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- A los 84 años falleció en Salvador (Bahía), el doctor Emilio Rodrigué, médico y psicoanalista de reconocida trayectoria en el campo internacional. A través de una fecunda obra como escritor, fue uno de los principales precursores de Sigmund Freud.
A los 20 años, cuando cursaba el tercer año de la carrera de medicina, comenzó a analizarse con Arnaldo Rascovsky. Frecuentó a figuras consagradas del movimiento intelectual.
Entre 1948 y 1953 se radicó en Londres, donde estudió en la Sociedad Psicoanalítica Británica. Allí se relacionó con Ana Freud, James y Alix Strachey y Melanie Klein, con quien colaboró en la en la obra New Directions in Psycho-Analysis . Contribuyó a la introducción de Arminda Aberastury, el kleinismo y las teorías de Bion en la Argentina y en América latina.
Vivió luego en Massachussets, al ser contratado por el Austenm Riggs Center de Stockbridge para realizar una investigación en un hospital psiquiátrico de EE.UU. Fruto de esa experiencia surgió su libro Biografía de una comunidad terapéutica. Allí trabajó con David Rapaport y Erik Erikson.
De regreso en el país, presidió la Federación Argentina de Psiquiatría y en 1966 fue elegido presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), donde contribuyó al desarrollo y la difusión de la ciencia psicoanalítica. También integró la Sociedad de Psicología, Psicoanálisis y Medicina Psicosomática, entre otras instituciones científicas. Fue uno de los fundadores de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo, introducida en nuestro país, en 1947, por Enrique Pichon Rivière, a quien Rodrigué consideraba la figura más importante del Río de la Plata.
Impactado por el movimiento del Mayo francés, promovió con particular énfasis la función social del psicoanálisis y en la década siguiente se apartó de APA por divergencias políticas de la entidad. Fundó, así, el grupo disidente Plataforma, junto con sus colegas Gilberte Royer de García Reinoso, Diego García Reinoso, Marie Langer y Eduardo Pavlovsky, entre otros. La mayoría, con el tiempo, partió al exilio. Rodrigué, por razones políticas, emigró en 1974 a Bahía, donde continuó su labor profesional y fundó el movimiento psicoanalítico local.
Entre otras obras, escribió El libro de las separaciones , una autobiografía en la que narra sus enseñanzas y aprendizajes, su relación con figuras del psicoanálisis y de otras disciplinas. En 1996 publicó Sigmund Freud. El siglo del psicoanálisis , una de las más destacadas biografías del creador del psicoanálisis.
Es autor de Heroína , una novela con estilo dinámico, en la que se preguntaba si el psicoanálisis no se estaba alejando de la realidad. De singular éxito, la obra fue llevada al cine.
También escribió Plenipotencia , donde reúne cuentos; Ecuación fantástica , un libro de ciencia ficción; El paciente de las 50.000 horas , donde reseña sus horas dedicadas al psicoanálisis, y Ondina, supertramp , donde acerca al público sus aventuras personales, en una suerte de autobiografía novelada. Hace dos años presentó en la Argentina El sueño de Heráclito .
Otras obras científicas son El análisis de un esquizofrénico de tres años con mutismo ; Psicoterapia de grupo , en colaboración con León Grinberg y Marie Langer; El contexto del proceso analítico , junto a Geneviève T. de Rodrigué, y Un sueño de final de análisis , con Syra Tain Lopes. [5]
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