Lucio Vicente López Lozano, (*)[1]

Varón 1848 - 1894  (46 años)


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  • Nombre Lucio Vicente López Lozano  [1
    Sufijo (*) 
    Nacimiento 13 Dic 1848  Montevideo, Uruguay Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Bautismo 22 Ene 1849  Montevideo, Uruguay Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    • Libro 2-f. 69. Padrinos: sus abuelos Vicente López y Lucía Riera.
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 29 Dic 1894  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    Enterrado/a Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [1
    ID Persona I13327  Los Antepasados
    Última Modificación 13 Feb 2018 

    Padre Vicente Fidel López Riera, (*),   n. 24 Abr 1815, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 30 Ago 1903, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 88 años) 
    Madre Emiliana del Carmen Lozano Zamalloa,   n. 21 Jul 1821, Córdoba, Córdoba, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 5 Mar 1879, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 57 años) 
    Casado 21 Jul 1847  Iglesia San Ignacio, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    ID Familia F6911  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia Ema Gregoria Napp Van Praet,   n. 28 Nov 1854, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Nov 1939, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 84 años) 
    Casado 13 Feb 1875  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  [2
    • Libro 12-f. 155. Testigos: Adolfo Van Praet y Lucía Riera de López y Planes.
    Hijos 
    +1. Vicente Fidel López Napp,   n. 26 Jun 1876, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 8 Ago 1935, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 59 años)
     2. Lucio Vicente Adolfo López Napp,   n. 7 Ago 1877, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 23 Feb 1959, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 81 años)
    +3. Gustavo Alberto Vicente López Napp,   n. 14 Ago 1878, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 22 May 1932, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 53 años)
     4. Juan María Vicente López Napp,   n. 10 Sep 1879, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 12 Oct 1885, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 6 años)
    +5. Ema Julia López Napp,   n. 29 Sep 1884, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 3 Feb 1964, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 79 años)
     6. Juan María López Napp,   n. 12 Oct 1886, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 7 Jun 1909, Coronel Brandsen, Bs. As., Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 22 años)
    +7. Carlos Gustavo López Napp,   n. 25 Jul 1889, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 12 Nov 1952, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 63 años)
    Última Modificación 27 Sep 2012 
    ID Familia F6910  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 13 Dic 1848 - Montevideo, Uruguay Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsBautismo - 22 Ene 1849 - Montevideo, Uruguay Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsCasado - 13 Feb 1875 - Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 29 Dic 1894 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsEnterrado/a - - Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Documentos
    López Lozano, Lucio Vicente
    López Lozano, Lucio Vicente
    Pistolas pertenecientes al Gral. Francisco Bosch. Fueron usadas en el duelo entre el Cnel. Sarmiento y Lucio Vicente López Lozano, donde este último perdió la vida. El Gral. Bosch fué uno de los testigos del Cnel. Sarmiento.

    Lápidas
    López Lozano, Lucio Vicente
    López Lozano, Lucio Vicente
    A su muerte quedo constituida comision de homenaje, que encomendo al escultor Falguiere el monumento en la Recoleta, inagurado el 29 de diciembre de 1897.

  • Notas 
    • Escritor argentino. Fue ministro del Interior en 1893. Periodista e investigador de temas históricos y jurídicos, escribió unos Recuerdos de viajes (1881) y la novela costumbrista La gran aldea (1884).
      Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lopez_lucio_vicente.htm

      Lucio Vicente López comenzó a morir el 21 de septiembre de 1893.
      El agónico gobierno del Luisa Sáenz Peña no ponía fin a las revueltas y contra vueltas que asolaban los campos de Buenos Aires. El correcto y prolífico, Eduardo Olivera (fundador de la Sociedad Rural) había depositado su renuncia indeclinable como interventor de la convulsionada provincia sobre la mesa del viejo presidente. ¿Habrá sido su amigo Miguel Cané, fugaz Ministro del Interior quien sugiriera su nombre así signando su suerte? ¿Lo habrán charlado entre nubes de humo de cigarros sentado, en los mullidos sillones del Club del Progreso?
      Cierto es que Lucio Vicente López dejó la placidez de la cátedra para retornar a la función pública después de esos 36 días que gobernara junto a Aristóbulo del Valle.
      "Promete no sufrir la influencia de ninguna consideración personal y puedo expresarme por que no me hallo afilado a ningún partido político, porque dispongo (debido a mi propio esfuerzo privado) la más absoluta independencia personal, sin que nadie pueda presentar causal fundada en mi para tacharme de parcialidad" declaró en su escueto discurso inaugural.
      Promesas que no quedaron sin cumplir, porque Lucio Vicente López había hecho de su capacidad moral una profesión de fe. Como fue la de su padre, héroe olvidado que junto a Pellegrini enmendó la economía destruida después de la revolución del 90.
      No dudó el Dr. López en ejecutar actos de la más severa administración para enumerar esta torcida provincia, sin importarle los intereses de quien o quienes estuviesen inmiscuidos. A los pocos días de iniciada su gestión llegaron a sus oídos denuncias sobre ventas indebidas de tierras en tres partidos de la Provincia. Puesto a investigar, le llamó poderosamente la atención una de estas operaciones por las cifras exorbitantes que se barajan. Encarga el asunto a su Ministro de obras públicas, el Dr. Navarro Viola quien a su vez elevó una solicitud de precisiones al Banco Hipotecario sobre la venta de tierras en el ejido de Chacabuco por el Cnel. Carlos Sarmiento, a la sazón secretario privado del Ministro de Guerra, el General Luis Maria Campos. El informe elevado por el Banco, el 9 de noviembre de 1890 fue lapidario:
      "El campo que se destinaba al ensanche del ejido de Chacabuco, se adjudicó en remate el 30 de junio de 1892 al coronel Sarmiento por la suma de $1.200.000 en cedulas c/I., 50.000 cedula oro y $1900 en efectivo. A su vez el 9 de enero de 1893, fueron transferidos los prestamos de una parte a Lisandro Riveiro Da Silva, habiéndose fraccionado la deuda en doce porciones, con fecha 29/11/92. Respecto a la cancelación del préstamo transferido por Sarmiento a Riveiro, se ha hecho figurar en los libros de Tesorería con fecha 17/4/93 la entrada de 15.800 cédulas oro y 374.000 cedulas de c/l., Pero las cedulas no han ingresado a la caja. Debe deducirse que la cancelación fue simulada \endash aclara el tesorero -, que a su vez el coronel Sarmiento vendió el 15/2/93, 1806 a Florencio de la Fuente, cargando este con 600.000 cedulas c/l".
      Los considerandos de este expediente eran realmente una bola de nieve, el coronel Sarmiento ignoraba que el asunto muy pronto tomaría estado público.
      Los considerandos decían así: <<"Y considerando: Que según informe del Banco Hipotecario se ha hecho figurar en los libros del establecimiento, las entradas de las cedulas que en realidad no han ingresado, dado lo cual podría dar lugar al nacimiento de acciones penales, contra las personas que hubieran intervenido o autorizado los actos e instrumentos de la referencia. Que esos terrenos del ejido de Chacabuco, eran para subdividirlos y no venderlos en un solo lote a persona alguna según la ley del 18 de julio de 1887 que autorizaba al Poder Ejecutivo a venderlo en acto publico. Resuelve: Que por lo tanto el Banco Hipotecario no ha podido venderle al coronel Sarmiento las tierras amparadas en la ley arriba mencionada>>. Al conocerse la parte dispositiva de esta sentencia administrativa, los vecinos de Chacabuco enviaron a López un telegrama de felicitaciones por el decreto que anulaba la venta de tierra: <>.
      Cinco días más tarde el Dr. López resuelve promover una acusación criminal contra el coronel Sarmiento, autor de una carta publicada el 15 y concebida en términos violentos contra el Interventor. La acusación fue promovida ante los Tribunales de la Capital. Patrocinó al interventor el joven abogado Manuel Montes de Oca. Ante esta demanda el coronel Sarmiento enjuició al señor interventor por <> ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Este alto tribunal falló declarándose sin facultades para intervenir en el caso. A esta altura de las cosas, el caso <> se había convertido en el pan de cada día, tanto de los periódicos, como de la opinión pública. Dimes y diretes por todos lados. El coronel Sarmiento estaba muy ofuscado y atacó a varios órganos de prensa emitiendo juicios bastante lapidarios. Al respecto de uno de ellos, La Nación, le contesta: <> El secretario de Obras Publicas recibe el 17 de noviembre de parte del comandante militar de Chacabuco, José Varona, un informe que recoge las quejas de los vecinos de Chacabuco <>. Navarro Viola contestó que tratándose de acciones o hechos privados eran los tribunales competentes quienes debían conocer eso para ajustarse a la justicia.
      La tragedia se va incubando lentamente. Nueva leña al fuego que no alcanza el nivel presidencial ni siquiera a los mandos militares quienes parecían ignorar la acusación formal que existía contra Sarmiento.
      Mientras tanto el Dr. López dejó su cargo al asumir el Dr. Guillermo Udaondo, después de límpidas elecciones que garantizara con su presencia, anticipando unos 20 años la predica de su amigo, Roque Sáenz Peña. El Dr. López volvió a su cátedra, al derecho, y a sus libros. Mientras tanto el coronel Sarmiento llegó a Buenos Aires desde su puesto de mando en el alto Uruguay y se presentó a las autoridades que requerían su presencia, ya que hacia siete meses que existía un auto de prisión contra él. Sin embargo no se lo detuvo por tratarse de un alto oficial en servicio. Pero el Dr. Alcorta (de La Plata), si lo hace y lo remite detenido al departamento de policía donde permanecerá 3 meses preso, mascullando su venganza. Fue entonces que la Cámara segunda de apelación dicta sentencia en los asuntos hipotecarios del coronel Sarmiento, revocando el auto de prisión y ordenando la libertad del acusado. Los amigos del coronel lo homenajean con una cena en el restaurante "Flobet" de La Plata, donde vitupera al Dr. López. A continuación publica una carta acusadora en "La Prensa" que finaliza lacónicamente con un "proceda". Guante en el Dr. López recoge enviando a sus padrinos Francisco Beazley y él ducho en estas lides, General Lucio V. Mansilla, todos ellos miembros del Club del Progreso. El coronel Sarmiento hizo lo propio con el Contra Almirante Daniel Soler y el General Francisco Bosch.
      El Dr. Lucio V. López jamás antes había enfrentado un duelo y sus conocimientos sobre el uso de las armas era más que insuficientes. Dispuesto a no dejar manchado su honor aceptó el desafío. Permitaseme una aclaración sobre los duelos, vehículos para aclarar situaciones que los contrincantes podían considerar ofensivas. Los mismos padrinos no solo tenían la misión de fijar las armas y las reglas, sino de determinar las intenciones finales. Muchísimos duelos fueron solo convenciones donde dos disparos al aire lavaban el honor mancillado. Otros eran a primera sangre, cuando una incisión en la piel enemiga era suficiente para detener el lance. Pocos duelos en la historia argentina fueron a muerte. Este fue uno de ellos.
      La noticia del duelo conmovió a Buenos Aires. Había quien decía que toda esto mal terminaría. Estaban los descreídos de siempre, que pensaban que solo eran patrañas y nadie saldría lastimado. Pero ese 28 de Diciembre cerca del mediodía los carruajes conduciendo a los protagonistas, familiares y algunos curiosos, se detuvieron cerca del Hipódromo de Belgrano (Hoy Avenida Luis Maria Campos).
      Allí los padrinos se reunieron en un último intento de parar esta locura. Hay murmullos, idas y venidas, cabezas gachas y una negativa. Los doctores Padilla y Decaud, vestidos de negro, se miran circunspectos. El general Bosch mide los doce pasos reglamentarios. Mansilla y Solier revisan las pistolas Arzon elegidas para esta circunstancia.
      Son las 11:10 de la mañana.
      Sarmiento y López se miden a la distancia. Es la primera vez que se ven cara a cara. En uno hay determinación. En el otro solo resignación.
      "Duelos a Muerte" se escucha en la mañana pesada de Diciembre y dos balas se cruzan tras el humo que dibuja nubes desgarrando el aire.
      Por un segundo, tan solo un segundo, el mundo se detuvo con el estruendo de los disparos y los dos contrincantes se ven ilesos a través de esos distantes doce pasos.
      Los padrinos se reúnen, hablan gesticulan. Los hijos del Dr. López intentan acercarse a su padre. Para ellos todo ha terminado, ya que no hace falta prolongar esta congoja. Los detienen. Los padrinos retornan a sus puestos. El duelo es a muerte.
      Se vuelven a cargar las pistolas. Nuevamente la cuenta regresiva. Resuenan los disparos y el Dr. López cae desplomado tomándose el abdomen. Los médicos se acercan. Los padrinos lo toman por los brazos. El pretende caminar mientras murmura, "es una injusticia, es una injusticia..." y cae, sus manos ensangrentadas, el rostro pálido.
      Dirán años mas tarde que el general Lucio V. Mansilla haciendo gala de su extraño sentido del humor dijo, entre serio y divertido, mientras se restregaba las manos "¿Qué les parece un tirito más antes de amigarse? "
      Nadie lo sabrá a ciencia cierta. Al menos no consta en las actas del Juicio y seria extraño que en ese momento el General olvidase a Pantaleón Gómez a quien mató en un duelo el 7 de febrero de 1880. Le regaló como despedida un "yo no mato a un hombre de talento" y lagrimas sobre un cuerpo inerme. No quiero creer que el general haya olvidado a ese fantasma que lo acompañó de por vida.
      El Dr. López fue conducido a su casa, Callao 1852. Allí lo esperaba el Dr. Padilla, con una inyección de suero. A las 5 de la tarde, el Dr. López experimentó una leve mejoría. Conversó con quienes lo rodeaban. Su esposa Emma Napp contenía el llanto.
      El Dr. Piñero, su amigo de tantos años, se hizo presente. "¿A cuanto cerró la onza de oro?", preguntó con un dejo de sorna. Todos sonrieron forzadamente. A los 8, se acercaron los doctores Centeno y Llobet. Deciden sondear la herida para conocer el trayecto de la bala. El general Mansilla había recogido el plomo ensangrentado que había atravesado el hígado y el intestino y el bazo. Solo resta esperar que el amigo, el funcionario, el escritor, el abogado dejase este mundo. Sin embargo Lucio Vicente López experimenta una ligera mejoría y bromea con Padilla a quien le recrimina su aire circunspecto. Llega el padre O'Gorman, todos se retiran para que Lucio Vicente López, el hombre de mundo, el libre pensador se reconcilie con la fe de sus mayores. Su padre afuera espera desecho en lágrimas. Lo último que se le escucha decir es: "Voy a morir con la convicción de que he sido uno de los hombres mas honrados de mi país. He levantado resistencias… pero ellas no venían jamás del lado de los buenos.".
      El 29 de diciembre a las 1 y siete entrega el Doctor López su alma al Señor y su recuerdo a la inmortalidad.
      Fuente: La muerte de Lucio Vicente López, Dr. Omar López Mato en http://www.clubdelprogreso.com/index.php?sec=01_05&texto=07&fot=aa

  • Fuentes 
    1. [S137] Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, Cutolo, Vicente O., (Editorial Elche, Buenos Aires, 1968. De este diccionario se editaron varias ediciones actualizadas, hasta el 2004.).

    2. [S784] Chirico, Gabriel, Chirico, Gabriel, (gabrielchirico(AT)hotmail.com).