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Juan Ruiz de Ocaña, (*)[1]

Varón


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  • Nombre Juan Ruiz de Ocaña 
    Sufijo (*) 
    Nacimiento Asunción, Paraguay Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Sexo Varón 
    ID Persona I39082  Los Antepasados
    Última Modificación 5 May 2019 

    Padre Juan Ruiz 
    Madre Petrona Díaz 
    ID Familia F15767  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Bernardina Guerra de Sepúlveda,   n. Asunción, Paraguay Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.f. 28 Ago 1642, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Hijos 
    +1. Catalina Ruiz de Ocaña Guerra,   n. 1585, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.f. 7 Ago 1659, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. (Edad 74 años)
    ID Familia F15763  Hoja del Grupo  |  Family Chart
    Última Modificación 13 Mar 2010 

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - - Asunción, Paraguay Enlace a Google Earth
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  • Notas 
    • JUAN RUIZ DE OCAÑA - tal el nombre completo de este "hijo de la tierra" - sacó el apellido Ocaña de alguno de sus antepasados paternos, nativos de ese lugar (aunque con mejor propiedad debería haberse apellidado "Ruiz de Guarania"). Nació en la Asunción hacia 1555, cuando su progenitor tendría cerca de 40 años de edad y casi dos décadas de experiencia conquistadora americana. Nada se sabe de la infancia del aludido mestizo; lo cierto es que parte de su juventud la vivió en Santa Fé, donde contrajo matrimonio con Bernardina Guerra, y donde en 1580, "a su costa y minción", sumóse a la hueste de Juan de Garay que, desde la Asunción del Paraguay, bajaba hasta el Río de la Plata para poblar de nuevo el antiguo "real" de don Pedro de Mendoza. De ahí en adelante Juan Ruiz de Ocaña queda convertido en personaje histórico.
      En la biografía que dedico al conquistador Juan Fernández de Enciso escribí el relato de esa jornada y fundación memorables. Aquí, como complemento de aquel resumen, agrego estos versos de Barco de Centenera:

      "De la Asunción Garay hubo salido
      de todos adherentes aprestado;
      con él muchos soldados han venido,
      y habiendo en Santa Fé desembarcado,
      allí estuvieron días esperando
      los caballos, que vienen caminando.

      "Rehecha en Santa Fé aquesta armada,
      camina a Buenos Aires por el río;
      también por tierra va gran cabalgada,
      de gente que no teme al sol ni al frío:
      y siendo ya la cosa bien guiada,
      a pesar de la tierra y su gentío,
      los unos y los otros allegaron
      al puerto Buenos Aires, y poblaron.

      Estando la ciudad así poblada,
      la Trinidad por nombre le pusieron,
      y la gente en Cabildo congregada,
      Alcaldes ordinarios eligieron".

      También Garay, en nombre de Su Magestad y del Adelantado Juan Torres de Vera y Aragón, hizo entre los soldados - que "se metieron debajo del estandarte real y vinieron conmigo sustentando esta dicha población" - el reparto de "tierras y caballerías y solares y cuadras en que puedan tener sus labores y crianzas de todos ganados; las cuales dichas tierras y estancias y huertas y cuadras las doy y hago merced para que como cosa suya propia (sus compañeros pobladores) puedan en ellas edificar así casas como corrales, y poner cualesquier ganados y hacer cualesquier labranzas, y poner las plantas y árboles que quisieren, y por bien tuvieren, sin que nadie se lo pueda perturbar, como si lo hubiesen heredado de su propio patrimonio; y como tal puedan dar y vender, enagenar y hacer lo que por bien tuvieren; con tal que sean obligados a sustentar la dicha vecindad y población cinco años".
      Entre los solares que consigna la "traça" fundadora de la ciudad, Juan Ruiz de Ocaña recibió uno en la esquina de las hoy calles Bartolomé Mitre y Reconquista (donde ahora está el Banco de Londres), y allí edificó su vivienda - simple rancho de barro, sostenido por palmas que se trajeron del Paraguay, y techado con paja de totora.
      Asimismo se le otorgó media manzana o "cuadra", en la actual calle Maipú, entre las de Tucumán y Lavalle, con frente al oeste (al presente levántase ahí el edificio de "Radio el Mundo"); y una chacra de 400 varas de frente por una legua de fondo en el camino (huella recién trazada, sería) de la barranca ribereña que va hacia "el pago del Monte Grande" (San Isidro). La chacra de Juan Ruiz lindaba entonces por su costado Sur con la del Alcalde Gonzalo Martel de Guzmán, y por el lado Norte con la de Juan Fernández de Enciso. Unido a este último terreno, la aludida chacra de Juan Ruiz integró, tres siglos mas tarde, parte de la que fue "Quinta de Olaguer"; que es la actual "Quinta Presidencial" en Olivos ().
      En el reparto de "estancias" hecho por Garay, le tocó a Juan Ruiz de Ocaña una "suerte" en el "Valle de Corpus Christi" - que por otro nombre llaman "Río Luxán" - de 3.000 varas de frente "río abajo", prolongadas hasta dar con unos terrenos anegadizos sobre el Paraná, que los conquistadores denominaron "casas de los guaraníes". Aproximaríase hoy tal estancia a unos 20 kilómetros al Norte del pueblo de Ingeniero Maschwitz, con rumbo hacia la ciudad de Campana, pues sus linderos originarios eran: por su frente S.E. el río Luján, y algo más acá topaba con el arroyo "El Pescado" y unos extensos bañados tras los cuales se hallaba la estancia de Hernando de Mendoza; al N.O. - o sea el fondo impreciso del campo - tenía por límite unos cañadones previos a "las casas de los guaraníes"; y sus costados N.E. y S.O. limitaban, respectivamente, con las estancias de Alonso de Vera y de Juan Rodríguez de Cabrera.
      Poseyó también mi antepasado unas tierras sobre los recodos de un riacho que se prolongaba desde "el Riachuelo de los Navíos" cuatro leguas hacia el Oeste, y donde había un monte de sauces. El paraje se llamó "la Cañada de Juan Ruiz"; y lindaba por su fondo con tierras de Juan López, alias "el Alcoholado" quien posteriormente vendió su propiedad, el 26-VII-1633, ante Pablo Núñez, a Jerónimo Melo Coutiño (hijo del propio Alcoholado") y a Antonio de Rocha y Lobo (el dueño de la vuelta de Rocha, en la boca del Riachuelo).
      Juan Ruiz de Ocaña, además, recibió en encomienda, en 1583, al cacique "Cocomel" de "nación Caltis", con todos los indios de su tribu. Y en la información de servicios del Capitán Maciel del Aguila, consta que el Teniente del Gobernador Torres Pineda, instituyó encomendero al Capitán Juan Ruiz de Ocaña, "hijodalgo", sobre el cacique "Tenolayán", que vivía con su gente "cuatro leguas arriba" del Riachuelo. Y es fama que Juan Ruiz de Ocaña sostuvo a la vera de dicho curso de agua un cruento combate con "Telonayán" - o "Telonian Condie" - y su indiada; y que a partir de la sangrienta pelea el riacho aquel fue llamado de "la Matanza". Y el repartimiento aborigen expresado se lo confirmó al personaje de esta historia el Teniente de Gobernador Rodrigo Ortiz de Zárate, el 22-VIII-1584, ante Gaspar de Quevedo, Escribano capitular.
      Así pues, andando el tiempo, en aquellos terrenos aledaños al la "Cañada de Juan Ruiz", el Gobernador Hernandarias (1618) mandó levantar un fortín, que más adelante transformaríase en pueblo y "Cañada de Morón" - cuyo nombre se debe a que en 1705 Isabel Torres Briceño, viuda de Morón, instaló, en la antigua merced de Ruiz de Ocaña, un molino harinero.
      Junto con las referidas propiedades, nuestro Capitán disfrutó de una chacra en "esta banda del río Las Conchas" de 600 varas de tierra. Así mismo el poblador que me ocupa fue agraciado con otras mercedes, entre ellas: "una ensenada en el Riachuelo de los Navíos", con seis cuadras de frente, y un "feudo para molino" a dos leguas del éjido porteño.
      A principios de 1590, el Teniente de Gobernador Hernando de Mendoza nombró Sargento Mayor de Buenos Aires a "Juan Ruis de Ocaña". Sin embargo, el susodicho no gozaría por mucho tiempo sus privilegios militares: En el acuerdo capitular del 26-VI-1590, el Procurador de la ciudad Mateo Sánchez, pidió la destitución de mi ascendiente, por haber sido nombrado - decía - "contra voluntad de todo el pueblo y contra derecho", puesto que "Juan Ruis haze muchos agravyos y alborotos con los avitantes ... de los qual resulta muy grande escándalo en el pueblo entre los soldados". Y como tal argumentación convenció a todos los Regidores, estos rogaron a Hernando de Mendoza le "quytase el ofiçio" a dicho Sargento Mayor. El Lugarteniente Mendoza, entonces, cedió a ese requerimiento, destituyendo a Juan Ruiz de Ocaña con la prohibición de que "no usara agora ny en nyngún tiempo" el cargo militar.
      La interdicción al personaje para desempeñar funciones públicas no duraría demasiado: en 1598 era Alcalde de 1º voto, y en 1599 Contador interino , en ausencia del titular Hernando de Vargas Machuca. Poco después, antes de 1602, fallecía nuestro biografado.
      Juan Ruiz de Ocaña - como anteriormente se dijo - habíase casado en Santa Fé, antes de radicarse en Buenos Aires, con Bernardina de Guerra, nacida en la Asunción; hija legítima del expedicionario con don Pedro de Mendoza y conquistador del Paraguay, Joanes de Guerra, natural de la villa de Espinosa de los Monteros, actual provincia de Burgos, y de Ana de Sepúlveda.
      Al casarse doña Bernardina fue dotada nada menos que por Juan de Garay, quien la agració con una "suerte" en Santa Fé, que luego vendió su marido Ruiz de Ocaña, en ocasión de mudarse los esposos a Buenos Aires; adonde trajeron, con otros bienes transportables, 12 vacas de vientre. Muerto su compañero, Bernardina pasó a 2as nupcias con Juan Abalos de Mendoza (viudo de Juana Cejas e hijo del Capitán Gonzalo Casco extremeño de nacimiento y conquistado peruano-paraguayo, y de la criolla María de Mendoza; hija ésta del ilustre Francisco de Mendoza - el de Castro Jeriz - y de María de Angulo y Manrique). La sucesión de los cónyuges Abalos de Mendoza-Guerra se apunta en el apellido Casco de Mendoza. Testó la señora repetidas veces: en 1605, 1624, 1638 y 1642, año en que falleció. En tales escrituras ella dejo constancia de como perdió su fortuna y como se despoblaron sus chacras y la estancia, convirtiéndose los ganados mansos y aquerenciados en cimarrones; por lo cual tuvo que vender la mitad de un solar y un vestido de su marido con algunas alhajas, para pagar el entierro y funeral de éste. En la última disposición testamentaria del 27-VIII-1642, doña Bernardina "estando enferma en cama" mandó se depositara su cadáver "en la Iglesia Mayor, en la sepultura que allí tengo", y nombró albaceas a "Rodrigo de Narváes y al Capitán Diego Ruiz de Ocaña, mi hijo, y a Mateo de Abalos de Mendoza" - nieto suyo. El instrumental notarial se extendió ante Sebastián González Ruano "Escribano de Su Majestad" y "los testigos llamados y rogados" Pedro Rodríguez Flores, Juan Borda, Joseph González, Jaime Méndez y Salvador de Melo, que firmó a ruego de la causante. Fueron sus herederos: "el Capitán Diego Ruiz de Ocaña, Juan Ruiz de Ocaña, ausente, y Catalina Ruiz, viuda de Juan Abalos de Mendoza, mis hijos legítimos y del Capitán Juan Ruiz de Ocaña, mi primer marido; y Lorenza Abalos, mujer de Juan Ximénez, mi hija legítima del dicho Juan Abalos de Mendoza" - el segundo consorte de la testadora, padre del homónimo esposo de Catalina.

  • Fuentes 
    1. [S112] Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, Los Antepasados, A lo largo y mas alla de la Historia Argentina, (Trabajo inedito), Tomo VII, Los Casco de Mendoza (Confiabilidad: 3).

    2. [S275] Madero, Fernando, Los Melo y los Casco de Mendoza, (Revista del Instituto de Argentino de Ciencias Genealógicas. Nº 20, 1982), página 141 (Confiabilidad: 3).