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- Fue un español nacido en Rivadeo (Lugo) en el año 1847 que obtuvo el título de piloto de marina mercante en su ciudad natal y atraído por el brillante horizonte que ofrecía, llegó a la Argentina en el año 1868. Sustrayéndose a las atracciones de los pasatiempos buscó el señor Várela en la lectura y en la investigación, los medios de fortificar su cultura, preparando su inteligencia para más altas labores. Poco después de su llegada el señor Várela se graduó como Escribano Nacional y Provincial, iniciando su vida profesional ennoblecida por el estudio, forjada en el trabajo intelectual y alumbrada por las luces de un pensamiento en actividad permanente.
El Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires -Dr. Carlos D'Amico- amigo personal del señor Várela, le dijo en una oportunidad: "Quiero que seas el primer escribano del partido recientemente creado con el nombre de San José de Balcarce". Así fue como se radicó, en Balcarce abriendo su escribanía en el año 1878, estudio que fue el primero de ese Partido que comprendía entonces los actuales Partidos de General Pueyrredón y General Alvarado.
En 1879 contrajo enlace con doña Carmen Fernández Zunino de noble familia gaditana, en la ciudad de San Fernando (Rep. Argentina) el 17 de mayo de 1879, teniendo ese apreciado hogar once hijos, dos fallecidos a muy corta edad y otros dos pocos años atrás, viviendo en la actualidad siete de ellos. Don Vicente Várela falleció en la Capital Federal el 23 de septiembre de 1934 a los 86 años de edad.
Sus hijos fueron los siguientes: Vicente D., médico, recibido en Alemania y revalidado aquí (fallecido), casado con Eloísa M. Saiz; Juan Manuel, abogado, casado con Zulema R. Matienzo; Amalia R. (fallecida), casada con el Dr. Emilio Isasmendi, médico (fallecido); Ramón, hacendado, casado con Da. Dolores Barraza; Carmen, Raquel, viuda del Dr. Camilo J. Rivarola (abogado); María Esther, casada con el abogado español Dr. Luis Dié Díaz; Raúl, abogado, Fiscal «en la ciudad de Dolores, casado con Da. Leonor Esteban y Enrique, hacendado, casado con Da. Delia A. Tomasina
En 1888 viviendo aún en Balcarce, donde habían nacido sus cinco hijos mayores, el señor Vicente Várela adquiere el campo denominado "La Reforma" en el Partido de General Alvarado, utilizando en su explotación los más modernos adelantos técnicos. Construyó el primer bañadero para lanares en la zona e inició la roturación de la tierra en la misma. Fue asimismo, según referencias de buena fuente, la primera en la zona, donde se hizo agricultura extensiva y donde el trigo fue cortado con la primera máquina que se introdujo en ese lugar para trabajos rurales. Como la gente del lugar consideraba un disparaté arar grandes extensiones de tierra y se negaban a realizar esos trabajos, Don Vicente Várela hizo venir desde España para realizarlos a cuatro hombres de Galicia que estuvieron muchos años en el establecimiento. Dos de ellos, Lucas Martínez y Andrés Cansobre, llegaron a hacer fortuna, en especial el primero, que falleció hace pocos años en Miramar.
El señor Várela era un espíritu progresista y marcó rumbos en muchos aspectos en la explotación ruralista. Hizo construir una represa en el arroyo de La Ballenera, que nace en el mismo campo "La Reforma" y una Usina Eléctrica. La fuerza del arroyo daba 15 caballos y se acumulaba la electricidad en la batería Tudor de 120 elementos, produciendo luz, calefacción y fuerza motriz para la atención de los equipos de esa estancia. Las prolongadas temporadas vividas en esa posesión le hicieron interesarse por los problemas edilicios de las comunas de la zona, desempeñando cargos públicos en Miramar, Balcarce y Necochea, proyectando realizaciones de aliento.
En esa época el centro social de Mar del Plata, para vecinos caracterizados, se encontraba en la casa particular de Don Eduardo Peralta Ramos, en Avenida Luro y Rioja, donde hoy viven parte de sus herederos. Eran asiduos concurrentes a esas reuniones Vicente Várela, Fortunato de la Plaza, Juan B. Goñi, Clemente Cayrol, Agustín Muguerza, los Zubiaurre, los Gascón, Alfredo Martínez Baya y muchos otros vecinos caracterizados de entonces. En cierta ocasión concurrió a una de esas reuniones un estanciero de no muchas luces ni ingenio, quien actuaba en el Juzgado de Paz. Coincidió su primera visita con la erupción en la Isla Martinica del volcán Mont-Pelet y ante las descripciones que los circunstantes hacían de los horrores del terremoto el flamante magistrado preguntó con toda ingenuidad... ¿No habrá sido intencional? Hubo sonrisas disimuladas para no herir susceptibilidades y se pidió al señor Várela que hablara sobre ese particular, para explicar lo ocurrido sin ofender al Juez de Paz.
El señor Várela fue propietario de las estancias "El Soldado" en General Pueyrredon y "San Federico" en Pergamino, de fincas en la Capital Federal, donde residió sus últimos años. Don Vicente, como le llamaban con respeto y simpatía quienes tuvieron oportunidad de conocerlo, fue benefactor del Hospital Mar del Plata y del Hospital de Miramar, así como de la Obra Don Bosco en esta ciudad, donde donó una sala.
El abuelo de Vicente Várela, que actuaba en España al frente del Batallón de los Literarios, por ser abogado, tomó parte en la Batalla del Puente de Sampayo y derramó su sangre en esa acción de guerra de la Independencia. En 1909 el gobierno español creó una condecoración denominada del Puente de Sampayo que hizo llegar en la visita de 'la Infanta Isabel a la Argentina, en 1910, al señor Vicente Várela.
Y a propósito de esa condecoración vamos a referir un episodio que dice de la energía del señor Várela. En una de sus habituales excursiones por la tierra de sus mayores, al llegar el señor Várela al puente de Sampayo, sobre el río del mismo nombre, construcción romana angosta que aún existe en la carretera de Pontevedra a Vigo, no pudiendo pasar sino un vehículo por vez, se encontró, con otro vehículo marchando en dirección contraria. Su Conductor le pidió retrocediera, dejándolo pasar primero. "De ninguna manera, exclamó Don Vicente Várela. Si mi abuelo no retrocedió aquí mismo, frente a los franceses, yo. su nieto, renegaría de mi linaje si retrocediera". Siga pues y no retroceda, le ordenó a su chauffeur. El otro vehículo retrocedió de inmediato.
El linaje de Várela es de los más antiguos del Reino de Galicia y su origen se pierde en la oscuridad de los tiempos. Su rama principal usó las siguientes ARMAS: En campo de gules, cinco barras de sinople. Asi las portaron sus diferentes Ramas. Una de ellas segundona con Casa en Betanzos, Tuy y otros puntos de dicho Reino, brisó las armas primitivas de la siguiente manera: escudo de Gules, con seis bastones de sinople; cortado de gules con cuatro flores de lis de oro. Bordura en este metal con un caldero de sable en punta (algunos autores confunden el caldero, figura heráldica, con un candado). La rama llamada Várela, de las Cajigas, usaba las armas primitivas, pero perfilando las barras de oro y cargando el escudo con una cadena de sinple, cuartelándolas con las Armas de la Casa de las Cajigas.
Gratia Dei, Cronista y Rey de Armas de los Reyes Católicos, basándose en la semejanza del escudo de Várela con las famosas barras aragonesas, pretende hacer descender a los Várela del Infante Don Víla, hijo del Rey Don Ramiro I y de la Reina Ermesilda, hija de la Casa Real de Francia, añadiendo entonces al Escudo de Várela el siguiente lema y verso:
"Los Várela muy nombrados
tienen por fama y blasón.
ser parientes muy allegados
de los Reyes de Aragón".
El linaje de Várela probó su nobleza en la Orden de Santiago, en el año 1884 y de Carlos III en 1788 y numerosas veces en la Real Cancillería de Valladolid.
Su vida en Mar del Plata
El escribano Vicente Varela comenzó a actuar, a cargo del segundo Registro Notarial en Mar del Plata, el 3 de marzo de 1894 y lo dejó el 22 de diciembre de 1898. En esos cuatro años al frente del Registro número 2 de la ciudad suscribió numerosos documentos y escrituras públicas. Tal vez la más relevante fue el primer contrato de alumbrado público de la famosa ciudad turística argentina.
Es un contrato por dos años entre la Municipalidad y la empresa Roux, Deyacobbi y Cía para instalar postes, cables y 45 lámparas, al precio de 37 pesos por unidad, que funcionaban hasta las 3 de la madrugada. Está firmado por el intendente Eduardo Peralta Ramos y el presidente de la empresa eléctrica, Juan B. Goñi, y ratificada por el escribano Vicente Varela. Su posición social y económica entonces debía ser ya importante pues, en los primeros años del siglo, tenía segunda residencia en Buenos Aires. En 1920 le tocó el Premio Gordo de la lotería española y eso reforzó, sin duda, su ya notable patrimonio?
Según el organismo estatal de loterías, a Vicente Varela le tocaron 12 millones de las antiguas pesetas (72.289 euros) en el sorteo de Navidad de 1920. Jugaba un décimo, que entonces costaba cien pesetas (0,6 euros), en el número 9053 que había sido distribuido mayoritariamente en San Sebastián. La comparativa de premios y precios que hace el citado organismo destaca que, con la cantidad de dinero obtenida, Vicente Varela podía comprar, en el citado año, 12 edificios y cinco automóviles.
El escribano de Ribadeo en Mar del Plata ya era ?rico hacendado? en 1920, según lo califica la revista del Centro Gallego. Entre los años treinta y los cuarenta del pasado siglo, compró una extensión de ocho manzanas de terreno (dos millones de metros cuadrados, aproximadamente, que hoy son el pulmón de la ciudad), a campo abierto, en las afueras de la ciudad balneario del sur de Buenos Aires.
Esos terrenos fueron objeto de polémica y controversia social a comienzos del actual siglo. Quinientas familias (4.500 residentes) del conocido como barrio Monte Varela situado entre la avenida de Colón y las calles Falucho, 188 y 196- estuvieron a punto de perder sus precarias viviendas cuando los sucesores de escribano ribadense presentaron órdenes de desalojo.
Fuentes:
Mar del Plata. Ciudad de America para la Humanidad. Reseña Histórica. Año 1964. ?Vicente Varela, Vida de actividad Productora, multiple y fecuna? ? pag. 354 y 355. [2]
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