadeneira se fue de la vida en forma imprevista.
      por Carlos F. Ibarguren Aguirre

  • Fuentes 
    1. [S112] Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, Los Antepasados, A lo largo y mas alla de la Historia Argentina, (Trabajo inedito), Tomo X, Los Rivadeneira (Confiabilidad: 3).