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- Pocos personajes del mundo del fútbol platense tienen la historia de don Carlos Galup Lanús, nacido, curiosamente, en Lanús en el año 1890, excelente fullback izquierdo que jugó muchos años en Estudiantes de La Plata, club en el que descolló y donde es considerado uno de los mejores de su tiempo, dejando una inconfundible impronta de verdadero caballero, reconocida por sus propios compañeros y adversarios.
Proveniente de una de las familias de mayor representatividad social del conurbano sur, era el séptimo hijo de Salustiano Galup Agüero (1844-1907), hacendado y comerciante en la ciudad de Lanús, donde residía ejerciendo la administración de varios intereses de importancia, y de Luisa Teresa Lanús (1852-1935), destacada docente que integró numerosas comisiones benéficas en Lanús y alrededores, siendo ella quién donó sus derechos sobre la propiedad de la histórica capilla de Santa Teresa de Jesús, de Lanús Oeste, a la congregación de las Hermanas Misioneras Catequistas de Cristo Rey, una orden religiosa de origen argentino.
Su madre fundó en 1906 en Buenos Aires la Escuela Profesional nº 3, de la que fue directora varios años, donde organizaba concurridos talleres de corte y confección, bordados en general y manualidades, que capacitaron a varias generaciones de mujeres en la primera mitad del siglo XX, con el que recibió varios premios y menciones.
También fue una de las donantes de la primera sala de primeros auxilios y dispensario de lactantes que funcionó en Lanús, construida íntegramente por su familia en un terreno en las calles Sarmiento y Tucumán, inaugurada en 1925 y al que equiparon con moderno instrumental quirúrgico.
Y por su lado materno era nieto del célebre pionero Anacarsis Lanús (1820-1888), fundador de la ciudad de Lanús, que lleva su nombre, y uno de los empresarios más destacados de su época, quién se destacó como político, banquero, comerciante y hacendado progresista de la campaña bonaerense.
Fue uno de los amigos del general Bartolomé Mitre que colaboraron económicamente para la fundación del diario La Nación, y ocupó diversos cargos públicos: fue jefe de policía de Buenos Aires en el año 1852, diputado nacional en 1871, miembro fundador de la Casa de la Moneda y proveedor del ejército durante la guerra del Paraguay.
Carlos Galup Lanús pasó su infancia y adolescencia viviendo en Lanús en un espléndido chalet suizo que sus padres tenían frente a la plaza Belgrano, y junto con sus hermanos mayores Anacarsis, Ricardo y Ernesto, que también fueron futbolistas, fue alumno de la entonces Escuela Infantil n°18 de Lanús, en el entonces partido de Barracas al Sur, donde sobresalió desde joven como un aplicado deportista, entusiasta, y con noble personalidad.
En 1908 comenzó su carrera futbolística en Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, incorporándose en 1910 al equipo de Banfield, que participaba en el certamen de segunda división, campeonato en el que disputó dieciocho partidos y donde su equipo terminó en un digno tercer puesto, después de perder con Racing Club el derecho a disputar un lugar en la final.
Pero en el año 1911 se pasó de Banfield a Estudiantes de La Plata, por una circunstancia muy especial: jugándose un partido entre estos dos equipos, consideró que sus compañeros no habían actuado correctamente con los adversarios, cuando el árbitro cobró un penal inexistente que provocó que los futbolistas platenses se retiraran del campo de juego.
En esa misma semana concurrió a la ciudad de La Plata para dar sus disculpas personales por el hecho, siendo invitado de esa manera a integrarse al primer equipo de ese club, lo que aceptó inmediatamente. Con Estudiantes consiguió el ascenso a primera división en 1911, en un equipo que integraban también Raúl Díaz, quien luego fue gobernador de la provincia de Buenos Aires, y Jorge Hirschi, años más tarde intendente municipal de la ciudad de La Plata.
Posteriormente Galup Lanús brilló como jugador y capitán del equipo de Estudiantes que en el año 1913 ganó por primera vez en su historia el campeonato nacional de fútbol. Este torneo fue histórico, y los platenses se impusieron ampliamente ganando trece partidos, empatando tres y solo perdiendo dos, con cinco puntos de ventaja sobre sus escoltas.
Y ese mismo año también ganaron su primer torneo internacional, la copa Río de la Plata, al derrotar con un marcador de 4 a 1 al vigente campeón uruguayo. Al año siguiente, en 1914, fueron subcampeones, y en 1915, después de fusionarse las dos asociaciones organizadoras de los torneos de fútbol en una sola institución, la competitividad del equipo platense disminuyó, terminando en 1916 en el quinto puesto, y en 1917 en el décimo segundo lugar.
En 1916 participó del ya legendario primer clásico entre Estudiantes y Gimnasia y Esgrima, partido jugado el 27 de agosto de ese año en la vieja cancha de Estudiantes de 1 y 57, ante un público record para aquella época que llegó a pagar el escandaloso precio de dos pesos por una entrada, que la prensa consideró excesivo.
Este partido terminó con un triunfo de Gimnasia por un gol en contra de su rival, cuyos seguidores salieron a festejar ruidosamente por las calles de la ciudad. Otro partido histórico en el que participó fue el 7 de mayo de 1916 cuando Estudiantes perdió de visitante 2-1 con San Lorenzo de Almagro, partido con el que quedó inaugurado oficialmente el célebre estadio, ya desaparecido, conocido popularmente como el Viejo Gasómetro, ubicado en avenida La Plata al 1700.
Por sus excelentes condiciones, integró entre 1913 y 1916 la selección nacional, en la que jugó varios partidos, uno de ellos recordado por otra sorprendente actitud suya. Debutó con la camiseta argentina el 27 de abril de 1913 formando parte del team argentino que enfrentó a Uruguay, en Montevideo, en un cotejo amistoso jugado ante unas cinco mil personas, que terminó empatado en un gol. Y también participó del equipo argentino que el 13 de septiembre de 1914 se impuso al seleccionado uruguayo con un marcador de 2-1, que tuvo un record de cinco jugadores de Estudiantes en la misma alineación.
Pero todavía es recordado cuando el 27 de septiembre de l914 integró el seleccionado argentino que enfrentó a Brasil en la vieja cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, en Palermo, por la primera edición de la copa Julio A. Roca. Cuando en una jugada el atacante argentino Lonardi marcó un gol con la mano que fue inicialmente convalidado, Galup Lanús corrió al árbitro para explicarle que el tanto de su propio equipo había sido convertido de manera antirreglamentaria. Por lo que el juez del partido lo aceptó e invalidó el gol, ganando Brasil por 1-0, adjudicándose la copa, que es el primer título oficial de la selección carioca en su rico historial internacional.
Sus últimos partidos con la camiseta de Estudiantes fueron en el campeonato de 1919, en el que, después de una nueva ruptura producida entre los clubes afiliados a la Asociación Argentina de Futbol, se organizó un campeonato de urgencia con los pocos equipos que quedaron en ella. Se dio inicio así un irregular torneo donde solo participaron seis equipos, entre ellos Estudiantes, que comenzó el 28 de septiembre de ese año y se dio por finalizado el 21 de enero de 1920, donde el equipo platense terminó subcampeón.
Galup Lanús terminó su carrera en Estudiantes, y después de retirarse de la actividad futbolística siguió vinculado a ese club como dirigente. Se había casado con María Esther Bellando, matrimonio del que nació Luz María Galup Lanús, primera esposa del conocido académico Horacio García Belsunce.
Falleció en Saldungaray, partido de Tornquist, provincia de Buenos Aires, el 29 de diciembre de 1948. El diario La Nación publicó al ocurrir su muerte, entre otros conceptos: "En Estudiantes de La Plata actuando como zaguero izquierdo, emulaba más que al jugador al deportista. Fue valor técnico, atleta de juvenil vigor y vio al fútbol como una disciplina más para formar el carácter junto con el esfuerzo".
Lucio Perez Calvo
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