Alonso de Tula Cervín, (*)[1]

Varón Cir. 1541 - 1605  (~ 64 años)


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  • Nombre Alonso de Tula Cervín 
    Sufijo (*) 
    Nacimiento Cir. 1541  Valladolid, Valladolid, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 1605 
    ID Persona I10190  Los Antepasados
    Última Modificación 3 Ago 2020 

    Padre Diego de Agüero 
    Madre Juliana de Barduena 
    ID Familia F96843  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Francisca Bazán de Pedraza,   n. 1568, Sevilla, Sevilla, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida 
    Casado 1581  [3
    Hijos 
    +1. General Diego Gómez de Pedraza Tula Cervín,   n. 1590, La Rioja, La Rioja, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1638  (Edad 48 años)
    +2. Juan Gregorio Bazán de Pedraza Tula Cervín,   n. 1594, La Rioja, La Rioja, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida
    +3. Lorenza de Tula Bazán
    +4. Agustina Bazán de Pedraza
     5. Luciana de Tula Cervín
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F1409  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
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  • Notas 
    • Alonso de Tula Cervin había nacido en España en 1541 (interrogado el 21-XI-1586, acerca de la conveniencia del disfrute de las encomiendas de "Soconcho" y "Manogasta", por parte del Gobernador Ramirez de Velasco. "dixo qués de edad de quarenta e cinco años"). Por lo demás, desde 1560 asistía a la conquista del nuevo mundo, y así le escribió él al Rey, el 15-XII-1586, que se hallaba sirviendo "en esta parte de Yndias de veinte y seis años" atrás.
      Esos servicios de Alonso de Tula Cervin se encuentran resumidos en el título de las encomiendas que le otorgó el Gobernador Ramirez de Velasco, el 5-I-1588, sobre los pueblos indígenas del valle de Catamarca, denominados "Fachafacha", "Coneta", "Guaicamagasta" y "Ambastagasta". Dicho documento expone; "Por cuanto vos Alonso de Tula Cervin, vecino desta ciudad de Santiago del Estero, sois hijodalgo y servidor de Su Magestad, y habeís servido ... en la ciudad de Santo Domingo de la Isla Española, en lo que os fué mandado por su Real Audiencia que allí reside, y por los Capitanes de Su Magestad por ella nombrados, contra el Tirano Lope de Aguirre, que venía sobre la dicha ciudad con armada formada ...".
      Tratábase del último episodio de la extraordinaria y sangrienta carrera de aquel aventurero paranoico Lope de Aguirre, nativo de Oñate, el cual habíale escrito a su distante Monarca orgullosamente; "En mi mocedad pasé el mar Océano a las partes del Perú por valer más con la lanza en la mano". Allá, luego de tomar parte en las guerras civiles, militando ora en un bando ora en otro con suerte varia, integró la expedición puesta bajo la responsabilidad del caballero navarro Pedro de Ursúa y Diez de Armendariz, en busca del fabuloso "El Dorado". Los protagonistas de dicha aventura - dramáticamente relatada por uno de ellos el soldado Francisco Vázquez - partieron de la frontera peruana hasta alcanzar el río Amazonas o Marañón, en cuyas orillas Aguirre, "inquieto y bullicioso, amigo de revueltas y motines", promovió el asesinato de su jefe (ver el linaje de Ursúa), y en pleno trópico, proclamó a su compañero el sevillano Fernando de Guzmán (hijo de Alvar Pérez de Esquivel y de Aldonza Portocarrero Guzmán) "Príncipe del Perú, Tierra Firme y Chile", al cual dijo coronaría Rey en Panamá. "Aguirre el Traidor" - como se autocalificó éste al darle cuenta a Felipe II "que me desnaturo de los Reyes de España" - propúsose en adelante eliminar violentamente a todos los que reputaba contrarios a su irrefrenable megalomanía. Entre ellos cayó su ex "Príncipe" el de Guzmán, que fué arcabuceado junto con varios parciales suyos; de modo que de aquella expedición de Ursúa solo llegaron a sobrevivir 150 hombres de los 400 que iniciaron la jornada. Sujeta por terror hacia el sanguinario Aguirre, la mermada hueste, en pos de su jefe, remonta más tarde el río Marañón en dos bergantines y varias canoas, hasta desembocar en el Atlántico. Impulsados por su caudillo, esos aventureros ocupan la isla Margarita - frente a las costas de Venezuela - y apresan al Gobernador y demás autoridades isleñas. La Margarita dependía entonces en lo político, militar y judicial, de la Audiencia de Santo Domingo. En defensa pues de la legalidad Real, ante la inesperada aparición del feroz Lope de Aguirre, mi antepasado Alonso de Tula Cervin, adscripto a las milicias de Santo Domingo, se preparó en 1561 a recibir su bautismo de fuego.
      Aguirre, a todo esto, abandona la isla Margarita y desembarca en Borburata - cerca de Puerto Cabello, en Venezuela - con propósito de correrse al Perú, donde pensaba derrocar a las jerarquías virreinales. Tras de horrorosas incidencias y asesinatos en su trayecto venezolano, el tremendo vasco es acorralado por las tropas fieles al Rey - en cuyas filas militaba Tula Cervin -, secundadas por muchos desertores rebeldes. Viéndose casi solo, irremediablemente perdido, para impedir que sus enemigos pudieran violar a Elvira, su hija mestiza, Aguirre la ultimó a puñaladas, no obstante, o por lo mismo - cuenta el soldado Francisco Vazquez - "que mostraba quererla más que a sí". Seguidamente, dos de sus aterrados parciales lo despacharon al otro mundo, descerrajándolo sendas descargas de arcabuz.
      Era Aguirre - estampó Fray Reginaldo de Lizarraga - "de mediana estatura, no muy bien tallado, cojo, gran hablador y jugador, sino queremos decir renegador; con una hija suya mestiza no de mal parecer; ví a este Lope de Aguirre muchas veces, siendo yo seglar, sentado en una tienda de un sastre vizcaíno, que comenzando a hablar hundía toda la calle a voces. Su vanidad - comenta el cronista Vázquez - consistía en que le tuviesen más por animoso que por cristiano, porque había dicho muchas veces que cuando no pudiese pasar al Perú y destruirle, y matar todos los que en el estuviesen, que a lo menos la fama de las cosas y crueldades que hubiese hecho quedarían en la memoria de los hombres para siempre, y que su cabeza sería puesta en un rollo para que su memoria no pereciese, y con esto se contentaba". Y los deseos de Lope se cumplieron; su cabeza fué cortada y conducida a Tocuyo, donde quedó expuesta por largos años en una jaula de hierro. "Yo bien sé que me tengo que condenar" - dice Lizarraga que sostenía jactanciosamente Aguirre -, "pero en el infierno no tengo yo de estar con gente bajuna, sino con Alejandro Magno, con Julio César, con Pompeyo y otros príncipes del mundo".
      En cuanto a mi lejano abuelo Alonso de Tula Cervin, acaso estimulado por las exploraciones que realizara Lope de Aguirre, estuvo - según el historiador Roberto Levillier - con Tristán de Tejeda en el descubrimiento del Río Marañón. De ser ello correcto, dicha jornada fué dirigida por el Capitán Juan de Zárate Chacón de Lemusa; y desde "Pasto" - en Colombia - "pasando mucho travajos" los conquistadores recorrieron "las Barbacoas", la región del imaginario país que llamaban "El Dorado" y el río Amazonas.
      Después de esa excursión, Tula Cervin pasa al Perú. Allí sirve al Rey a su costa por espacio de cuatro años, con su "persona armas y caballos". En 1569, en el valle fronterizo charqueño de indios "mugionas" - además del quehacer bélico de rigor - ejerce los oficios de Escribano. El 4-VII-1574, el hombre se cuenta entre los fundadores de la villa de San Bernardo de Tarija (establecida por el Capitán Luis de Fuentes y Vargas, en el valle descubierto, años atrás, por su compatriota Francisco de Tarija); y posteriormente guerrea en el valle de Yungas de Pocona, a órdenes del Virrey Francisco de Toledo, contra los indios chiriguanos. Más adelante se allega a la ciudad de Charcas, donde en 1579 el Oidor Licenciado Juan de Matienzo le despacha, "de caudillo", a la provincia del Tucumán con gente armada.
      Así vino Alonso de Tula Cervin a Santiago del Estero; "con mucho lustre de vuestra persona, con quince caballos, los tres ensillados y tres arcabuces y tres lanzas y tres espadas, y cota, celada y otras armas y pertrechos de guerra y bastimentos". Y, expresan los considerandos del título de aquellas encomiendas otorgadas por Ramírez de Velasco; "gastaste mucha suma de pesos oro en esta goberncación ... dando soldados, caballos, espadas y lanzas e otras armas y socorros, como siempre lo habeis fecho, y ha más de siete años que casasteis en esta ciudad con Doña Francisca Bazán de Pedraza, nieta del Capitán Juan Gregorio Bazán, cavallero notorio y uno de los más principales capitanes y servidores de Su Magestad que hubo en esta gobernación, y de los más antiguos descubridores y pobladores".
      El 15-XII-1586 Alonso dirigió una carta al Rey describiendo la entrada al Tucumán y el posterior gobierno de Lerma. "Se percibe en su lectura - advierte Levillier - que debió conocer al Licenciado Matienzo en la Audiencia de Charcas, y hasta ser, probablemente, amigo suyo, pues al hacer referencia a la conveniencia de establecer comunicación marítima con España por el Río de la Plata, cita el Gobierno del Perú, obra que tuvo en las manos y vió, demostrando estar muy enterado de las ideas de Matienzo, cuya muerte lamentaba".
      Y en el juicio de residencia del Gobernador Lerma, declaró Tula Cervin que el cirujano Artiaga habíale revelado confidencialmente como en realidad murió Gonzalo de Abreu; de "los tormentos y de no dejarle curar". En lo personal, a causa de cierto testimonio dado por Tula, Lerma le trató de bellaco y lo quiso meter preso; empero aquel se refugió en una Iglesia y luego huyó a Charcas.
      Al regresar el prófugo de su extrañamiento fué designado Escribano Mayor de la Gobernación. Trocaba el así, a esa altura de su vida, los lances juveniles de espada y arcabuz por las rutinas de péñola y protocolo. En carácter de dador de la fé pública, muchos famosos conquistadores tucumanos probaron en sus escrituras los méritos y servicios respectivos. El Gobernador Ramírez de Velasco le encomendó además, el 18-II-1587, la interesante información testimonial acerca de las referencias corrientes sobre la quimérica "Ciudad de los Césares". En torno a ello depuso asimismo el propio don Alonso, el 15-VII-1589, ante el jefe de la provincia. Dijo entonces Tula Cervin contar con más de 48 años de edad (nació, ya lo apuntamos, por 1541), y, en lo sustancial, declaró que cuando estaba de Escribano entre los indios de "Chuquioma", en la frontera de los chiriguanos, era cura de aquel valle el clérigo Francisco Hidalgo, el cual había sido vicario general en la provincia del Tucumán, y le oyó decir a éste, que los españoles "de la armada del Obispo de Plasencia, don Gutierre de Cárdenas Carvajal, avían quedado arrinconados en la costa que dize el auto". Tales náufragos serían los sobrevivientes de uno de los navíos del Obispo que se perdió cerca del estrecho de Magallanes, en un frustrado intento poblador de las tierras patagónicas. Esos españoles perdidos en el lejano sur, pretendieron alcanzar la ciudad de Córdoba en busca de sus compatriotas establecidos allí. El padre Hidalgo, en Santiago del Estero, escuchó de boca del conquistador Blas Ponce, "que los dichos españoles andaban de una parte a la otra, caminando para topar con xrisptianos, y que llevaban cruces en las manos y traían espadas de hierro negro". También algunos indios reducidos en Córdoba le dijeron a Tula Cervin que "a distancia de cien leguas, poco más o menos de su tierra, está una gran poblazón de yndios Yngas poblados en una gran laguna ... y que son muy rricos, porque sirven de bajilla e piezas de plata y oro ... y a estos yndios llaman césares, por un soldado llamado César, que por orden del Capitán Gaboto llegó a ellos con veynte hombres por un rrio llamado Calamochita, que entra en el rrio de la Plata ... y que los naturales de esta tierra la llaman Linlín y por otro nombre la Trapananda ... e a oydo dezir (el declarante) al Capitán Blas Ponze y a otras personas", que los "Ingas" aquellos "cobraban en oro y plata sus tributos", y que pletóricos de riquezas "se retiraron a lo que ahora llaman Césares o Linlín". Tales referencias las recogió a su tiempo Almagro, cuando fué a Chile, y las repetía Pedro Sotelo de Narváez en Santiago del Estero, relatando la expedición que envió Valdivia, al mando de Jerónimo de Alderete, hacia esas regiones de la cordillera nevada. Y "abrá quinze años oy dezir en los Charcas al Licenciado Matienço (terminaba Tula Cervin) que con mill hombres que embiase Su Magestad ... podría fácilmente acabar la guerra de Arauco", y descubrir y conquistar dicha incógnita "parte de la cordillera".
      El 20-V-1591 acompañó Tula Cervin al Gobernador Ramírez de Velasco a fundar la ciudad de "Todos los Santos de la Nueva Rioja". En el repartimiento de terrenos del flamante poblado, a don Alonso se le adjudicó una cuadra (manzana) en condominio con su concuñado Baltasar de Avila Barrionuevo, lindante, entre varios fundadores aledaños, por el Naciente "con calle de la ronda de la ciudad", y al Poniente con manzana "de la carnicería". En La Rioja radicóse nuestro personaje, y Ramírez de Velasco, el 29-I-1592, lo premió con el título de encomendero de "Villapima", en el valle de Catamarca, como lo agraciaría, siete meses más tarde, con el dominio de la estancia llamada "Capayán". En una información del hijo suyo Juan Gregorio Bazán de Pedraza, levantada en La Rioja del 12 al 26-VII-1613, los testigos Nicolás Carrizo (ascendiente mío) y Diego Garzón, ante el Gobernador Luis Quiñones de Osorio, dejaron constancia de que Tula Cervin, además de Escribano, fué Teniente de Gobernador y Justicia Mayor de aquella ciudad, y Secretario del Santo Oficio. Y en un acuerdo del Cabildo riojano, del 16-III-1595, figura el hombre como Alcalde de la Santa Hermandad y Regidor. Corrida una década, en 1605, a don Alonso se lo llevó la muerte, frisaba, a la sazón, en los 64 años de edad.
      Alonso de Tula Cervin a raíz de su casamiento con Francisca Bazán - cual lo subraya el padre Lozano - "fué tronco nobilísimo de todos los Bazanes; de tres hijos que tuvo, cada uno llevó adelante uno de estos apellidos, llamándose el mayor Juan Gregorio Bazán, como su bisabuelo, el segundo (fué el primogénito) Diego Gómez de Pedraza, como su abuelo, y el tercero (tercera) Tula Cervín, como su padre, y todos adelantaron con sus méritos personales el lustre de su heredada nobleza".
      por Carlos Ibarguren Aguirre

  • Fuentes 
    1. [S112] Los Antepasados, A lo largo y mas alla de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inedito), Tomo VIII, Los Luna (Confiabilidad: 3).

    2. [S1575] Otra linea de los Bazan de Pedraza, Luz Ocampo de Saravi Briasco, (Instituto Argentina de Ciencias Genealogicas, Revista 37, Buenos Aires 2017).

    3. [S112] Los Antepasados, A lo largo y mas alla de la Historia Argentina, Ibarguren Aguirre, Carlos Federico, (Trabajo inedito), Tomo VI, Los Bazán (Confiabilidad: 3).