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Los Irigoyen de Usúrbil

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LOS IRIGOYEN

 de Usúrbil, Prov. de Guipúzcoa

por Julio Jorge Pertiné

               

I

                               

Irigoyen es un apellido de antiguo y noble linaje originario de la Alta Navarra, en los Bajos Pirineos, de donde pasó a la provincia de Guipúzcoa, Vizcaya y al distrito de Bayona (Francia), siendo varias las casas de este apellido radicadas en esos lugares.

Etimológicamente viene del vocablo vasco “iri” que significa “pueblo” y “goien” superlativo de “goi” que significa “el de más arriba”, o “pueblo en sitio alto”.

En Guipúzcoa radicaron  casas de Irigoyen en la Villa de Tolosa, en las de Villareal de Urrechu y de Mondragón; en el valle de Anguiozar y en el de Igueldo, en la jurisdicción de San Sebastián, y en Zubieta, en la villa  de Usúrbil.

Los descendientes de dichas casas guipuzcoanas fueron tenidos por notorios hijosdalgo.[1]

Desarrollaremos aquí el linaje proveniente de Usúrbil, villa ubicada en una colina que domina las riberas del río Oria a diez kilómetros de San Sebastián, ciudad a la que perteneció desde el año 1150 hasta que Enrique II de Castilla en el año 1370 le hizo merced de villa con el nombre de “Belmonte de Usúrbil”.

Las armas de la casa de Irigoyen de Usúrbil son: “En campo de gules, un león rampante de oro; bordura azur, con ocho bezantes de oro”.[2]

En Guipúzcoa el apellido se encuentra escrito indistintamente como “Irigoyen”,  “Yrigoien” o  “Yrigoyen”, pero el primero de esta rama de Usúrbil que vino a la Argentina figura en las partidas sacramentales de Buenos Aires y en su testamento como “Jose Antonio de Irigoyen e Ibarrola”, por lo que optamos por mencionar a todos los integrantes del linaje como IRIGOYEN, tal como se llamaron en Argentina.                                                     

  

II

En la segunda mitad del siglo XVIII y primera mitad del XIX, llegaron al Virreinato del Rio de la Plata  tres ramas diferentes de la  familia Irigoyen, dos  provenientes de España, y una de Francia:

La primera y a la que perteneció don Ignacio de Irigoyen y Echenique, provenía de Azpilcueta, en el Valle de Baztán, provincia de Navarra. Nacido allí el 18.9.1725 era hijo de Juan Maria de Irigoyen y de doña Josefa de Echenique. Llegó a Buenos Aires en el año 1759, donde contrajo matrimonio el 24 de septiembre de ese año con Doña Francisca de la Quintana y Riglos, con numerosa descendencia, entre ellos don Bernardo de Irigoyen  abogado, diplomático y político argentino de larga y prestigiosa trayectoria. Sus armas eran: “Ajedrezado de plata y sable”[3]

La segunda, y a la que perteneció don Jose Antonio de Irigoyen e Ibarrola provenía de Usúrbil,  municipio ubicado en Guipúzcoa, País Vasco,  donde había sido bautizado el 18 de noviembre de 1772 (Lib. III, fs.145 vta.). Pasó a América a fines del siglo XVIII, casándose en Buenos Aires el 2 de febrero de 1803 con doña Maria Eusebia de Segurola y Lezica, perteneciente a una  antigua y prestigiosa familia del virreinato. A esta rama perteneció don Ignacio Darío Irigoyen  (1854-1919), personalidad destacada del escenario político argentino, quien fue Ministro de hacienda de la provincia de Buenos Aires (1891-1892), diputado nacional (1904-1906), Gobernador de la Provincia de Buenos Aires (1906-1910) y Senador Nacional (1910-1919).

Posteriormente, a mediados del siglo XIX  arribó a éstas tierras, proveniente de Sare, Bayona, Francia,  don Martín Yrigoyen Dolhagaray, nacido el 18 de septiembre de 1821, quien fuera padre del dos veces Presidente de la República Argentina, don Hipólito Yrigoyen (1852-1933). Según García Carrafa en dicha localidad hubo otra casa solar de Irigoyen que debió tener algún nexo o relación con la casa del mismo apellido del lugar de Añoa, no solo por su proximidad, sino porque algunos datos acusan que tuvieron escudos de armas muy similares.

Curiosamente, los tres políticos citados, que pertenecían a familias provenientes de lugares muy cercanos pero sin vínculos de sangre probados entre ellas,  actuaron en la política argentina en forma ( o época) casi simultánea.

Mientras don Bernardo de Irigoyen era Gobernador de la Provincia de Buenos Aires (período 1898-1902), don Ignacio D. Irigoyen era diputado nacional por esa provincia. Cuando cuatro años más tarde,  éste último asumió como Gobernador de la misma provincia por el período 1906-1910, don Bernardo ocupaba una banca en el Senado de la Nación.

En tanto esto sucedía, don Hipólito Yrigoyen desarrollaba su carrera política, la que lo llevaría a la Presidencia de la República en 1916, y luego, por segunda vez, en 1928.

Azpilcueta, en Navarra,  de donde provenían los antepasados de don Bernardo de Irigoyen está a  45 kilómetros de Usúrbil, de donde eran oriundos los de don Ignacio D. Irigoyen, y a sólo 28 kilómetros de Sare, Francia, de donde provenían los de Hipólito Yrigoyen.

 

III

Mucho se ha escrito sobre las causas de la emigración vasca hacia estas tierras americanas.

Las motivaciones no siempre, ni para todos, fueron las mismas: en algunos casos el mayorazgo, ya que la herencia paterna solía recaer en uno de los hijos, no necesariamente el mayor, lo que relegaba a los demás varones a un papel secundario del que solo podían liberarse emigrando de su tierra o como clérigos; en otros, razones políticas o  económicas  y en  general, el entusiasmo por surcar los mares en busca del nuevo mundo para encontrar allí mayor prosperidad y mejor fortuna.

Algunos fueron personajes conocidos por sus gestas heroicas y sus nombres ya figuran en nuestra Historia, pero muchos otros merecen ser rescatados del olvido ya que también contribuyeron al engrandecimiento de nuestro país con su aporte silencioso.

Por eso este trabajo no se limita a conocer el nombre frío de nuestros antepasados  y sus descendientes, sino que intenta completar esa información genealógica con el análisis del entorno familiar y social en que vivieron y con la investigación histórica de su actuación en estas tierras americanas.  

De esta manera, personajes que ya no están  pero que nos pertenecen,  siguen viviendo en nosotros y nos permiten comprender cómo se formaron estas nuevas estirpes americanas a las que transmitieron no solo su sangre, sino también sus valores, su historia y sus mejores tradiciones.

 Al estudiar la genealogía de mi quinto abuelo don José Antonio de Irigoyen e Ibarrola, primero de este linaje guipuzcoano en arribar a estas tierras americanas y tronco en Argentina de una familia que hundió sus raíces en ella, descubrimos su actuación voluntaria  en ambas invasiones inglesas y siguiendo su rastro encontramos un documento casi inédito que lleva su firma junto a la de otros 23 oficiales del Batallón de Cántabros o Vizcaínos de la Amistad, del que era Teniente de la sexta División, donde piden al entonces Virrey Santiago de Liniers, al Cabildo y a la Real Audiencia de Buenos Aires  que Certifiquen sus méritos y servicios “para que tengamos la dulce satisfacción de trasladar a nuestros hijos y nietos, como un legado precioso y una prueba irrefragable que les enseñe lo que sus padres hicieron, y lo que ellos siguiendo su ejemplo, deben hacer en iguales circunstancias por su Soberano, por su Religión y por su Patria”.

Firmaron dicha petición el 14 de julio de 1807,  los oficiales Ignacio de Rezaval, Juan Angel de Goicolea, Martín de Monasterio, Juan Fernández de Molina, Pedro Martínez Fernández, José Agustín de Lizaur, Juan José Blanco, Norberto de Quirno y Echandía, Juan Antonio de Santa Coloma, Manuel Ortiz Basualdo, Juan de la Elguera, Bernardo de Guanes, Miguel Cuyat, Pedro Andrés de Osua, Juan Pedro de Garbalena, Pedro de Berro y Echevarrene, Elías Galván, Juan Antonio Zelaya, José Antonio de Irigoyen, Pedro Fernández de Pividala, Pedro Real de Asúa, José Matías Gutiérrez, Lorenzo Ignacio Diez y Ruperto Albrellos. [4]

Interpreto este pedido de aquellos valerosos españoles que conformaron el Tercio de Cántabros o Vizcaínos de la Amistad como un mandato de nuestros mayores que nos compromete a transmitir a las futuras generaciones el testimonio que dieron al defender heroicamente la ciudad de Buenos Aires, impidiendo que uno de los ejércitos más poderosos y ambiciosos de aquella época se apoderase de la Capital del Virreinato del Río de la Plata.

En su mayoría eran hombres de negocios que abandonaron sus intereses económicos y se dedicaron durante meses a aprender y ejercitar el manejo de las armas preparándose para la gloriosa defensa de su ciudad y de sus familias, siendo protagonistas anónimos de aquella epopeya.

No hay duda que por sus venas corría sangre hidalga y ardiente, siempre dispuesta a ser derramada en defensa de su Rey, de su Religión, y de su Patria.

 

IV

GENELOGIA

Para el desarrollo de este linaje proveniente de Usúrbil, Guipúzcoa,  hemos utilizado la invalorable información brindada por el Archivo Diocesano de San Sebastián que nos permitió recorrer en profundidad los archivos parroquiales de San Salvador de Usúrbil, donde se encuentran registradas la mayoría de las fuentes documentales que hoy nos permiten conocer más en detalle su genealogía.[5]

                                           

I.- DOMINGO DE IRIGOYEN E IRIGOYEN, b. en la Parroquia de San Salvador de Usúrbil, Guipúzcoa, el  27 de abril de 1609 (B 1°-F° 11vta) [6] , donde consta que es hijo de María Miguel Irigoyen, sin indicarse datos de su padre.

 Casó con Luisa Miravalles, cuya familia procedía de la Villa de Miravalles, del partido judicial de Bilbao. En Alza, villa del partido de San Sebastián hubo una casa de Miravalles, que ostentó las siguientes armas: De oro, con un árbol de sinople y dos lobos de sable, lampasados de gules y empinados al tronco.[7]

Fueron padres de:

I. 1) Pedro de Irigoyen y Miravalles,  b. en Usurbil el 13.02.1648 (1°B-F°92vta)[8]

I. 2) Úrsula de Irigoyen y Miravalles, b. el 19.09.1649 en Usurbil (1°B-F° 96r)[9]

I. 3)  Esteban de Irigoyen y Miravalles, b. en Usurbil el 10.8.1652,  que sigue en II.

I. 4) Martin de Irigoyen y Miravalles, b. en Usurbil el 7.5.1654 (1°B-F° 147 vta.)[10]

I. 5) Magdalena de Irigoyen y Miravalles, b. en Usurbil el 30.7.1656  (1°B-F° 152[11] vta.)

I. 6) Joseph de Irigoyen y Miravalles, b. el 1.10.1658 en Usurbil  (1°B – F° 157 vta.)[12]

I. 7) Asencio de Irigoyen y Miravalles , b. en Usurbil el 29.5.1661 (1°B – F° 163r)[13]

 

II.- ESTEBAN DE IRIGOYEN Y MIRAVALLES,  b. en la Parroquia de San Salvador de Usúrbil el 10.8.1652, (1° B – F° 194r) [14] donde c.m. el 4.5.1693 (2°M-F°35r)[15] con Magdalena Zatarain Zavala, nacida en Gabiria, Guipúzcoa, donde fue b. el 21.2.1652 en la Parroquia de Nuestra Señora de Asunción, h.l. de Joan de Zatarain y de María Joaniz Zavala.

Fueron padres de:

II. 1) Manuel de Irigoyen y Zatarain, b. en Usúrbil el 28.10.1694 (2°B – F° 224)[16]   

II. 2) Francisco de Irigoyen y Zatarain, nacido el 1.11.1697, que sigue en III;

II. 3) Maria Cruz de Irigoyen y Zatarain, b. en Usúrbil el 3.5.1705 (5°B- F°110 vta.)[17]

 

III.- FRANCISCO DE IRIGOYEN Y ZATARAIN, Señor de la Casa de Araeta[18],  bautizado en la Parroquia de San Salvador de Usúrbil el 1° de noviembre de 1697, (2° B – F° 238r)[19] donde falleció el 27 de julio de 1760 (3°D-F°30r)[20]. Contrajo matrimonio en dicha Parroquia el 7.5. 1725 con  Josefa Antonia de Guilisasti y Yarza, (2°M-F° 78r)[21] bautizada también allí el 24.1.1705 (2°B-F°257v) [22], y fallecida el  4.12.1745 (3°D-F°13v)[23].

Francisco Irigoyen y Zatarain falleció en Usúrbil el 18 de mayo de 1741.

La casa solar del linaje Guilisasti estuvo en el barrio Urdayaga, de la Villa de Usúrbil, en el Partido de San Sebastián[24]. Juan Fermín y Juan Nicolás de Guilisasti, hermanos, obtuvieron certificado de nobleza y armas expedido en Madrid el 16 de enero de 1747 por Juan Alfonso Guerra y Sandoval, Cronista del Rey de Armas.[25] Sus armas eran: Escudo dividido en tres cuarteles: 1) En campo de azur, un Rey sentado en un sillón con una cadena de oro que le sujeta el cuello y un cetro en la mano;2) en campo de gules, cinco panelas de plata puestas en sotuer; 3) en campo de oro, tres pinos de sinople sobre ondas de agua y azur y plata.[26]

Doña Josefa Antonia Guilisasti de Irigoyen era h.l. de Miguel de Guilisasti e Yriarte, natural también de Usúrbil, donde fue bautizado el 27.9.1671 en la Parroquia de San Salvador (2°B-76) y de María Yarza, casados en dicha Parroquia de Usúrbil el 21.8.1701; n.p. de Juanes de Guilisasti y Cabala y de María de Yriarte y Agorreta, n. el 2.4.1612; b.p.p. de Domingo de Guilisasti y de Catalina Cabala; b.p.m. de Martín Yriarte y María de Agorreta, todos de Usúrbil, Guipúzcoa.

Fueron hijos de este matrimonio:

1.-  María Magdalena Irigoyen y Guilisasti, bautizada en Usúrbil el 16.3.1726 (2°B – F°328v) [27]

2.- Ana Joaquina Irigoyen Guilisasti, bautizada en Usúrbil el 12.3.1727 (2°B – F° 332r)[28];

3.- José Manuel de Irigoyen y Guilisasti bautizado el 17.8.1729, que sigue en IV.

4.- José Francisco de Irigoyen Guilisasti, bautizado el 244.5.1732 (2°B- F°350v)[29]; y

5.- Juan Fermín de Irigoyen Guilisasti, bautizado en Usúrbil el 29.11.1736 (2°B – F° 367v)[30]. Litigó su hidalguía en Usúrbil en 1761, ante el escribano Francisco Ignacio de Gaztañaga[31], siendo calificado como Hidalgo por las Juntas Generales de Guipúzcoa y sus Juntas Ordinarias.[32]

 

IV.- JOSE MANUEL DE IRIGOYEN Y GUILISASTI, nació en Usúrbil el 16 de agosto de 1729, fue bautizado al día siguiente en la Parroquia de San Salvador,(2°B-F°341r)[33] donde también contrajo matrimonio el 17 de febrero de 1754[34] con su prima segunda María Brígida de Ibarrola e Irigoyen, n. en Usúrbil y b. en la Parroquia de San Salvador el 9.10.1734, (2°B-F° 359r)[35]h.l. de Pedro Ibarrola Aizpurua y de Maria Manuela Irigoyen Goicoechea, casados éstos últimos en dicha Parroquia de San Salvador de Usúrbil el 29.06.1720. (LM 2°-F° 72r).

El apellido Ibarrola, también solía escribirse como Ybarrola, y según Julio de Atienza tenían casas solares en el barrio de Eleizalde, en Usúrbil, y también en Irún, donde su casa tenía piedra armera.

Sus armas son: Cortado: primero, de plata, con dos lobos de sable, andantes, uno detrás de otro, y segundo, de oro, con cinco panelas de sinople, puestas en sotuer.

Don Pedro de Ibarrola y Aizpurúa nació en Usúrbil el 10 de abril de 1696 (2°B) [36] y era h.l. de Martin Ibarrola y Gaztañaga (n. en Usúrbil el 21.2.1667)  y de  Maria Asencia Aizpurúa y Aizpurúa (n. en Usúrbil el 10.5.1668); n.p. de Asencio de Ybarrola , y de  Catalina Gaztañaga y Cardaberais,(n. 17.8.1642)  hija de Sebastián Gaztañaga y de Isabel Cardaberais; y n.m. de Pedro Aizpurúa y Unca (n. 8.9.1644) y de Catalina de Aizpurúa y Portu, (n. en Usúrbil el 1.11.1645); b.m.p. de Domingo Aizpurúa y Hoa (n.30.8.1598) y de Mariana Unca;  y b.m.m. de Miguel de Aizpurúa y de Catalina Portu.

Maria Manuela Irigoyen y Goicoechea n. en Usúrbil el 16.9.1691 y era hija de Martin de Irigoyen y Miravalles (Ver I 1.4) quien el 14.4.1684 casó con  Catherina Goicoechea; n.p. de Domingo de Irigoyen y de Luisa Miravalles. Por lo tanto Doña Brígida de Ibarrola de Irigoyen era al igual que su marido Jose Manuel de Irigoyen y Guilisasti, bisnieta del fundador de ésta rama familiar, Domingo de Irigoyen e Irigoyen.

Fueron padres de:

IV. 1)Maria Teresa Nicolasa de Irigoyen Arateta e Ibarrola, nacida en Usúrbil el 9.8.1755 (3° B – F° 66r)[37] ;

IV. 2) María Manuela de Irigoyen e Ibarrola, n. en Usúrbil el 15.6.1758 (3°B – F° 77r)[38],

IV. 3) Ignacio Antonio de Irigoyen e Ibarrola, n. en Usúrbil el 27.3.1761 (3°B – F° 90r)[39];

IV. 4) Maria Joaquina Prudencia de Irigoyen e Ibarrola, n. en Usúrbil el 28.4.1763 (3°B – F° 98r)[40];

IV. 5) Juan Fermín de Irigoyen e Ibarrola, n. en Usúrbil el 18.2.1765 (3°B – F° 105v)[41]. En algunos documentos figura como Juan Fermín  Irigoyen de  Araeta,  uno de los famosos vecinos de San Sebastián que tras el incendio y saqueo de la ciudad por las tropas de Wellington, el 31 de Agosto de 1813, acordaron en Zubieta la reconstrucción de la ciudad.[42] Contrajo matrimonio el 11 de septiembre de 1799, en San Sebastián, en la parroquia de San Vicente Mártir con doña Ana Antonia de  Yzaguirre y Otermin, falleciendo en Usúrbil el 22 de abril de 1830. (3°D-F° 114v)[43] y dejando numerosa descendencia.

IV. 6) Maria Margarita de Irigoyen e Ibarrola, n. el 27.8.1769 (3°B – F°127r)[44]

IV. 7) Jose Antonio de Irigoyen e Ibarrola, n. el 18.11.1772, que sigue en V

IV. 8) Miguel Francisco de Irigoyen e Ibarrola, n. en Usúrbil el 25.5. 1775, que también viajó a Buenos Aires, donde figura como padrino en la partida de nacimiento de su sobrina Cipriana de Irigoyen y Segurola;[45]

IV. 9) José Francisco de Irigoyen e Ibarrola, n. en Usúrbil el 6.6.1779. 

 

V. JOSE ANTONIO DE IRIGOYEN E IBARROLA, nació en Usúrbil, Guipúzcoa, donde fue bautizado el 18 de noviembre de 1772 en la Parroquia de San Salvador  (Lib.III, fs. 145).[46]

Siendo muy joven partió para América, estableciéndose en Buenos Aires.

Fue tronco  en Argentina de esta rama de la familia Irigoyen proveniente de Usúrbil, pero no obstante su numerosa descendencia, el apellido Irigoyen se extinguió aproximadamente a mediados del siglo XX, ya que de sus cuatro hijos varones sólo uno se casó y la descendencia de éste mantuvo varonía sólo por tres generaciones más.

Contrajo matrimonio en Buenos Aires el 2 de febrero de 1803 con doña María Eusebia de Segurola y Lezica  nacida en Buenos Aires el 15 de marzo de 1780, e hija legítima de Francisco de Segurola y Oliden, y de doña María Bernarda de Lezica y Alquiza.

A través de su matrimonio se vinculó con prestigiosas familias de Buenos Aires, pasando a integrar una numerosa red familiar con fuertes vínculos sociales, económicos y religiosos.                         

Por línea paterna, doña Maria Eusebia pertenecía a una antigua familia cuyos antepasados eran originarios de la casa solar e infanzona de Segurola en  Azpeitia, Guipúzcoa. Su tatarabuelo, don Domingo de Segurola y Alcorta ,  el 10 de noviembre de 1642 ganó pleito de hidalguía contra la Villa de Azpeitía y sus vecinos, ejecutoria en la que consta su genealogía y su origen en la casa solar infanzona de Segurola. Un siglo y medio después, en el año 1776, sus bisnietos don Sebastián de Segurola y Oliden, Caballero de Calatrava, de destacadísima actuación en La Paz, Alto Perú, y su hermano don Francisco de Segurola y Oliden, pasaron al Río de la Plata en la expedición de don Pedro de Ceballos destinada a defender Colonia del Sacramento de los ataques portugueses.[47]  Sus armas eran: “Sobre campo de sinople, banda de oro con dragantes de lo mismo, linguados de gules, acompañada de dos flores de lis, una a cada costado” [48]

Don Francisco de Segurola y Oliden se radicó en Buenos Aires, donde se casó con doña Maria Bernarda de Lezica y Alquiza, por lo que doña Maria Eusebia de Segurola era nieta, por línea materna de don Juan de Lezica y Torrezuri, natural de Cortezubi, Vizcaya, quien vino a América en 1734 como ingeniero para reparar el fuerte de El Callao, en el Virreinato del Perú, pasando luego a la ciudad de La Paz en el interior del Alto Perú, hoy Bolivia. Fue Maestre de Campo, corregidor de Pacajes y Uribamba, alcalde de La Paz y luego de Buenos Aires (1766), donde se radicó en 1748, ocupando entre otros los cargos de Alférez Real y Regidor del Cabildo de Buenos Aires. Fue patrono y benefactor del  Santuario de Lujan.

Hacia el final de su vida, don Juan de Lezica y Torreuri era uno de los vecinos más acaudalados e influyentes de Buenos Aires, dando inicio a uno de los clanes más poderosos del Virreinato del Río de la Plata.Por su fortuna era el tercero entre los vecinos de la ciudad en 1766.[49].

Se había casado en la catedral de La Paz en febrero de 1736 con doña Elena de Alquiza y Peñaranda, hija de Felipe de Alquiza y de María de Peñaranda y Rengifo, quien algunos sostiene que descendía de los incas soberanos del Perú.

Su bisabuelo paterno, don Juan de Lezica hizo levantar en 1730 una información de nobleza de sus hijos para que les sirviera de comprobante y pudieran gozar de todos los privilegios  donde quiera que fuesen. De dicho documento, fechado en Guernica, extractamos lo siguiente:”…..que sus cuatro hijos, Juan, José, Domingo e Ignacio, todos menores de veinticinco años, son legítimos habidos en el matrimonio de dicha Maria de Torrezuri, mi mujer, y nietos también legítimos por parte paterna de Juan de Lezica Mestuaitua y Antonia de Gaceaga, su legítima mujer, y por la materna de Domingo de Torrezuri y Francisca de Astoreca, su mujer, y dichos Juan, José, Domingo e Ignacio de Lezica y Torrezuri, mis hijos legítimos y de dicha Maria de Torrezuri, mi mujer, como tales y como nietos de los demás susodichos, son cristianos viejos, limpios de toda mala raza de indios, moros, agates, mulatos, penitenciados por el Santo Oficio, y de cualquiera otra secta mala y reprobada, y asimismo son nobles hijosdalgo como vizcaínos originarios y descendientes de las casas solares infanzonas de Lezica, sita en dicha anteiglesia de Cortezubi, de Torrezuri en el Consejo de Aranguin, la de Gaceaga en la anteiglesia de Gantiguiz de Arteaga, la de Astoreca en la de Larrabezua, y todos en la tierra llana infanzona de este muy noble y muy leal Señorío de Vizcaya..”[50]

Las armas de la familia Lezica son: "Escudo cuartelado en sotuer, en jefe, tres corazones de gules, en campo de sinople; En los flancos, en campo de plata, un lobo pasando debajo del histórico árbol de Guernica. Bordeado el blasón con la cadena de oro en gules.”[51]

Maria Eusebia de Segurola y Lezica de Irigoyen, era una de los 14 hijos del matrimonio Segurola-Lezica, por lo que el grupo familiar estaba conformado por una gran cantidad de hermanos y primos tanto por los Segurola como por los Lezica que fueron tronco de  familias  representativas de la época colonial: los Segurola Lezica, los Segurola Roxas y Foronda, los Ramos Mejia Segurola, los Riglos Lezica, los  Zapiola Lezica, los Lezica Reyna Cáceres, Lezica y Vera Mujica, etc.

Era sobrina carnal de Sebastián de Segurola y Oliden, quien como ya dijimos era Caballero de la Orden de Calatrava de destacadísima actuación en La Paz, Alto Perú y hermana del  Canónigo  Saturnino de Segurola, doctor en teología, catedrático de anatomía, diputado y Deán de la Catedral de Buenos Aires; cuñada de don Manuel Ortiz Basualdo casado con su hermana Maria de la Cruz Segurola Lezica, de destacada actuación en las invasiones inglesas; de  Juan Antonio Goicolea Larronde, casado con Maria Bnita Segurola Lezica; de Juan Bautista de Elorriaga Urízar, esposo de Maria Leocadaia Segurola Lezica, dueños de los famosos “Altos de Elorriaga” una de las pocas casas sin ochava que aún perduran en Buenos Aires; de Francisco Antonio de Letamendi Osoneta, casado con Maria de los Dolores Segurola y Lezica, primer bibliotecario,(1810) y Director de la Biblioteca Pública, Director de la Casa de los niños Expósitos, Diputado por Buenos Aires en la Asamblea de 1815, profesor de anatomía y bibliófilo, dueño de la famosa “Chacra de Letamendi”, una de las explotaciones rurales más importantes de la época colonial. Fue uno de los grandes amigos de Santiago de Liniers, con quien mantuvo intensa correspondencia durante 1809 y 1810 hasta pocos días antes de su fusilamiento[52]; y de Juan Bautista de Chavarria Bardignan, casado con Maria Serapia Segurola Lezica.

Aldo Marcos de Castro Paz en su trabajo “El Patrimonio de una Casa Porteña del siglo XIX”[53] sostiene que “en aquel tiempo todos los vascos interactuaban asiduamente en razón de la coincidencia del lugar de nacimiento, la amistad sustentada desde la niñez y el hecho de compartir el mismo batallón durante la defensa de la ciudad de Buenos Aires….. . Es más, los sucesos y la salvaguardia misma de la metrópoli trajeron como derivación una mayor conciencia de lo que todos juntos –sin diferencias- eran capaces de alcanzar. Por lo demás, Ortiz Basualdo integraba con D. Martín de Monasterio y Sarratea, don José Santos de Incháurregui y sus hjos Domingo y Jose Manuel, D. Juan A. de Goicolea, D. Jose Antonio de Irigoyen, el Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad que se cubrió de gloria en las gestas de 1807.”

Muchos de ellos, además, eran parientes. Santa Coloma estaba casado con Ana Maria de Lezica; Irigoyen con Eusebia de Segurola y Lezica; Incháurregui, con Maria Josefa Ruiz de Gaona Lezica; Goicolea, con Benita de Lezica; (Aldo Marcos de Castro Paz, “Sautu”, en Los Vascos en la Argentina. Familias y Protagonistas, 3ª. Ed. Fundación Vasco Argentina Juan de Garay, Bs. A. 2006 pag. 480-483).

José Antonio de Irigoyen figura entre los principales vecinos y comerciantes de Buenos Aires que el 25 de septiembre de 1806 presentaron ante el Cabildo un largo memorial respecto de la penetración de extranjeros y de las reales licencias concedidas por S.M. a comerciantes angloamericanos así como las perniciosas consecuencias que ello tendría para el comercio nacional. “El cuadro que pinta el memorial es escalofriante y predice que la tierra se cuajará de extranjeros, con corrupción de religión y costumbres….Son muchos los espías disfrazados con traje de comerciante. Por ello es necesario no sólo expulsarlos, sino impedir el ingreso de los que vengan con pretexto de arribadas y comercio permitido con neutrales, comercio que debe ser prohibido, a pesar de las buenas intenciones de S.M.”[54].   

Es posible que  hubiese viajado a América junto con su hermano Miguel Francisco de Irigoyen, ya que éste último aparece en Buenos Aires como padrino de bautismo de Cipriana Irigoyen Segurola, una de las hijas de Jose Antonio.

Su participación en la primera invasión inglesa.

El  25 de junio de 1806, cuando el Virrey Sobremonte tomó conciencia de la presencia de la flota inglesa en el Rio de la Plata, la gente se volcó a las calles para ver al enemigo. [55]

“Los cuarteles y las milicias y el propio Fuerte se llenaron de voluntarios que con todo entusiasmo y fervor patriótico reclamaron armas y municiones. Los “Urbanos del Comercio”, como luego se los llamó,  se reunieron en el patio de armas de la Fortaleza, donde el Virrey desde un balcón o desde la azotea de sus aposentos, observaba las operaciones de las naves enemigas con la ayuda de un catalejo o telescopio”[56].

Jose Antonio de Irigoyen e Ibarrola  junto con  su hermano Miguel y su concuñado Manuel Ortiz Basualdo figuran entre los 103 comerciantes que acudieron ese día al Fuerte de Buenos Aires a recibir armas para enfrentar a los invasores[57].

A éstos Urbanos, casi todos gente del comercio, se les entregó –hasta donde alcanzaron- un fusil con bayoneta y cartuchera, pero en casi todos los casos el fusil carecía de piedra y las  cartucheras de municiones”[58].

“Fueron tantos los voluntarios que acudieron a la alarma que de inmediato se procedió a formar cuatro compañías nuevas, cuyo mando se confió a los capitanes D. Manuel Ortiz Basualdo, D. Ramón Giménez y Navia, Enroque Cardoso y Francisco del Carro y Zamudio”[59].

 “Entre las 3 y las 4 de la tarde el virrey ordenó que saliese el regimiento de Urbanos de Comercio a las Barracas que dominan el Riachuelo, al mando su comandante don Jaime Alsina y Verjes, distinguido sujeto de este comercio”.[60] ”Con las primeras luces del día, los ingleses, parapetados detrás de la casa de Gálvez, abrieron fuego de cañón y de fusilería contra nuestras líneas, que escasas de armas de fuego y también de municiones, muy pronto hubieron de batirse en retirada, pero sin perder la vergüenza, cediendo terreno de a poco. Los jefes inmediatos: Azcuénaga, Giannini, Olondris, se portaron con honor, sin esconderse, erguidos y serenos sobre sus cabalgaduras”.[61] “Los Urbanos de Comercio, situados sobre las Barracas, ansiosos por entrar en combate, fueron conminados por el brigadier de la Quintana a replegarse lo más rápidamente a la Fortaleza…Fue una marcha llena de indignación y de reflexiones. Cuando llegaron, el desconcierto y el desorden reinaba en la Fortaleza. Las milicias, tumultuosas y excitadas, solicitaban salir para atajar a los ingleses; algunos oficiales pergeñaban planes para emplazar cañones en las calles de acceso, abrir trincheras y luchas hasta donde se pudiese. Todos deseaban pelear, pero los jefes, perplejos, se estuvieron sin hacer nada hasta que el brigadier José de la Quintana, a quien correspondía el mando superior , recibió instrucciones del señor Virrey, por intermedio de su ayudante D. Joaquín Maestre, quien le expresó: “El Sr. Virrey me ha encargado decir a Ud. que se haga lo que buenamente se puede, no sea cosa que por hacer una resistencia obstinada tenga que sentir la ciudad y su vecindario; que en todo caso procure Ud. hacer una capitulación honrosa”.[62]

La carga de las fuerzas invasoras forzó una retirada general de los defensores que no pudieron detener su avance y el 27 de junio las autoridades virreinales aceptaron la intimación de Beresford y entregaron Buenos Aires a los británicos. Esa misma tarde, las tropas británicas desfilaron por la Plaza Mayor y enarbolaron la bandera del Reino Unido que permanecería allí por 46 días..

Desde el momento en que se izó la bandera en el Fuerte de Buenos Aires, comenzó la resistencia y los españoles peninsulares y los criollos se unieron en pos de un objetivo común y superior: reconquistar la ciudad perdida, lo que se consiguió el 16 de agosto de 1806 luego de  una encarnizada lucha por las calles de la ciudad.

Su participación en la segunda invasión

Tras la capitulación de Beresford y ante la posibilidad de una nueva invasión, el 6 de septiembre de 1806 el entonces Virrey Santiago de Liniers emitió su conocida proclama instando a la población a organizarse en diversas milicias urbanas, separadas según sus distintos orígenes geográficos:

“Vengan, pues, los invencibles cántabros, los intrépidos catalanes, los valientes asturianos y gallegos, los temibles castellanos, andaluces y aragoneses; en una palabra, todos los que llamándose españoles se han hecho dignos de tan glorioso nombre. Vengan, y unidos al esforzado, fiel e inmortal americano, y a los demás habitadores de éste suelo, desafiaremos a esas aguerridas huestes enemigas que amenazan envidiosas invadir las tranquilas y apacibles costas de nuestra feliz América.”

Como consecuencia de esta convocatoria se formaron los famosos Tercios Españoles Voluntarios de Buenos Aires, de tan destacada actuación en la segunda invasión inglesa.

Los nativos constituyeron cinco fuertes batallones de infantería. Los Patricios reunían a los vecinos de Buenos Aires; los Arribeños, a los de las provincias del interior.

En cuanto a los españoles, se dividieron en cinco tercios: Andaluces, Cántabros, Catalanes, Gallegos y Montañeses, sin que cada uno fuera exclusivo de la región que representaban, pues ingresaron oriundos de otros lugares e hijos de peninsulares nacidos en el Virreinato.  Los soldados elegían a sus oficiales, y éstos a los jefes.  Cada unidad contaba con vistosos uniformes, adquiridos con el peculio de sus propios integrantes, quienes se hacían cargo de solventar el vestuario de los soldados que no contaban con recursos para adquirirlo. Las banderas distintivas de los cuerpos eran también producto del aporte económico de sus miembros.

El Tercio de Vizcaínos o Cántabros de la Amistad estaba formado por ocho compañías y Jose Antonio de Irigoyen e Ibarrola fue elegido como Teniente de la Sexta Compañía de Vizcaínos y Navarros, bajo las órdenes del Capitán Juan de la Elguera.

Al inicio de este trabajo mencioné la existencia de un documento casi inédito, donde el Comandante y oficiales del Batallón de Cántabros o Vizcaínos de la Amistad pedían al entonces Virrey Santiago de Liniers, al Cabildo y a la Real Audiencia de Buenos Aires una Certificación de su desempeño haciendo una crónica de su gesta histórica relatando los méritos y servicios del Batallón  “para que tengamos la dulce satisfacción de trasladar a nuestros hijos y nietos, como legado precioso y una prueba irrefragable que les enseñe lo que sus padres hicieron, y lo que ellos a su ejemplo deben hacer en iguales circunstancias por su Soberano, por su Religión y por su Patria”.[63] El pedido de certificación de méritos y servicios lleva la firma de Ignacio de Rezaval como Comandante del Batallón y la de sus 23 oficiales entre las que se encuentra la de José Antonio de Irigoyen e Ibarrola, mi quinto abuelo.

En la mencionada relación de méritos y servicios, que lleva fecha del 14 de octubre de 1807, se hace una breve y sencilla narración de los hechos en que tuvo activa participación el batallón de Cántabros por lo que es de señalar su enorme contenido histórico.

Por eso dejaremos que sean los propios protagonistas, a través de sus palabras, quienes nos relaten los detalles de su participación en aquellas históricas jornadas, avalados por las valiosísimas certificaciones expedidas a su favor:

…El ardor con que este cuerpo emprendió los ejercicios doctrinales de la táctica militar, excede a toda comparación, y fueron tales sus progresos, que al poco tiempo se puso en estado de competir por la exactitud y regularidad de sus maniobras con las mejores tropas de línea. No es esta una necia o vana jactancia, sino una verdad constante, acreditada con los brillantes ensayos públicos, que merecieron los más lisonjeros elogios de V.S. y el aplauso general del pueblo. Tal era su anhelo, tal su deseo de instruirse, que para conseguirlo, no perdonó los mayores sacrificios…”

“…Cuando en Enero del presente año trató V.S. de ir al socorro de la Plaza de Montevideo, que los enemigos tenían asediada, se propuso a los cuerpos que diesen para esta expedición cierto número de hombres, de aquellos que voluntariamente se ofreciesen; y reunido el nuestro para ese efecto, apenas oyeron la proposición (V.S. presenció esta interesante escena) que estaban todos prontos a marchar en el momento mismo. Pero no siendo conciliables sus deseos con la necesidad de dejar esta Capital suficientemente guarnecida, fue preciso reducir el contingente a ciento y cincuenta, que con sus respectivos Oficiales acompañaron a V.S. incorporados en el Ejército auxiliar…”

“…Llega en esto la noticia de que los enemigos se habían apoderado de la Colonia, y que reuniendo allí fuerzas considerables trataban de realizar su proyectada invasión á esta Capital: V.S. redobla su zelo, activa los preparativos de defensa, y entre otras cosas dispone que el batallón de Cantabria se traslade á guarnecer el punto y batería de los Olivos, donde según todas las probabilidades, se creía que intentarían el desembarco: la orden se hizo saber el 15 de Marzo bien entrada la tarde, el tiempo estaba lluvioso, y con todo eso a las oraciones estuvieron todos reunidos en la Plazuela de Santo Domingo prontos a marchar en aquella misma hora, sin oírse ni una queja, ni una expresión que diese la menor idea de un descontento, siendo así que todos o los más eran unos hombres de negocios, que abandonando sus casas, sus familias, y los intereses propios y ajenos, para arrostrar fuera de sus hogares los peligros de la guerra,…permaneciendo en aquel destino, rondando la costa día y noche, hasta el 24 del propio mes, que disipado el temor de próximo ataque, ordenó V.S su relevo, y volvieron a sus familias, no para descansar, sino para continuar las fatigas ordinarias de la guarnición”.

…El orden progresivo de los sucesos nos conduce a recordar aquellos tristes días del mes de junio en que V.S. recibió avisos positivos de que la grande expedición partía de Montevideo para atacarnos: descúbrese ya en nuestro horizonte el enjambre de bajeles, y son frecuentes las alarmas. En todo acude el batallón de voluntarios de Cantabria al punto de su reunión con tal presteza, que es siempre el primero, sin que se le aventajen jamás en puntualidad, ni aun los cuerpos sujetos a cuartel. El enemigo efectúa su desembarco, avanza, y V.S. dispone la salida del ejército al otro lado del puente de Barracas. Llega nuestro turno, y la tarde del 1° de julio marchamos con la segunda división a situarnos en el puesto que nos está señalado. Pasamos aquella noche sobre las armas….

Al cambiar de rumbo las tropas inglesas, el Batallón de Cántabros es enviado a defender la Plaza de Misirere: “…la presencia de V.S. reanima nuestro espíritus; pero el enemigo no nos da tiempo de respirar. Déjase ver, y rompe sobre él un fuego vivísimo de cañón y de fusil al que respondió con igual energía, y dura hasta que V.S. viendo la desproporción de las fuerzas, y la proximidad de la noche, ordena la retirada que las circunstancias impide se haga en regla. Algunos de nuestros compañeros riegan con su sangre el campo del honor y mueren allí mismo con el desconsuelo de no saber la suerte que correrá la Patria…” “…Unos siguen a V.S. a la Chacarita, otros extraviados con la obscuridad caen prisioneros de guerra, y el mayor número se reconcentra, a la Plaza, decididos, a sepultarse entre sus ruinas, antes que sobrevivir a la desgracia de verla subyugada por los enemigos de su religión y de su Rey.”

Amaneció por fin  el memorable día 5 de julio, y con los primeros crepúsculos de la aurora, se advierten las señales que indican un ataque general: empieza éste por diversos puntos, sucedense rápidamente los felices sucesos, y en todos tienen parte los individuos del batallón de Cantabria. En la calle de S. Miguel, son derrotados y aturdidos por el fuego de la compañía de Castellanos que estaba situada en las inmediaciones de aquel templo: en la de la Merced y sus cercanías se distinguen nuestros cazadores: en la del Correo la 2.de Vizcaínos hace morder la tierra a cuantos tuvieron la audacia de asomarse al alcance de sus tiros; en la casa de Elordi, que actualmente habita nuestro Ayudante D. Juan de Molina, se habían hecho fuertes una considerable porción de ingleses; pero reuniéndose un competente número de soldados de varias compañías del batallón, que ocupaban aquellos alrededores….acometen, y contribuyen eficazmente a su rendición, haciéndolos prisioneros”.[64]

Con fecha 20 de octubre de 1807 Santiago de Liniers CERTIFICA la actuación bélica del batallón al que se refiere “como un cuerpo que desde su origen fue el más perfecto modelo de aplicación, zelo, constancia, y disciplina, y que en el combate empeñado con el enemigo al poco rato se sostuvo con una dignidad, firmeza, valor, y entusiasmo dignos del mayor elogio, obligándole con su vigorosa resistencia a contenerse en aquel paraje, sin proseguir por entonces el ataque a pesar de la ventaja del número…”

“Ojalá que la memoria de su heroísmo pase a la más remota posteridad y que transmitiéndose de generación en generación sirva de eterno ejemplo a sus descendientes, para que imitando las virtudes de tan honrados y valientes padres, sepan como ellos sacrificarse generosamente por su Religión, por su Rey y por su Patria!”  Fdo: Santiago de Liniers.[65]

El 10 de diciembre de 1807 el Cabildo de Buenos Aires expide también una certificación de servicios a favor de los integrantes del mismo batallón “Declarando: que éste tercio ha sido entre todos los voluntarios de infantería el primero en organización, pericia militar, exemplo y empresas, dando en la tarde del 2 de julio último el más relevante testimonio de lo que pueden llegar a hacer los hombres, quando son animados de tan nobles sentimientos. Y deseando este Cabildo manifestar su reconocimiento a éstos generosos patriotas, que posponiendo sus comodidades, tráfico e intereses no solo han tenido la más asidua contracción a exercicios, retenes, destacamentos y puntos de mayor riesgo, sino que uniformados a sus expensas han hecho cuantiosas erogaciones, así para gratificación de su primitivo comandante, compra de instrumentos, y sobresueldo de instrumentarios, como para el socorro de los Camaradas pobres del mismo tercio, (del sostén de cuyas familias salieron también garantes quantos voluntariamente se prestaron al auxilio de Montevideo en lo crítico del asedio) declara con la imparcial sinceridad que le caracteriza, de quanto le es deudora esta Ciudad en el ataque último á su heroico esfuerzo, que le hace acreedor a la memoria de este Pueblo en cuyo nombre y en el suyo particular le tributa éste Cabildo las más rendidas gracias; protextando perpetuará en su archivo testimonio de tan honrosos documentos, que les devolverán originales, con las copias legalizadas que pidieren, a los Comandantes y Oficiales representantes para los laudables fines que se proponen. Sala Capitular de Buenos Aires Diciembre 10 de 1807.= Martín de Alzaga = Esteban Villanueva = Manuel Mancilla =Antonio Pirán = Manuel Ortiz de Basualdo =Miguel Fernández de Agüero = José Antonio Capdevila = Juan Bautista Ituarte = Martín de Monasterio = Benito de Iglesias.[66]

En similares términos se expidió también la Real Audiencia con fechas el  y 12 de febrero de 1808.[67]

La actuación de José Antonio de Irigoyen en  aquellas históricas jornadas consta también en el testimonio de don Juan Francisco de Minondo, yerno de don Martín de Alzaga, conocido vecino y comerciante de la Capital que participó como soldado de la sexta Compañía de Vizcaínos y Navarro, quien al pedir certificación de su actuación en la misma relata que  “en la arriesgada acción de los Corrales de Miserere, donde tuve ocasión de señalarme matando a un oficial enemigo que con temeroso arrojo se dirigía a caballo hacia uno de nuestros cañones constándole ello…. al Teniente de mi compañía Don José Antonio de Irigoyen, quien entonces ejercía las funciones de capitán por enfermedad de su propietario…”.[68]

Otro valioso testimonio sobre la actuación de éste heroico batallón lo dio Bernardo de Velasco quien tuvo a su cargo la  organización de la defensa de Buenos Aires ejerciendo el cargo de  Sub Inspector y Mayor General del Ejército del Río de la Plata:

Este valeroso cuerpo, es uno de los que formaron la 2. división de mi mando, y el que con imponderable esfuerzo, a impulsos del honor me siguió la tarde del 2 de Julio último en una rápida y penosa marcha, con el objeto de detener al enemigo que con la mayor celeridad se dirigía a esta Capital, consiguiendo salirle al encuentro en los Corrales de Miserere, cubriéndose de gloria, quitándole como de las manos la presa de esta Capital, que sin duda hubiera caído bajo del yugo británico, si el enérgico valor de estos forzados combatientes no hubiesen contenido los progresos de tan superior enemigo, imponiéndole terror, y causándole la pérdida de más de 300 hombres y considerable número de oficiales muertos. Con igual ardor contribuyo este batallón a la completa derrota que las armas de S.M. consiguieron sobre los enemigos que el inmediato día 5 apostando sus compañías en las azoteas, y en otras partidas volantes por las calles, llevando delante de si el estrago, la muerte, y el terror del numeroso Ejército inglés, que creyó dominar a toda esta América meridional; cuyos distinguidos servicios, dignos de perpetuarse en la memoria de sus descendientes, y compatriotas, gloria á que aspiran el Comandante y Oficiales de estos valerosos voluntarios, certifico como testigo ocular y que logre el honor de tenerlos a mis órdenes en las referidas acciones.= Bernardo de Velazco.”[69]

José Antonio de Irigoyen e Ibarrola testó, estando gravemente enfermo, en la ciudad de Buenos Aires el 22 de mayo de 1819, falleciendo 9 días después, o sea el 28 de mayo de aquel año.

En su testamento dice ser Hermano de la venerable Orden Tercera de Penitencia de Francisco y pide ser enterrado con el hábito de San Francisco y enterrado en su convento. Declara ser propietario de una casa ubicada en el Partido de la Catedral, calle Cabildo N° 75, al poniente, a media cuadra de la plaza, y de una quinta inmediata al Hospicio de Misioneros, calle de la Imprenta, también al poniente.

En su sucesión se declaran tres esclavos de su propiedad: Clemente, albañil, de 25 años; Cipriano, sirviente de 20 años, e Isidora, de todo servicio, de 50 años.

Del matrimonio de Jose Antonio de Irigoyen e Ibarrola y Maria Eusebia de Segurola y Lezica, nacieron:

1.- Juan José de Irigoyen y Segurola, que sigue en VI.

2.- Maria Encarnación Josefa Irigoyen  y Segurola,  bautizada por su tio abuelo el presbítero Francisco Javier de Lezica y Alquiza el 25 de marzo de 1805 en La Merced, siendo sus padrinos Jose Santos Inchaurry y Maria Benita Segurola[70];

3.- Maria Cipriana Irigoyen y Segurola nacida el 26 de septiembre de 1806 y bautizada en Nuestra Señora de la Marced por su tío carnal Saturnino Segurola. Fueron padrinos Miguel Francisco de Irigoyen y Maria Francisca de Gaona. Contrajo matrimonio en 1825 con Pedro José Bentura Guido y Aois (1791-1845)[71], hijo de Pedro Guido Saenz y de Juana María de Aoiz Martínez de Arce.

Fueron padres, de:

3.1. Pedro José Bentura Guido Irigoyen, n. en 1826.

3.2. Federico Benito Guido Irigoyen, n. en 1828, casado con Eusebia Sagastume Irigoyen.

3.3. Eulogio Mauricio Guido Irigoyen, n. en 1839.

4.- Maria Indalecia de los Dolores Irigoyen Segurola, n. el 21 de mayo de 1808 y bautizada en Nuestra Señora de La Merced  por su tío Saturnino Segurola, siendo padrinos sus tíos Dn. Manuel Ortiz Basualdo y Dña. Maria Dolores Segurola y Lezica[72].

 Contrajo matrimonio el 17 de agosto de 1833 con  José Joaquín Sagastume López (1797-1848) hijo de  Ignacio Antonio de Sagastume y Artola y de María del Pilar López y Arisgoitía y fueron padres de:

4.1.- Indalecia Sagastume Irigoyen bautizada el 31 de agosto de 1834 en Concepción del Uruguay, donde falleció el 11 de marzo de 1888. Contrajo matrimonio con su tío José María Fidelio Sagastume López, con descendencia;

4.2- José Joaquín Sagastume Irigoyen, nacido en  1836, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina, donde  fallecido el  5 Febrero de 1887.

En octubre de 1866 c.m. con Medarda de Urquiza y Cardoso, hija del General Justo José de Urquiza y de Cándida Cardoso Pérez. Fueron padrino de la boda doña Indalecia Irigoyen de Sagastume y el General Justo José de Urquiza. “Como las familias tenían una larga amistad, el matrimonio gozó de la bendición del General: otra vez una de sus hijas había unido su destino con un leal colaborador de su gobierno en quien confió plenamente y a quien  nombró en cargos de importancia”.[73]

Doña Medarda Urquiza de Sagastume pasó la niñez junto a su madre, y en su adolescencia fue a vivir con su padre al palacio de San José, tal como lo hacían sus hermanas.

Don José Joaquín Sagastume Irigoyen era abogado y fue diputado provincial. En 1863 fue designado juez de primera instancia. Ocupó el cargo de presidente del Banco Entrerriano en 1887 y alternó sus actividades profesionales con la de hacendado, explotando el establecimiento Santa Rosa, ubicado en el departamento Uruguay. El 11 de abril d 1870 estaba en Concepción del  Uruguay cuando se enteró del asesinato de su suegro el General Urquiza, y junto con Teófilo de Urquiza y otros destacados vecinos se dirigió al palacio de San José, a donde llegaron a la madrugada, y los asesinos huyeron al oír que se aproximaban. Encontraron a la familia refugiada en el mirador. Encabezó la comitiva que trasladó los restos  del General a Concepción del Uruguay, y los defendieron del ataque de las fuerzas de López Jordán, hasta que llegaron a la casa de Ana de Urquiza.

De dicho matrimonio nacieron seis hijos:

4.2.1.- Joaquina Sagastume y Urquiza, casada con Tiburcio Alvarez Prado, con numerosa descendencia;

4.2.2.- Maria Sagastume y Urquiza, casada con Ernesto Vieyra, con }descendencia;

4.2.3- Joaquin Sagastume y Urquiza;

4.2.4. Sara Sagastume y Urquiza, casada con Anastasio Chilotegui Aguerreberry, con descendencia;

4.2.5.- Cándida Sagastume y Urquiza, casada con Eduardo Oliver, con descendencia;

4.2. 6.- Esperanza Sagastume y Urquiza casada con Diego Herrera, con descendencia.

                     

 4.3.- Juan María Sagastume Irigoyen, bautiza b. 18.1. 1838, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos;

4.4.-   Emilia Sagastume Irigoyen, nacida el 21 Mayo 1842, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Contrajo matrimonio con Baldomero García Quirno, con descendencia;

4.5.-  José Antonio Sagastume Irigoyen,  nacido en 1844. Contrajo matrimonio con María Quinodoz Crettaz, con descendencia, y en segundas nupcias con Josefa Bombín, también con descendencia;

4.6. Eusebia Sagastume Irigoyen, nacida también en Concepción del Uruguay, donde contrajo matrimonio con su primo Federico Guido Irigoyen.

5.- Juan Dionisio Irigoyen Segurola, nacido el 8 de abril de 1810 y bautizado el mismo día en LM siendo “testigos” sus tíos Juan Bautista de Elorriga y Leocadia de Segurola.[74]

6.- Norberto Pedro del Corazón de Jesús Irigoyen Segurola nacido y bautizado el 7 de junio de 1812 en Nuestra señora de la Merced, siendo sus padrinos sus tíos  D.Romualdo Segurola y Lezica y Dña. Maria Serapia Segurola y Lezica ;[75] .

7.- Maria Catalina Josefa Irigoyen Segurola, nacida y bautizada el 25 de noviembre de 1813 en LM siendo padrinos D. Jose Duran y Da. Maria Benita Segurola.[76]

8.- Maria Dolores Leandra Irigoyen Segurola, nacida y bautizada el 14 de marzo de  1815 en LM;[77]

9.- Romualdo José Irigoyen Segurola, nacido y bautizado el 7 de febrero de 1817 en LM.[78]

10.- Petrona Catalina Irigoyen Segurola, nacida y bautizada en LM el 30 de abril de 1819, siendo su madrina Da. Estanislada Segurola;[79] .

Don José Antonio de Irigoyen y Segurola falleció en Buenos Aires el 19 de Mayo de 1819, a los 47 años de edad, diecinueve 19 días después del nacimiento de su hija Petrona Catalina.

 

VI.- JUAN JOSE DE IRIGOYEN Y SEGUROLA, nació en Buenos Aires el 11 de diciembre de 1803 y fue bautizado al día siguiente en Nuestra Señora de La Merced, siendo sus padrinos  Máximo Felipe de Añorga y  Maria Elena de Lezica.

Siendo muy joven, y seguramente por razones comerciales, se trasladó a Concepción del Uruguay, Entre Ríos,  donde contrajo matrimonio el 8 de octubre de 1821  (fs. 81 del Libro Casamientos II de Concepcion del Uruguay) con María Avelina Sagastume, perteneciente a una destacada familia de estancieros, ya que su padre había recibido una gran concesión real de tierras en Entre Ríos. Su estancia principal se llamaba   “La Amézqueta” en recuerdo de su lejano lugar de nacimiento.

Era hija de Ignacio Antonio de Sagastume y Artola, nacido el 25.3.1754 en la villa de Amézqueta, Provincia de Guipúzcoa quien llegado de España se asentó en Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Río, y de María del Pilar López, perteneciente a una antigua familia de Buenos Aires. Nieta paterna del hidalgo Joseph Tomás de Sagastume, n. en Amézqueta el 15.3.1723,  quien el 19 de abril de 1773 se presentó ante la justicia ordinaria de la villa de Amézqueta por sí y en nombre de sus hijos legítimos reclamando sentencia de filiación, nobleza y limpieza de sangre, la que fue concedida el 22 de octubre del mismo año, y de Ana de Artola y Zurriarrian, n. el 20.5.1728; bisnieta p.p. de Bartolomé de Sagastume y Carrera, n. en  Amézqueta el 6.9.1668 (hijo a su vez de Bartolomé y Francisca Carrera) y de María Josefa de Zurriarrian,  y bisnieta p.m. de Ignacio de Artola Loidi y Sagastume, n. en Amézqueta el 2.5.1683 y de Maria Josefa  de Zurriarrian y Liceaga, n. el 14.5.1691.[80]

María del Pilar López era hija de Ventura López y Ocampo, porteño, y de Juana Francisco de Arisgoitia, natural de San Sebastián, [81] y nieta paterna de Pascual López y Micaela Ocampo.

Juan José de Irigoyen  formó parte de los principales vecinos de Concepción del Uruguay, ocupando cargos de relevante importancia para aquella época.

En 1831 el Alcalde Mayor de la ciudad era don Pedro de Alzamendi, el Administrador de Rentas don José Agustín Sagastume y el encargado de la Caja don Juan José de Irigoyen.[82] Luego pasó a formar parte de una de las más importantes reparticiones oficiales de Concepción del Uruguay como era en ese entonces la Administración de Rentas, junto con los señores Santiago Larrachare y Domingo Fructuroso Calvo.

En 1838 el entonces Gobernador Echague dispuso la venta de 30 leguas de campo ubicadas en el Departamento Uruguay nombrando una Comisión de su más absoluta confianza integrada por el Comandante General Coronel Mayor Justo José de Urquiza, don Cipriano de Urquiza en ese entonces jefe de Policiía, don José Boyolo, Alcalde Mayor de la ciudad, y don Juan  José de Irigoyen, Administrador de Rentas.[83], cargo que ocupó durante muchos años, ya que en 1849 por expresa disposición del General Urquiza y siendo Irigoyen Administrador de Rentas se ocupó de llevar los gatos y controles necesarios para la construcción del famoso Colegio de Concepción del Uruguay.[84]

Falleció en Concepción del Uruguay. (L° 3 -F° 73)

Juan José de Irigoyen y Segurola y Maria Avelina Sagastume, fueron padres de:

6.1. Darío Irigoyen y Sagastume que sigue en VII.

6.2. Parménides Irigoyen y Sagastume, casada con José E. Montero. Su único hijo, José Bonifacio Montero e Irigoyen, c.m. el 14.5.1893, con Elvira Lacasa, con numerosa descendencia.

6.3. Pedro Irigoyen y Sagastume, b. en 1824, que casó el 26.4.1852  con Teresa    Urquiza López Jordán , hija de don Cipriano José de Urquiza, hermano y brazo derecho del General Justo José de Urquiza, y de Maria Teresa López Jordán. Tuvieron por hijo de Juan José de Irigoyen Urquiza, n. en Concepción del Uruguay casado con María Moreno.

6.4. Hermenegilda Irigoyen y Sagastume, casada el 14 de abril de 1848 con el General Juan José de Urdinarrain, hijo de  Agustín de Urdinarrain y de Petrona López y Arisgoitía, hermana de Maria del Pilar López de Sagastume. Patriarca de su familia,combatió a las órdenes de Ramirez, y más tarde fue Comandante militar y uno de los principales pilares del ejercito de Justo Jose de Urquiza. Alcanzo el cargo de Gobernador Interino y fue Presidente de la Convención Constituyente de la provincia en 1860.

Tuvieron numerosa descendencia, entre quienes se encuentran las familias de Urdinarrain Basavilbaso, de la Torre Urdinarrain, Pallet Pueyrredón de la Torre, Alvarado Uriburu Pallet Pueyrredón, Pallet Pueyrredón Gaviña, Estrada de la Torre, Mihura Estrada, Estrada Bosch, Castaño Urdinarrain, Garcia Fernández Urdinarrain, Peralta Ramos Urdinarrain, Peralta Ramos Grondona, Peralta Ramos Aldao, Casaux Alsina Peralta Ramos, Pando Peralta Ramos, Moreno Hueyo Peralta Ramos, Peralta Ramos Balcarce, Gache Urdinarrain, Gache Pirán,  Urdinarrain Tornquist, Campos Urdinarrain, Campos Méndez Casriego, Serú Campos, Gonzalez del Solar Urdinarrain, y muchos otras.

6.5. Euclides Irigoyen y Sagastume;

6.6. María Irigoyen y Sagastume.

 

VI.- DARIO IRIGOYEN Y SAGASTUME, bautizado en la Parroquia de Concepción del Uruguay el 6 de diciembre de 1826, siendo sus padrinos sus tíos Manuel Antonio Urdinarrain y Petrona López Arisgoitía de Urdinarrain.

Tuvo dos hijos:

VI.1. Ignacio Darío, que sigue en VII, cuya madre fue doña María Pérez, también natural de Entre Ríos. Si bien no encontramos la partida de matrimonio de Darío Irigoyen y María Pérez, en la de casamiento de Ignacio Darío éste figura como hijo legítimo de ellos.[85]

VI.2. María Irigoyen y Otaño, nacida el 6.9.1868  del matrimonio de Darío Irigoyen con doña Francisca Otaño, celebrado en la Parroquia de San Antonio, en Concordia, Entre Ríos (Lbo. IV F° 108).

 Francisca Otaño era  hija de José María Otaño, natural de Donostia, San Sebastián, Guipúzcoa, y de doña Escolástica Vásquez, y era propietaria de la estancia “La Gloria”, heredada de su padre y ubicada en Colonia Argentina, Entre Ríos.

María Irigoyen y Otaño casó el 3.8.1889 en Concordia con Juan Agosti, natural de Travesio, Italia, con descendencia.

Con motivo de su casamiento con Francisca Otaño, Darío Irigoyen se trasladó definitivamente a la ciudad de Concordia, donde falleció el 30.10.1896. Sus restos descansan en el Cementerio El Pinar del Campanario del Obispado de Concordia.

 

VII. IGNACIO DARIO IRIGOYEN.- Nació en Buenos Aires el 1° de abril de 1854.

Siendo estudiante de derecho lo sorprendieron los sucesos revolucionarios de 1874; con ese motivo dejó las aulas para enrolarse en las milicias del gobierno, como teniente de la Guardias Nacional. Tuvo en esos acontecimientos, al igual que en los de 1880, lucida actuación secundando la política de don Adolfo Alsina, de quien fue estrecho colaborador.

Desempeñó luego importantes cargos públicos: jefe de la oficina de Patentes y Marcas, sub-director de Rentas, oficial mayor del Ministerio de Hacienda y Tesorero general de la Nación.

En 1891 se hizo cargo del Ministerio de Hacienda de la provincia de Buenos Aires cuando gobernaba don Julio A. Costa; en esa circunstancia le tocó afrontar difíciles situaciones que revelaron su espíritu de corrección administrativa y su conocimiento de las finanzas.

Elegido diputado nacional en 1904, actuó con palabra autorizada en los principales debates. Un año después el Partido Conservador proclamó la fórmula Ignacio D. Irigoyen – Faustino Lezica ocupando el cargo de Gobernador de la provincia de Buenos Aires durante el período 1906-1910,  sucediendo a don Marcelino Ugarte.

Se dio así el curiosísimo caso que ambos mandatarios de la provincia, aunque quizás lo desconocían, tenían un tronco común: don Juan de Lezica y Torrezuri, de quien el Gobernador Ignacio D. Irigoyen era cuarto nieto, y el Vice-Gobernador Faustino Lezica su tataranieto.

Como gobernante se caracterizó por su espíritu  progresista y por haber llevado a la práctica iniciativas de utilidad general que merecieron el respeto de todos, inclusive de sus adversarios políticos.

Por influencia del Presidente José Figueroa Alcorta  cambió el nombre de la coalición de partidos que lo apoyaban, por el de Partido Conservador, con lo que desaparecieron definitivamente el PAN, la UCN y la fracción disidente de la UCR.

Construyó varios de los edificios públicos de la capital de la provincia, como el jardín zoológico de La Plata y la Residencia de la Casa de Gobierno provincial, que fue inaugurada por su sucesor.

Durante su mandato se construyeron varios ramales trenes provinciales detrocha angosta: la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires, de capital francés, tuvo ramales que llegaron desde Buenos Aires a La Plata, a Nueve de Julio y a Rosario; más tarde se construirían ramales a Vedia y general Villegas. Se inició la construcción del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires hacia Saladillo. El Ferrocarril Midland de Buenos Aires llegó hasta las cercanías de Chivilcoy.

Un decreto del gobierno de Irigoyen fundó el pueblo de Divisadero, para cabecera del partido del Tuyú; hoy en día, el pueblo se llama General Madariaga, al igual que el partido.   

Por último fue elegido Senador Nacional por la provincia de Buenos Ares, por el período 1910-1919.

En el Senado ratificó dotes de buen parlamentario que lo distinguieron antes en la cámara joven. Llegó a ser Vice-Presidente del Cuerpo.

Militó en las filas del partido autonomista, y desaparecido éste, en las del conservador de Buenos Aires.

Falleció en ésta Capital el 3 de noviembre de 1919.

Conocido su fallecimiento, el Partido Conservador designó a los señores senador nacional Luis García, diputados nacionales José Arce, Mariano Demaría (h), Marco Aurelio Avellaneda, Alfredo Rodríguez, senadores provinciales Alejandro Korn, almirante Juan Pablo Saenz Valiente, capitán de fragata Alberto Moreno y doctor Manuel J. Gnecco para velar su cadáver.

En sus exequias pronunciaron sentidas oraciones fúnebres los Dres. Adrián C. Escobar en nombre de la junta de gobierno del Partido Conservador de Buenos Aires, del que Irigoyen era Vice-Presidente primero,  y Pastor Lacasa.

Don Ignacio Darío Irigoyen contrajo matrimonio  el 14 de abril de 1879 (LM 1879, folio 37) con doña Celedonia Paz, n. en Buenos Aires el 10 de agosto de 1853, hija de Manuel Venancio Paz Garaño, fundador de la ciudad de Las Flores en la provincia de Buenos Aires,  y de doña Manuela Portugués; nieta paterna de Javier Paz Norri y de Manuela de Garaño y Aguilar; nieta materna de Inocencio Ortiz y de Carlota Noya.

Con respecto a doña Manuela Portugués de Paz, si bien figura con ese apellido en su partida de matrimonio y en las de nacimiento de todos sus hijos, en la de su defunción figura como Manuela Portugués Ortiz, hija de Inocencio Ortiz y de Carlota Noya.[86]

Del matrimonio de Ignacio D. Irigoyen y Celedonia Paz, nacieron:

VII.1.- Ignacio C. Irigoyen Paz, nacido el 1° de abril de 1881, soltero;

VII. 2.- Alberto Irigoyen Paz, nacido el 1° de octubre de 1884. Abogado. Juez de Instrucción. Soltero.

VII.3.- Maria Celia Irigoyen Paz, que sigue en VIII.

VII.4.- Maria Cristina Irigoyen Paz, nacida en 1893, soltera.

 

VIII.- MARIA CELIA IRIGOYEN PAZ DE URIEN, nacida el 22 de septiembre de 1886.

Como dijimos al mencionar a su bisabuelo Jose Antonio de Irigoyen e Ibarrola (1772-1819), tronco de ésta rama familiar proveniente de Usúrbil, Guipízcoa,  el apellido Irigoyen  se extinguió aproximadamente a mediados del siglo XX, ya que de sus cuatro hijos varones solo tuvo descendencia Juan José de Irigoyen y Segurola, y la descendencia de éste solo tuvo varonía por tres generaciones, siendo los últimos en portar el apellido Ignacio C. Irigoyen Paz y Alberto Irigoyen Paz, ambos fallecidos solteros y sin descendencia. 

Maria Celia Irigoyen Paz contrajo matrimonio en Buenos Aires el 25.6.1914 con Enrique César Urien, abogado, político, profesor universitario, hijo de César Urien y de Angela Noguera Costa; n.p. del Coronel Carlos Urien y de Carmen Leanes; n.m. de Martín Noguera Boneo y de Belén Costa Roldán; b.p.p. de José Domingo de Urien y Basavilbaso y de Rita Elías y Rivadeneira; b.p.m. de Angel Leanes Gil y de María Marta Ferreira Revol; b.m.p. de Juan Agustín de Noguera y Arribillaga y de Jerónima de Boneo y Viaña y b.m.m. de Segundo Costa  Monge y Bello y de María de la Cruz Roldán Ojeda.

El matrimonio Urien-Irigoyen Paz tuvo numerosa descendencia.

 

NOTAS                       

 



[1] GARCIA CARRAFA Alberto y Arturo: ENCICLOPEDIA HERALDICA Y GENEALOGICA HISOANO-AMERICANO, T°  46 pag. 30

[2] GARCIA CARRAFA Alberto y Arturo: ENCICLOPEDIA HERALDICA Y GENEALOGICA HISOANO-AMERICANO, T°  46 pag. 32/33 (escudo 201)

INDIKA DE MOGROBEJO: Blasones y Linajes de Euskalerria: Irigoyen o Yrigoyen, pág 257.

ATIENZA Julio, Barón de Cobos de Belchite: “Casas solariegas de Guipúzcoa según un manuscrito del siglo XVIII, pág. 114/15: “Irigoyen: del barrio de Zubieta, en Usúrbil. Sus armas: En campo de gules, un león rampante de oro; bordura de azur, con ocho bezantes de oro”.

[3] GARCIA CARRAFA Alberto y Arturo: “El solar vasco navarro”, T° IV, pág 230-231

[4]ALDO MARCOS CASTRO DE PAZ: “Memorias y Texturas del Archivo de Sautu.”(en prensa) 2015.

[5] También hemos obtenido y ratificado datos en el árbol genealógico publicado en MyHeritage por mi amigo y genealogista español don Antonio Benavides-Sánchez y en el estudio sobre esta rama de la familia Irigoyen publicado en su página web por el genealogista español don Luis Antonio Ortiz de Pineda y Angulo.

[6] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/002-01(f.11v,nº--/B,1609-04-27)

[7] GARCIA CARRAFA,   57, pág.161.

[8]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/002-01(f.92v,nº--/B,1648-02-13)

[9] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/002-01(f.96r,nº--/B,1649-09-16)

[10]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/002-01(f.147v,nº--/B,1654-05-07)

[11]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/002-01(f.152v,nº--/B,1656-07-30)

[12]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/002-01(f.157v,nº--/B,1658-10-01)

[13]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/002-01(f.163r,nº--/B,1661-05-29)

[14]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/002-01(f.104r,nº--/B,1652-08-10)

[15]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3156/002-01(f.35r,nº--/M,1693-05-04)

[16]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(p.224,nº--/B,1694-10-28)

[17]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.061//1832/001-01(f.110r,nº--/B,1705-05-03)

[18]Hace muchos años Lucrecia Campos Urquiza de Travers me envió un trabajo sobre esta rama de la familia Irigoyen donde nuestro antepasado Francisco de Irigoyen  casado con Josefa Antonia de Guilisasti,  figuraba como “Señor de la Casa de Araeta”, lo que ahora veo que coincide con información que surge de registros parroquiales, como por ejemplo  su partida de defunción donde figura como Irigoyen Araeta, o con la de partida de matrimonio de su hijo Joseph Manuel con Maria Brígida de Ibarrola donde el apellido de Joseph Manuel figura también como Irigoyen Araeta, y con en las partidas de bautismo de dos sus nietas: Doña Maria Teresa y Doña Maria Joaquina Prudencia de Irigoyen Araeta e Ibarrola. Con motivo del fallecimiento del prestigioso médico humanista don Ignacio Maria Barriola Irigoyen, nacido en San Sebastián el 15 de agosto de 1906, donde falleció a los 92 años de edad, Iñaki Anasagasti publicó su biografía y hace allí la siguiente referencia: “Se sentía donostiarra por los cuatro costados, de varias generaciones por su lado paterno, y de muchas más,, con antigüedad de siglos, por el materno. Fue tatarabuelo suyo D. Juan Fermin Irigoyen Araeta, uno de los que se reunió en Zubieta, en 1818. Este entronque en Zubieta será uno de sus mayores orgullos de donostiarra”. “En la localidad de Zubieta, próxima a Donostia, la casería Araeta, de su familia materna Irigoyen-Araeta, recuerda al tatarabuelo de D. Ignacio Barriola, Juan Fermín, nacido en 1765, uno de los vecinos que, reunidos allí, acordaron la reconstrucción de Donostia. No cabe duda de que, vinculaciones como ésta, y en una personalidad cultivada, sensible e inteligente como la de Barriola, imprimen carácter para siempre”.

[19]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(f.238r,nº--/B,1697-11-01)

[20] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3158/002-01(f.30r,nº--/D,1760-07-27)

[21] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3156/002-01(f.78r,nº--/M,1725-05-07)

[22] Euskadi DEAH, F06.152,3151/003-01

[23] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3158/002-01(f.13v,nº--/D,1745-12-04)

[24] “JULIO DE ATIENZA: “Casas solariegas y apellidos de Guipúzcoa” pag. 110.

[25] GARCIA CARRAFA, Alberto y Arturo: Enciclopedia Heráldica y genealógica Hispano-Americana,Tomo 40, pág.3, donde también describe las armas citadas.

[26] Diccionario Heráldico de la nobleza Guipuzcoana.  “ meta.guipuzkoakultura.net/bitstream/10690/65221/1/AM­_297986.pdf

[27]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(f.328v,nº--/B,1726-03-16)

[28] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(f.332r,nº--/B,1727-03-12)

[29]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(f.350v,nº--/B,1732-05-24)

[30]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(f.367v,nº--/B,1736-11-29)

[31] ORLAN MÚGICA, Maria Inés: La Junta General de 1773 en Elgoibar y las Hidalguías Guipuzcoanas, Año 2009, pág. 108.

[32] Endika de Mogrobelo (Irigoyen o Yrigoyen) pág. 257.

[33]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(f.341r,nº--/B,1729-08-17)

[34]Archivo Historico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3156/002-01(f.120v,nº--/M,1754-02-17)

[35]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(f.359r,nº--/B,1734-10-09)

[36]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3151/003-01(p.----------,nº--/B,1696-04-10)

 Su partida de nacimiento figura con la siguiente observación:”La partida de Bautismo es parte de un expediente de   partida omitida del 23-12-1733,s.f. (5ff.);el expediente está consignado entre las pp.231 y 232.

[37]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3152/001-01(f.66r,nº--/B,1755-08-09)

[38]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3152/001-01(f.77r,nº--/B,1758-06-15)

[39]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3152/001-01(f.90r,nº--/B,1761-03-27)

[40]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3152/001-01(f.98r,nº--/B,1763-04-28)

[41]Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3152/001-01(f.105v,nº--/B,1765-02-18)

[42]GARMENDIA ELOSEGUI, Juan Antonio:”Rasgos culturales del Dr. Barriola Irigoyen”, donde se hace expresa mención a esta destacada actuación de su tatarabuelo Juan Fermín de Irigoyen: “En primer lugar está su vinculación familiar con una de las páginas fundamentales –por no decir la más importante– en la vida de esta ciudad de San Sebastián. Y es el capítulo de su reconstrucción, tras el incendio y saqueo arrasadores de 1813. En la localidad de Zubieta, próxima a Donostia, la casería Araeta, de su familia materna Irigoyen-Araeta, recuerda al tatarabuelo de D. Ignacio Barriola, Juan Fermín, nacido en 1765, uno de los vecinos que, reunidos allí, acordaron la reconstrucción de Donostia. No cabe duda de que, vinculaciones como ésta, y en una personalidad cultivada, sensible e inteligente como la de Barriola, imprimen carácter para siempre.”

[43] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3158/002-01(f.114v,nº6/D,1830-04-22)

[44] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3152/001-01(f.127r,nº--/B,1769-08-27)

[45]"Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977," database with images,FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3X-J6L : accessed 31 August 2015), Maria Cypriana Irigoyen Y Segurola, 26 Sep 1806; citing Nuestra Señora de La Merced, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,296.

[46] Archivo Histórico Diocesano de San Sebastián DEAH/F06.152//3152/001-01(f.145v,nº--/B,1772-11-18)

[47] Ver: MONTENEGRO,LUIS: El pleito de los abuelos y sus árboles de costado en la Revista del I.A.C.G., Tomo 30, pag. 338 y siguientes.

[48] GUERRA, J.C. de Estudios de heráldica Vasca y Certificación de Armas de don Daniel Ortiz Basualdo por el Rey de Armas Félix de  Rújula.

[49] BINAYAN CARMONA, Narciso: Historia Genealógica Argentina, pág. 208

[50] UDAONDO, ENRIQUE: D. Juan de Lezica y Torrezuri.  Imprenta Tixi&Schaffner. 1914, pág 13-.

[51] Escudo en el retarto de Juan de lezica y Torrezuri que se consevaba en el templo de Santo Domingo, Buenos Aires, en UDAONDO Enrique: “D. Juan de lezica y Torrezuri, Buenos Aires 1914, pags 11 y 12.

[52] VASQUEZ RIAL, Horacio: “Santiago de Liniers”, pág. 169

[53] CASTRO PAZ, Aldo Marcos de: “EL PATRIMONIO DE UNA CASA PORTEÑA EN EL SIBLO XIX”, Publicado en Familia, Descendencia y Patrimonio de España, siglos XVI y XIX, Universidad de Luján y EUDEM (Universidad Nacional de Mar del Plata) Capítulo 10, pp. 331-375.

[54] SALAS, Alberto Mario: “Crónica y Diario de Buenos Aires 1806-1807, Tomo I, pág. 357 y nota 185 con la lista completa de quienes suscribieron el memorándum.

[55]ALBERTO MARIA SALAS: “Crónica y Diario de Buenos Aires 1806-1807, pág. 165 y nota 137 de la pág. 183, publicado por la Biblioteca Nacional,

[56] Garcia de Loydi, El Virrey….p. 410-412: declaraciones de José Fernández de Castro y de D. José Antonio Lagos.

[57] SALAS, Alberto Mario: “Crónica y Diario de Buenos Aires 1806-1807, Tomo I, pág 183. Nota 137. “De los alistamientos realizados esa mañana, se puede ver nómina parcial (donde figuran los hermanos Irigoyen) en el Museo Mitre, Armario E.C.2, Pieza 1, N°2.

[58] Ibid, p. 392-393 Declaración de Matías….(falta) Moreno, Memoria, pág. 56

[59] Garcia de Loydi, El virrey….p. 397-398: declaración del Capitán Ramón Giménez de Navia.

[60] SALAS, Alberto Mario: “Crónica y Diario de Buenos Aires 1806-1807, Tomo I, pag. 168 y nota 170.

[61] SALAS, Alberto Mario: “Crónica y Diario de Buenos Aires 1806-1807, Tomo I, pag. 171 y nota 183.

[62] SALAS, Alberto Mario: “Crónica y Diario de Buenos Aires 1806-1807, Tomo I, pag. 171 y nota 191.

[63] HORACIO GUILLERMO VASQUEZ RIVAROLA: LOS TERCIOS ESPAÑOLES EN LA DEFENSA DE BUENOS AIRES, (1807-2007) Crónicas de su Gesta Heroica, editado por Grupo de Comunicación de Galicia en el Mundo SL, Vigo, España: “Relación de los Méritos y Servicios contraídos por el Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad en Buenos Aires para cuya defensa se creó y organizó el 8 de septiembre de 1806”, pág. 158 y siguientes.

[64] HORACIO GUILLERMO VASQUEZ RIVAROLA: LOS TERCIOS ESPAÑOLES EN LA DEFENSA DE BUENOS AIRES, (1807-2007) Crónicas de su Gesta Heroica, editado por Grupo de Comunicación de Galicia en el Mundo SL, Vigo, España:  “Relación de los Méritos y Servicios contraídos por el Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad en Buenos Aires para cuya defensa se creó y organizó el 8 de septiembre de 1806”, pág. 158/165.

[65] HORACIO GUILLERMO VASQUEZ RIVAROLA: LOS TERCIOS ESPAÑOLES EN LA DEFENSA DE BUENOS AIRES, (1807-2007) Crónicas de su Gesta Heroica, editado por Grupo de Comunicación de Galicia en el Mundo SL, Vigo, España:  “Relación de los Méritos y Servicios contraídos por el Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros 165 y 166.

[66]  HORACIO GUILLERMO VASQUEZ RIVAROLA: LOS TERCIOS ESPAÑOLES EN LA DEFENSA DE BUENOS AIRES  (1807-2007) Crónicas de su gesta Heroica, editado por Grupo de Comunicación, Vigo, España, pág. 69.

[67] HORACIO GUILLERMO VASQUEZ RIVAROLA: LOS TERCIOS ESPAÑOLES EN LA DEFENSA DE BUENOS AIRES, (1807-2007) Crónicas de su Gesta Heroica, editado por Grupo de Comunicación de Galicia en el Mundo SL, Vigo, España:  “Relación de los Méritos y Servicios contraídos por el Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad en Buenos Aires para cuya defensa se creó y organizó el 8 de septiembre de 1806”, pág. 166/170.

[68] HORACIO GUILLERMO VASQUEZ RIVAROLA: LOS TERCIOS ESPAÑOLES EN LA DEFENSA DE BUENOS AIRES, (1807-2007) Crónicas de su Gesta Heroica, editado por Grupo de Comunicación de Galicia en el Mundo SL, Vigo, España:  “Relación de los Méritos y Servicios contraídos por el Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad en Buenos Aires para cuya defensa se creó y organizó el 8 de septiembre de 1806”, pág. 170/172.

[69] HORACIO GUILLERMO VASQUEZ RIVAROLA: LOS TERCIOS ESPAÑOLES EN LA DEFENSA DE BUENOS AIRES, (1807-2007) Crónicas de su Gesta Heroica, editado por Grupo de Comunicación de Galicia en el Mundo SL, Vigo, España:  “Relación de los Méritos y Servicios contraídos por el Batallón de Voluntarios Urbanos Cántabros de la Amistad en Buenos Aires para cuya defensa se creó y organizó el 8 de septiembre de 1806”, pág. 167/168.

[70]FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3X-J6L : accessed 24 August 2015), Maria Cypriana Irigoyen Y Segurola, 26 Sep 1806; citing Nuestra Señora de La Merced, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,296.

[71] Centro de Genealogía de Entre Ríos. Revista, Número 1 P.30

[72]"Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977," database with images,FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3X-PX3 : accessed 24 August 2015), Maria Indalesia de los Dolores Irigoyen Y Segurola, 21 May 1808; citing el 21 de mayo de 1808, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,296.

[73]SUSANA T.P. DE DOMINGUEZ SOLER. “Urquiza, Ascendencia Vasca y descendencia en el Río de la Plata” Editado en 1992, Capítulo XV “Medarda de Urquiza y Cardoso”.

[74]"Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977," database with images,FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3F-SQQ : accessed 24 August 2015), Juan Dionisio Irigoyen Segirola, 08 Apr 1810; citing Nuestra Señora de La Merced, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,296.

[75]"Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977," database with images,FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3V-Q8X : accessed 24 August 2015), José Antonio de Irigoyen in entry for Norberto Pedro del Corazon de Jesus Irigoyen Segurola, 07 Jun 1812; citing Nuestra Señora de La Merced, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,297

[76]"Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977," database with images,FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3J-LLV : accessed 24 August 2015), José Antonio Irigoyen in entry for Maria Catalina Josefa Irigoyen Segurola, 25 Nov 1813; citing Nuestra Señora de La Merced, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,297.

[77]"Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977," database with images,FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3J-RH3 : accessed 24 August 2015), Jose Antonio Irigoyen in entry for Maria Dolores Leandra Irigoyen Segurola, 14 Mar 1815; citing Nuestra Señora de La Merced, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,297.

[78]"Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977," database with images,FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3V-MBS : accessed 24 August 2015), Romualdo Jose Irigoyen Segurola, 07 Feb 1817; citing Nuestra Señora de La Merced, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,297.

[79]"Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977," database with images,FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:XN3V-CH3 : accessed 24 August 2015), Jose Antonio Irigoyen in entry for Petrona Catalina Irigoyen Segurola, 30 Apr 1819; citing Nuestra Señora de La Merced, Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal, Argentina, parroquias Católicas, Buenos Aires (Catholic Church parishes, Buenos Aires); FHL microfilm 1,102,297.

[80] La genealogía completa de las familias Sagastume, Artola, Zurriarriain, etc. puede verse en www.geneaordonez.es (Linaje Ordoñez de Navarra)

[81]   L° II de Matrimnonios de Concepcion del  Uruguay, fs. 81

[82] URQUIZA ALMANDOSZ, Oscar F. “Historia de Concepcion del Uruguay” deTII pag 42.

[83]URQUIZA ALMANDOSZ, Oscar F. “Historia de Concepcion del Uruguay” deTII pag. 59

[84]URQUIZA ALMANDOSZ, Oscar F. “Historia de Concepcion del Uruguay” deTII pag. 118

[85] Nuestra Señora de La Piedad, Libro de Matrimonios del año 1879, Folio 37.

[86] En la sucesión de doña Manuela Portugués de Paz se encuentra agregada su partida de defunción donde consta que falleció “Manuela Portugués Ortiz de Paz, de setenta años, argentina, domiciliada donde falleció, hija de Inocencio Ortiz y Carlota Noya, argentinos, fallecidos y viuda de Manuel Venancio Paz”. Al pedir declaratoria de herederos, se aclara: “Con respecto al apellido Ortiz con que también figura la causante en el acta de su defunción, debo hacer constar, dando las explicaciones prometidas en mi primer escrito, que si bien lo ha empleado aquella alguna vez en actos en que ha intervenido, desde hace más de veinte años solo acostumbra a figurar como “Manuela P. de Paz” haciendo uso exclusivamente del primer apellido, que es también el de su partida de matrimonio.” Todavía queda por develar porqué usaba el “Portugués” como apellido cuando el verdadero era Ortiz.