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El arte del blasón

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La ciudad de Buenos Aires en 1869 (II)

Ratio:  / 7
MaloBueno 

Traducido por Alfonso Beccar Varela del “Handbook of the River Plate” de los hermanos Mulhall
Publicado en Genealogía Familiar, Año 1 Nro. 3, 2014

 

 

Teatros

El Teatro Colón se levanta en la esquina noroeste de la Plaza Victoria y se usa como un teatro de ópera y es el mejor del continente. Fue construido en 1856 a un costo de £40,000 por una empresa financiada con capital mixto. El techo es de hierro y fue colocado por el Sr. Turner, de Dublín. El arquitecto fue el Sr. Carlos Pellegrini. Tiene capacidad para 2,500 personas y palcos en tres niveles. Arriba de los palcos está la Cazuela, sólo para señoras. Más arriba aún está el Paraíso. En la platea sólo se sientan hombres, aunque las filas delanteras están reservadas para damas y caballeros. Las damas en los palcos usan generalmente vestido de fiesta, pero la observancia de esta norma de etiqueta no es muy rígida. Hay asientos Tertulia a cada lado del Palco Presidencial, que son usados por damas y caballeros, y palcos con pantallas a nivel del piso para ser usado por aquellos que están de luto. El edificio, cuando está lleno, tiene un aspecto brillante. El escenario es enorme, y la escenografía y orquestas son muy buenas. Los espectáculos son buenos, pero no se comparan con lo que se ve en Europa. Los espectáculos empiezan a las 7:30PM en invierno y a las 8:30PM en verano. Adjunto al teatro hay un café de muy buen nivel. Durante el entreacto se acostumbra a circular visitando a amigos en los palcos. Fumar está prohibido en los corredores. El edificio está bien iluminado y ventilado, pero el diseño de la entrada y la salida no es suficiente para atender al gran flujo de público. Se presentan espectáculos tres días por semana. Los Palcos cuestan $200, las Tertulias $30, la Platea $20, y la Cazuela $15. Además de estos precios, todos pagan una entrada de $20, con la que se puede ir al Paraíso, por el que no se cobra nada adicional. El teatro no se dedica exclusivamente a producir óperas, y se usa frecuentemente para dramas españoles y otros espectáculos. Banquetes públicos se ofrecen también en este lugar, y la entrega de premios a los colegios del estado, el día 26 de mayo de cada año, es evento de gran importancia. Durante la época del carnaval se ofrecen una serie de bailes de máscaras, y para eso se habilita un conjunto espléndido de salones. En una sola noche se llegan a vender hasta 4,000 entradas para estos bailes. El baile está restringido a la platea, y es asistido por medio mundo. Afuera, desde el techo del teatro se puede apreciar la mejor vista de Buenos Aires, apreciando la ciudad y los suburbios como a vuelo de pájaro. Desde aquí también, se puede ver a veces la costa de la Banda Oriental: la ciudad de Colonia y el cerro de San Juan. Sin embargo, esta buena vista es señal infalible de mal tiempo por venir. En el techo hay también una bomba contra incendios, con su propio tanque de agua.


El Teatro de la Victoria, en calle Victoria 344, se especializa en drama español y tiene capacidad para 1,500 personas, pero no está bien construido para sonido. Lo usan una o dos veces al año amateurs ingleses que presentan una obra a beneficio del Hospital Británico. Los palcos cuestan $100, tertulias $15, platea $10 y cazuela $10, cobrándose $10 para la entrada. Hay tres funciones por semana. Hacia sesenta años, el lugar donde se ubica el teatro estaba fuera de la ciudad. Durante la construcción de sus cimientos, los obreros encontraron un pozo donde se descubrieron los huesos y equipo de algunos soldados ingleses que perecieron en la desafortunada invasión de Whitelocke en 1807.

El Teatro Franco-Argentino, en la calle Cangallo y del otro lado del Hotel de la Paix es propiedad del francés Bouffes y ofrece dos o tres funciones por semana. Tiene capacidad para 1,000 personas. Este era uno de los teatros más antiguos de Buenos Aires hasta que en 1857 fue casi destruido por una protesta. Se usó como depósito de la aduana hasta 1864, cuando madame Pauline lo convirtió en un teatro francés, con un alquiler de nueve años. Se especializa en funciones burlescas y operetas. Los palcos superiores cuestan $125, los inferiores $100, Tertulias $15, Platea $10 y la entrada $10.

El Coliseo en un concert-hall muy elegante construido por residentes ingleses y alemanes en 1865, que compraron entre todos acciones de £40 cada una. Los arquitectos fueron los Sres. Hunt y Schroeder. Se ubica en la calle Parque, entre Esmeralda y Suipacha, y su construcción costó £12,000. Siendo simplemente un concert-hall, es pequeño pero muy bien puesto, con capacidad para 500 personas, vestuarios, habitaciones para las artistas, comedor y otras instalaciones aptas para bailes, banquetes y actividades afines. El vestíbulo tiene tres puertas, y el hall de entrada en muy alto y bien diseñado, con siete frescos a la izquierda y cuatro a la derecha, estando los otros tres nichos a la derecha ocupados por puertas que abren a un pasillo. Estos frescos, obra de M. Palliere, representan las siguientes alegorías (comenzando por la izquierda): 1. La Victoria, representada por una mujer coronada con una palma; 2. Un Baco femenino; 3. Una joven tocando la guitarra; 4. Una sacerdotisa tocando la lira; 5. Poetisa rústica, representada por una mujer bailando y tocando el triángulo; 6. La Comedia, representando a la locura con su gorro y campanas; 7. El Idilio, representado por una mujer tocando una antigua flauta doble. A la derecha tenemos 1. Canción de la Alegría, representada por una mujer tocando castañuelas; 2. Canción de Duelo, que es una mujer con una urna y una guirnalda de ramas de ciprés; 3. Canto Sacro representado por una mujer tocando el órgano y 4. Música de Concierto que es una mujer tocando el violín. Al fondo del hall, atrás de la orquesta, hay tres puertas que comunican con el comedor y las habitaciones de las artistas. El corredor de la derecha del hall lleva a un pequeño patio con techo de vidrio y otras salas exteriores. Los vestuarios están a cada lado del vestíbulo en el hall de entrada. El frente del edificio es muy modesto con el moto “Artibus et Musis”. El gran hall mide unos 12 x 25 metros y está iluminado por tres arañas a gas, con 110 tubos, que cuelgan de un techo que tiene una altura de 12 metros. El hall está muy bien diseñado para el canto, y no cuenta con galerías u otros impedimentos para el sonido. El comedor mide 8 x 12 metros y detrás del fumador se encuentran las habitaciones de servicio y la cocina. El Coliseo se inauguró en noviembre de 1865, con una serie de conciertos por Reinken, Werner y Schramm. Ahí se dio también en noviembre de 1866 el gran banquete para celebrar la terminación del cable telegráfico a Montevideo. Bailes y conciertos se ofrecen cada tanto, con gran brillo y éxito. Los conciertos selectos de la Academia Coral Alemana se consideran muy buenos, pero el número de invitados es limitado. La Sociedad Filarmónica, compuesta por los mejores músicos amateurs de Argentina y el extranjero, también da conciertos públicos, que son siempre muy bien asistidos.

 

Plazas

La Plaza de la Victoria es el gran centro de la ciudad, cubriendo un área de unas dos hectáreas. En el centro de la misma está la columna de la Libertad, con la inscripción “25 de Mayo, 1810” para conmemorar la revolución de Buenos Aires, que resultó en la independencia de toda Sudamérica. Cada lado de la plaza cuenta con una hilera de paraísos y bancos de mármol donde se sientan los ciudadanos, en las noches de verano, mientras toca una banda. La plaza se usa a veces para desfiles militares, marchando las tropas frente a la Policía, con el Presidente y sus ayudantes en el balcón municipal. La Policía está bajo la jefatura de Don Enrique O’Gormann, que cobra multas a los que rompen las ordenanzas municipales y condena a infractores menores a barrer las calles o ser confinados por algunos días. El Cabildo, construido en 1711, era el asiento de municipalidad durante el gobierno español, y es ahora la casa de Tribunales. Le cayó un rayo en 1862, pero cuenta ahora con un pararrayos. En la planta baja están las oficinas de los escribanos y adentro está la cárcel para los malhechores. Después de las 11:00PM está prohibido circular bajo los arcos del Cabildo. En la torre del Cabildo está el reloj de la ciudad, que fue instalado por los Srs. Jaeggle y Diavet, representantes de Roskell en Liverpool, en 1861. El reloj anterior no era muy puntual ya que sus pesas eran de arena, que cambiaban de peso de acuerdo a las condiciones atmosféricas. El reloj actual está iluminado de noche hasta la medianoche, y es muy puntual. Costó £500. La Recova Nueva está al sur de la plaza y consiste de algunas tiendas. El costado norte de la plaza está ocupado por la Catedral y la casa del Arzobispo. El pórtico y fachada de la Catedral son enormes pero elegantes, y la fachada está decorada con un altorrelieve que muestra a “José encontrando a sus hermanos,” para recordar la hermandad de Buenos Aires con las provincias después de las guerras civiles de 1853-59. El Palacio Episcopal fue levantado por orden de la Legislatura de Buenos Aires en 1861 y es amplio y bien construido. A su lado se puede ver una casa vieja con techo de tejas: sus dueños rechazaron una oferta fabulosa por el lugar, donde se proponía construir un banco. En la esquina de la Catedral y la calle San Martín hay un monumento histórico: la piedra fundacional de Buenos Aires, en 1535. Está ahora cubierta con una placa de hierro, pero permaneció en ese lugar, a la vista de todos, hasta 1862, cuando el carro de un aguatero le rompió un gran pedazo. Es casi redonda, muy áspera y sin pulir. Don Juan de Garay llamó a esta plaza Plaza Mayor, y ese nombre se mantuvo hasta 1806, cuando adquirió su nombre actual, en honor a la victoria sobre el general Beresford. La Recova Vieja es como una galería morisca, con un arco triunfal horrible en el centro. Peluqueros, zapateros, sastres y almaceneros tienen tiendas en cada lado de la galería, dando la espalda a Plaza de Mayo. La propiedad es del Sr. Anchorena. Es muy fea y debería ser demolida lo antes posible. Frente a la Recova se lanzan fuegos artificiales durante las fiestas cívicas.

La Plaza 25 de Mayo está separada de la Plaza de la Victoria por la Recova Vieja, y tiene vista al río. Es del mismo tamaño que la Plaza de la Victoria, y su punto de interés es la Aduana, que fue construida en 1855, en el mismo espacio antes ocupado por el antiguo Fuerte Santa Trinidad, erigido por los primeros colonizadores españoles. Pese a su gran interés histórico, el Fuerte fue demolido y reemplazado con el edificio actual, de características menos interesantes. El viejo Fuerte era la residencia del Virrey español y fue la base del general Beresford durante invasión inglesa de 1806, y testigo de la revolución de 1810. Hay una tradición de que los españoles enterraron ahí un gran tesoro, pero todos los esfuerzos para encontrarlo han sido en vano. En 1863 el Sr. Wilks desenterró un gran cofre de hierro cerca de ese lugar, pero el tesoro, de haber existido, ya había sido retirado. La actual Aduana es elegante y cómoda, pero se inunda cuando hay marea alta. En esa parte de la plaza está también la Casa del Gobierno Nacional, que se incendió dos veces en 1867. En el piso más alto están los salones del Presidente y ahí es donde se reciben a los dignatarios extranjeros. En la entrada que mira al arco de la Recova Viaja, hay un pórtico coronado con la bandera nacional. En la guerra civil de 1859, este edificio fue ocupado de forma conjunta por marineros ingleses, americanos y franceses, con su artillería. Cerca de la esquina con la calle Balcarce está el Congreso, un edificio pequeño, donde ambas cámaras se reúnen diariamente durante las sesiones entre mayo y noviembre. El Congreso fue construido en 1863 por el Sr. Larguía y tiene capacidad para 800 personas. El público accede a las galerías por una larga e incómoda escalera, y la ventilación del salón es insuficiente. Los miembros del Congreso hablan sentados. El policía en la entrada no permite la entrada a nadie con bastón. La antecámara forma como una gran sala de espera donde se sirve mate a los diputados. Las otras salas son ocupadas por secretarios y sirvientes. En este mismo sitio se ubicaba el antiguo cuartel de la Guardia Nacional. El costado norte de la plaza está ocupado por el Teatro Colón y los establos de Allison & Malcom, y dos grades edificios en la esquina de la calle Mayo que se usan para alquiler de habitaciones y oficinas amuebladas. Entre la Aduana y el Paseo de Julio está la estación terminal del Ferrocarril Norte, y en este lugar se piensa edificar una gran terminal que sirva para unir las cuatro líneas férreas que llegan a la ciudad. En otros tiempos, opositores políticos y otros eran fusilados en esta plaza. Pillado dice que esta plaza y la Plaza de la Victoria eran una sola que, hasta principios del siglo XIX, se conocía con el nombre de Plaza de las Perdices ya que los vendedores de animales y aves tenían acá sus puestos. En 1822, cuando se cambió el nombre a todas las calles y plazas de la ciudad, se designó a esta con este nombre en honor a la revolución contra España. En el primer plano de la ciudad, esta plaza fue cedida al Adelantado o Gobernador. Un Fuerte, nombrado en honor a San Baltazar de Austria se levantaba en parte de lo que hoy es la Casa de Gobierno frente al arco de la Recova Vieja.

La Plaza del Retiro, a veces llamada Plaza de Marte se encuentra en el extremo noreste de la ciudad, al final de las calles Florida y Maipú, un poco más allá del gasífero. Cubre un área de unas 4 hectáreas, y fue ornamentada como un jardín público por primera vez en 1860. En Junio de 1862 fue colocada la estatua ecuestre del general San Martín. Es de bronce y hecha en París, representando al héroe de la Independencia cruzando los Andes. Apunta con el dedo a las calles Maipú y Chacabuco, nombradas en honor a sus dos grandes victorias sobre los españoles. Los críticos encuentran falta en la cola del caballo, pero la escultura es fuerte y elegante. El pedestal de mármol es de 5 metros de altura, y la estatua otros 5 metros. Hay bancos en varias partes de la plaza, y la banda de música que toca los sábados a la tarde atrae a mucho público. El cuartel de Retiro cuenta con una guarnición de hasta 1,000 hombres, y fue un punto importante del ataque de Beresford a la ciudad en 1806. Una terrible explosión en 1865 destruyó gran parte del edificio y mató a setenta hombres. La Carpintería Mecánica de Emile Landois fue la primera de su tipo en esos países e inaugurada por el gobernador Alsina en Mayo de 1857. El Sr. Landois importó la mejor maquinaria de Francia y Estados Unidos para crear esta empresa, y da trabajo a ochenta obreros. Del otro lado de la plaza hay una linda casa, construida al mejor estilo inglés, llamada la Quinta de Laprida. Durante algunos años fue ocupada por el Dr. Scrivener, y es ahora un colegio inglés bajo la dirección del Dr. White. Desde esta plaza se puede apreciar una buena vista panorámica de la ciudad. Al pie de la barranca está la estación Retiro del Ferrocarril Norte. Los registros de la ciudad indican que el nombre del El Retiro deriva del hecho que en el lugar vivió, en tiempos coloniales, un ermitaño cuyo nombre no se recuerda. En 1702, cuando los ingleses ejercían el comercio de esclavos entre África y el Río de la Plata, una empresa de mercaderes ingleses estableció aquí un depósito de esclavos, y construyó la parte del actual cuartel que mira al oeste. Hacia fines del siglo XVIII se construyó la otra ala del mismo, ahora ocupada por un destacamento de artillería ligera, y en 1818 se construyó el centro del edificio actual. Entre 1800 y 1818 hubo en el lugar también una Plaza de Toros, y cuando esta se desmontó a fines de ese año, parte de los materiales se usaron para construir el cuartel. En 1808 la plaza se conocía como Campo de Gloria, refiriéndose al éxito de las fuerzas patriotas que marcharon desde este punto contra el general Beresford y reconquistaron la ciudad en 1806. Más tarde, en 1822, el nombre fue oficialmente cambiado a Plaza de Marte.

La Plaza Lorea está a diez cuadras hacia el oeste desde la Plaza de la Victoria, entre las calles Rivadavia y Victoria. Recibe su nombre de don Isidro Lorea, un vecino de este lugar, que murió junto a su mujer en defensa de este punto de la ciudad contra las tropas del general Whitelocke. Hace no tanto tiempo atrás era un punto de encuentro de las carretas de bueyes procedentes del sur. En 1860 se trató de perforar ahí un pozo de agua, pero después de mucho gasto probó ser un esfuerzo inútil. El Mercado de Lorea se estableció ahí en 1864. Esta plaza se conocía originalmente como Plaza de la Piedad.

La Plaza Montserrat está en la esquina de las calles Belgrano y Buen Orden. Es una plaza chica, y recibe su nombre de la iglesia adyacente: Nuestra Señora de Montserrat. Atrás de esta plaza, en la calle Lima, hay una estación provisoria del tren que lleva a la terminal Sur, en Plaza Constitución. En 1860 la plaza fue alquilada a un circo, pero ahora está muy prolijamente mantenida, con árboles y bancos. El nombre oficial de esta plaza es Plaza General San Martín, pero es normalmente conocida con el nombre que le atribuyeron los primeros pobladores. En 1808 se ordenó que fuese conocida como Plaza de la Fidelidad, recordando la lealtad de negros, indios y mulatos que formaron un batallón de voluntarios y se adiestraron en este lugar para ayudar a rechazar las invasiones inglesas de 1807 y 1807. En 1822 se le cambió el nombre a Plaza del Buen Orden, y nuevamente en 1849 Rosas le cambió el nombre para honrar a San Martín, levantando al mismo tiempo en una esquina esta inscripción: “Campaña de los Andes, del 12 de Diciembre 1816 al 12 de Febrero de 1817”.

La Plaza del Parque se encuentra en el extremo oeste de la ciudad, y recibe su nombre por el Parque de Artillería donde al día de hoy se preservan algunos raros y viejos cañones. La plaza ocupa unas tres hectáreas y está muy bien diseñada, con un casino en el centro y calesita para los chicos. Una banda de música toca todos los domingos a la tarde, pero el público no es tan elegante como el que atiende a la Plaza del Retiro. El Ferrocarril Oeste corta la plaza de forma diagonal, y el barrio cuenta con muy lindas casas. En 1861 se convirtió a la plaza en un jardín público, con paraísos, bancos y enrejados. En el costado norte se encuentra la magnífica residencia del Sr. Miró, rodeada de prolijos jardines. La terminal del Ferrocarril Oeste está en el costado este, y fue aquí que se inauguró el primer ferrocarril del Río de la Plata. Esta línea férrea es propiedad del gobierno provincial, y llega hasta Chivilcoy, a 160 kilómetros al oeste. Actualmente se está extendiendo la línea hasta Bragado.

La Plaza Libertad es una pequeña plaza de hectárea y media, cerca a la del Parque. En 1862 fue diseñada y se plantaron sus árboles. Antes de esa fecha era usada por carretas de bueyes para acampar cuando estaban en la ciudad. Por ahora hay pocas casas nuevas de calidad en esta zona, pese a que la situación es favorable para su edificación. Antes de 1822, se conocía este lugar como El Hueco de Doña Engracia, siendo ese el nombre de la mujer que generosamente donó ese espacio a la ciudad para ser usado como espacio público. Al lado de esta plaza, sobre la calle Libertad, se encuentra el Hospital Francés a cargo de las Hermanas de Caridad.

La Plaza Independencia, en la esquina de las Calles Independencia y Buen Orden está al sur de la ciudad y ocupa poco más de una hectárea, siendo recientemente diseñada como una plaza pública. Era conocida antes como Plaza de Concepción, por la iglesia del mismo nombre y adyacente a la plaza, cuyo techo colapsó en 1860 durante su construcción. El templo está ahora casi terminado. Al lado de la iglesia hay un corralón, usado a veces como cuartel del ejército. Por ejemplo, durante el sitio de 1859, la plaza sirvió de depósito de artillería. Ahí cerca está el instituto de Los Ejercicios, un centro de detención para mujeres que pueden haber sido culpables de ofensas menores. La plaza fue nombrada en honor a la Independencia de la República Argentina, proclamada en Tucumán, el 9 de Julio de 1816.

La Plaza Constitución, al extremo sur de la ciudad es un gran espacio abierto cubriendo unas ocho hectáreas. Cientos de carretas provenientes del sur del país, trayendo cueros y lana acampan en este lugar, aunque su número está disminuyendo desde la inauguración del Ferrocarril Sur. El barrio incluye grandes depósitos o “barracas”. El tren corta esta plaza, y la terminal del Ferrocarril Sur es amplia y agradable. Esta línea férrea recorre 115 kilómetros hasta Chascomús. Un poco más allá de la plaza están los mataderos, donde se mata el ganado para abastecer los mercados de la ciudad. Los corredores y vendedores de hacienda tienen un club y sala de lectura en la plaza, donde se reúnen para conducir sus negocios. Entre noviembre y marzo es la temporada alta de la esquila y el transporte de lana de oveja.

La Plaza Once de Septiembre, al extremo oeste de la ciudad cubre una superficie de unas 5 hectáreas y es el gran mercado de frutas y verduras provenientes de los distritos al norte y oeste de la ciudad. Durante la temporada de esquila, esta plaza está repleta de criadores de ovejas, en su mayor parte irlandeses. El Sr. Duggan tiene grandes depósitos en esta plaza y es el principal comprador de lana. La plaza deriva su nombre de una revolución que ocurrió el 11 de Septiembre de 1852, que logró expulsar al general Urquiza de Buenos Aires. Una estatua insignificante decoraba la plaza, pero fue removida y trasladada al casino ya mencionado en la Plaza del Parque. Vale la pena observar los nuevos talleres del Ferrocarril Oeste, y detrás de ellos el Sr. Ryan tiene un lavadero para lavar pieles de oveja. Hay algunas fábricas grandes, y la fábrica de hielo Demarchi también están en el vecindario. Esta plaza está a veintitrés cuadras, o casi 3 kilómetros, de la Plaza Victoria, y un ómnibus hace el recorrido cada quince minutos con un boleto de $5. Aquí se encuentra la terminal del Ferrocarril Oeste, a dos kilómetros de la terminal en Plaza del Parque.

 

Mercados

Hay cinco mercados que abastecen la ciudad de carne, verduras, pollo, fruta, pescado, flores, pájaros cantores, manteca, queso y más. Bife y cordero se traen en carros desde los mataderos, las verduras y frutas son en su mayoría provistas por quinteros italianos de los suburbios, el río siempre provee abundancia de dorado, pejerrey, bagre y otros pescados excelentes. El ferrocarril trae gran variedad de perdices, pato y pollo, y los chacareros de Morón, Quilmes y otros lugares produces la mayor parte de la manteca y los huevos. Además, la fruta es frecuentemente traída de Montevideo o Brasil, y a veces queso y manteca de las colonias suizas en Entre Ríos o Santa Fe. Las mejores papas son de Baradero, las islas Carapachy y Chivilcoy, los mejores duraznos de Punta Santiago en Ensenada, la mejor carne es la que se carnea en el campo y llega en ferrocarril, y la mejor manteca proviene de vacas de razas inglesas. La ciudad recibe su leche de un número de lecheros vascos que vienen a caballo todas las mañanas desde Quilmes, Lomas de Zamora y Morón. Cerdo criado en el país tiene que ser evitado, ya que son generalmente alimentados en los saladeros. La carne de caza es abundante y barata, pero el pollo es caro. La mejor hora para ir al mercado es a las 5AM. Hay que tener cuidado y no comprar carne “cansada” que parece fresca pero puede causar diarrea. Los precios habituales en los mercados son los siguientes: carne $1 por lb, pescado $3, papas $1, verduras $2, perdices $10 por un par, patos $10, pollo $25, pavo $40 cada uno, manteca $15 por lb, huevos $10 la docena, cordero $10 por un cuarto, duraznos $1 la docena.

 

Esta foto tomada por la casa Witcomb en 1874 muestra un lechero a caballo.
No muy diferente de esos “lecheros vascos” que describe la Guía en 1869, cinco años antes.


 

El Mercado Viejo está en la esquina de las calles Potosí y Perú y es tan viejo como la ciudad misma. Antes era muy sucio e incómodo, hasta que los Sres. Urien lo reconstruyeron en su formato actual en 1864. Sigue siendo muy chico (menos de una hectárea) y está rodeado de casas por los cuatro costados lo que impide una buena ventilación. Hasta 1859 era el único mercado de la ciudad. Las tarifas por los puestos en el mercado son parte de los ingresos municipales, y nadie puede abrir un puesto de venta de carne o verduras a menos de cierta distancia de cualquiera de los mercados. Las entradas principales del mercado están en las esquinas de las calles Potosí, Chacabuco y Moreno. En 1865 se hicieron unas excavaciones frente a la Universidad y se descubrió mucha cantidad de pelo y un viejo pozo de agua. El lugar había sido ocupado, a principios del siglo XIX, por un cuartel de un regimiento de Blandengues, o milicias fronterizas quienes, cuando se les ordenó que se corte el pelo se amotinaron y fueron reducidos sólo después de mucho derramamiento de sangre. El Mercado Viejo está en la zona más céntrica y poblada de la ciudad.

El Mercado del Plata, en la esquina de las calles Arte y Cuyo, fue construido en 1839 y llamado Mercado Nuevo, ocupando también un área de menos de una hectárea. Se lo conoció también como Plaza Unión, porque ahí se juntaron los patriotas para expulsar a Whitelocke. En 1822 se le cambió el nombre por el de Plaza de las Artes. El mercado se incendió parcialmente en 1863. Los puesteros son en su mayoría italianos, y el mercado está siempre bien provisto. Es el único mercado en la sección noreste de la ciudad.

El Mercado del Comercio se levantó en 1862 y fue inaugurado por el General Mitre. Ocupa un pequeño cuadrado en lo que se conocía como la Plaza de Comercio y antes de 1822 se conocía como la Plaza Residencia. Este mercado provee al extremo sur de la ciudad, estando a diez cuadras al sur de la Plaza de la Victoria.

El Mercado de Lorea fue inaugurado por el Gobernador Saavedra en 1864, al lado de la Plaza Lorea y ocupando una media hectárea. Está armado con muy buen gusto pero no es propiedad de la Municipalidad, siendo los dueños individuos que compraron el derecho de abrir un mercado por su propia cuenta, para beneficio de la gran cantidad de habitantes de la zona oeste de la ciudad. Está a ocho cuadras al oeste del Mercado Viejo.

El Mercado de Independencia, en la esquina de las calles Independencia y Lima ocupa también de menos de media hectárea y no está tan bien provisto como los otros mercados. Fue abierto en 1866 para la zona sudoeste de la ciudad.

El Mercado del Norte fue abierto por Eduardo Madero en 1867, en un lugar usado anteriormente como una casa de convalecencia, en la esquina de las calles Florida y Córdoba. Se ubica en un área de más o menos una hectárea y provee la zona norte de la ciudad. Estuvo muy bien provisto y con mucho estilo. Sin embargo, no tuvo éxito y se usa ahora como un depósito de Aduana llamado la Aduana Chica, donde se deposita toda la carga traída por vapores del extranjero. Es el gran depósito que usan los importadores extranjeros.

 

Casa de Gobierno, Correo, Policía

La Casa de Gobierno, en la Plaza 25 de Mayo, es un edificio feo e irregular que se incendió dos veces en 1867 causando la pérdida de muchos documentos valiosos. Los salones presidenciales en el piso superior son amplios y aireados con una buena vista del puerto, y es aquí que los ministros extranjeros son recibidos al presentar sus credenciales. Los varios ministerios del Interior, Relaciones Exteriores, Finanzas, Educación y Guerra tienen sus oficinas en el mismo edificio, y los horarios son de 11AM a 4PM. Las oficinas de Tesorería y Contaduría están en la planta baja.

La Oficina del Impuesto de Sellos se ubica en el nuevo edificio de Aduana, y está abierta de 9AM a 4PM, para la venta de estampillas del Impuesto de Sellos. Por ley, se permiten hasta treinta días para sellar notas o documentos de cualquier tipo. Después de ese plazo, cualquier documento exigible que se presente a la corte sin sellar deberá pagar una multa equivalente a diez veces el valor del sellado original que correspondiese. Sellos viejos que no han sido usados se pueden cambiar por nuevos.

Por otra parte, la Oficina del Impuesto de Sellos Provincial está en la Casa de Gobierno Provincial, en la calle Moreno, y es aquí que se deben sellar todos los documentos, con la excepción de los de Aduana o Tribunales Federales.

El Correo, ubicado en la Calle Bolívar 115 ocupa un edificio pequeño y poco apto para su función. El Sr. Posadas ha hecho grandes reformas en esta rama de la administración, pero queda aún mucho por hacer, si lo permitiesen los ingresos públicos. El salón principal cuenta con despachos bien distribuidos y está adornado con un busto de Rivadavia. El Sr. Hansen y otros oficiales hablan inglés. Los horarios de verano son de 8AM a 4PM y de 5PM a 7PM, y en invierno de 8AM a 4PM. Los domingos y feriados de 9AM a 12PM, pero cuando llega correspondencia de Europa, la oficina se mantiene abierta indefinidamente. Más de 4.000.000 de cartas y documentos son procesadas por el correo durante el año. Existen sucursales en la Capitanía del Puerto y en varias estaciones de tren. Las cartas se reparten por la ciudad dos veces por día.

La correspondencia se despacha diariamente a las principales ciudades de la Provincia de Buenos Aires: 1) Por el Ferrocarril Oeste a Flores, San Martín, Morón, Merlo, Moreno, Matanza, Luján, Mercedes, Chivilcoy, Las Heras y Chacabuco. Desde ahí, un servicio de diligencias conecta esas varias estaciones con estas otras ciudades: Pilar, Capilla del Señor, San Antonio, Arrecifes, Lobos, Saladillo, 25 de Mayo, Giles, Fortín de Areco, Salto, Rojas, Pergamino, Junín, Navarro, Bragado y 9 de Julio. 2) Por el Ferrocarril Norte a Belgrano, San Isidro, San Fernando, Tigre y Conchas. Desde Tigre, los vapores llevan el correo tres veces por semana a Zárate, Baradero, San Pedro, San Nicolás, Rosario, Santa Fe, Paraná y Gualeguay. 3) Por el Ferrocarril Sur a Barracas, Lomas de Zamora, San Vicente, Chascomús y estaciones intermedias desde las que diligencias se sirven a las ciudades de Ranchos, Cañuelas, Monte, Las Flores, Tapalquen, Dolores, Pila, Vecino, Monsalvo, Ajó, Tordillo, Mar Chiquita, Lobería, Tandil, Juárez y Azul. 4) Por el Ferrocarril de la Boca a la Boca y Barracas. 5) La diligencia lleva correspondencia dos veces por semana a Quilmes, Ensenada y Magdalena. 6) Por vapor una vez al mes a Bahía Blanca y Patagones. 7) A Córdoba, Tucumán, Salta y las provincias del norte, tres veces por semana vía Rosario. 8) A San Luis, Mendoza y San Juan, una vez por semana vía Rosario. 9) A Chile, Perú y las otras repúblicas, una vez por semana vía Rosario y Mendoza. 10) A Corrientes y Paraguay, por vapor dos veces por semana. 11) A Santa Fe dos veces por semana. 12) A Salto, Paysandú, Concepción y otras partes de Uruguay, dos veces por semana. 13) A Montevideo, todas las noches. 14) A Europa mensualmente por barcos franceses e ingleses y por las empresas de vapores que sirven Liverpool, Londres y Marsella. 15) A Brasil vía Montevideo por vía de los vapores brasileros, ingleses y franceses, ocho veces al mes.

Todas las cartas tienen que estar pagadas por adelantado, salvo aquellas dirigidas al Presidente, Gobernadores o Ministros. Las que se encuentren en el buzón sin estampilla serán requisadas y publicadas, así como también lo serán cartas sin dirección del destinatario. Las cartas pueden ser certificadas o registradas para mayor seguridad. El correo no despachará cartas fuera de las bolsas de correo: Si capitanes de navíos o pasajeros traen cartas, estas deben ser entregadas al momento de la llegada al Capitán del Puerto. Las cartas del ejército son también gratis. Las cartas que no se retiran se publican cada tres meses, y se queman a fin de año en presencia de las autoridades competentes, no sin antes de remover cualquier documento que pueda ser de valor. Está prohibido el envío de dinero u objetos de valor, aún en cartas certificadas. Dinero u objetos de valor se deben enviar usando el servicio de los vapores u otras agencias navieras. En cuando a muestras de objetos comerciales, estas son enviadas a la Aduana para ser de ahí retiradas por las empresas.

Los mensajeros particulares cobran diez centavos por legua por encima del precio del correo habitual. La ley de 1863 fija los precios del correo en las provincias del norte a un real por legua por cada caballo. Los que administran las postas tienen que proveer a los viajeros con caballos y hospedarlos como se hace habitualmente. Si alguien lleva correspondencia sin estampillas recibirá una multa de $50 o cárcel por seis meses, y robar el correo es punible con cuatro años de servicio penitenciario. La tarifa para todas las cartas que no excedan el cuarto de onza es de $0.05 (o $1.25 en la moneda de Buenos Aires), $0.10 por media onza y ahí por delante. El precio de una carta registrada son $0.25 adicionales. Libros, cuadros, música, etc., se envían a un precio de $0.05 por lb, pero los diarios se envían gratuitamente. Esto no incluye lo que puedan cobrar las empresas navieras por traer diarios otros países como Francia o Inglaterra. Por la entrega a domicilio en las ciudades se cobran $0.05 adicionales. El Correo ofrece un servicio de entrega de encomiendas a los comercios más importantes, que suman más de 800, por un precio de $200 al año.

Recientemente, una empresa norteamericana que imprime papel moneda en Nueva York, ha emitido una serie de estampillas de mucha calidad. Una rosada con la cabeza de Rivadavia, con un valor de cinco centavos; una verde con el general Belgrano, de diez centavos y una azul del general San Martín, de quince centavos. Como ya se ha dicho, el Sr. Posadas es el Jefe del Correo, y tiene autoridad sobre los otros 160 Jefes de Correo distribuidos en las catorce provincias argentinas. En la parte derecha del patio se publican y numeran las listas de cartas aún no retiradas, en orden alfabético. Los extranjeros que quieran retirar correspondencia tienen que presentar un documento de identidad, o buscar ayuda en las oficinas del Standard, ubicado muy cerca en el #47 de la Calle Belgrano. El edificio que actualmente sirve de sede del Correo Central fue construido por don Martín Rodríguez de Vega, que la legó a beneficio del Asilo de Ejercicios. Hay actualmente una propuesta de comprar el edificio de la Bolsa de Comercio y convertirla en el Correo. El primer Correo establecido en Buenos Aires data de 1748, y su Jefe fue Domingo Basavilbaso.

El Departamento de Policía está en la Plaza de la Victoria. El Jefe de Policía tiene dos secretarios, un tesorero, 28 empleados administrativos, dos médicos, un carcelero, un relojero, 21 comisarios, 17 sargentos, 129 vigilantes y 240 serenos. La ciudad está dividida en 14 secciones, cada una de las cuales está a cargo de un comisario, que detiene a los que rompen la ley y junta multas de los que no cumplen las normas municipales. Cuando el comisario hace un arresto tiene que informar del mismo a su superior dentro de las 24 horas. El comisario no puede entrar a una casa sin una orden escrita a no ser en casos de “flagranti delicto”. Los policías usan espadas y van siempre a caballo. No patrullan las calles como en Europa, y siempre se los encuentra en la Comisaría de su sección. Las ofensas menores son punibles con una multa, o prisión por algunas horas. El Juez Correccional juzga casos policiales ordinarios, pero es posible apelar a un tribunal superior. Para casos más serios, el criminal es trasladado de la cárcel de la policía a la cárcel del Cabildo. Los serenos son nativos de Galicia y cantan las horas entre las 11PM y 5AM. Llevan consigo una pistola, un machete y una linterna. Los serenos fueron inicialmente contratados por una suscripción pública en 1834, y poco tiempo después confirmados por ley. Hay 60 a caballo y 180 a pie, bajo el mando de un Ayudante Mayor y siete Ayudantes. El costo anual de los serenos asciende a $1.300.000. El servicio policial es deficiente y paupérrimo, pero felizmente los habitantes de la ciudad son generalmente ordenados y de buen comportamiento. Hay un plan para que el Gobierno envíe a Inglaterra o a Estados Unidos oficiales de policía para ser entrenados y así organizar mejor la fuerza pública. Existe un coche-bomba contra incendios asignado a la Policía, pero nunca ha probado ser de ninguna utilidad.

 

Departamentos Provinciales, Biblioteca, Legislatura

La Casa de Gobierno Provincial fue construida por Rosas y ocupa media cuadra entra las calles Bolívar, Moreno y Perú. La entrada es por la Calle Moreno, y rodeando un amplio y primer patio interno se encuentran las varias reparticiones públicas. El Gobernador de Buenos Aires tiene sus habitaciones a la derecha, y un Ayudante de Campo recibe a los visitantes en la antesala. El Ministro de Gobierno, el Inspector de Armas y los oficiales tienen sus oficinas a la izquierda. El Departamento de Finanzas se ubica en un segundo patio. Los que quieran verificar los registros de propiedad de la ciudad o la provincia pueden hacerlo gratuitamente. Este es un registro que lista las propiedades, sus dueños y valuaciones de las mismas. El impuesto por patentes, o licencias para las varias profesiones y comercios se pagan en este mismo edificio, pero por una entrada diferente sobre la Calle Moreno.

La Biblioteca Pública está también sobre la calle Moreno, frente a la Casa de Gobierno Provincial, y ocupa siete salones en el piso superior. Cuenta con 18,740 volúmenes y 101 manuscritos, la mayoría de estos últimos pertenecían a los Jesuitas, y son muy valiosos por su antigüedad. Existe también un buen número de libros extranjeros, en todos los idiomas, algunos sobre las ciencias, otros sobre Sudamérica. El Bibliotecario en Jefe es don José Mármol, el poeta. Es una lástima que la biblioteca no cuenta con un catálogo de volúmenes. Los bibliotecarios ayudantes buscarán cualquier libro que se les pida, y también proveen papel y lápiz para tomar notas, de ser necesario. La biblioteca es gratuita y abierta al público todos los días de la semana, de 10AM a 2PM. En su interior no se permite fumar ni conversar. La cantidad promedio de visitantes no excede una docena por día. Fue establecida por Moreno en 1810, pero sufrió varios avatares y cayó en decadencia. En 1822 contaba con 22,000 ejemplares, y en 1854 con solo 15,000. Desde entonces la cantidad de libros ha aumentado mucho, ya que los editores de todos los libros nuevos impresos en el país deben entregar una copia a la biblioteca. La biblioteca ofrece también una colección de todos los diarios publicados aquí y en Montevideo.

La Cámara de la Legislatura de Buenos Aires tiene su entrada principal sobre la calle Perú, con entradas laterales sobre Moreno, al lado de la Biblioteca. La Cámara es pequeña pero elegante, con forma de anfiteatro, tenuemente iluminada desde el techo. El Presidente y el Secretario de la Cámara se sientan sobre un banco elevado, bajo el cual se encuentran los taquígrafos. Las galerías abiertas al público pueden acomodar hasta 400 personas. Los Senadores y Diputados se reúnen en este espacio de forma alternada, y los ministros provinciales concurren cuando son convocados. Las antecámaras son pequeñas y antiguas, y es aquí donde los representantes toman mate. Existe un número de otras salas que son ocupadas por los empleados y oficiales varios. La Legislatura se compone de 24 Senadores y 50 Diputados, elegidos por los varios partidos o distritos electorales de la Provincia de Buenos Aires. La Sala de Sesiones fue construida en 1822 por Don Próspero Catelin y restaurada en 1864. Ocupa el patio de un viejo edificio Jesuita, en el lugar exacto donde se encontraban las mazmorras en las que los seguidores de Tupac Amarú fueron confinados luego de su fracasada revolución en 1780.

 

Oficina Topográfica, Archivos, Inspectoría General

El Departamento Topográfico está en el lugar antiguamente ocupado por el Tribunal de Comercio, y se accede al mismo por una empinada escalera desde la Calle Perú. Esta oficina fue fundada por Rivadavia en 1824, y es dirigida por Don Saturnino Salas y un eficiente staff de ingenieros civiles que incluye a los Srs. Germán Kuhr, Pedro Benoit, Antonio Malaver e Ignacio Casagemas. Este Departamento publicó en 1866 un admirable mapa de la Provincia de Buenos Aires, de 2mts x 1.5mts. En este mapa se muestran detalles de cada estancia y toda la topografía de los varios partidos de la Provincia. En 1867 publicó un mapa similar de la ciudad y los suburbios. Este Departamento tiene como objetivo mantener un registro exacto de las sub-divisiones de las propiedades, revisar y aprobar todos los trabajos topográficos, y emitir permisos para la construcción de casas en la ciudad, así como producir cualquier mapa o plano requerido por las autoridades. También cumple el papel de academia de topógrafos, los que deben completar un estricto examen en la teoría y práctica de la profesión antes de que se les permita ejercer. El Jefe del Departamento recibe un sueldo de $6,000 mensuales.

El Departamento de Escuelas se encuentra adjunto al antes mencionado, y está a cargo de Don Manuel J. Peña. Acá se depositan los libros y muebles de las escuelas públicas. Después de la caída de Rosas en 1852, el Dr. Vicente Fidel López fue nombrado Ministro de Instrucción, y se puso como objetivo rediseñar el sistema educativo. En Octubre de ese año se creó del Departamento de Escuelas. Don Santiago Estrada es actualmente el Inspector de Escuelas.

Los Archivos Estatales se encuentran en el mismo edificio, bajo la dirección de Don Manuel R. Trelles, con la ayuda de siete empleados. Aquí se guardan los documentos valiosos de Buenos Aires desde la época de la conquista, que documentan la historia del Virreinato del Río de la Plata y los países vecinos de la América española. Documentos importantes y escrituras notariales de Paraguay, Tucumán, las provincias de Cuyo y la Banda Oriental, todavía se pueden encontrar en este Archivo. El Sr. Trelles publica un libro semestral de estadísticas referentes a la Provincia de Buenos Aires. Considerando cuan deficiente es la información con que dispone, sus esfuerzos son muy meritorios. El archivo contiene 7,500 paquetes de documentos, 6,167 libros contables, 8,700 libros o panfletos impresos y una cantidad de periódicos. Desde 1857 el Señor Trelles ha publicado 20 tomos con el contenido de antiguos documentos y estadísticas.

El Departamento Nacional de Estadísticas, ubicado en el #64 de la Calle Belgrano, está bajo la dirección del Sr. Damián Hudson. Es un caballero ampliamente calificado para la posición que ejerce, nativo de San Juan e hijo de un colono norteamericano. El edita los varios informes oficiales de las catorce provincias, que son desordenados e imperfectos y los combina en una única publicación. Ya se ha decidido encarar un Censo Nacional, y este será probablemente llevado a cabo cuando termine la Guerra del Paraguay. La Aduana publica sus propias estadísticas cada seis meses.

La Inspección General estaba ubicada en la Calle Bolívar, al lado de la Casa de Gobierno Provincial. Está ahora ubicada en la Casa de Gobierno Nacional, en Plaza de Mayo. El Inspector General es Don José Luis Amadeo, y tiene como misión examinar todos los pertrechos y provisiones que se compran para el ejército y la marina, así como para las tribus amigas de Calfucurá, Coliqueo y otras tribus en la frontera. Los que venden estos pertrechos o provisiones deben estar registrados en esta oficina, que es la que también aprueba el pago cuando estos bienes han sido examinados y aprobados.

 

NOTA: El primer artículo de esta serie se puede leer aquí