| Notas |
- En 1895 era Intendente municipal de Rojas.
En su edición del martes 26 de febrero de 1895, el diario "La Prensa" relataba un hecho producido el domingo anterior en el salón municipal del pueblo de Rojas, durante un baile de disfraces. Sin dar detalles del origen del exabrupto, señala que tuvo lugar una violenta escena en la que no faltan algunos bofetones, un bastonazo y un disparo de revólver ejecutado en pleno salón (al oírlo "desmayáronse varias niñas", precisa experto el cronista), participando del altercado el intendente Ezequiel Carrasco y su hermano Franscisco (juez de paz) por un lado, y efectivos policiales por el otro. Intercedió Miguel Oyhanarte "para reestablecer el orden ayudando a la policía", indica la crónica, produciéndose sin embargo un gran escándalo. De resultas, quedaron todos detenidos. (Cabe hacer notar que Juan Oyhanarte era corresponsal de "La Prensa", por lo que no es posible garantizar la imparcialidad de esta versión).
Lo cierto es que tanto la municipalidad como el juzgado se mantuvieron acéfalos hasta que, tras el obligado sumario elevado por el inspector Villafañe, el alcalde dejó en libertad al intendente y al juez y mantuvo tras las rejas a Miguel Oyhanarte y a una persona de apellido Etchart.
Juan Oyhanarte, hermano de Miguel, lanzó entonces una denuncia pública a través del mencionado periódico, donde aseguraba que "nunca viéronse mayores escándalos". El comunicado estaba fechado en Rojas el 28 de febrero y fue publicado en Buenos Aires el 1º de marzo. Ese mismo día empezaría la tragedia.
En las primeras horas de la tarde de aquel infausto día varios vecinos se reunieron para resolver si avanzarían o no sobre la comisaría (por entonces emplazada en el actual edificio comunal, con ingreso sobre el frente, a pocos metros de la entrada principal emplazada hoy en día). El encuentro - no está claro - habría tenido lugar en la casa de Juan Oyhanarte (según "La Prensa") o en el comité radical (según "La Nación"). Alrededor de las cuatro se decidió entrar en acción: avanzarían sobre la comisaría para exigir la libertad de quienes, a cuatro días de los sucesos referidos, seguían detenidos. Tampoco hay coincidencias respecto de quiénes participaron en aquella reunión. Mientras "La Prensa" los identificó como "un grupo de vecinos", "La Nación" habló de "una fracción del partido radical", armada "de rémingtons ocultos bajo los ponchos".
Así, el mencionado grupo marchó hasta la plaza San Martín a fin de lograr la libertad de los militantes radicales presos y, eventualmente, tomar la Intendencia. (Al respecto cabe acotar que la U.C.R. local se había constituido bajo la presidencia de Juan Oyhanarte el 8 de julio de 1891, a sólo doce días de la formalización del partido en el orden nacional).
Eran las cuatro y media de la tarde. El entonces intendente municipal, Carrasco, salió a la puerta del edificio armado con una carabina de la comisaría.
Sonaron tiros de uno y otro bando. Varios alcanzaron al jefe comunal que cayó herido de muerte. Al parecer le habrían disparado desde una de las palmeras que entonces ornaba la plaza.
El asesino, que según se dijo no era de Rojas, escapó por la calle Bartolomé Mitre; a unas pocas cuadras le esperaba un caballo ensillado con el que se dio a la fuga.
En su edición del 3 de marzo, "La Prensa" volvía sobre los hechos y daba cuenta de dos versiones, bastante coincidentes. La primera, envidada por el propio Juan Oyhanarte, describía que "un núcleo del pueblo" se había dirigido a la municipalidad con el propósito de pedir que renunciara el intendente y los municipales "por los últimos escándalos hechos" (en alusión al episodio del baile y sus derivaciones). Oyhanarte comentaba que se había advertido anticipadamente al comisario, reclamando "que no hiciera fuego al pueblo que iba en son de paz: comprometiéndose éste a respetar la voluntad popular, bajo su palabra de honor". No obstante, según la el mismo cronista, al llegar el grupo frente a la policía los recibieron a balazos, encontrándose en el lugar el comisario y el intendente. "Al fuego de la policía - aseguraba Oyhanarte - respondió alguno del grupo con revólver; en defensa propia - recalca -, cayendo muerto el intendente, que había disparado varias veces con su rémington".
La segunda versión, también publicada por "La Prensa", señalaba que un grupo de quince individuos, más o menos, encabezados por Juan Oyhanarte, asaltaron la intendencia municipal en circunstancias en que se encontraba en ella el jefe de esa repartición, D. Ezequiel P. Carrasco y algunos empleados". Esta segunda descripción del episodio narra que "los asaltantes avanzaron al grito de ¡afuera los ladrones!". El intendente corrió a la comisaría, se armó de una carabina e hizo fuego dos veces, recibiendo cuatro tiros, uno mortal en el pecho. Carrasco se derrumbó en la puerta de la comisaría.
Es "unánime la condenación del hecho - añade la noticia - aún de parte de los que están convencidos, que es toda la población, que los municipales eran y son indignos de ese puesto".
Por su parte, "La Nación" fue más lejos y comentó que un vecino había anunciado al intendente que un grupo armado atacaría la intendencia. Que Lavié fue a la comisaría y mientras hacía armar la guardia empezaron los tiros contra el intendente Carrasco y contra el juez suplente Prudencio Urdinola. "Al entrar Carrasco al zaguán de la comisaría - informaba al día siguiente el diario de Mitre -, cayó muerto. En el corto trayecto de la comisaría a la intendencia, había recibido tres balazos". Días después, "La Nación" dirá que "la versión de 'La Prensa' es inexacta. No ha sido el pueblo el que ha tomado parte en este hecho; ha sido un gruido del partido radical intransigente separado de los mismos elementos conservadores."
Los partidarios del intendente muerto atribuyeron indirectamente el hecho a su adversario político - que paradójicamente era gran amigo de Ezequiel - Juan Oyhanarte.
Cuenta una versión que en el entierro de Carrasco juraron vengarse. Siguió a esto un año tenso, lleno de oscuros y ominosos presagios. Las discusiones y los encontronazos con amagos de sacar armas entre adversarios políticos estaba a la orden del día. Los rumores y la intriga pintaron de vivos colores la tradicional calma de ese pueblo de finales del siglo. El temor se apoderó de los espíritus y dio pie a toda suerte de murmuraciones. La "vox populi" era una: iban a matar a Juan Oyhanarte.
El 1º de marzo de 1896 se cumplió un año de la muerte de Carrasco y los faroles del alumbrado público amanecieron cubiertos de crespones de luto. Como una ironía del destino, era carnaval.
En la avenida había corso. Juan Oyhanarte, conminado por el temor de sus familiares a no salir, estaba sentado en la puerta de su casa de Alvear y Dorrego en compañía de su amigo Nicasio Bernal, abogado y periodista de San Nicolás y una hija de éste. El resto de la familia se había retirado a descansar.
En esos momentos apareció por la calle General Alvear un grupo de máscaras, al parecer rumbo a las celebraciones. Una de ellas se separó del grupo, extrajo un arma y disparó contra Oyanarte, hiriendo también a la muchacha en una pierna. Bernal exclamó "¡Así no se mata un hombre!" y salió en persecución del atacante. Relatan que este le gritó: "No me siga, que no quiero matarlo". Al no ser obedecido disparó contra Bernal en la esquina de la avenida, abatiéndolo.
Se dice que corrió hasta los fondos de la casa de los Carrasco, sobre la actual calle Roca, lindante con la Sociedad Española, donde penetró saltando el tapial, lo que dio pie a la versión de que podría ser un servidor de la casa.
María Hegoburu, aterrada por los disparos, salió a la calle, y al querer levantar a su esposo este murió en sus brazos, manchando de sangre el camisón de la mujer. Una tradición asegura que los familiares conservaron la prenda como una reliquia. Juan Oyhanarte tenía 34 años, un año menos que su finado amigo, Ezequiel Carrasco.
El diario "La Prensa", de Buenos Aires, agregó que "parece que hay premeditación, pues aparecieron en la mayor parte de las paredes de los edificios de esta población cruces negras, algunas de las iniciales del ex intendente Carrasco, que fue muerto hace un año". (3 de marzo de 1896)
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