Antonio José de Escalada Sarria, (*)

Antonio José de Escalada Sarria, (*)

Varón 1752 - 1821  (69 años)

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  • Nombre Antonio José de Escalada Sarria 
    Sufijo (*) 
    Nacimiento 1752  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Bautismo 30 Sep 1754  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Sexo Varón 
    Fallecimiento 16 Nov 1821  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    ID Persona I446  Los Antepasados
    Última Modificación 10 Feb 2018 

    Padre Manuel de Escalada Bustillo de Ceballos,   n. 1704, España Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1774, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 70 años) 
    Madre María Luisa Sarria Lea,   c. 14 May 1709, Santiago de Chile, Santiago, Chile Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Feb 1762, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 52 años) 
    Casado 14 Jun 1748  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    • Unión de hecho.
    ID Familia F286  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia 1 Petrona Salcedo Silva,   n. 28 Jun 1754, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Jun 1784, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 29 años) 
    Casado 5 Jun 1774  Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Hijos 
     1. Bernabé Antonio Jesús María José Escalada Salcedo,   n. 11 Jun 1780, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 7 May 1857, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 76 años)
    +2. María Eugenia de Escalada Salcedo,   n. 8 Sep 1781, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 29 Oct 1822, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 41 años)
     3. María Luisa Estefanía Antonia del Sacramento Escalada Salcedo,   c. 23 Jun 1783, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida
    Última Modificación 13 Mar 2010 
    ID Familia F284  Hoja del Grupo  |  Family Chart

    Familia 2 Tomasa Francisca de la Quintana Aoiz,   c. 1 Oct 1768, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 1841, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad ~ 72 años) 
    Casado 14 Jun 1788  Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar. 
    Hijos 
    +1. Manuel José Escalada de la Quintana, (*),   n. 17 Jun 1795, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Dic 1871, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 76 años)
    +2. Mariano José Escalada de la Quintana,   n. 8 Dic 1796, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 7 Jun 1841, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 44 años)
    +3. María de los Remedios Carmen Rafaela Feliciana de Escalada de la Quintana, (*),   n. 20 Nov 1797, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 3 Ago 1823, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 25 años)
     4. María de las Nieves Escalada de la Quintana,   c. 5 Mar 1799, Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. Sí, fecha desconocida
     5. José Ignacio Wenceslao Escalada de la Quintana,   n. 28 Sep 1802, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.
    +6. María Nieves Escalada de la Quintana,   n. 5 Ago 1803, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.,   f. 13 Jun 1867, Buenos Aires, Argentina Buscar todos los individuos que registran eventos en este lugar.  (Edad 63 años)
    Última Modificación 26 May 2017 
    ID Familia F285  Hoja del Grupo  |  Family Chart

  • Mapa del Evento
    Enlace a Google MapsNacimiento - 1752 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsBautismo - 30 Sep 1754 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsCasado - 5 Jun 1774 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsCasado - 14 Jun 1788 - Basílica Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
    Enlace a Google MapsFallecimiento - 16 Nov 1821 - Buenos Aires, Argentina Enlace a Google Earth
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  • Fotos
    Escalada Sarría, Antonio José de
    Escalada Sarría, Antonio José de
    Miniatura por Fernando García del Molino

  • Notas 
    • ANTONIO JOSE DE ESCALADA SARRIA - mi antepasado - nació en Buenos Aires por 1752 y lo bautizaron con óleo y crisma el 30-IX-1754. Las circunstancias de su advenimiento al mundo, ya las he referido más atrás, al ocuparme de sus padres doña Luisa y don Manuel.
      A poco de morir su padre, el joven Antonio José contrajo enlace el 5-VI-1774 con Petrona de Salcedo y Silva, nacida el 28-VI-1754, hija del altoperuano José de Salcedo y Vascas de Ochoguía - retoño de la vizcaína y señorial Casa Torre de Salcedo de la Jara - y de la santafesina Juana de Silva y Rodríguez Moreyra, descendiente, por línea materna, del Capitán Pedro de Quiroz, fundador de Buenos Aires con Garay. (ver mi trabajo sobre el linaje de Salcedo).
      Cuatro días después de su boda, el novísimo consorte, mediante escritura del 2 de julio autorizada por el Escribano Eufrasio Joseph Boyso, dotó a su esposa con 12.000 pesos; y la pareja fuese a vivir en la casa y junto a la madre de la desposada. Así lo recordó don Antonio José en su testamento (10-X-1821), con estas palabras alusivas a Petrona Salcedo su cónyuge de primeras nupcias; "refaccioné y aumenté la casa y quinta de su madre, doña Juana de Silva, que aún vivía, y yo también habitaba en comunidad; por lo que formé entonces mi resolución de que los gastos fueran comunes, y no llevé cuenta alguna de ellos, ni es mi voluntad que se intente hacerlo por mis sucesores, mayormente agregándose la poderosa razón de que muerta dicha mi suegra, doña Juana de Silva, no hice inventario de sus bienes, sino que los incorporé indistintamente a los míos".

      Viaje a España

      En los últimos meses de aquel año 74, nuestro muchacho interrumpió su luna de miel embarcándose para España, a fin de arreglar allá, en nombre propio y de su hermano Francisco, con el tío Fernando de Escalada, la sucesión paterna, pues éste había sido instituído, por el causante, heredero testamentario del mayorazgo familiar y vínculos anexos situados en el Valle de Santa Cruz de Castañeda; correspondiendo a los dos hijos americanos del testador, un tercio de dicho haber hereditario. De paso, el viajero llevaba el propósito de inscribirse, e inscribir a su hermano, en los padrones de hijosdalgos lugareños, y realizar, finalmente, los trámites previos a la obtención de una Ejecutoria de limpieza de sangre en la Real Chancillería de Valladolid.
      Así, llegado al terruño de sus mayores, el menor de los Escalada, por sí y por su hermano Francisco, y el tío santanderino don Fernando, firmaron una escritura de convenio acerca de la herencia del padre de aquellos y hermano de éste, cuyo testimonio se archivó después en el Consejo de Indias.
      Por otra parte, a fines de 1775, el joven indiano tramitó la Información de su hidalguía ante el Alcalde de Castañeda Antonio de Bustillo Miranda - su pariente -, en cuyas constancias, acreditóse la nobleza de los Escalada. Declararon ahí; José de Obregón Linde, de 87 años, quien dijo que Antonio José hizo donativos de caridad en el Valle, y que había conocido y tratado los ascendientes, hasta los bisabuelos, del interesado. El testigo Fernando de la Torre, de 70 años, declaró no recordar al bisabuelo Pedro de Escalada Pedroza, pero sí a su viuda Ana María de las Bárcenas, y que todos los vástagos de esas familias eran hijodalgos notorios. Antonio Hidalgo, de 75 años, atestiguó lo mismo que el anterior deponente, agregando que Manuel de Escalada y Bustillo habíase trasladado a Indias por el año 1724, más o menos.
      Al final de estas diligencias la Real Chancillería de Valladolid libró, el 7-VIII-1777, la condigna Ejecutoria, que reconocía "Caballero Hijodalgo de sangre" a "don Antonio José de Escalada y Sarria, por sí y a nombre de don Francisco Antonio de Escalada Sarria, naturales de la Santísima Trinidad de Buenos Aires"; documento, cuya copia fiel legalizada el 3-VII-1946, obra en poder de su descendiente, mi viejo amigo Raúl de Labougle.

      La vuelta a Buenos Aires y la iniciación de Escalada en la vida pública

      Tras de permanecer algo más de un año en la Madre Patria, Antonio José desembarcó en sus lares porteños en febrero de 1776, con su prima y novia de su hermano y otros familiares, como se relató en la biografía de Francisco Antonio. Aquí, en adelante, mi antepasado reanudó su vivencia conyugal suspendida, al mismo tiempo que revistaba como Alferez, ascendido luego a Capitán, de las "Milicias disciplinadas vecinales"; y en 1777 elevó al Consejo de Indias una solicitud para que lo liberaran de todo cargo consejil por espacio de ocho años.
      Sin embargo en 1780 - a los tres años de aquella petición - Escalada resultó elegido Regidor y Defensor de Pobres en el Cabildo bonaerense, y se recibió del empleo el 7 de enero, prestando el juramento acostumbrado ante el Regidor Decano Gregorio Ramos Mexía.
      Con fecha 22-VI-1781, encuentro en el protocolo del Escribano Francisco Xavier Conguet, dos escrituras del mismo tenor, sin autorizar. En ellas, respectivamente, Francisco Antonio de Escalada, natural de Buenos Aires, y su esposa María Gertrudis Bustillo de Ceballos, "natural de Cádiz" (sic), y los cónyuges Antonio José de Escalada y Petrona Salcedo, naturales de Buenos Aires, daban poder a Diego Paniagua, vecino de Madrid, para que ocurriera ante el Rey, su Consejo de Indias y demás autoridades competentes, solicitando las mercedes, fueros y privilegios a que los Escalada se creían acreedores por los méritos y servicios de su finado padre don Manuel.

      Antonio José se queda viudo. Los "Altos de Escalada" y otra propiedad suya en el bajo

      El 13-VI-1784, a los 30 años de edad, fallecía Petrona de Salcedo - previo testamento otorgado la víspera ante el Escribano Pedro Nuñez -, y sus restos recibieron sepultura en el templo de La Merced. Acerca de su muerte y de las leyendas absurdas tejidas en torno de sus últimos momentos, y de las melodramáticas actitudes posteriores del desconsolado marido, me ocupo en el capítulo concerniente a los Salcedo, poniendo las cosas en su lugar.
      Años atrás, don Antonio José compró , en pública almoneda, un sitio despoblado que pertenecía a la Hermandad de las Benditas Animas del Purgatorio y a las señoras Isabel y Bernardina Peredo, cuya transferencia protocolizóse, el 13-V-1780, ante el Escribano Tomás Boyso. Dicho terreno, "en la traza de esta ciudad, en la calle que va de San Francisco para la Plaza Mayor", medía 28 varas de frente, al Poniente, y 90 de fondo hacia el Naciente; y lindaba "por el frente, calle en medio, con esquina y casas de Sabina y María Josefa Gutiérrez Baez; por el Norte con la misma Plaza Mayor; por el Este, calle en medio, con sitio despoblado que mira al río, inmediato a la Fortaleza; y por el Sur, con casa y sitio de Domingo Belgrano Pérez" (Peri, padre del futuro General). Y bien, en el breve lapso de su viudez, don Antonio Joséz, inició allí, frente a la Plaza Mayor, la construcción del amplísimo caserón de altos, que hizo época, destinado en parte para vivienda suya, y en parte con locales para alquilar. A tal fin, mi 5º abuelo, el 28-II-1786, ante el Escribano Joseph García Echaburu, constituyó un censo (hipoteca diríamos ahora) sobre aquel caserón, de 6.000 pesos de prinicipal, a pagar 300 pesos mensuales, al prestamista Manuel Rodríguez de la Vega.
      Cuarenta y un años más tarde, el 4-X-1827, ante el Escribano Agrelo, el hijo primogénito del deudor, Bernabé Escalada ,canceló aquel censo que pesaba sobre los "altos" familiares. Y sesenta años después, al ser demolidos "los Altos de Escalada", levantóse en su terreno un hotel, en uno de cuyos muros una placa de bronce decía; "En este solar nació la Señora Remedios Escalada de San Martín, esposa del General San Martín - 20 de noviembre de 1797". Hogaño destaca ahí su imponencia el edificio del Ministerio de Salud y Acción Social.
      Volviendo a mi antepasado Escalada, apunto que éste, el 10-VII-1786 ante Tomás Boyso, adquirió, por el precio de 200 pesos corrientes, de Juan Pinedo y su mujer Pascuala Carpio, "un sitio, cercado todo de tunas y con varias higueras ,en el bajo de la barranca del río y barrio que llaman del Retiro", de 36 varas de frente de Sur a Norte y 70 de fondo de Este a Oeste ; frontero al "cuerpo de Guardia de la Batería de Artillería, que está a la lumbre del agua".
      El año anterior don Antonio José fue nombrado Canciller registrador de la Audiencia bonaerense; o sea funcionario que registraba y sellaba los despachos y provisiones del alto Tribunal, que el 8-VIII-1785, día de su inauguración, lo componían, como Presidente, el Virrey Marqués de Loreto, el Regente Manuel Antonio Arredondo, y los Oidores Alonso González Pérez, Sebastián de Velasco, Thomas Ignacio Palomeque y Miguel Sánchez Moscoso, y el Fiscal José Márquez de la Plata. Y diez meses más adelante, el 27-VI-1786, en el registro del Escribano audiencial, Facundo Prieto y Pulido, fue protocolarizado un expediente de nobleza a pedimento de los hermanos Escalada, quienes presentaron la "Real Provisión" dada en la Sala de Hijosdalgos de la Chancillería de Valladolid, el 7-VIII-1777, que confirmaba se los mantuviera en la posesión de Hidalguía en que habían estado sus antepasados.

      Retorno connubial

      En 1788 don Antonio José resolvió pasar a segundas nupcias con Tomasa Francisca de la Quintana Aoiz, moza a punto de cumplir 20 años, que fuera bautizada el 1-X-1768, hija del entonces Sargento Mayor de Dragones, José Ignacio de la Quintana y Riglos y de Petrona de Aoiz Larrazabal. (Ver el apellido de la Quintana). Al efecto, el doce de junio de aquel año 88, ante el Escribano Gervasio Antonio de Posadas, comparecieron los padres de la novia y el inminente marido, a fin de otorgar una escritura de "Capitulación matrimonial, dote confesada y renuncia de gananciales". En dicho instrumento público, José Ignacio de la Quintana y Petrona Aoiz manifestaron: "Que como Antonio José de Escalada y su hija Tomasa Francisca iban a casarse in facie ecclesia , en estos inmediatos días", le adelantaban a Tomasa 2.000 pesos fuerte corrientes de dote, a cuenta de su legítima; cantidad que Escalada aceptó de conformidad, dotando, a su vez, a su futura consorte con 5.000 pesos, en tanto renunciaba a su derecho sobre los gananciales.
      Dos días más tarde (14-VI-1788) Don Antonio José y doña Tomasa Francisca recibían la bendición nupcial en la Iglesia Mayor, de manos del Capellán castrense Juan Francisco de Castro y Careaga ante los testigos - padrinos - el Alferez Francisco Xavier de la Quintana y Riglos, tío carnal de la desposada, y la Beata María Antonia de San Joseph, la famosa Sor "Antula" de Paz y Figueroa.
      Veinte días después, (4-VII), los flamantes esposos comparecieron otra vez, ante el Escribano Gervasio Antonio Posadas a fin de dejar constancia, por escritura pública, que la abuela materna de la compareciente, Tomas de Larrazabal Avellaneda de Aoiz, acababa de entregarle a su nieta "doscientos veinte pesos, una caxa de oro y dos anillos de diamantes", como aumento de dote.

      Algo sobre los desagües urbanos de aquel tiempo

      El 19-VI-1789, el Cabildo porteño consideró un expediente promovido por Antonio José de Escalada a nombre de Agustina Fernández Larrazabal - viuda del francés Juan Bautista de Lasalle (Lasala, castellanizado) y prima de la suegra del promotor - a efectos de que se le permitiera construir un sumidero en la calle, para verter, "las aguas inmundas de sus dos casas". Los capitulares, al respecto, tuvieron presente que si bien el Gobernador Francisco de Paula Sanz le había permitido a Escalada construir un sumidero igual al que ahora solicitaba para la casa de la parienta de su suegra - sin haberse oído al Cabildo -, en este nuevo caso los Regidores resolvieron aconsejar al Virrey denegara la licencia pedida, no porque la construcción de aquel conducto pudiera ser perjudicial a la salud, "sino porque no consideran justo que se conceda a un particular el dominio de un terreno que es del público, mayormente cuando el sumidero puede fabricarse dentro de las casas o havitaciones ... , porque ni en los patios, havitaciones y oficinas se origina deformidad alguna ni perjuicio, como se dice por el suplicante hablando del público; al mismo tiempo que el establecimiento del sumidero en la calle, con el transcurso de días lo corroe el salitre y efluvio de las aguas inmundas, la debilidad de los materiales, el estremecimiento de los carruajes que transitan por encima, y presentan unos inconvenientes que se deven precaver en su origen, pues como este exemplar los demás vecinos, solicitando igual franqueza, llegaría con el transcurso de años a excabarse el piso de todas las calles, que deve propenderse sea más sólido".

      El sonado pleito de Escalada con Manuel Antonio Warnes, y otros datos sobre aquel

      A eso de la 11 de la noche del 31-XII-1791, el Alcalde de 1º voto Santiago de Saavedra, (padre de don Cornelio) recibió en su domicilio un pliego cerrado de parte del Virrey Arredondo en cuya cubierta se leía: "Paso a Vm. el adjunto pliego para que disponga se avra y lea el día de mañana en el Cavildo, quando estén unidos todos sus capitulares para las elexiones de empleos de justicia y consegiles del año inmediato" - Firmaba: Nicolás de Arredondo.
      Al siguiente día (1-I-1792), ante los cabildantes reunidos en pleno, abrióse el referido pliego que decía: "Hallándose pendiente en esta Superioridad cierta causa criminal seguida contra Manuel Antonio Warnes por don Antonio Josseph Escalada, y presentándose éste pidiendo, entre otras cosas, mandase dirigir a V.S. la combeniente orden para que sus Capitulares se abstengan de sufragar por el citado Warnes para cualquier empleo de justicia o concegil, he resuelto, por auto del día de haier, que así execute, y en su consecuencia prevengo a V.S, por haora, y hasta la concluzión de la expresada causa, se hastenga de sufragar por el referido don Manuel Warnes, para todo empleo de justicia o concegil; y de quedar V.S. enterado de esta mi resolución me dará el correspondiente aviso. Dios guarde a V.S. muchos años: Don Nicolás de Arredondo".
      Discutido el asunto, los Señores del Cabildo contestaron al Virrey que no obstante ser privativo de los Cabildos elejir a sus miembros bajo su exclusiva responsabilidad; el "modo que V.E. se sirve prevenirlo podría servir de embarazo, y aún de nulidad para las elecxiones". Por ello el cuerpo dispuso se "suspenda" la referida elexión hasta que V.E. se digne pasar a este Cavildo la presentación hecha por don Antonio Josef de Escalada contra el referido Manuel Antonio Warnes, y que se juzgue de sus méritos según justicia; a cuyo efecto se lo suplica el Cavildo con la veneración que le profesa, y en defensa de las prerrogativas que le corresponden y de que no puede desentenderse ni renunciar, aún cuando quiera". Firmaban el oficio: Santiago de Saavedra, José Martínez de Hoz, Diego Mantilla de los Ríos, Miguel Mansilla, Benito González de Rivadavia, Martín de Alzaga, Miguel González de Noriega, Francisco de Lezica, Manuel de Arana y Casimiro Francisco de Necochea.
      El Alcalde Saavedra se corrió al Fuerte llevando dicho escrito para el Virrey, "y héchome éste a mí esperar un largo rato me entregó en constestación un pliego cerrado". En ese papel leído en el Cabildo, el Jefe Supremo del Virreinato "mandaba que se guardase su anterior prevención":
      excluir a Warnes. Y como el Ayuntamiento reafirmase "que la calificación de los sujetos para empleos concejiles corresponde a los vocales del Cabildo y a su Presidente el proponer que así lo executen y cumplan ... espera que (el Virrey) se digne reformar el auto del día de ayer, mandando pasar a este Ayuntamiento la presentación de don Antonio José de Escalada, para proceder a las elexiones con la libertad y acierto que es propio del justificado obrar de V.E. ".
      A esta nueva demanda cabildeña, Arredondo respondió, de manera redonda, que "proceda inmediatamente a celebrar sus elecciones de empleos de justicia y demás concejiles, sin perder de vista lo que le tengo advertido en mi oficio del día de aier, en orden a la exclusiva de don Manuel Warnes, por la causa que indiqué, sobre que esta Superioridad tiene dadas las providencias correspondientes en justicia, según su estado, y cuyo conocimiento de ningún modo corresponde a V.S.".
      Ante tal emplazamiento imperativo, los Señores Cabildantes acordaron: "que consultado el bien de la paz, y sin perjuicio del recurso que se debe hacer a Su Magestad, con testimonio de lo concerniente a este incidente para el arreglo en lo sucesivo de los fueros de este Muy Ilustre Cabildo, se proceda a las elecciones, sin ocupar, por aora, al Sr. don Manuel Antonio Ubarnes".
      ¿Que motivo vino a originar ese famoso pleito de Escalada con Warnes, provocador de un entredicho institucional entre el Virrey y el Cabildo, y - lo veremos enseguida - entre el Virrey y la Audiencia, para llegar finalmente en apelación hasta el mismo Rey Carlos IV?. Pequeñas causas, grandes efectos. He aquí, en resumen, el arranque y derivacione posteriores del litigio, que empezó así:
      En 1786 concurrieron a una diligencia de deslinde sobre los terrenos de sus respectivas casas, Manuel Antonio Warnes y Antonio José de Escalada. (No he podido localizar en cual casa de Escalada se produjo el hecho; pudiera ser la vivienda heredada de los Salcedo). Parece que don Antonio José mandó derribar una pared medianera, y entonces estalló la ardorosa disputa entre él y Warnes, quien, fuera de sí, profirió expresiones descompuestas que Escalada consideró injurias graves, querellando, en consecuencia, a su vecino ante el Gobernador Intendente Francisco de Paula Sanz.
      Manuel Antonio Warnes estuvo casado con María Josefa de Arraéz Larrazabal Avellaneda, prima hermana de la suegra de Escalada, y , de viudo, pasó a segundas nupcias con Ana Jacoba García de Zúñiga. (Ver los antecedentes y descendencia inmediata de Warnes en el apellido Avellaneda).
      Este lejano vínculo de parentesco del irascible vecino con la familia de su mujer no impidió a Escalada promoverle causa criminal. En ella Warnes alegó que su colérica reacción debióse a excesos de su demandante, el cual había derribado una pared. Con todo, el proceso no fue obstáculo para que Warnes obtuviera, durante un lustro, los empleos capitulares de Alcalde de 2º y 1º voto, Alguacil Mayor y Síndico Procurador General. Pero habiendo apelado Escalada en 1791, ante el Virrey Arredondo, a fin de impedir que el cargo de Alcalde Ordinario - vale decir Juez - recayese en el encausado, el Virrey hizo lugar - como vimos más atrás - a tal pedido, reavivando, por consiguiente, el pleito.
      Warnes, que carecía de pelos en la lengua, se desacató verbalmente contra la autoridad virreinal, y Arredondo lo mandó poner preso en el cuartel del regimiento Fijo de la plaza. Entonces el hombre "agobiado por los años, (frisaba en los 65), por la gota, después de seis días de arresto apeló ante la Real Audiencia, para que se le removiese a su casa, bajo las correspondientes fianzas, a fin de lograr los consuelos de la medicina y la asistencia de su familia".
      La Real Audiencia requirió insistentemente en tres oficios la remisión de los autos al Virrey, pero este no le hizo caso. El Cuerpo "intoleró el bochorno de no merecerle sus atentos y corteses oficios" - al decir de los Oidores. Por tanto, el 21-I-1792, el Alto Tribunal - del que don Antonio José era Canciller - elevó al Consejo de Indias el testimonio del escrito de la apelación de Warnes, en la causa civil y criminal por injurias que le promoviera Escalada; como también copias de los oficios al Virrey, el cual no había querido remitir, a dicho Poder Judicial, los antecedentes solicitados.
      Tres años más tarde, el Rey, visto el asunto por su Consejo de Indias, resolvió, mediante Real Cédula, fechada en El Escorial el 24-XII-1795, y dirigida a los Ministros de la Audiencia bonaerense, que "de acuerdo con mi actual Virrey (Pedro Melo de Portugal) procureis, como os lo mando por todos los medios posibles, reconciliar los ánimos de los dos litigantes, y cortar esta causa escandalos por las denigrativas que contiene, y por el largo tiempo que dura". Firman "Yo, el Rey" - Carlos IV - y el Secretario Silvestre Collar.
      Finalmente la Audiencia porteña, compuesta por el Regente Benito de la Mata Linares, los Oidores José Caveza Enríquez, Sebastián de Velasco, Francisco Tomás Anzotegui y Francisco Gavaza Giménez, y el Fiscal Rafael Antonio Viderique, recibió, el 18-VII-1796, la antedicho Cédula Regia, dándole "el devido obedecimiento".
      Dos años antes, Antonio José de Escalada habíase presentado a esta misma Audiencia, solicitando informara a Su Magestad sobre "la exactitud con que se ha desempeñado el empleo de Chanciller y Rexistrador", y el Alto Cuerpo hizo presente, el 6-III-1794, que mi antepasado "desde el ingreso a su oficio hasta la fecha, ha desempeñado sus respectivas funciones con todo esmero, celo y exactitud, a satisfacción del Tribunal, sin que se le haya notado el menor defecto, lo que hace presente a Su Magestad para su soberana inteligencia".
      Un poco más adelante (13-VII-1794) el Virre Arredondo, por fallecimiento de Manuel de Basavilbaso, "que obtenía el empleo de Ensayador Mayor interno de este Virreynato", decretó el nombramiento, en reemplazo de este, del Canciller de la Real Audiencia Antonio José de Escalada, "con las mismas facultades, prerrogativas y gozes que su antecesor", a cuyo efecto el 11 de agosto se le expidió el correspondiente título, dándose cuenta de ello al Cabildo y al Consulado. Como es sabido, el Ensayador tenía por misión probar la calidad de los metales o la ley del oro y de la plata, en la Casa de Moneda.
      Casi una década después, el 13-I-1803, Antonio José de Escalada, compareció ante el Escribano Inocencio Antonio Agrelo, y en una curiosa escritura pública dijo; que hacía renuncia "del oficio de Chanciller y Registrador de la Real Audiencia, que ejerce bajo la prerrogativa de poderlo vender", según lo autorizaba una Real Cédula dada por Carlos III el 26-X-1765. Tal renuncia del oficio vendible - mejor dicho transferible para el futuro - la realizaba mi 5º abuelo a favor de la persona o personas que oportunamente nombrase su legítima esposa Tomasa de la Quintana Aoiz; y por falta de ésta, a las personas que nombrase su hijo Bernabé Antonio de Escalada y Salcedo, y, por falta de éste, a quienes designase su otra hija María Eugenia de Escalada y Salcedo de Demaría, de la cual señora el autor de las presentes monografías resulta chozno.

      En los días inagurales de la Patria

      Al ser convocadas para el 22-V-1810 las autoridades y un numeroso grupo de calificados vecinos porteños a Cabildo Abierto, el Canciller de la Audiencia Antonio José de Escalada, no faltó a la cita. El historiador Vicente Fidel López, basado en la tradición oral escuchada de su padre, asistente a la memorable asamblea, refiere que, antes de las votaciones, "el señor don Antonio José de Escalada, que era hombre influyentísimo por su posición social y por riqueza", después de analizar los discursos del Obispo Lué y de Castelli, terminó diciendo; "que todo lo que fuese poner en duda la necesidad de dar una nueva forma al Gobierno del Virreynato, le parecía ya fuera de lugar, no solo porque para eso se había convocado al vecindario, sino poque la capital, conmovida en masa, lo reclamaba como indispendable para su seguridad y para sus derechos. Había momentos, dijo, en que los pueblos no tenían confianza sino en si mismos; y justo o injusto, es siempre imprudente que se pretenda cerrarles las puertas que ellos quieren vigilar. Tenía la satisfacción de que el mismo Señor Virrey, inspirado siempre por un juicio elevado y por aquella discreción política que solo podían valorar los que le trataban, estaba de acuerdo en que se perfeccionase la forma gubernativa del Virreynato, desde que se le tuviesen las consideraciones que eran debidas a sus méritos y a sus cisrcunstancias. Por lo que había oído y conversado con la mayor parte de las personas influyentes que estaban reunidas, la proposición que contaba con el asentimiento de todos era la siguiente; "Si se ha de subrrogar otra autoridad a la superior que tiene el Exmo. Señor Virrey, dependiente de la Soberana (Regencia de Cádiz) que se ejerza legítimamente en nombre del Señor Don Fernando VII, y en quién.Sea por la respetabilidad del personaje que hacía esta proposición - sigue López - sea porque el tiempo avanzaba y comenzaban todos a enfadarse de tan largos preliminares, se oyeron numerosas y casi unánimes manifestaciones de adhesión a que la votación se hiciese sobre esa fórmula. Intervienen otros oradores, entre ellos el fiscal Villota y el doctor Paso, y se leyó de nuevo la proposición presentada por el señor Escalada, y como fuese aclamada, se puso a votación alcanzando inmensa mayoría".
      Tal la versión de López. Empero, por sobre cualquier comentario retrospectivo, el acta capitular correspondiente registra que, cuando llegó el momento de votar, tras de haber emitido su opinión Miguel de Azcuénaga, "por el Señor Don Antonio José de Escalada, se dixo; "Que es de dictamen que, para que en esta América del Sur no llegue a suceder lo que ha sucedido en España, por el abandono en que estaba quando se posesionaron de ella los Franceses, conbiene que, savido ya como savemos el agonizante estado de la Península, se provea al urgentísimo remedio de ponerse de acuerdo con esta Capital, las Provincias interiores (que tanto distan unas de otras) sobre el partido que deva tomarse para su defensa, a fin de conservar ilesa, a nuestro muy amado y Señor Rey Don Fernando Séptimo, esta parte de su Monarquía. Que a este objeto, tan interesante como sagrado, combiene que se subrrogue en el Exelentísimo Cavildo de esta Capital el govierno interinario, assí por el concepto en que esta el Pueblo de que la autoridad Suprema la tiene debuelta por falta de la legítima, como por la confianza que en él (en el Cabildo) tiene, y ser de presumir hagan lo mismo las demás Capitales de Provincias del Virreynato, por irrefragables pruevas que les tiene dadas de su fraternidad y uniforme modo de pensar sobre lo que mejor combiene. Que al Excelentísimo Cavildo le sea facultativo nombrar Presidente y más vocales, si lo tuviese por combeniente, teniendo la devida consideración al mérito y circunstancias del Exelentísimo Señor Virrey y magistrados subalternos y, sobre todo, a los que contemplen más capaces de desempeñar el cargo. Que tiene también por combeniente, y aún necesario, que el Señor Síndico Procurador actual de ciudad tenga voto activo en las deliberaciones del Exelentísimo Cavildo. Y finalmente, que siendo Suprema Ley la salud del Pueblo, presume, según el incremento de opinión que éste ha tomado y en el que se halla todo el Reino, que el medio que proponen es el más adeqüado a salvar la Patria, cuio interez deve prevalecer al particular, y a todo otro respecto".
      Instalada tres días después la Junta Revolucionaria presidida por el Coronel de Patricios Cornelio de Saavedra, y fundada La Gazeta de Buenos Aires como órgano difusor de los actos del Gobierno e ideas del "nuevo sistema", en una lista que publicó ese periódico, el 26 de julio de aquel año 10, bajo el título; "Razón de las cantidades y especias que se han ofertado por donativo para la expedición de unión de las Provincias", se lee que, entre otros donantes; "D.Antonio José de Escalada, Chanciller de esta Real Audiencia, ofreció antes su persona y ahora obla 200 pesos fuertes, y además se compromete a otros 200 en cada año, mientras pueda y la Junta lo tenga por necesario, para la uniformidad y defensa de esta América, en favor de ella y de su legítimo Rey Don Fernando VII (que Dios guarde)".
      Es de advertir que el mes anterior (22 de junio) en el Alto Tribunal al que pertenecía, el Canciller Escalada resultó removido violenta y sorpresivamente por la revolución. Los Oidores Francisco Tomás Anzotegui, Manuel José de los Reyes, Manuel de Velasco y los Fiscales Manuel Genaro Villota y Antonio Caspe y Rodríguez, igual que el ex Virrey Cisneros, fueron citados al Fuerte, y, desde allí, de orden de la Junta que les comunicó Castelli, se los condujo al muelle con solo la ropa puesta, custodiados sus coches por más de 500 soldados. Allí en el puerto los embarcaron en la balandra corsaria inglesa "Dart" del Capitán Mark Bayfield, que levó anclas a la madrugada siguiente rumbo a las islas Canarias. Entre tanto, horas más tarde, en la Sala audiencial, juraban sus cargos los Oidores revolucionarios nombrados por la Junta; José Darregueira, Vicente Anastasio Echevarría y Pedro Medrano, y el Fiscal José Simón García de Cossio; "cuyos individuos - apuntó Juan Manuel Beruti en sus Memorias Curiosas - no gozan más sueldo que el de 2.500 pesos, no tendrán tratamiento, ni otro traje que el de abogados; pues no son más que unos conjueces, que en consorcio del señor Regente don Lucas Muñoz y Cubero, desempeña la administración de Justicia".
      Cincuenta y ocho días después (19 de agosto) Antonio José de Escalada, fue arrestado a medianoche, junto con el primo hermano de su mujer, Miguel de Irigoyen de la Quintana, por orden del Presidente de la Junta Cornelio Saavedra, y a los dos se los trasladó confinados a Luján, debido a "sus ideas exaltadas"; consistentes - deducen los biógrafos de ambos desterrados - en "pretender la inmediata declaración de la Independencia" y ser "sospechados de conspiradores". Semejantes conclusiones resultan sencillamente absurdas.
      Tres meses atrás, en el famoso Cabildo Abierto, Escalada había propuesto que se "sobrrogue en el Cavildo el govierno (del Virreynato) ... y que le sea facultativo nombrar Presidente y más vocales (de una Junta gubernativa) ... a fin de conservar ilesa a nuestro muy amado y Señor Rey Don Fernando Séptimo esta parte de su Monarquía"; o sea el asambleísta se pronunció por la autonomía, o si se quiere "inmediata independencia" de su patrio suelo respecto del Consejo de Regencia de Cádiz, aunque siempre a nombre del Rey cautivo de Napoleón. Por su parte Miguel de Irigoyen, en la misma oportunidad, adhirió al voto de Cornelio Saavedra. Así pues las opiniones, tanto de Escalada como de Irigoyen, se concretaron cabalmente tres días más tarde, el 25 de Mayo.
      Entonces, que motivó, en el mes de agosto, aquellas súbitas "exaltaciones" de don Antonio José y de su compañero Irigoyen contra un gobierno que aconsejaron instaurar en mayo?. Esto: La imprevista medida tomada por la Junta desterrando a los Oidores, con los cuales el Canciller Escalada, en perfecta armonía, había trabajado durante años; y también "exaltóles" el extrañamiento vejatorio hecho a Cisneros - adviértase que mi antepasado, en la histórica cabildada referida, abogó por "la devida consideración al mérito y circunstancias del Exelentísimo Virrey y magistrados subalternos" tal el verdadero fundamento del exilio a Luján de Escalada e Irigoyen, y el porque de sus "ideas exaltadas" ante los drásticos procedimientos del Gobiernos contra sus amigos personales, el ex Virrey y los Ministros de la Audiencia.
      Mas por fuerza de las cosas la revolución seguía su curso incontenible, y, el 16 de octubre la Junta impulsada por Moreno, sabedora de que el Ayuntamiento había reconocido en secreto al Consejo de Regencia gaditano, apresó sorpresivamente de noche, a los Alcaldes Juan José de Lezica y Martín Gregorio Yaniz, a los Regidores Manuel José de Ocampo, Tomás Manuel de Anchorena, Andrés Domínguez, Juan Manuel de Llano, Santiago Gutiérrez y Jaime Nadal y Guardia, y al Procurador Julián de Leyva; y, sin más ni más, "bajo una buena escolta de Húsares, fueron sacados en coches de esta ciudad y conducidos al interior del Reyno" - cual lo apuntó Beruti en sus Memorias Curiosas. Lezica, en pareja con Yaniz, quedó confinado en Luján; Anchorena, Llano y Ocampo, en la Guardia del Salto; Nadal y Domínguez en Ranchos; y Leyva y Gutiérrez en Córdoba.
      El 17 de octubre, al pasar por Luján rumbo al Salto, Tomás Manuel de Anchorena le escribió a su hermano Juan José, mi tatarabuelo; "Don Antonio José de Escalada, nos ha obsequiado para comer y para lo que hemos necesitado de él". Y al día siguiente, desde la "Posta de las Chacras de Ayala", Tomás Manuel le ponía a su madre en otra carta; "Desde Luján escribí a Vmd. que veníamos sin novedad los compañeros y yo ... en Luján, con motivo de hallarse confinado allí don Antonio José de Escalada, y hospedado en casa de doña Mercedes Lamadrid y de don Gaspar Contreras, recibimos muy buen hospedaje y mucho obsequio, así que deberá Vmd. mandarle un recado a la mujer de Escalada ...".

      Rehabilitación de Escalada y su actividad pública posterior

      Solo 31 días permaneció confinado en Luján don Antonio José: el 25 de septiembre la Junta dispuso su libertad. De allí en mas, la revolución -como Saturno - fue devorando a sus criaturas: Mariano Moreno caía tras haber prevalecido 6 meses; la Primera Junta transformábase en Junta Grande; al Presidente Saavedra lo destituyen el 29-VIII-1811; y justo al mes de ello un Triunvirato se hace cargo del Poder Ejecutivo.
      Ese primer Triunvirato, precisamente, encargó a Antonio José de Escalada recaudar fondos para la compra de fusiles destinados a las tropas revolucionarias en campaña. El 21-VI-1812, La Gazeta de Buenos Ayres publicó una lista de ciudadanos, encabezada por Escalada, quien aportó a ese fin una onza de oro. Entre otras personas, en dicha lista figuran estos contribuyentes: José Agustín de Aguirre y Lajarrota, con una onza; Nicolás de Anchorena, con una onza; León Ortiz de Rosas, con seis onzas; Benito Lynch, con cuatro onzas; y José de María - mi antepasado y yerno de Escalada - con una onza. También La Gazeta publicó, el 30 de mayo siguiente, que varias señoras se suscribieron para el pago de fusiles, y que ellas "podrán decir en la exaltación de su entusiasmo; Yo armé el brazo de ese valiente que aseguró su gloria y nuestra libertad". Cada una de esas damas donaba un fusil y se llamaban; Tomasa de la Quintana (la mujer de Escalada), Remedios, Nieves y mi 4ª abuela María Eugenia de Escalada (hijas de don Antonio José), María de la Quintana, Ramona Ezquivel de Aldao, María Sánchez de Thompson, Rufina Orma, Isabel Calvimonte de Agrelo, María de la Encarnación de Andonaegui, Magdalena de Castro y Angela Castelli de Igarzabal; Petrona Cárdenas donaba 2 fusiles, y Carmen Quintanilla de Alvear 2 onzas de oro.
      El 26 de junio La Gazeta informaba lo siguiente; "Desde las doce del día hasta las dos de la tarde, y desde el toque de oraciones hasta el de ánimas, estará en su casa D. Antonio José de Escalada, destinado por el superior gobierno a recibir los donativos hechos y por hacer, con el laudable objeto de coadyuvar a la patria, interesándose cada uno, con lo que pueda y quiera, en el costo de los fusiles venidos para su defensa; en inteligencia de que se guardará secreto a los que por razones privadas les importe que no se sepan sus nombres; quedando así removida la causa de que muchos no hayan, hasta ahora, concurrido al fin de la unidad, a pesar de lo que a todos respectivamente conviene, por diversas que sean sus opiniones".
      Leemos asimismo en La Gazeta, que en agosto de aquel año 12, el gobierno decidió promover "un establecimiento literario en que se enseñe el derecho público, la economía política, la agricultura, las ciencias exactas, la geografía, la mineralogía, el dibuxo, lenguas, etc.". A ese objeto se determinó abrir una suscripción en todas las Provincias Unidas, "para cimentar el instituto sobre el pie más benéfico y estable, luego que lleguen los profesores de Europa que se han mandado venir con este intento ... En esta capital recibirá las suscripciones el patriota D. Antonio José de Escalada, y en los pueblos de las provincias las personas que nombrarán los respectivos Gobernadores ... ".
      Por lo demás, La Gazeta del viernes 2-X-1812, "avisa a los patriotas que quieran contribuir para la compra de caballos del regimiento de granaderos a caballo, que su Coronel (José de San Martín) recibirá los donativos en la casa de D. José Antonio (sic) de Escalada".
      En otro orden de cosas, diré que el Triunvirato había convocado a una Asamblea General que debía nombrar al reemplazante del triunviro Manuel de Sarratea, que terminaba su mandato el 23 de septiembre. Esa Asamblea estaba compuesta por el Ayuntamiento metropolitano; por los Diputados de los pueblos interiores, que elegían los respectivos Cabildos locales en unión de 12 patriotas provincianos residentes en la capital; y por 33 vecinos porteños, sorteados entre 100 candidatos elegidos por el vecindario capitalino. Como representante de Santiago del Estero en dicha Asamblea General, resultó nombrado Antonio José de Escalada, y el referido cuerpo político eligió, por unanimidad, a Pedro Medrano para reemplazar a Sarratea en el Triunvirato. Pero la revolución del 8 de octubre, preparada por la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica y ejecutada por San Martín y Alvear, dió por tierra con la Asamblea General y con ese primer terceto gubernativo.
      Mas tarde, en 1815, durante el interinato directorial de Alvarez Thomas, don Antonio José se desempeña en una comisión encargada de administrar los hospitales de los frailes Bethlemitas, juntamente con Pedro Denis, Francisco Javier de Riglos, Miguel de Irigoyen, Agustín Wrigth y Joaquín Belgrano. También se lo designa a Escalada suplente de la Junta de Observación; pasando después a integrar este organismo - que presidía mi tatarabuelo Juan José de Anchorena, como vocal titular, junto con José Miguel Díaz Vélez, Pedro Fabián Pérez, Ramón Eduardo Anchoris y José Joaquín Ruiz. (Ver la biografía de mi antepasado Anchorena). Asimismo Escalada formó parte ese año, de la Junta Protectora de la Libertad de Imprenta con Diego Estanislao Zavaleta, Felipe Arana, Jaime Zudañez, Bartolomé Muñoz, Saturnino Segurola, José León Banegas, Bernardo Ocampo y Domingo Zapiola.

      La personalidad de don Antonio José a través de dos apreciaciones distintas

      Hacia el año 1817 un informe anónimo que cierto agente realista envió a España bajo el título Idea de los Yndibiduos que figuran o tienen alguna influencia en el estado actual de Buenos Aires, así lo define, en dos párrafos, a mi antepasado; "Don José Antonio Escalada (sic); Es fanático por empleos y ha desempeñado los primeros. Notado de Español en sus juicios y conducta, pero variado en algún modo desde que le hicieron de la Junta de Observación, y en consecuencia de los progresos de su yerno San Martín y de sus hijos y parientes militares". Debajo de su nombre se escribió este párrafo; "Confirmado; pero se puede sacar partido". (Documento que publicó Ricardo Caillet Bois en el Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Fiolosofía y Letras, Tomo XXIII. Bs. As., 1939).
      Por esas mismas fechas, los hermanos Juan y Guillermo Parish Robertson, expulsados del Paraguay en 1815, se instalaron en Buenos Aires; Juan hasta 1830 y Guillermo hasta 1834. En su libro Letters on South America, editado en Londres en 1843, en un capítulo de su volumen III, los autores se ocupan de la vida social porteña y de Don Antonio de Escalada y su familia. A este respecto uno de los Robertson escribió:
      "Era costumbre general entre las familias de distinción, tener sus puertas abiertas y realizar por las noches las agradables reuniones tan conocidas con el nombre de tertulias, y que equivalía a la soirée francesa o a la conversazione italiana ... Yo era particularmente asiduo a las (reuniones) de los Escalada, Oromí y Riglos. Es muy probable que no hubiera otros dos hombres más conocidos, respetados y queridos que los Escalada - don Antonio y don Francisco - ambos nacidos en Buenos Aires y decididos patriotas. El segundo era la más perfecta personificación del español, grave, digno y urbano ... don Antonio era exactamente el reverso de su hermano. No se preocupaba de los detalles de la vida; era un anciano vivaz y jocoso, amigo de ver su casa llena de jovenes de buen humor, tanto con ciudadanos como con extranjeros y, especialmente ingleses. Su esposa (que era la segunda) había sido una belleza de gran reputación, y era todavía una hermosa dama. Sus dos hijos, ambos militares, eran bravos, caballerescos y hermosos jovenes, y sus hijas, juveniles, bellas y atrayentes. Tenía también varias nietas muy hermosas, hijas de la hija de su primera esposa, hoy matrona, casada con don José De María, de quien nos hemos ocupado con encomio en nuestra obra anterior, como agente nuestro en el Paraguay".
      "Gozaban los hermanos Escalada de la más alta estimación entre sus conciudadanos ... Nunca condescendieron con sentimientos partidista, pues estaban dotados de noble orgullo y un sentimiento delicado del honor, que le impedía participar en cábalas partidarias ... Con don Antonio Escalada y honorable familia tuve, como soltero, la suerte de vivir en términos de gran intimidad. Allí conocí al héroe de las Provincias Unidas del Río de la Plata, General San Martín, en el año 1817, casado con doña Remedios, la amable y encantadora hija de don Antonio. Las tertulias de Escalada eran las más frecuentadas, porque eran las más agradable de Buenos Aires; hallábanse en ellas la mezcla feliz de la sociedad nacional y la extranjera; no exigían ceremonias ni preparación para sus reuniones. Eran reuniones de familia. Su encanto residía en su misma sociedad, y no necesitaban para ensalzar su mérito la elegante adición de delicadas cenas o de bien servidos refrescos: conversación, música, danza, buen humor, eran los elementos que se combinaban y daban encanto al conjunto. En la familia se disponía de una media docena de los mejores candidatos para una contradanza y un minué, que podían encontrarse en Buenos Aires. Doña Remedios y su hermana doña Nieves, doña Encarnación (mi tatarabuela), doña Trinidad, doña Mercedes Demaría, y la digna madre de estas últimas niñas (María Eugenia Escalada de Demaría) y doña Tomasa, esposa de don Antonio. Luego las adorables Oromí cum multis allis constituían una tertulia de la clase más elegida".
      "El señor Escalada, a veces por su bravo hijo, el joven Coronel Manuel de Escalada, y también por el segundo, Mariano, o en ausencia de estos por el joven Oromí, presidía la reunión, y era grato contemplar al sexagenario, lleno de vivacidad y alegria, tomar por turno dos o tres de las más lindas señoritas de la sala y conducirlas con gracia en los pasos del minué".
      "Haré mención de una costumbre agradable de don Antonio José de Escalada, que repetía año tras año y que al principio mucho me divertía. Hallándonos un día en nuestro primer patio, precisamente a la hora de comer (yo residía, entonces, en casa de mi socio, el señor Fair y señora) entró don Antonio acompañado de un esclavo negro, que lo seguía trayendo una inmensa fuente de plata cubierta con un lienzo blanco. Hola!, dijo el anciano señor; He venido a comer con ustedes y traigo un manjar superior a los que la señora Fair presentará hoy en su mesa. Y con estas palabras se adelanto con su negro hasta el comedor, donde retiró el lienzo y descubrió una montaña de umitas, plato muy estimado por los gourmands sudamericanos".
      "En la primera época de la Independencia del Río de la Plata había pocas familias extranjeras de nota residentes en la capital. Sin embargo, en un tiempo tuvimos a Monsieur Bompland, el famoso botánico; al señor y señora de Zimmermann, alemanes en extremos simpáticos. Dos o tres residentes ingleses se casaron con porteñas; el doctor Collin Campbell vino a ser hijo de don Francisco Antonio de Escalada y don Eduardo Lawson fue esposo de doña Encarnación Demaría (mis tatarabuelos), hija de don José Demaría y de María Eugenia de Escalada".
      "Los altos de Escalada de la esquina de Defensa y Victotia - escribió Carlos Alberto Carranza, descendiente de don Antonio José, cuando el centenario del fallecimiento de éste -, eran muy célebres en la época de la Colonia y primeros años de la Independencia, por tratarse de una de las casas más lujosas de Buenos Aires y de las primeras que ostentaban dos pisos".

      Algunas noticias y actuación de nuestro personaje en los últimos años de su vida

      En abril del año 1818 Antonio José de Escalada donó a la Biblioteca Pública 25 pesos fuertes. Y en una "Suscripción para aliviar, un tanto, la suerte de las viudas e inválidos de la guerra de la Independencia", que registra La Gazeta el 16-VI-1819, don Antonio José también contribuyó con 25 pesos fuertes.
      Durante el caótico año 20 , victoriosos los caudillos litoraleños Pancho Ramírez y Estanislao López, derrotado el Director Rondeau, caídos para siempre el régimen directorial y el Congreso - que mas o menos legalmente se atribuían la representación nacional -, el Cabildo porteño quedó en Buenos Aires como única institución gubernativa en pie. En ese carácter, con el nombre de "Cabildo Gobernador", reasumió la autoridad de la capital y su provincia; convocó, en la ciudad, a elección de electores a fin de que estos designaran los Representantes del nuevo Estado federal. Por tanto, el 16 de febrero - realizadas las votaciones previas -, 182 electores consagraron, por pluralidad de votos, a los siguientes doce miembros de la Junta de Representantes, flamante entidad depositaria de la soberanía provincial: Vicente Anastasio Echevarría (que obtuvo 50 votos), Juan Pedro Aguirre (43,), Victorio García de Zúñiga (35), Tomás Manuel de Anchorena (31), Juan José de Anchorena (30), Antonio José de Escalada (24), Sebastián Lezica (15), Vicente López y Manuel de Sarratea (14, cada uno), Manuel Luis de Oliden (11), Juan José Paso (10) y Manuel Obligado (9).
      Veinticuatro horas mas tarde, estos Representantes - entre ellos mis antepasados Antonio José de Escalada y Juan José de Anchorena - designaban Gobernador de la Provincia a Manuel de Sarratea; y una semana después (24 de febrero) los mismos legisladores aprobaban y ratificaban el tratado del Pilar, firmado el día anterior por Sarratea con Ramírez y López. (Para mayores detalles, me remito a mi monografía sobre los Anchorena). Con posterioridad, el Representante Escalada apoyó el nombramiento de Martín Rodríguez para Gobernador de Buenos Aires.
      Carlos Alberto Carranza - tataranieto del prócer que me ocupa - en su libro de homenaje a Antonio José de Escalada, publicado en 1921 - sin nombre de autor - transcribe una carta de aquel dirigida a su yerno San Martín, a la sazón desembarcado en el Perú con la mira de consumar su independencia. He aquí esa carta, en la cual el remitente, en forma desordenada, con cierto asomo senil, entre noticias sobre sus hijos, le refiere a San Martín la "baraúnda de revoluciones" sucedidas en el anárquico año 20.
      "Buenos Aires, Noviembre 1 de 1820".
      "Hijo mío muy amado. y que tanto esplendor das a mi casa, a pesar de tantos enemigos y envidiosos que aquí tienes: Tal se aumenta la debilidad de mi cabeza, que no sé por donde empezar, porque no me acuerdo de la fecha de mi última ni de la época ni gobierno en que estábamos. Inclínome que era el interino de Dorrego, y, por su ausencia, su substituto Balcarce. Atrevióse entonces Soler a venirse, y nada se le dijo hasta que Don Martín Rodríguez elejido de nuevo Gobernador, también interino, por poca satisfacción de Dorrego, le pasó un oficio para que saliese de esta Provincia, y así lo hizo dirigiéndose al Uruguay".
      "Rodríguez vino de su estancia a posesionarse del gobierno; pero a pocos días huyó de una revoluicón formada por parciales de Dorrego y comandada por Hilarión (de la Quintana) a nombramiento del Cabildo Gobernador. El partido de Rodríguez fue superior aquí y en la campaña, y si no vence por medio de un ardid hubiera sido mucha mortandad, el saqueo y la violencia. Gracias , en parte, a Hilarión que se dejó engañar y por este mérito se le dió pasaporte para Montevideo, pero me pesa de que por su concomitancia y la de mi hijito Mariano, se haya creído el gobierno de que yo también era del partido. Era lo único que me faltaba, entrar al morir en revoluciones, después que toda mi vida las he aborrecido".
      "La Junta de nuevos Representantes empeñada en hacer a Manuel Escalada Coronel de un cuerpo que creara, se abstuvo de darle el despacho, por no corresponderle sino al Poder Ejecutivo, a quien le recomendó: más ni por esto, ni por la opinión que conserva, se le nombró. Error con acierto, porque Manuel cada vez mas firme en no servir de militar, y menos a las órdenes de quien no lo es".
      "Ni estoy para dilatarme en esta baraúnda de revoluciones y de partidos; ni tú tampoco estarás para leer cartapacios, y por si algún rato quisieres, acompaño esos impresos, en que hay algunos bien curiosos e interesantes".
      "Van con ellos los números 15, 16, 17, 18 y 19 del Español Constitucional. Ya te envié los números 1 a 8. Se quemó el cajón en que venían el 9 hasta el 14, y ya se han pedido de nuevo. No dejes de leer siquiera el juicio del año 1820 f. 63 del número 17".
      "Carrera siempre al lado de López. Alvear se ha vuelto segunda vez a Montevideo, y dícese que por falta de auxilio de los portugueses, que no quieren dar la cara tan a las claras, piensa en irse a Norteamérica. No lo creo, por la pobreza en que se halla; otros dicen que el padre le ha logrado indulto para su vuelta de España. No se sabe el paradero de Sarratea, aunque se dice que es aliado de Ramírez".
      "Escarmentado Manuel de las pérdidas que tuvo Manuel en su estancia, y de las penalidades de esta campaña, a puesto en Gaceta su venta, deseoso también de pagar a Lezica. Ahora, en compañía de su concuñado Nadal, a puesto fábrica de sebo. Yo le ayudo cuanto puedo, aunque poco puedo".
      "No tiene que alegar ignorancia, porque bien claro le hablé para que no dejara la carrera militar. Tras esto se ha echado encima la manutención de toda la casa y familia de su mujer, cuyo heroísmo me fomenta el amor que le tengo".
      "Mariano en esto ha sido mas afortunado, por las distintas proporciones que logra con su suegra, que por decontado le dotó con dos mil pesos. Yo, como viva, les he ofrecido dar hasta seis mil pesos a cada uno, poco a poco; y a más, unos cuatro mil pesos de la herencia de su madre; pero estos a interés del 6% al año. Admírate de que es tal aquí la falta de dinero que se halla su interés hasta el 4%, este mes, que es 48% al año"
      "Zañartu (diplomático chileno) no espera resultas de tu expedición hasta fines de este mes. Si son favorables, como tanto lo deseamos, tenemos resuelto en casa manifestar nuestro resentimiento con negarnos a recibir parabienes, que se convertirían en desaires y baldones si las resultas fuesen adversas, como a mas de ser orden del mundo es de esperar de tantos pueyrredonistas, sarrateístas y soleristas".
      "Tu recomendado Prebost fue expedido de aquí por libre en decir opiniones que no se adaptaban al Gobierno, y dió la casualidad de que a la sazón le llegara orden de Norte América para que de no elejir Bs. Aires, pasara de enviado a Chile, adonde se dirige. Balcarce sigue de sustituto en este Gobierno; esto es, el Marcos, porque el Juan Ramón aún no se atreve a salir a la calle de resultas del mal éxito de su revolución contra Sarratea y Soler".
      "Como en la inclusa te hablará Remedios de nuestro chiche, remato con que esta la lleva Mr. Basil Hall, Capitán de fragata inglesa de guerra Canuay, que nos ha visitado y quiere tener el gusto de decirte que nos ha visto. A estado en Manila y conocido a Bernabé Escalada, y piensa volver allá; en tal caso escríbele cuatro letras, llamándolo y ofreciéndole la mejor colocación y fortuna. - Antonio José de Escalada".

      Enfermedad, testamento y muerte de mi 5º abuelo

      Don Antonio José a los 68 años padecía una enfermedad incurable; cáncer en una parte lateral de la cara. Seguro ya de su inminente fin, mandó llamar a su casa al Escribano Justo José Nuñez el 10-X-1821, ante quien otorgó el siguiente testamento cuyas partes pertinentes transcribo a continuación:
      "En el nombre de Dios todo-poderoso y con su santa gracia; Sea notorio como yo don Antonio José de Escalada, natural de esta ciudad, hijo legítimo de don Manuel de Escalada y de doña Luisa de Sarria, difuntos; Hallándome al presente muy enfermo, aunque por la infinita misericordia de Dios en mis sentidos y potencias; temiéndome de la muerte, y por que esta no me coja sin la prevención que todo cristiano debe tener, he dispuesto hacer este mi testamento, creyendo, como creo, en el misterio de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo y un solo Dios verdadero, y en todo lo demás que cree y enseña nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana ... Mando que mi cuerpo sea sepultado con solo tres posas en el cementerio del curato de la Catedral, del que soy feligrés, al que quiero me carguen mis criados. Y que mi entierro sea rezado, y el más pobre, que ya les he comunicado a mis albaceas ... Las honras y cabo de año han de ser también rezadas y con la misma pobreza, sin más mesa ni paño negro que el suelo, donde se pondrá mi ataúd, y sin más velas que cuatro de a media libra ... por estas y otras consideraciones, quiero y es mi voluntad que la cumplan mis albaceas ...; sin que para no observarla pueda ni deba valerles el pretexto de que la obedecen, pero no la cumplen, por consultar su decoro y el de la familia, evitando así el maldito que dirán (que a tantos tiene en el infierno). Y si por este que dirán aún se dudare el cumplimiento de esta última voluntad, apelo a la ternura de esposo, padre y hermano, para suplicarles me den este gusto después de muerto, sin llevar adelante su inobservancia a pretexto de posteriores funerales costeados de su cuenta; pues, aún así, les mando y pido que no los hagan ... como ... el costo y repartimiento de esquelas de convite para el entieero y funerales, cuando basta un recado verbal a los parientes, amigos y vecinos, y el costo del mate, chocolate, panales y mesa de licores tan impropio y pensionoso en una casa mortuoria, y que lo más es un mero desperdicio y fugaz ostentación, en vez de conmutarlo a beneficio de los pobres ... Item; declaro, que he sido dos veces casado. La primera con doña Petrona Salcedo, de cuyo matrimonio tengo dos hijos llamados don Bernabé y doña María Eugenia. La segunda con Tomasa de la Quintana, de cuyo matrimonio tengo cuatro hijos llamados don Manuel, don Mariano, doña Remedios y doña Nieves ... Item; declaro que cuando casó mi hija doña María Eugenia la doté en ocho mil pesos a cuenta de las legítimas paterna y materna, de las que se dió por recibido su consorte don José De María ... De dichos ocho mil pesos pertenecen cinco mil novecientos sesenta y un pesos siete reales a la legítima materan; mil setecientos veinte y dos pesos medio real a la paterna; y trescientos diez y siete pesos regalados por mi hermano don Francisco Antonio de Escalada, tío de doña María Eugenia, cuyas tres partidas componen los ocho mil pesos. Item; declaro que casado yo con dicha doña Petrona, refaccioné y aumenté la casa y la quinta de su madre doña Juana de Silva, que aún vivía, y yo también habitaba en comunidad; por lo que formé desde entonces mi resolución que los gastos fueran comunes, no llevé cuenta alguna de ellos, ni es mi voluntad que se intente hacerla por mis sucesores, mayormente agregándose la poderosa razón de que muerta dicha mi suegra, doña Juana de Silva, no hice inventario de sus bienes, sino que los incorporé indistintamente a los mios ... Item; declaro que bastantes años después de entregada a mi hija María Eugenia la referida casa de su legítima materna, procedí a entregarle también su quinta ... y es mi voluntad que tampoco se intente por mis sucesores revocación de esta dádiva de la quinta agregada ... Item; declaro, que para casarme con mi segunda mujer doña Tomasa de la Quintana precedió una escritura ... reducida a varias capitulaciones matrimoniales; siendo una de ellas la dote de dos mil sesenta pesos fuertes ... que le dieron sus padres y de la que me di yo por recibido. Otra que yo de mi caudal por vía de dote y donación propter nupcias la di cinco mil pesos ... Item; declaro, que la dote de los dos mil sesenta pesos se aumentó a más de doscientos veinte, en que se tasaron una caja de oro y dos anillos de diamantes que regaló a esta mi mujer su abuela, doña Tomasa Larrazabal ... Item; declaro que se aumentó más esta dote con dos mil pesos corrientes que me entregó mi suegro don José Ignacio de la Quintana ... de cuyos dos mil pesos otorgué recibo (el 2-I-1802), ante los testigos que también firmaron, don Benito González de Rivadavia, don Juan de Alagón y el doctor don José Pacheco ... Item; declaro que (marzo de 1803) remití a Cádiz seiscientas docenas de pieles de nutria, importantes trescientos cincuenta y dos pesos, que suplí hasta cobrármelos a vuelta de viaje de cuenta de esta mi última mujer para que fuesen suyas las utilidades ... con la agregación de otros intereses que por herencia de su tío don Tomás Pablo de Aoiz hubo en Madrid, y recaudó don Gutiérrrez de la Concha (sobrino de doña Tomasa, Diplomatico, Caballero de Carlos III, etc, etc.) ... Item; declaro que (29-II-1812), puso mi mujer doña Tomasa, con venia y consentimiento mío, en la esquina de la casa principal de mi habitación, una pulpería en compañía de don Manuel Rodríguez, con dos mil pesos de principal, poniendo cada uno los mil suyos a mitad de utilidades, que fueron tan crecidas las ganancias que en (1-VI-1815) ascendió el capital a cinco mil setecientos treinta y ocho pesos dos tres cuartos reales. Mas fugado Rodríguez de resultas de la revolución de 1820, y tomada razón de lo que dejó, resulta una manifiesta quiebra y crecido número de acreedores, que esperamos formar el concurso vuelto que sea aquí Rodríguez, porque sin su presencia se eternizaría la contienda ... Item; declaro ... que habrán cuatro a cinco años que compré una clave forte piano, y se lo regalé a mi hija Nieves para que aprendiese a tocarlo, y fuese dueña de él para siempre. Y es mi voluntad que ... no se le cargue en cuenta de su herencia ... Item; mando que a los seis años de mi muerte se de libertad a mis tres esclavos Juan Manuel, Antonio Congo y Saturnino. Item; dejo dados a saber; en legados y limosnas mil treinta y seis pesos entre cuarenta y cinco personas ... Item; para cumplir guardar y ejecutar este mi testamento, sus mandas y legado, nombró por mis albaceas y cumplidores de esta mi última voluntad a mi esposa doña Tomasa de la Quintana y a mi hijo ausente don Bernabé Antonio de Escalada, y a mi otro hijo don Manuel de Escalada, y ami hermano don Francisco Antonio de Escalada, en el lugar y grado que van nombrados. Item; ... instituyo y nombro por mis únicos y universales herederos a los nominados mis seis hijos don Bernabé Antonio, doña María Eugenia, don Manuel, don Mariano, doña Remedios y doña Nieves, para que con la bendición de Dios y la mia los hayan, hereden y gocen por iguales partes ... Así lo otorgo y firmo ante el presente Escribano público y de Cabildo, en Buenos Aires a diez de Octubre de mil ochocientos veinte y uno, siendo testigos don Jaime LLavallol, don Juan Rexach y don Manuel Hermenegildo de Aguirre (mi tatarabuelo), vecinos de ella. Y al otorgante, yo el Escribano doy fé que conozco". Firman; Antonio José de Escalada, los referidos testigos y el Notoario autorizante Justo José Nuñez.
      Al cumplirse apenas un mes, el 16-XI-1821, don Antonio José dejaba de existir. Sus restos, como él lo ordenara, recibieron cristiana sepultura en "el curato de la Catedral". Doña Tomasa, viuda, sobrevivió dos décadas a su marido, apagándose su vida en 1841 a los 73 años de edad