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Historia de Maipú: Chalets Giol y Gargantini

Los chalets de Giol y Gargantini son, sin lugar a dudas, patrimonio representativo y de gran importancia, no solo del departamento de Maipú, sino también de la provincia de Mendoza. Es que dichas residencias nos representan aquella época dorada de la arquitectura vitivinícola maipucina, contando además con la riqueza estilística plasmada en sus fachadas, eclécticas pero con distinguidos toques modernistas del art nouveau italiano.

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Chalets Giol y Gargantini

Los chalets de Giol y Gargantini son, sin lugar a dudas, patrimonio representativo y de gran importancia, no solo del departamento de Maipú, sino también de la provincia de Mendoza. Es que dichas residencias nos representan aquella época dorada de la arquitectura vitivinícola maipucina, contando además con la riqueza estilística plasmada en sus fachadas, eclécticas pero con distinguidos toques modernistas del art nouveau italiano.

A principios del siglo XX, Gerónimo Bautista Gargantini y Juan Giol, propietarios de la bodega “La Colina de Oro”, que en 1910 llegaría a ser la bodega más grande del mundo, decidieron construir dos espectaculares viviendas que demostraran el gran nivel económico y social que ambos habían alcanzado. El proyecto fue llevado a cabo por el arquitecto boloñés Emanuele Mignani y el reconocido constructor Ricardo Ciancio.

El primer chalet en inaugurarse fue el de Giol, allá por el año 1908. Este fue el primer edificio de Maipú en contar con luz eléctrica. Dos años más tarde, en 1910, concluiría la construcción del chalet Gargantini.

La infraestructura, las instalaciones y el equipamiento con que contaron estos chalets dan cuenta del nivel de confort que alcanzó la vida de la burguesía vitivinicultora de principios del siglo XX. Las casas se encuentran rodeadas de varias hectáreas de parquizado, protegidas por enormes rejas de estilo liberty. La casa Giol es de solo una planta, pero cuenta con dos torres simétricas que se erigen en la fachada principal. Ambas casas contaban con un sistema de calefacción centralizado por radiadores, luz eléctrica propia y agua potable, comodidades para nada común de encontrar en aquella época. Las salas de recepción, diseñadas y decoradas ricamente, abren vista a los espectaculares jardines a través de grandes ventanales y balcones. En la sala principal de la casa Gargantini, de doble altura y coronado por un lucernario de hierro y vidrio, se puede apreciar una imponente escalera de dos tramos que conduce al primer piso, donde se encontraban los dormitorios. En la parte trasera de las viviendas se encuentra el espacio que era ocupado por el servicio, la cocina y la entrada al depósito, ubicado en el subsuelo. Los pisos estaban decorados en mármol y parquet, mientras que las paredes lucían finos empapelados y diversos diseños de azulejos.

Los propietarios de dichas joyas arquitectónicas disfrutaron muy poco, o casi nada, de sus lujosas e imponentes residencias. En 1911, Bautista Gargantini decide abandonar la sociedad que había formado junto a Giol y retorna a su Suiza natal. Juan Giol, por su parte, en 1914 opta por vender su parte de la empresa al Banco Español y Río de la Plata, ya que elige regresar a Italia.

Durante cuarenta años, el complejo fue utilizado como residencia para gerentes de la bodega y empleados del banco, hasta que en 1954 la empresa pasa a estar en manos del gobierno provincial. Entre 1958 y 1960, la casa Gargantini es designada como residencia oficial del gobernador. Durante los años siguientes, ambos chalets fueron utilizados exclusivamente para cumplir tareas administrativas de la empresa, siendo el chalet Giol la administración de la bodega y el Gargantini sede del directorio. Durante ese tiempo, gran parte del mobiliario y equipamiento de las viviendas se perdió.

En 1987, la empresa vitivinícola Giol es privatizada. Sin embargo, el 28 de octubre de 1993, los chalets son donados por el gobierno provincial al municipio del departamento de Maipú.

El 13 de abril de 1999, mediante el decreto presidencial N° 339, se declaró a este sitio magistral como Monumento Histórico Nacional. Actualmente, en el chalet Gargantini funciona el Museo Nacional del Vino y la Vendimia, mientras que la casa Giol guarda un lamentable estado de abandono.

Los chalets de Giol y Gargantini: aquel lugar que fuera testigo de grandes tertulias entre las familias más distinguidas del departamento y la provincia, aquel lugar que supo alojar a importantes personalidades de nivel nacional, aquel lugar que será por siempre ícono y orgullo de los maipucinos…

Propietario/Fuentepor Nicolás Cabrera-Hintze
Nombre de archivoChalet Gargantini.jpg
Tamaño de Archivo233.25k
Dimensiones1024 x 674
Vinculado aMaipú, Mendoza, Argentina; Nicolás Federico Cabrera-Hintze

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