Valentín de la Cámara Elizondo

Varón


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  • Nombre Valentín de la Cámara Elizondo 
    Sexo Varón 
    ID Persona I1511  Los Antepasados
    Última Modificación 25 Abr 2015 

    Padre Antonio de la Cámara,   n. 1680, Alcalá de Henares, Madrid, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Salta, Salta, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Madre Gregoria Ruiz Elizondo Butron 
    Casado 1719  Salta, Salta, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Familia F869  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Juana Crisóstoma de la Corte Palacios 
    Casado 19 Jun 1745  Salta, Salta, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Hijos 
    +1. Petrona de la Cámara de la Corte
    +2. Luisa de la Cámara de la Corte,   c. 28 Ago 1750, Salta, Salta, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida
     3. Valentín de la Cámara de la Corte,   n. 1753, Salta, Salta, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida
     4. Agustina de la Cámara de la Corte
    +5. Francisco de Borja de la Cámara de la Corte
     6. Marcos de la Cámara de la Corte
     7. Juan Tomás de la Cámara de la Corte
     8. Juan de Dios de la Cámara de la Corte
     9. Fernando de la Cámara de la Corte
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F868  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
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  • Notas 
    • VALENTIN DE LA CAMARA ELIZONDO - mi 6º abuelo - fue "casado y velado según orden de nuestra Santa Madre Iglesia, en primeras nupcias", en Salta, el 19-VI-1745, con Juana Crisóstoma de la Corte y Palacios, hija de Antonio de la Corte y Rozas y de María Palacios y Ruiz de Llanos (ver los apellidos de la Corte y Palacios), siendo padrinos de esa boda Gaspar de Mendiolaza y Gregoria de Elizondo, la madre del contrayente.
      La novia, en tal oportunidad, aportó por vía de dote 800 pesos, "que se le adjudicaron en unas casas de esta ciudad", a las cuales, posteriormente, el marido cambió con los coherederos de aquella, "dando 100 pesos más", por el predio rural denominado "Potrero de la Caldera".
      Es que don Balentín - así con "B" larga escribíase entonces su nombre - era un rico propietario de fincas campestres que heredara o fueron luego adquiridas con el fruto de su trabajo de estanciero, según lo revelan su testamento e inventarios que corren agregados al respectivo expediente sucesorio.
      Fallecida doña Juana Crisóstoma, el cónyuge supérstite volvióse a casar con Petrona Ruales, "quien trajo al matrimonio las casas de su morada y una esclava llamada María Antonia". Con esta segunda consorte mi antepasado no dejó prole.
      El 1-IX-1776 Valentín de la Cámara "estando enfermo en cama" pero "en mi libre juicio, memoria y entendimiento natural", otorgó su testamento, ante el Escribano salteño Antonio Gil Infante, y los testigos Manuel Pucheta, Eduardo Burela y Pedro José Saravia. En dicha escritura el testador ordenó ser sepultado en la Iglesia Matriz, o donde lo dispusieran sus albaceas, amortajado su cadáver con hábito "de Nuestra Señora de Mercedes". Declaró haber procreado por hijos legítimos solo estos 9 de su primer matrimonio; "Petrona, Luisa, Agustina, Balentín, Francisco de Paula, Marcos, Juan Thomás, Juan de Dios y Fernando de la Cámara". Enumeró luego como bienes suyos; el sitio y "casas de su morada" en la ciudad; una chacra poblada en "La Caldera", que comprara a su cuñado Santiago Porcel de Peralta, con un potrero contiguo, proveniente de la dote de su difunta mujer Juana de la Corte; otra chacra en "el Pucará", que había heredado de su padre; así como el potrero "El Candado", con los denominados "Cerro Redondo y Góngora, que todo lo tengo adjudicado a mi hijo Balentín". Nombró tutor de sus hijos menores a su yerno Francisco Forcada, y por albaceas, en primer término a su cuñado Agustín de Zuviría, en segundo al dicho Forcada y en tercer lugar a su esposa Petrona Ruales, a quien, además, dejaba "el remanente del Quinto de mis vienes".
      Dos meses más tarde ya se había extinguido la vida de don Valentín, puesto que, el 18-XI-1776, sus herederos iniciaron la correspondiente sucesión, por ante el Alcalde ordinario de 2º voto de Salta, Juan Palacios, y el Escribano Gil Infante.
      La relación del haber hereditario de mi antepasado, la suma y valor de los bienes, ganados y enseres domésticos que se inventariaron en sus fincas "El Pucará", "El Candado" y "La Caldera" y en su casa mortuoria ciudadana, perdura manuscrita en las fojas amarillas del respectivo expediente judicial. Pero sobre todo, como recuerdo suyo, hoy sigue perdurando una obra suntuosa y única. Me refiero a esa joya barroca que es la puerta del convento salteño de San Bernardo, mandada tallar por don Balentín, y que ostenta su nombre destinado a resistir la prueba de los siglos. Dicho nombre, sin embargo, ha sido mal examinado por los historiadores y críticos que se ocuparon en dar realce a las excelencias ornamentales de aquel monacato carmelita.
      En efecto; Bernardo Frias, en sus Tradiciones, fue el primero en estampar que cierto señor, a quien llama "Bernardo de la Cámara", alcanzó celebridad "con solo grabar su nombre en el marco (de aquella puerta) en que se embelesaba su orgullo". Miguel Solá - en Arquitectura Colonial de Salta y en su prólogo al cuaderno La Ciudad de Salta, de la colección de Documentos de Arte Argentino - repite que dicha puerta con friso y follaje serpenteante "perteneció a Don Bernardo de la Cámara". También José León Pagano, en su Arte de los Argentinos, apunta que la famosa puerta "fue construída en 1762 para mansión de don Bernardo de la Cámara". Y vienen reiterando lo mismo, una tras otra, distintas publicaciones, enciclopedias y guías para turistas. ()
      Pues bien; esa puerta, de oscura madera de cedro, luce en la parte superior del marco labrado el escudo de la Compañía de Jesús; y en el medallón de la derecha se lee en abreviatura, sin mayor dificultad, el nombre verdadero de su donador; Don Balentín de la Cámara; mientras el otro medallón a la izquierda indica la fecha en que se fabricó la lujosa armazón; "Año de 1762". Hay que poner entonces en claro la incuestionable identidad del donante del tallado marco de entrada al monasterio carmelitano de Salta, y no repetir por rutina "Bernardo", donde dice claramente Balentín.

      Las estancias de mi antepasado

      En los autos sucesorios de don Valentín, el Maestre de Campo Juan José Arias Velázquez Vidaurre inventarió las instalaciones, implementos y haciendas de la finca "El Pucará". Ese prolijo detalle registra primero a "la Sala", vivienda principal de tres tirantes con alcoba y otro cuarto vecino, sus alacenas, puertas con cerraduras, un mojinete, y una pieza de dos tirantes. En el patio interior de altas paredes, techado al costado con ramada nueva, hallábanse tres hornos de amasar pan y el "cepo de algarrobo con aldaba y gozne", purgador de las faltas graves del personal. Al extremo de ese patio, una "puerta de mano" (tranquera) daba entrada a la huerta; y en el lado opuesto encontrábase la troja cerealera de tres tabiques. Circuía todas aquellas construcciones "un corredor bien enmaderado y retejado", y en el traspatio proporcionaban sombra "un nogal, dos alvarillos (albaricoques), un granado, un limón y un duraznero de la Virgen"; frutales anexos a "una sidra y una manzano dulce, y unas matas de romero arruinado". Ahí también crecían nueve limoneros chicos, tres nogales, una higuera y ocho naranjos - tres dulces y agrios los restantes.
      Frontero al patio levantábase el Oratorio de "El Pucará"; "bien azeado", con techo de tejas, puerta "de dos manos", suelo de ladrillos, ventanas con balaustres y una espadaña de la que colgaban tres campanas consagradas. Dentro de la capilla se exponía una imagen de "Nuestra Señora de Dolores, de cera de Castilla", con su Cristo en brazos; junto a "un Santo Cristo de plata, en una cruz de palo embutida y cantoneada de plata", y a trece "cuadros de lienzo nuevos". En el mojinete del altar destacábanse 36 estampas de papel, medianas. Y como ornamentos de celebrar, registra el inventario "una ara consagrada", en armatoste de tabla con dos cajones a los lados; unas vinajeras de cristal; una campanilla de fierro; una casulla vieja de "perciana colorada" con estola, manípulo y dos "tapa Cáliz, el uno bien tratado y el otro viejo; un frontal nuevo de melanita (granate oscuro), entre nácar y azul; dos palias (colgaduras) de bretaña, ordinaria la una y la otra del mismo frontal; dos albas, una guarnecida de encajes y la otra sin ellos por debajo"; un cáliz, patena y cucharita de plata, pertenecientes a la señora Lorenza de la Cámara, hermana del finado don Valentín; "una bolsa con sus corporales viejos"; dos candelabros de fierro; "un misal bien tratado, con sus gonces de plata y su atril nuevo; un plumero de plumas de avestruz"; doce libras de cera y un escaño de tres y media varas de largo, nuevo.
      Más allá del Oratorio y del patio veíanse los corrales "de paredes medianeras con sus puertas de marco", y un "perchel retejado y enmaderado de varasón de siete tirantes, formado con pies de gallo, y con puertas de dos manos grandes con aldabas". Inmediato a estas instalaciones había otro corral, más espacioso, de pared con cimientos de piedra, bien tratados; y, algo más lejos, "a la parte del poniente", una ramada de horcones con techo de paja.
      La "cocina de media agua, bien tratada", miraba al naciente, con puerta de aldaba y techumbre de totora. Como a dos cuadras de ella tenía su asiento el molino aguatero de cal y canto, con su "cárcava", el batán de madera y su rueda moledora. Mirando al norte se registraba otra vivienda con pared buena; y, a continuación, el terreno de los sembradíos, zanjeado en su mayor parte por acequias; con la huerta de "duraznos frutales", tres perales, diez nogales, diez manzanos agrios, cinco ciruelos y algunos membrillos. Por ahí cerca verdeaba el "alfalfar nuevo" y en distintos canteros multiplicábanse las legumbres, todas en sazón; como el maizal que rendía "dos almudes de semilla", próximo a una sementera de trigo ya para segar, y a un compacto cañaveral azucarero.
      Fuera del capataz de la hacienda, Pedro Josef Chaves, y de los peones libres asalariados, vivían en "El Pucará" los siguientes esclavos de propiedad del causante; la negra María, como de 35 años de edad; el negro Bautista, como de 40 años; y otro moreno llamado Manuel, como de 20. En el campo, se recontaron 208 yeguas, "las más de ellas Aguilillas" (de paso rápido); a cuyo número se agregaban los potros chúcaros de la misma calidad; como asimismo 47 potrancas, 11 padrillos "peoneros", entre mansos y redomones; 10 mulas mansas, incluso 3 "de adición"; 6 mulas chúcaras de año para arriba; 139 cabezas de ganado vacuno, entre machos y hembras; 37 bueyes y 55 ovejas.
      Después, en "los retazos de Estancia" conocidos por "El Candado", "Góngora" y "Zerro Redondo", el mismo inventariador Arias Velázquez recontó 41 vacunos y 803 yeguarizos.
      Por otra parte, el Sargento Mayor Fermín de la Corte tuvo a su cargo el inventario de la chacra "La Caldera" y del potrero contiguo a ella, distantes como a 4 leguas de la ciudad de Salta. En "La Caldera" fue recibido de la Corte por Joseph Patricio Lazo, encargado de la finca, quien, previo juramento, manifestó solo estos bienes de su difunto patrón; Un rancho casi demolido, una "azuela vieja" y 12 vacas de año para arriba. Y en el potrero anexo a dicha chacra, luego de recogida y encerrada la hacienda por los peones en el "corral de orquetería y su trascorral de rama", llevóse a cabo el recuento con este resultado; 606 cabezas vacunas de año para arriba, inclusive 27 bueyes; 35 caballos viejos muy mal tratados; 42 yeguas "de hierra" (es decir orejanas) y dos machos, uno manso "lunanco", y el otro de 2 años, "chúcaro".
      Por último, el 25-I-1777, el Teniente Alguacil José Casanueba, en la no tan nueva casa mortuoria de Balentín de la Cámara en la ciudad, tomó declaración a la viuda Petrona Ruales, la que dijo que en esa morada de propiedad suya no había bienes muebles adquiridos por el difunto durante el matrimonio, salvo algunas mejoras, como ser; "una despensita de media agua; una ramada de orcones; las chapas y llaves que se contienen en todas las puertas; dos alasenas sin serraduras ni llaves; una Barbacoa, que así mesmo construió de su peculio el finado, con excepción de las tablas de que se compone y toda la teja con que se tejó lo perteneciente a la sala".
      por Carlos F. Ibarguren Aguirre