GENEALOGÍA

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HERÁLDICA

El arte del blasón

Disfrute, infórmese y aprenda disfrutando con los escudos de armas correspondientes a los linajes de más abolengo que han habitado el Virreinato del Río de la Plata.

 

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HISTORIA

Hechos que marcaron una época

Es imposible separar la genealogía de las familias que figuran en nuestra base de datos de la historia de América. Miembros de los linajes que aquí aparecen estudiados han sido próceres, virreyes, gobernadores, personalidades destacadas, etc.

 

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The Daughters of Thomas Lloyd Halsey, American Consul in Buenos Aires

Ratio:  / 1

by Alejandro S. Milberg
Washington, DC, November 2015

 

Although it is widely known that Thomas Lloyd Halsey had an illegitimate daughter born in Buenos Aires whom he made his heiress, there are also indications (1) that he had another two, from another relationship.

Halsey was born around 1777. Information on his life and career is readily available in biographic dictionaries and works by both North and South American authors (2) dealing with the relationship between the budding republic and the United States, but the data can be inconsistent. For example, all authors say he was born in Providence, Rhode Island, when he claimed to have been born in Massachusetts in the 1850 US Census (3). 

His father of the same name and also born in Massachusetts (4) in 1751 settled in Providence, where he died in 1838. He had been a French consular agent during the Revolutionary War, dealing afterwards in merchant shipping through which he attained both commercial success and social status. In 1801 he commissioned a mansion to be built on Prospect Street in that city, and he had it enlarged in 1825. The house, which years later was said to be haunted, was used by H. P. Lovecraft as the home (5) of the main character of his 1927 novel, "The Case of Charles Dexter Ward". 

 

Halsey senior married twice, first Sarah Bowen (1751-1782) in 1775 and then in 1788, Mary Smith (1767-1846). The future consul and two daughters were born from the first union: Sarah, who died single in 1864 and Harriet, who married Commodore John Orde Creighton and died in 1849, with issue. Three of the four children of the second marriage reached adulthood: Frances Maria, who married George Warren Cross and died in 1879, Charles Burdett Halsey, who died single in 1829 and Anna Elizabeth Halsey, who married Marshall G. Wright and died in 1832. Both had issue.

Young Halsey attended Rhode Island College (nowadays Brown University), graduating in 1793. He maintained close links with the institution through the years and was a trustee from 1809 to 1839. By 1807 he was already in Buenos Aires, involved in successful commercial activities. Based on that experience he applied for the post of US consul in that city, achieving the nomination in October 1812 but only taking up the position in 1814. His first official letter dated February 11, 1815 (6) was directed to Secretary of State James Monroe; in it he describes the critical political situation in the Provinces, the desire for independence from Spanish oppression and the need for assistance, and how lucrative commerce with an independent nation would be for the US. He also praised the recently nominated head of Government, General Carlos Albiar (sic, actually Alvear), "a young Gentleman of talent and promise".

His activity in the River Plate was extensive and conflictive. He became interested in trade between the two countries, importing and supplying military equipment to the Army of the Andes and river transport, but his sympathies towards José Artigas earned him the enmity of Director Pueyrredon, which added to excesses as his role in the failed Devereux loan and the traffic of privateer commissions, among others, led to his dismissal by Secretary of State John Quincy Adams in 1818.

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La ciudad de Buenos Aires en 1869 (II)

Ratio:  / 7

Traducido por Alfonso Beccar Varela del “Handbook of the River Plate” de los hermanos Mulhall
Publicado en Genealogía Familiar, Año 1 Nro. 3, 2014

 

 

Teatros

El Teatro Colón se levanta en la esquina noroeste de la Plaza Victoria y se usa como un teatro de ópera y es el mejor del continente. Fue construido en 1856 a un costo de £40,000 por una empresa financiada con capital mixto. El techo es de hierro y fue colocado por el Sr. Turner, de Dublín. El arquitecto fue el Sr. Carlos Pellegrini. Tiene capacidad para 2,500 personas y palcos en tres niveles. Arriba de los palcos está la Cazuela, sólo para señoras. Más arriba aún está el Paraíso. En la platea sólo se sientan hombres, aunque las filas delanteras están reservadas para damas y caballeros. Las damas en los palcos usan generalmente vestido de fiesta, pero la observancia de esta norma de etiqueta no es muy rígida. Hay asientos Tertulia a cada lado del Palco Presidencial, que son usados por damas y caballeros, y palcos con pantallas a nivel del piso para ser usado por aquellos que están de luto. El edificio, cuando está lleno, tiene un aspecto brillante. El escenario es enorme, y la escenografía y orquestas son muy buenas. Los espectáculos son buenos, pero no se comparan con lo que se ve en Europa. Los espectáculos empiezan a las 7:30PM en invierno y a las 8:30PM en verano. Adjunto al teatro hay un café de muy buen nivel. Durante el entreacto se acostumbra a circular visitando a amigos en los palcos. Fumar está prohibido en los corredores. El edificio está bien iluminado y ventilado, pero el diseño de la entrada y la salida no es suficiente para atender al gran flujo de público. Se presentan espectáculos tres días por semana. Los Palcos cuestan $200, las Tertulias $30, la Platea $20, y la Cazuela $15. Además de estos precios, todos pagan una entrada de $20, con la que se puede ir al Paraíso, por el que no se cobra nada adicional. El teatro no se dedica exclusivamente a producir óperas, y se usa frecuentemente para dramas españoles y otros espectáculos. Banquetes públicos se ofrecen también en este lugar, y la entrega de premios a los colegios del estado, el día 26 de mayo de cada año, es evento de gran importancia. Durante la época del carnaval se ofrecen una serie de bailes de máscaras, y para eso se habilita un conjunto espléndido de salones. En una sola noche se llegan a vender hasta 4,000 entradas para estos bailes. El baile está restringido a la platea, y es asistido por medio mundo. Afuera, desde el techo del teatro se puede apreciar la mejor vista de Buenos Aires, apreciando la ciudad y los suburbios como a vuelo de pájaro. Desde aquí también, se puede ver a veces la costa de la Banda Oriental: la ciudad de Colonia y el cerro de San Juan. Sin embargo, esta buena vista es señal infalible de mal tiempo por venir. En el techo hay también una bomba contra incendios, con su propio tanque de agua.

Leer más: La ciudad de Buenos Aires en 1869 (II)

Bautismos 1833-1852, San Miguel Arcángel, Buenos Aires

Ratio:  / 9

Una hoja de ruta para el film #587751 de Family Search

por Alejandro S. Milberg
Washington, DC, noviembre 2015

 

Parece importante evaluar y acotar el daño producido por los incendios de 1955 a los registros parroquiales de las iglesias afectadas. Desconociendo si ya ha sido encarado ese proyecto, este trabajo cubre el film Nº 587751 de FamilySearch, que abarca los bautismos en San Miguel Arcángel en los años 1833 a 1852. El trabajo fue posible porque el Índice de Bautismos 1830-1969 no fue afectado (film Nº 1108903).

Los libros incluídos en este film son la última parte del 1º (1830-1835), el 2º (1835-1843), el 3º (1843-1851), el principio del 4º (1852-1857) y parte del Libro "de Color" 1830-1855.

Basta ver las imágenes para apreciar la magnitud del daño. Hojas quemadas en mayor o menor grado, manchadas de humedad; la mayoría aparentemente están sueltas y no hay imágenes de las tapas, probablemente perdidas. Para complicar más las cosas los años aparecen fuera de orden en el film y la secuencia está cronológicamente invertida para varios de ellos; la correcta para toda la serie comienza en la imagen 539 y termina en la 41. Sin aclaración en los rótulos incluídos por el fotógrafo aparecen intercaladas hojas del Libro de Color, tal vez por error al intentar cubrir los años faltantes de los otros libros. Otros rótulos dan el año equivocado.

A continuación se lista lo disponible para cada uno de los libros, indicando los folios correspondientes a las imágenes en el film. El file Excel adjunto contiene el listado completo de imágenes en el orden secuencial del film. Como lo dice el título, es una hoja de ruta; no se ha intentado transcribir la totalidad de los números de folios a las respectivas imágenes, pero sí para el principio y final de cada secuencia. De esta manera se hace muy fácil ubicar, para un número de folio tomado del índice, la imagen correspondiente al mismo.

Libro 1º

Año 1833, folios 100 a 143 v, imágenes 539 (casi al final del film) a 583

Año 1834, folios 144 a 189 v, imágenes 487 a 533

Año 1835, hasta abril; folios 190 a 199v, imágenes 480 a 470 (secuencia invertida)

Libro 2º

Faltan los folios 1 a 111 que corresponden a la segunda parte del año 1835 y los años 1836, 1837 y 1838. 

Año 1839, folios 112 a 131 v, imágenes 448 a 426 (secuencia invertida)

Año 1840, folios 132 a 151v, imágenes 408 a 387 (secuencia invertida)

Año 1841, desde octubre en adelante - faltan los folios 152 a 170. Folios 171 y 171 v, imágenes 343 y 344 

Año 1842, folios 171 v a 190, imágenes 344 a 362 y 336. Faltan fotos de folios 190 v y 191

Año 1843, hasta abril; folios 191 v a 197, imágenes 335 a 330 (secuencia invertida)

Libro 3º

Año 1843, de abril 22 en adelante; folios 1 a 15 v, imágenes 329 a 314 (secuencia invertida)

Año 1844, folios 16 a 46 v, imágenes 308 a 277 (secuencia invertida)

Año 1845, falta entero - folios 47 a 82

Año 1846, folios 83 a 111 v, imágenes 224 a 256

Año 1847, folios 112 a 138 v, imágenes 190 a 217

Año 1848, folios 139 a 164 v, imágenes 184 a 157 (secuencia invertida)

Año 1849, folios 165 a 196 v, imágenes 118 a 150

Año 1850, folios 197 a 223 v, imágenes 80 a 111

Año 1851, hasta febrero; folios 224 a 227 v, imágenes 47 a 43 (secuencia invertida)

Libro 4º

Año 1851, desde marzo; folios 1 a 28, imágenes 47 a 77. 

Año 1852, folio 29 a 58 v, imágenes 9 a 41

Libro de Color 

Las imágenes están intercaladas entre las de los otros libros. Como este libro fue seriamente afectado, al no poder leer apellidos o nombres para correlacionarlos con los del índice es casi imposible determinar a qué folio pertenecen muchas de las imágenes.

Año 1838, folios 186 a 205 v (claramente con faltantes), imágenes 464 a 454 (secuencia invertida)

Año 1840, folios 213 a 218 v, imágenes 420 a 414 (secuencia invertida)

Años 1841, 1842 y 1843, folios 219 v a 231(?), imágenes 381 a 368 (secuencia invertida)

Años 1844 y 1845, folios 232 a 239, imágenes 271 a 262 (secuencia invertida)

 

Un verano provechoso (IV)

Ratio:  / 4

por Mariano Vilella y Sánchez Viamonte
Agosto 2015

 

Durango

 

Muchísimas veces había pasado al lado de Durango, pero nunca había entrado a conocer la villa. Esta vez no me llevaba allí ningún antepasado sino que me esperaba en aquella localidad mi amiga y anfitriona Mª Jesús Bergareche, con la firme decisión de hacerme conocer, de una vez por todas, las bondades de su ciudad.
Quedé gratamente impresionado con la población, que además me reservaba una grata sorpresa: al dirigirme a visitar la iglesia de Sta. María de Uribarri encontré a su izquierda, sobre un vano que da acceso a una calle lateral, un busto de cuerpo entero de don Bruno Mauricio de Zavala, el fundador de Montevideo.
La iglesia de Sta. María es magnífica, de porte gótico. Después del violento incendio de 1554 fue restaurada en estilo renacentista, en una conjunción de estilos que la dota de singular belleza. Su pórtico de madera, impresionante, es el más grande existente en España.
Sin embargo no fue aquí donde fuera cristianado en 1682 el fundador de ciudades en el Río de la Plata, sino en la cercana iglesia de Sta. Ana, ubicada junto al río, al arco de Sta. Ana que era una de las puertas de la antigua muralla y la Pl. de Pinondo. Pero la iglesia actual no es la misma en la que fuera bautizado Zavala, en 1772. Ante la amenaza de ruina, la primitiva iglesia fue derribada y levantada nuevamente unos pocos metros más alejada del río, para salvaguardar así los cimientos del nuevo templo de la acción de las aguas que, tal vez, hayan influido en el derrumbe de la antigua iglesia.
En 1716 fue Zavala nombrado gobernador de Buenos Aires y partió a América, dejando en Durango la casa de su mayorazgo que ya no volvería a ver jamás.
En 1724 hizo testamento en Buenos Aires  ̶ temiendo quizás los riesgos de la guerra─ antes de pasar a Montevideo para expulsar de allí a los portugueses. En él declaró tener tres hijos naturales: Francisco Bruno, Luis Aurelio y José Ignacio, a quienes dejaba su mayorazgo durangués; y una hija, María Nicolasa de la Concepción, que en aquel año se hallaba en un convento de Durango. Tuvo, al parecer, otro hijo natural llamado Carlos de Durango, que pese a aparecer en el testamento de su supuesto padre no fue “reconocido como tal por haber sido su madre probablemente india.”
El destino quiso que nuestro personaje “habiendo ido a la pacificación del Paraguay... volviendo de aquella provincia, murió a 31 de enero de 1736 entre las ciudades de Corrientes y Santa Fe. Era de estado soltero.” Fue enterrado en la catedral de Buenos Aires.
El valiente durangués murió lejos de la casa blasonada de su mayorazgo. Tal vez en la hora de entregar su alma recordara la ermita de la Veracruz, donde fuera integrante en su juventud de la Cofradía penitencial de la Santa Veracruz; y le quizás viniera a la memoria la imagen de la cruz de Kurutzeaga.
Pero no pensábamos en todo ello mi amiga Mª Jesús y yo, ocupados en degustar un rico bacalao. Un pescado que los vascos saben trabajar con mucho acierto.

 

Fotos: Estatua que representa a Zavala sobre el arco de un pasaje de Durango, adosado a la iglesia parroquial.

Casa natal de Bruno Mauricio de Zavala.

 

Un verano provechoso (III)

Ratio:  / 6

por Mariano Vilella y Sánchez Viamonte
Agosto 2015

 

Segura

 

Segura, en Guipúzcoa, me dejó gratamente impresionado.
La población no es grande y curiosamente conserva las mismas proporciones que tuvo en el pasado, pareciera que el avance destructor del progreso no hubiera llegado hasta aquí, o al menos lo hubiera hecho en menor manera, de una forma más respetuosa, como rindiendo pleitesía a la antigua hidalguía de sus piedras.
La parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción es de estupenda fábrica, gótica del s. XIV, de tres naves. Sumamente agradable resulta ver, al lado del pórtico de la iglesia, el cuidado frontón en el que frecuentemente los pelotaris medirán sus habilidades.
Esta vez me llevaron hasta allí mis ancestros Picasarri, Arrúe y Alcíbar-Jáuregui, siendo yo chozno de Dª Josefa Ignacia de Arrúe y Picasarri, nacida en la villa de Segura el 19 de agosto de 1800 y que se estableciera en Buenos Aires con su tío el presbítero D. José Antonio Picasarri.
El abuelo materno de Dª Josefa, el segurarra D. Xavier Ventura de Picasarri había sido tesorero de su villa natal. Su abuelo paterno, D. Francisco Ignacio de Arrúe, señor del mayorazgo de Arrúe, había sido propietario del magnífico palacio que se encuentra en la parte más alta de la villa, en el sitio más destacado. La mujer de este último, Dª María Francisca de Alcíbar-Jáuregui, que era natural de Azcoitia y su padre era el señor de los mayorazgos de Alcíbar-Jáuregui, Salogüen, Amilibia y Basauri, y su madre lo era del de Acharán, también hundía sus raíces en la villa de Segura, ya que el mayorazgo de Alcíbar-Jáuregui había sido fundado sobre el palacio de Jáuregui y la obra pía instituida en la fundación del mayorazgo y establecida en la impactante Casa Ardixarra, ambas en Segura.
El palacio de Arrúe data de principios de s. XVI, con dos pisos realizados en ladrillo, de estilo mudéjar, en la reconstrucción que siguió al incendio de la villa en 1645 y que constituyen una de las pocas muestras de este estilo existentes en Guipúzcoa. El palacio de Jáuregui, edificado hacia 1615 es de estilo barroco, con su fachada labrada en piedra de sillería; y su lindante Casa Ardixarra, el edificio más antiguo de Guipúzcoa, representa para quien la contempla un momentáneo viaje a la época medieval.
Bajo el amparo de D. Pedro Ignacio Picasarri, deán de la catedral porteña, vivieron también en Buenos Aires sus sobrinos José Antonio y Josefa Teresa Picasarri, hijos de su hermano D. Xavier Ventura de Picasarri. Josefa Teresa se casó con José Joaquín Esnaola, natural de Albistur, y juntos engendraron a Juan Pedro Esnaola, quien el autor del arreglo musical del Himno Nacional Argentino, para que sonara como hoy se lo conoce. José Antonio no adhirió la Revolución de Mayo y no adoptó la ciudadanía de las Provincias Unidas, por lo que marchó a España y posteriormente a París para que su sobrino, Juan Pedro Esnaola, cursara allí estudios de conservatorio. Por entonces le confiaron a su sobrina Josefa Ignacia de Arrúe, que se encontraba huérfana desde los 16 años. Con la Ley de Olvido dictada en Buenos Aires, José Antonio Picasarri volvió a Buenos Aires con sus dos sobrinos.

 

Fotos: Portada de la iglesia parroquial de Segura.

           Casa Ardixarra y palacio de Jáuregui.

Un verano provechoso (II)

Ratio:  / 6

por Mariano Vilella y Sánchez Viamonte
Agosto de 2015

 

Avellaneda, Sopuerta.

 

Una vez más volví al barrio de Avellaneda, en Sopuerta. Esta vez el objeto del paseo no era visitar una vez más la llamada “Torre de Urrutia” que edificara hacia fines del s. XIV Juan Martínez de Avellaneda, ni la iglesia parroquial de San Bartolomé, dónde se bautizara mi ancestro Gerónimo de Abellaneda y Arcé el 14 de octubre de 1630, y que también fueran velados en esa iglesia, en 1655, con su mujer Dª María Ruiz de Gauna Cañedo y Abellaneda.
Esta vez el objeto del paseo era visitar el Museo de las Encartaciones, que por una cosa u otra no había podido visitar en mis anteriores excursiones. En su puerta había quedado con mi amiga Iciar Murúa, vecina y conocedora de las Encartaciones, para visitar juntos el museo y que hizo que disfrutara de la visita aún más.
El museo es interesante, instalado en la antigua Casa de Juntas, muestra con paneles informativos, maquetas y dioramas la historia de las Encartaciones y la forma de vida que se llevaba en ellas. Su visita es altamente recomendable.
En la primera sala tuve una agradable sorpresa: en uno de los paneles titulado “Militares del s. XVIII” aparecía en primer término mi antepasado el Gral. don Antonio de Larrazábal y Basualdo. Natural de Portugalete y pasado a Buenos Aires fue allí regidor, alcalde, tesorero de la Real Hacienda, teniente de gobernador, teniente de rey y alférez real, siendo este último el cargo de mayor importancia dentro del Cabildo, pues tenía la prerrogativa de custodiar y portar en las grandes ceremonias el estandarte real que representaba la figura del rey.
Una vez me hice la turística foto de rigor ante el panel que menciona a mi antepasado, se me ocurrió pensar que allí, en ese mismo barrio de Avellaneda, había nacido en 1654 el hijo mayor del matrimonio formado por los ya mencionados Gerónimo de Abellaneda y María Ruiz de Gauna: el capitán don Gaspar de Avellaneda. Pasó al Río de la Plata en 1674 y fue en Buenos Aires capitán de caballos, regidor perpetuo, alférez real y juez de menores. Había casado dos veces, la primera lo hizo de la manera en que buscaban hacerlo los peninsulares que poseían preclaro linaje y que era la manera de obtener las prebendas reservadas a la sociedad más destacada del virreinato; esto es casándose con “nieta de los primeros descubridores, pacificadores y pobladores de estas provincias”, y así lo hizo en 1681 con Dª Juana de Labayén y Ponce de León. Su segundo matrimonio suele provocar una sonrisa de picardía: a los 61 años de edad, en 1715, el obispo de Buenos Aires lo casó con una joven de 23 primaveras, Dª Inés de Aguirre y Salazar, hermana menor de su nuera.
De sus dos matrimonios tuvo don Gaspar trece hijos, siendo la quinta Dª Agustina de Avellaneda y Labayén, que ampliamente dotada en la suma de $10.000 contrajo matrimonio con el Gral. don Antonio de Larrazábal, que repitiera de esta manera la habitual fórmula de casarse con nieta de conquistador y de primeros pobladores.
El Gral. Larrazábal murió en Buenos Aires en 1756 y fue sepultado en la catedral, siendo uno de los “comerciantes más principales, idóneos y acreditados que se hallan en esta ciudad”.

 

Fotos: El autor ante el panel que menciona al Gral. don Antonio de Larrazábal, en el Museo de las Encartaciones.

           Parroquial de San Bartolomé y torre de Urrutia.

 

Un verano provechoso (I)

Ratio:  / 6

por Mariano Vilella y Sánchez Viamonte
Agosto de 2015

 

Foz

 

El los primeros días de este mes de agosto, mientras una bonita y joven pulpeira al pie de la playa de Foz me traía mi ración de pulpo para acompañar a una rica ración de navajas, recordé que cuando salió a pescar, un 16 de septiembre de 1752, mi antepasado Manuel Fernández do Eixo nunca pensó que moriría ahogado. Por esa razón “No hizo testamento ni memoria de él”.
Para entonces ya era viudo y habían pasado muchos años desde que contrajera matrimonio en la iglesia de Santiago con Victoria López de Neyra, aquel 19 de abril de 1700. Se le enterraría en la misma iglesia, en la que se bautizaran sus hijos y en la que también fuera última morada de su mujer. Quizás, en la proximidad de la muerte, recordara que su hijo menor, Januario, no podría asistir a su sepelio, ausente de Foz desde que pasara al Río de la Plata hacia 1740.
Januario Fernández do Eijo se casó en Buenos Aires el 17 de mayo de 1746 con la hija del hacendado y propietario Nicolás de Echeverría y Galardi, heredando a su muerte la estancia “Rincón de Todos los Santos” de aproximadamente cien leguas cuadradas de superficie, que Januario acrecentaría con nuevas compras, de tal forma que sus hijos llegaron a poseer más o menos 180 leguas en la zona que luego se llamaría “Rincón de Noario”.
Fue alcalde de la Santa Hermandad en Magdalena y promovió de su peculio la construcción de la primitiva capilla y, más tarde, junto a otros hacendados, la construcción de su iglesia parroquial. Vecino del barrio de Montserrat, junto a otros vecinos pudientes, adquirió el “hueco de Montserrat” para destinarlo a plaza pública.
Llamó a su sobrino Melchor, hijo de su hermano Policarpo Fernández do Eixo y nacido en Foz en 1762, haciéndolo estudiar en el Colegio de San Carlos y, posteriormente, enviándolo a la Universidad de charcas, en la que se doctoró en teología.
Mientras saboreaba el pulpo se me ocurrió pensar cuántas veces mi antepasado Januario, a quien la muerte no tomó por sorpresa puesto que “se confesso y recibió extremaunción”, en la inmensidad de las pampas habrá recordado el maravilloso sabor del pulpo a la gallega. Murió el 4 de julio de 1791 y está sepultado en la iglesia de Santo Domingo, muy lejos de su Foz natal.
Quién sabe si su sobrino Melchor  ̶ chantre de la catedral de Buenos Aires durante el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, en el cual votara que la autoridad ostentada por la Junta Central había pasado al pueblo de la ciudad y debía descansar momentáneamente en el Cabildo ̶ , en algún momento de las deliberaciones de aquella importantísima jornada no recordara el refinado sabor de las navajas a la plancha.

Afectando el buen nombre de la familia Dorrego

Ratio:  / 5

por Alejandro Milberg
Washington, DC, 4 de julio de 2015

  

En su trabajo sobre los Dorrego (1), Lucio Pérez Calvo dice que el ilustre coronel Manuel Dorrego Salas, estando casado con Ángela Baudrix, tuvo un hijo natural con doña Josefa ... (sin apellido), llamado Manuel José Eladio Dorrego, nacido en Bs. As. el 18 de febrero de 1827, bautizado el 23 en la Merced (25/29), padrinos don Francisco del Arca y doña Bárbara Otálora, fallecido en la infancia (2). 

La partida de bautismo está en FamilySearch (3) y el apellido de la madre se lee claramente - Josefa Pi; además, dice que era hijo legítimo y el apellido de la madrina es Otárola en vez de Otálora.

Este niño no fue el único hijo de la pareja. Dos años antes en la Merced había sido bautizado José María del Pilar Dorrego Pi, también hijo legítimo y la partida (4) dice además que su padre Manuel Dorrego era natural de Galicia, cuando se sabe que el coronel Dorrego era porteño.

La prueba final de que es otro Manuel Dorrego la da la partida de matrimonio (5) de un tercer hijo, Pedro Ignacio Dorrego Pi, casado el 30 de noviembre de 1858 en San Pedro, Chivilcoy, cuando manifestó tener 26 años. Habría nacido por 1831; el coronel Dorrego fue fusilado en diciembre de 1828.

Dos páginas después Pérez Calvo presenta (6) lo que considera evidencia de una bigamia de Luis Dorrego Salas, hermano del coronel Dorrego. Lo que primero llama la atención es que un hombre de su posición (como dice el mismo Pérez Calvo, al morir en 1852 poseía una de las mayores fortunas de su tiempo) se arriesgara a un acto que si no era un delito en esa época, de trascender lo habría probablemente arruinado socialmente. En enero de 1828, fecha del supuesto segundo matrimonio, él y su familia eran parroquianos de la Merced, a juzgar por los bautismos de sus hijos Dorrego Indart nacidos en mayo de 1827 y octubre de 1828. La iglesia de la Inmaculada Concepción donde aparecieron los bandos del segundo matrimonio no está cerca, pero en un Buenos Aires de ese tamaño ¿nadie que lo conociera los vió? Y, más extraño aún, ¿por qué ir al extremo de casarse con su amante, por más que estuviera embarazada (su hija nació dos meses después), siendo tan común en la época tenerlas, e hijos extra-matrimoniales? 

No hay dudas de que hubo un matrimonio de un Luis Dorrego con Francisca Careaga Rosendo en 1828 estando Luis Dorrego Salas ya casado con Inés Indart Igarzábal y en vida de la misma (7), pero en ninguno de los documentos (boleto (8) y partida matrimonial (9), partida de matrimonio (10) de su hija Adela Dorrego Careaga, etc.) aparece como Luis Dorrego Salas. Hay elementos sospechosos - no se dió la filiación del novio al casarse y sí la de Francisca Careaga; un hijo de nombre Adolfo, como el del matrimonio Dorrego-Indart, muerto en la infancia años antes; las repetidas menciones de Adela Dorrego Careaga de Lugones de que era sobrina del coronel Manuel Dorrego, hermano de Luis Dorrego Salas; la cláusula en el testamento de Luis Dorrego Salas, donde nombra como únicos y universales herederos a sus hijos Dorrego Indart, etc., pero no parecen pruebas suficientemente sólidas de la bigamia. Sobre todo la última, que puede haberse debido a que el testor sabía que había personas que pretendían ser descendientes suyos.

El único de los datos aportados por Pérez Calvo (11) que efectivamente probaría la relación sería el de que la madrina de bautismo de Adela Lugones Dorrego, nieta del matrimonio bígamo, había sido Magdalena Dorrego Indart de Ortiz Basualdo, hija de Luis Dorrego Salas. Parece insólito que en esa época una señora de su medio social no sólo tuviera trato con una medio hermana fruto de una bigamia sino que además oficiara de madrina de su hija. Pérez Calvo dice que la niña en cuestión, hija de Adela Dorrego Careaga y Baldomero Lugones, nació el 18 de septiembre de 1861 y fue bautizada en San Ignacio el 12 de abril de 1862 (1862/304v). Pero FamilySearch muestra la partida de bautismo de otro hijo de la pareja, Nemesio Arsenio Lugones Dorrego, no mencionado por Pérez Calvo, nacido el 14 de diciembre de 1861 (12) - tres meses después de la fecha de nacimiento que da para su hermana Adela. 

También en FamilySearch se encuentra una partida de bautismo de Paulina Adela Lugones, con los mismos padres, nacida el 22 de junio de 1858 y bautizada en La Piedad el 28 de abril de 1862 (el mismo día que su hermano mayor Benigno Baldomero). Los padrinos fueron Juan Esteban Trejo, de 46, y Ursula Lugones, de 45, ambos naturales de Santiago del Estero y domiciliados en el partido de Bragado (13). Dada la diferencia de tres años y el haber sido bautizada como Paulina Adela en vez de Adela como indica Pérez Calvo haría pensar que era otra hija, pero no tiene mucho sentido que una familia que hizo bautizar una hija en una iglesia haya hecho bautizar a otros dos, dos semanas después en otra. A pesar de reiterados pedidos al autor no se ha podido obtener copia de esa partida de bautismo en San Ignacio, que no está en FamilySearch por haber desaparecido ese y otros documentos en el incendio de 1955.

Pérez Calvo dice (14) que uno de los primeros genealogistas que mencionaron esta bigamia fue Carlos Calvo, autor del "Nobiliario del Antiguo Virreynato del Río de la Plata", en sus apuntes manuscritos inéditos. FamilySearch los filmó (15) y y a juzgar por el rotulado eran parte de la biblioteca del conocido genealogista Narciso Binayán Carmona. Calvo se limita a indicar ese segundo matrimonio, da la fecha equivocando el año (1838 en lugar de 1828) y menciona dos hijos, cuando hoy se sabe que tuvieron por lo menos cuatro. Tampoco da fuentes y no hay manera de saber si a su muerte todavía lo consideraba correcto. Sin ir más lejos, en la misma página muestra a una Jacinta Dorrego, casada con Pedro Insúa; era nacida en Gualeguay e hija de un Alejandro Dorrego, entrerriano, no emparentado con esta familia.

Otra de las fuentes citadas por Pérez Calvo es Martín García Merou (16), de quien dice que era "un diplomático y escritor contemporáneo de doña Adela Dorrego que tuvo amistad con su hijo Baldomero y que se refiere a ella en su obra "Recuerdos literarios" como sobrina de Manuel Dorrego". Esto es falso. El libro, en esa misma edición de 1915, se encuentra digitalizado en HathiTrust Digital Library (17). En las páginas mencionadas García Merou efectivamente hace una semblanza de Baldomero Lugones pero la única referencia a su familia está en la página 168, donde dice "Tenía una vieja madre y una hermana - que eran su culto - a quienes mantener". Es más, una búsqueda de las palabras Dorrego y sobrina en todo el texto del libro no arroja ni una sola mención.

Otras fuentes citadas en la base para los protagonistas de esta historia son Yaben (18) y Cutolo (19); el primero menciona a Adela Dorrego de Lugones en el artículo de su marido (20) donde dice que era hija de don Luis Dorrego (a secas). Cutolo copia a Yaben en el suyo sobre Baldomero Lugones (21) y en el artículo sobre su hijo Benigno Baldomero Lugones (22) dice que su madre era sobrina de Manuel Dorrego, sin dar la fuente del dato. Yaben no trata a Benigno Baldomero Lugones ni a Luis Dorrego Salas, de quien Cutolo dice solamente que estaba casado con Inés Indart Igarzábal (23).

Quedarían por verificar las necrológicas de Adela Dorrego de Lugones que menciona Pérez Calvo en su trabajo (24), publicadas en La Prensa, La Tribuna y El Diario pero no, significativamente, en La Nación. La de La Prensa no hace mención a parentescos. La de La Tribuna dice que era sobrina del coronel Dorrego y que "con frecuencia se complacía en recordar hechos históricos importantes en los que tuvieron actuación en otras épocas miembros de su familia, narrando aquellos con una minuciosidad de detalles que en mérito a su edad, llamaba la atención de los que con frecuencia escuchaban." La Sra. de Lugones era empleada de la Empresa Nacional de Correos (25) - ¿cómo saber si no eran fabulaciones suyas, producto de un afán de figurar? La publicada en El Diario es la que va más lejos: "con esta muerte quedan enlutadas las familias de Dorrego, Lugones, Ortiz Basualdo, Lezica, Unzué y otras". Imposible saber si fue cierto, y aunque la Sra. de Lugones hubiera sido hija de Luis Dorrego Salas, no habría tenido ningún parentesco con los Lezica.

En base a lo mencionado parece temerario asegurar que Luis Dorrego Salas era el padre de la señora de Lugones y, por lo tanto, bígamo. A la espera de que algún día el Sr. Pérez Calvo suministre pruebas fehacientes de lo que afirma o publique una fe de erratas, creo importante alertar a posibles lectores sobre esta situación.

 

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NOTAS:

(1)  Genealogías Argentinas vol. 2, Buenos Aires, 2002, p. 119-120 y 130-131.

(2)  Pág. 117.

(3)  https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-12145-104253-39.

(4)  https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-12145-104521-36.

(5)  https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-159385-294586-62.

(6)  Pág. 119-120 y 130-131.

(7) Fallecería recién en 1881.

(8) https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11390-3357-72.

(9) https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11345-3342-84.

(10) https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11345-27008-38.

(11) Pág. 120 y 131.

(12) https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-12880-31481-1.

(13) https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-12163-16141-99.

(14) Pág. 119.

(15) FamilySearch film number 1103950.

(16) Buenos Aires, 1915, p. 167-180.

(17) http://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=uc1.$b294082;view=1up;seq=1.

(18) Yaben, Jacinto R, Biografías argentinas y sudamericanas, Buenos Aires, Editorial Metrópolis, 1938-1940.

(19) Cutolo, Osvaldo Vicente, Nuevo diccionario biográfico argentino (1750-1930), Buenos Aires, Editorial Elche, 1968-1985.

(20) vol. 3, pág. 520.

(21) vol. 4, pág. 293.

(22) vol. 4, pág. 293.

(23) vol. 2, pág. 594.

(24) pág. 120.

(25) Censo 1895 https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-62HW-GK6.

 

 

¿Bernardo o Balentín? Aclarando una confusión.

Ratio:  / 1

 por Carlos F. Ibarguren Aguirre
extraído de Los Antepasados, Tomo III
Buenos Aires, 1983. Inédito

 

Valentín de la Cámara Elizondo (ver ficha) fue “casado y velado según orden de nuestra Santa Madre Iglesia, en primeras nupcias”, en Salta, el 19­-VI­-1745, con Juana Crisóstoma de la Corte y Palacios, hija de Antonio de la Corte y Rozas y de María Palacios y Ruiz de Llanos, siendo padrinos de esa boda Gaspar de Mendiolaza y Gregoria de Elizondo, la madre del contrayente.

La novia, en tal oportunidad, aportó por vía de dote 800 pesos, “que se le adjudicaron en unas casas de esta ciudad”, a las cuales, posteriormente, el marido cambió con los coherederos de aquella, “dando 100 pesos más”, por el predio rural denominado “Potrero de la Caldera”.

Es que don Balentín — así con “B” larga escribíase entonces su nombre — era un rico propietario de fincas campestres que heredara o fueron luego adquiridas con el fruto de su trabajo de estanciero, según lo revelan su testamento e inventarios que corren agregados al respectivo expediente sucesorio.

Fallecida doña Juana Crisóstoma, el cónyuge supérstite volvióse a casar con Petrona Ruales, “quien trajo al matrimonio las casas de su morada y una esclava llamada María Antonia”. Con esta segunda consorte no dejó descendencia.

El 1­-IX­-1776 Valentín de la Cámara “estando enfermo en cama” pero “en mi libre juicio, memoria y entendimiento natural”, otorgó su testamento, ante el Escribano salteño Antonio Gil Infante, y los testigos Manuel Pucheta, Eduardo Burela y Pedro José Saravia. En dicha escritura el testador ordenó ser sepultado en la Iglesia Matriz, o donde lo dispusieran sus albaceas, amortajado su cadáver con hábito “de Nuestra Señora de Mercedes”. Declaró haber procreado por hijos legítimos solo estos 9 de su primer matrimonio; “Petrona, Luisa, Agustina, Balentín, Francisco de Paula, Marcos, Juan Thomás, Juan de Dios y Fernando de la Cámara”. Enumeró luego como bienes suyos; el sitio y “casas de su morada” en la ciudad; una chacra poblada en “La Caldera”, que comprara a su cuñado Santiago Porcel de Peralta, con un potrero contiguo, proveniente de la dote de su difunta mujer Juana de la Corte; otra chacra en “el Pucará”, que había heredado de su padre; así como el potrero “El Candado”, con los denominados “Cerro Redondo y Góngora, que todo lo tengo adjudicado a mi hijo Balentín”. Nombró tutor de sus hijos menores a su yerno Francisco Forcada, y por albaceas, en primer término a su cuñado Agustín de Zuviría, en segundo al dicho Forcada y en tercer lugar a su esposa Petrona Ruales, a quien, además, dejaba “el remanente del Quinto de mis vienes”.

Dos meses más tarde ya se había extinguido la vida de don Valentín, puesto que, el 18-­XI-­1776, sus herederos iniciaron la correspondiente sucesión, por ante el Alcalde ordinario de 2o voto de Salta, Juan Palacios, y el Escribano Gil Infante.

La relación del haber hereditario de mi antepasado, la suma y valor de los bienes, ganados y enseres domésticos que se inventariaron en sus fincas “El Pucará”, “El Candado” y “La Caldera” y en su casa mortuoria ciudadana, perdura manuscrita en las fojas amarillas del respectivo expediente judicial. 

Pero sobre todo, como recuerdo suyo, hoy sigue perdurando una obra suntuosa y única. Me refiero a esa joya barroca que es la puerta del convento salteño de San Bernardo, mandada tallar por don Balentín, y que ostenta su nombre destinado a resistir la prueba de los siglos. Dicho nombre, sin embargo, ha sido mal examinado por los historiadores y críticos que se ocuparon en dar realce a las excelencias ornamentales de aquel monacato carmelita.

En efecto; Bernardo Frias, en sus Tradiciones, fue el primero en estampar que cierto señor, a quien llama “Bernardo de la Cámara”, alcanzó celebridad “con solo grabar su nombre en el marco (de aquella puerta) en que se embelesaba su orgullo”. Miguel Solá — en Arquitectura Colonial de Salta y en su prólogo al cuaderno La Ciudad de Salta, de la colección de Documentos de Arte Argentino —repite que dicha puerta con friso y follaje serpenteante “perteneció a Don Bernardo de la Cámara”. También José León Pagano, en su Arte de los Argentinos, apunta que la famosa puerta “fue construída en 1762 para mansión de don Bernardo de la Cámara”. Y vienen reiterando lo mismo, una tras otra, distintas publicaciones, enciclopedias y guías para turistas.

Pues bien; esa puerta, de oscura madera de cedro, luce en la parte superior del marco labrado el escudo de la Compañía de Jesús; y en el medallón de la derecha se lee en abreviatura, sin mayor dificultad, el nombre verdadero de su donador; Don Balentín de la Cámara; mientras el otro medallón a la izquierda indica la fecha en que se fabricó la lujosa armazón; “Año de 1762”. Hay que poner entonces en claro la incuestionable identidad del donante del tallado marco de entrada al monasterio carmelitano de Salta, y no repetir por rutina “Bernardo”, donde dice claramente Balentín.

Sobre los Maldonado

Ratio:  / 4

 por Carlos F. Ibarguren Aguirre
extraído de Los Antepasados
Inédito. Buenos Aires, 1983

 

Hernán Suárez Maldonado fué "vecino principal" de la incipiente Buenos Aires allá por inicios del siglo XVII. De hecho el "Arroyo Maldonado" lleva este nombre ya que pasaba por tierras de tal tenerifeño que se radicó en nuestra ciudad.

Abajo un relato, tal vez legendario, tal vez no, del origen del apellido "Maldonado", como lo cuenta Carlos F. Ibarguren en su estudio sobre tal apellido:

"Hernán Pérez de Aldana o Nuño Pérez de Aldana, Señor de la Casa de Aldana, en tiempo de los Reyes Alfonso VII "el Emperador", o Fernando II de León, o Alfonso VIII "el de las Navas" - es decir, aproximadamente entre los años 1150 a 1200 -, fue el primero que se apellidó "Maldonado". 

Y ocurrió que por dichos años Pérez de Aldana vino a caer enfermo de gravedad, y encomendándose a Nuestra Señora de Montserrat, prometió visitarla en su santuario si recuperaba la salud. Mejorado de sus dolencias físicas, nuestro hidalgo púsose en camino desde Galicia a Cataluña. Los zangoloteos de ese viaje recrudecieron su padecer, a tal punto que, cuando llegó al famoso monacato benedictino catalán, se hizo necesario ponerlo en camilla, en uno de los ángulos de la Iglesia, a fin de que pudiera ofrendarle a la imagen morena de María Santísima su devoción esperanzada. 

Aquel día era un 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen, y los peregrinos desbordaban del templo. Uno de ellos, el Duque de Normandía - sobrino del Rey Felipe Augusto de Francia (1165-1223) -, para mejor ver la ceremonia, púsose de pié arriba de las andas en que yacía postrado Hernán Pérez de Aldana. El hidalgo gallego, en el acto, reclama enérgicamente ante desaire semejante; pero, inválido, no recibe sino desdén del orgulloso magnate francés.

Pasan varios meses; sana el enfermo y cruza los Pirineos, en busca del Duque normando, y lo reta a duelo. El Rey de Francia, enterado de esto, obliga al Duque a pedirle perdón a Aldana. Obedece aquel; Aldana sin embargo - gallego tenía que ser -, exije un desagravio mayor a las simples disculpas, y pretende que el Duque admita que el ofendido le ponga los piés encima. El noble godo, como es lógico, se enfurece ante esa demanda ultrajante del galaico; por lo que el lance caballeresco se hace inevitable. 

Los adversarios concurren pues, al terreno del honor montados en briosos corceles, con férreas armaduras y provistos de lanzas, porras, espadas y dagas. Felipe Augusto de Francia, rodeado de cortesanos, desde una plataforma se dispone a presenciar el encuentro. Puestos frente a frente en la liza, ambos caballeros a una señal se arremeten con denuedo y rompen sus lanzas; empuñan enseguida las porras, y tras los recios porrazos del gallego, cae el francés al suelo herido en la cabeza. Salta entonces el aporreador del caballo y, enardecido, se precipita sobre el Duque resuelto a destrabarle las hebillas del yelmo para decapitarlo sin más trámite. 

El Rey, afligidísmo ante el giro dramático del combate, arroja el cetro y manda a sus fieles interponerse a fin de salvar la vida del pariente suyo. Protesta Aldana, mas el Soberano dá por concluída la lucha, alegando que si el Duque moría a consecuencia del aporreo, su contrincante quedaba vengado, y si aquel se salvaba, el propio Rey otorgaríale a Aldana la merced que éste quisiera. 

Mejoró el maltrecho Duque de la zurra; visto lo cual Aldana le solicitó a Felipe que, por cuanto la Casa reinante de Francia traía como emblema 3 flores de lis, a él se le diera el derecho de poder usar 5 lises en su escudo de armas. Tal pretensión despertó la cólera en el Monarca, quien ofreció al extranjero distintas recompensas, pero Aldana expuso que no había ido a Francia por riquezas sino a vindicar su honra. El Rey, entonces, ante esa terquedad galiciana, no tuvo mas remedio que ceder, y exclamó con fastidio; "Te doy las flores de lis, pero mal donadas te sean; el privilegio está mal donado - c' est mal donné. Las llevó yo de oro en campo azul; úsalas tú de plata en campo rojo!". De ahí en adelante, Hernán o Nuño Pérez de Aldana trocó su apellido por el de Maldonado, y comenzó a ostentar el blasón con 5 flores de lis plateadas en campo de gules.

 

 

La ciudad de Buenos Aires en 1869 (I)

Ratio:  / 13


Traducido por Alfonso Beccar Varela
del “Handbook of the River Plate” de los hermanos Mulhall
Publicado en Genealogía Familiar, Año 1 Nro. 1, 2014

 

Buenos Aires es, en muchos aspectos, la mejor ciudad de Sudamérica, aunque segunda después de  Río de Janeiro en cuanto a comercio y población. En cualquier otro aspecto es la primera del continente. Situada a una latitud de 34.29 sur y 59.12 oeste, cuenta con un clima ameno, y es el lugar más codiciado para vivir en la América española. 

Los primeros habitantes la llamaron Santísima Trinidad de Buenos Aires, y aún retiene el nombre de “buen aire” que tanto merece. Cubre una superficie de casi 800 hectáreas, formando un paralelogramo cuyos lados más largos son el este y el oeste, dividido como un tablero de ajedrez en manzanas de 125 metros cuadrados. 

Cuando fue diseñada por los primeros españoles, las calles eran de 10 metros de ancho y las casas no tenían segundo piso. Desde 1860  se desató un  furor edilicio y ahora vemos espléndidos edificios de tres o cuatro pisos en todas las calles. 

Existen 83 calles, de las cuales 31 corren del río hacia el oeste, y 52 que corren de norte a sur. El pavimento y las veredas son malos e irregulares, la ciudad aún no puede enorgullecerse de drenajes callejeros, pero cuenta con servicio de agua corriente e iluminación a gas. Hay once parroquias con dieciséis iglesias católicas y algunas capillas y cuatro iglesias protestantes. Hay dos hospitales municipales y cuatro hospitales de extranjeros, propiedad de las comunidades inglesas, francesas, italianas e irlandesas. Los teatros son tres, a los que se suma un hermoso Concert Hall. Las oficinas de la Aduana son grandes, pero gran parte de este edificio es hoy usado como la Casa de Gobierno. 

La sede del Gobierno Provincial está cerca de la Universidad, a la que a su vez se añaden el Museo y Biblioteca. Cinco mercados, ubicados a distancias convenientes, proveen a la ciudad diariamente, y las plazas Once de Septiembre y Constitución son los grandes mercados de lanas de los distritos del norte y del sur. 

Los dos mataderos están situados en las afueras de la Recoleta y Convalecencia (1): La primera localidad llama la atención como el cementerio de la ciudad y la última por un cómodo y nuevo asilo de locos. El cementerio inglés o protestante está localizado en la calle de la Victoria. Los hoteles son baratos y cómodos, existiendo tres de nivel superior y cinco de segunda: la tarifa varía entre los cinco o diez shillings por día. 

En Buenos Aires, el extranjero se encuentra en casa en seguida, y puede obtener entrada por medio de un ticket de visitante a todos los clubs y sociedades de la ciudad. Todavía no existe un parque público, pero existe el proyecto de convertir Palermo, la antigua residencia de Rosas, en una especie de Champs Elysees. 

Hay un gran número de casas de ingleses, y los mercaderes de esta nacionalidad constituyen la clase más respetable de la ciudad. Familias inglesas (incluyendo a norteamericanos) suman un total de casi 1,000. Hay cinco médicos ingleses, y diez o doce buenos colegios ingleses. 

Leer más: La ciudad de Buenos Aires en 1869 (I)