GENEALOGÍA

Nuestra completa base de datos

Conquistadores, descubridores, gobernantes, caudillos, militares, escritores... descubra quiénes fueron, quiénes fueron sus mayores y quienes son sus descendientes.

Sumérjase en la más completa base de datos de genealogía de las familias tradicionales argentinas.

 

Abrir...

HERÁLDICA

El arte del blasón

Disfrute, infórmese y aprenda disfrutando con los escudos de armas correspondientes a los linajes de más abolengo que han habitado el Virreinato del Río de la Plata.

 

leer más...

HISTORIA

Hechos que marcaron una época

Es imposible separar la genealogía de las familias que figuran en nuestra base de datos de la historia de América. Miembros de los linajes que aquí aparecen estudiados han sido próceres, virreyes, gobernadores, personalidades destacadas, etc.

 

leer más...




Pepita Balcarce, la nieta del General San Martín

Ratio:  / 7
MaloBueno 

 El arte del resguardo en algunos objetos singulares.

por ALDO MARCOS de CASTRO PAZ

 

Las cosas de todos los días, suntuosas o sencillas, fueron un refuerzo para la existencia y un adorno para la vista.

Fueron, muchas veces desde el solo peso de las cosas pequeñas. Estuvieron allí desde la sola gravitación de su mínimo paso impostergable.

Cuando la imprevisión termina con el curso de su existencia, acaban entre los trastos y los desperdicios, olvidadas. Más, cuando el cuidado o esa singular cualidad del azar doméstico las ha ido resguardando en el fondo de algún armario, en el rescoldo de la red de un mueble o en el anejo de un salón, en la ventana siempre abierta de una vitrina o en el menudo ramaje de una alacena, las cosas toman una fuerza inédita, recuperan los ecos de aquel atajo del tiempo. Tras el ritmo sucesivo de los instantes, son el memorial del tiempo que dormita en ellas, connaturalmente, y su sola presencia evoca un diálogo entre las generaciones. 

Las cosas, en este marco, pasan a ser fuertes reservorios del tiempo ido, del ayer de nuestros mayores, de la cotidianidad que ellas han protagonizado sin saberlo, de año en año, de mano en mano y de siglo en siglo.

Sonríe mi tía e interlocutora, la señora Celia de Estrada de Frías Bunge (1906-2002), sobrina de José Manuel, el patrono de las Escuelas católicas argentinas y tataranieta del protomédico Cosme Argerich, sentada en su sala del porteño barrio de las Victorias, junto a un mueble de estilo Don Pedro del estrado colonial de su tatarabuela misia Martina de Sarratea Altolaguirre (1). Y una tarde levantando la cabeza y tornando visible la tersura de su mentón, me dice: 

-'Mirá esta estampa. Tiene su historia, y por eso quiero regalártela. 

Yo tenía diez años cuando un día Mamá me llevó al Palacio Episcopal a saludar al Canónigo Terrero, como le decían entonces a monseñor Juan Nepomuceno Terrero y Escalada, que era famosísimo. En el momento que él me miró, me puso la mano sobre la cabeza (yo estaba estupefacta, porque llevaba una larga cola de color fucsia que salía de su sotana y Mamá, que estaba espléndida con un sombrero de altas plumas y su traje negro, le había besado el anillo con mucha devoción). Él, mirándome con detenimiento y afecto me dijo (alisándome el gran moño blanco que yo llevaba en la cabeza): 

- Porque eres la hija del hermano de mi gran amigo José Manuel Estrada, a quien quise mucho, te voy a hacer un regalo. Esta estampa del Niño Jesús me la envió Pepita Balcarce desde París, y ahora con mi bendición, es tuya.

Yo me fui muy feliz con mi estampa a casa, que es un grabado impreso en galalite francés, pero lo que Mamá luego me explicó es que la famosa Pepita Balcarce que él me nombraba con tanta familiaridad, ¡era nada menos que la nieta del General José de San Martín!

Cuando ella levantaba la cabeza para después bajarla y centrarse en sí misma, era como si quedara conectada con el otro tiempo, la dorada época ya ida de sus años de plenitud. Ante mi asombro por este relato, ella agregó: 

'Mi hermano siempre me reconvenía, porque según él yo no valoraba ni alcanzaba a darme cuenta del núcleo donde nací, porque siempre me fue habitual. Y, lógicamente, ¡no podía ser de otra forma...!' 

En efecto, doña Josefa Dominga Balcarce y San Martín era hija de la “patricia mendocina” doña Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada (1816-1875), casada en 1832 con el Dr. Mariano Antonio Severo Balcarce (1807-1885), diplomático, secretario de la Misión Sarratea a Londres y más tarde Ministro Plenipotenciario de Argentina en Paris. Por lo que Josefa era nieta del Libertador de Argentina, Chile y Perú, general José de San Martín (1778-1850); y por línea de su abuela doña María de los Remedios Carmen Rafaela Feliciana de Escalada y de la Quintana (1797-1823), era prima tercera de Monseñor D. Juan Nepomuceno Terrero y Escalada, segundo Obispo de La Plata (1901-1921), sobrino de D. Máximo Terrero -primo de los próceres Manuel Belgrano y de Juan José Castelli- casado con la “Niña Manuela” de Rozas y Ezcurra, la hija del Restaurador, y a su vez sobrino nieto de Monseñor Mariano José de Escalada y Bustillo Zeballos, primer Arzobispo de Buenos Aires y asistente por la Argentina al Concilio Ecuménico Vaticano I de 1871. 

Mi padre Marcos Agustín de Castro Paz y algunos de sus hermanos fueron confirmados por él, y era acotación corriente que la cruz pectoral que pendía de su cuello había sido diseñada por un orfebre, el que incluyó las piedras que pertenecieron a la condecoración que el general O´Higgins le entregó al general San Martín…

También ubico un estuche guarda anteojos de teatro (monóculo). El mismo, es síntesis visual de la vida elegante de entonces, en teatros, veladas de gala y de beneficencia a las que su propietaria acudía con frecuencia. Está realizado en cuero verde fileteado de oro, con sendos centros de flores bordadas en relieve y oro, que lleva grabado en su interior –que se extrae por una lengüeta de cuero- el nombre de la dama: Jsefa Balcarce (sic). 

Josefa Balcarce era hija de doña María Mercedes Tomasa de San Martín y de la Quintana, nacida en Mendoza el 24 de agosto de 1816 y bautizada el día 31 por el vicario general castrense del Ejército de los Andes Dr. José Lorenzo Güiraldes, a cargo de la salud espiritual de 3.987 hombres, entre jefes, oficiales y tropa. 

El padrinazgo estuvo a cargo de doña Josefa Álvarez y del ingeniero José Antonio Álvarez Condarco (Tucumán, 1780 – Chile, 1855), hijo del Alcalde don José Antonio Álvarez Condarco y de doña Gregoria Sánchez de Lamadrid de Paz y Figueroa (nieta de D. Domingo de Paz y Figueroa Ibáñez del Castrillo) (2), químico e ingeniero que adhirió a la gesta de Mayo de 1810, Director técnico de la Fábrica de Pólvora de Córdoba y del Polvorín de Cuyo (Argentina); cartógrafo, ayudante de campo y secretario privado del general José de San Martín en el Cruce de los Andes, para cuyo cometido realizó el reconocimiento visual de la topografía chilena para asentarlo en los mapas: atravesó los Andes y se batió en Chacabuco. Asimismo, el sargento mayor del Regimiento de Artillería del Ejército de los Andes, amigo de los generales Balcarce y Gregorio de Las Heras, organizó la Marina y fue jefe del Departamento de Ingenieros y Caminos de la República de Chile. 

Hacia fin de ese año, las damas se daban a la tarea de bordar la Bandera de los Andes, a pedido del Libertador: Laureana Ferrari (mujer del coronel Manuel de Olazábal); Dolores Prats de Huisi; Margarita Corvalán Sotomayor de Anzorena, hermana del general Manuel de la Trinidad Corvalán, amigo de San Martín y edecán de Dorrego y de Rosas; y Mercedes Álvarez de Segura, sobrina de patriotas, el general Bruno Morón y el coronel Juan Bautista Morón (3).

Josefa Balcarce había nacido en Grand Bourg (Francia) el 14 de julio de 1836 y murió en Brunoy el 15 de abril de 1924. Casó en Lima con don Fernando María de los Dolores Vicente Cleofás Gutiérrez de Estrada Gómez Cortina (1833-1904), miembro de una prestigiosa familia, Caballero de la Legión de Honor y secretario de la legación de México en París (4).

Todos los viajeros que llegaron hasta ella la elogiaron por su gentileza y sus maneras (5). Al enviudar erigió en las proximidades de París (Brunoy) la Fundación Balcarce y Gutiérrez de Estrada con el fin de sostener un asilo de ancianos. Del mismo modo, durante la guerra del ´14 organizó un hospital de sangre para asistir a los heridos en su propio “Petite Château” (residencia que había sido del conde de Provence, hermano de Luis XVI) –que le mereció la distinción de la Legión de Honor del gobierno francés-, el cual pasó a integrar la Sociedad Filantrópica de París. 

La noche anterior a tal distinción, los enfermos ornamentaron la casa con un cartel que decía: "Gracias, señora, usted es más valiente que nosotros". Mientras, su casa porteña fue legada al Patronato de la Infancia y todos los recuerdos de su ilustre abuelo, al Museo Histórico.

En 1895, don Adolfo P. Carranza, primer director del Museo Histórico Nacional, le pidió a Josefa Balcarce los objetos y muebles del Libertador para ser exhibidos en los repositorios que guardaban los tesoros de la patria lejana. El 30 de mayo de 1899, la anciana escribía:

En vista de todos estos patrióticos empeños que tanto honran la memoria de mi venerado abuelo, he decidido –prescindiendo de mis sentimientos íntimos- conforme lo participo a Vd. por la presente, donar desde ahora al Museo Histórico Nacional no sólo todos los muebles de mi abuelo que conservaba yo religiosamente en el mismo orden que guardaban en su cuarto en vida de él (…). 

A tal efecto, realizó un listado y un croquis del cuarto del General, para que pudiera ser reconstruido en su tierra. En Buenos Aires, el Instituto Nacional Sanmartiniano, sito en Plaza Grand Bourg (réplica ampliada de la casa donde murió el prócer), el Museo Histórico Nacional de Parque Lezama y el Complejo Histórico Udaondo de Luján, conservan y exhiben numerosas piezas que pertenecieron al Padre de la Patria. 

Este es el monumento de Ibarra García al General José de San Martín con sus dos nietas, María Mercedes (1833-1860) y Josefa Dominga Balcarce y San Martín (1951).

El Capitán conoce a Remeditos en una tertulia en su casa paterna. Entonces, le escribe a su amigo el general Mariano Necochea: “Esa mujer me ha mirado para toda la vida”. Y he aquí a sus dos nietas que le acompañaron en el desarraigo hasta la muerte.

La tradición familiar relata que el general San Martín –conocido militar y estratega- era muy irritable y siempre cobraba sofoco para alcanzar un objetivo, esperando plasmar otro que ya tenía en su mente. 

En medio de su mal estado de salud, emprendió su viaje titánico hacia los Andes, y lo acompañaban muchos valientes de todas las edades y procedencias.

Entre ellos recordamos a la persona del teniente coronel José Ceferino Palma (1796-1861) que de adolescente acompañó al general San Martín durante el Cruce de los Andes y luego fue un importante terrateniente de Tupungato. Su mujer, Josefa de Echenique, era hija de José Santiago de Echenique Martínez de Betancur, b. el I.V.1776, vecino y hacendado de Río Cuarto (Córdoba), y de Petrona Pescara; nieta paterna de Juan Patricio de Echenique Garay, b. 2.I.1734, Licenciado y Maestro en Artes egresado de la Universidad de San Carlos de Córdoba, + 1810, y de Josefa Rita Martínez de Betancur González Carriazo; bisnieta paterna de José Jerónimo Santiago de Echenique y Cabrera, Maestre de Campo, Regidor, Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, Licenciado en Filosofía, + Salta 13.II.1747, y de Bartolina Rosa de Garay Tejeda Torres Salguero; tataranieta de Juan de Echenique, b. Vera de Bidasoa de Navarra hacia 1640, pasó a Indias y se radicó en Córdoba del Tucumán, donde fue Teniente de Gobernador, Corregidor y Capitán a Guerra en 1676, encomendero de Lules, + 13.VIII.1709, y de María Rosa de Cabrera, casados el 10.VII.1689 en la capilla de la estancia La Lagunilla, hija ella del Maestre de Campo Gerónimo Luis de Cabrera y Saavedra, Cabo y Gobernador de Salta, Esteco y Jujuy en 1660, Contador Juez Tesorero de la Real Hacienda de Tucumán en 1654 (+20.VIII.1689) y de Antonia de Carvajal y Velasco, descendientes todos de ilustres conquistadores.

La bandera del regimiento de Talavera llegó a San Juan la noche del 7 de mayo de 1817, conducida por el teniente José Ceferino Palma y recibida con la dignidad y magnificencia que exige un trofeo de tanta importancia. Se la expuso en el altar de la Virgen del Carmen del templo de San Agustín, patrona del Ejército de Los Andes, hasta su traslado por un decreto de 1822 a la Iglesia Matriz de San Juan, poco después Catedral de Cuyo. Una escuela rural de Tupungato lleva el nombre del Coronel José Ceferino Palma.

Mamá Pepa, mientras quedó aguardando su regreso del Cruce de los Andes, bordaba un sutil mantel o pisito de encajes, que ella misma ubicó sobre la mesa de arrimo de mármol y caoba. Un día el Libertador llegó muy nervioso a su sala, y Josefa de Echenique de Palma le sirvió un té sobre dicho mantel. Ella estaba amasando pastelitos con almíbar…y debió dejarlo todo por lo imprevisto de la visita.

Era el día de la ceremonia del bautizo de su hija Merceditas, “la infanta mendocina”. 

Con los años, el mantel pasó a su nieta la señora Alicia Olmedo Araujo de Moyano Cardoso, suave y culta en los salones, oficial de la Legión de María de la Catedral de Mar del Plata y asidua de mi familia. En ocasión de mi casamiento (1982), ella me obsequió dicho recuerdo con el retrato de su abuela Mamá Pepa, y asimismo con la voluntad de que esta relación no se perdiera con el tiempo. 

He colocado el mismo en la mesa isabelina de un solo pie labrado donde el Dr. Sáenz Peña conversaba con el coronel Eduardo P. Villarruel, attaché argentino en Bélgica y Roma. La misma, llegó a mi poder por legado de su hija la señora Isolina Villarruel de Núñez Monasterio y de Acosta y Lara (1904-1993), gran contertulia de mi casa.

Mi tío bisabuelo don Martín de Castro Ramos (1848-1896), procurador, martillero, agrimensor y escribano público –hijo de D. Martín Hermenegildo Tiburcio de Castro y Domínguez de Garfias (1797-1859), notable hacendado de Soriano (R.O.U.) que integró el Padrón de Artigas de 1811, y de doña María Ramos y Quiñones (1810-1906), miembro de la comitiva de recepción de los Treinta y Tres Orientales-, casó con doña Magdalena Teófila de Escalada López Camelo (1845-1929), hija de D. José Eufrasio de los Dolores de Escalada Gadea, alcalde ordinario y escribano público de Soriano (R.O.U.). 

Don José Eufrasio de Escalada concedió a su primo 2º D. Tulio Bonifacio de Castro (1875-1938) –hijo del Comandante don Marcos de Castro Ramos, miembro del Partido Blanco oriental, y de Máxima María de los Dolores García de Castro (1854-1886), hija de uno de los oficiales que constituyeron el Ejército Libertador del general Lavalle- un cuadro de doble cartabón negro. El mismo lleva a) el escudo nacional argentino bordado con hilos de seda; b) Hojas del histórico Pino de San Lorenzo (Santa Fe), testigo del Combate donde participó su padre, el coronel D. Celedonio de Escalada, aclamado “Ciudadano Ilustre de las Provincias Unidas del Río de la Plata” por la Asamblea del Año XIII, junto al Gral. San Martín, aportándole el auxilio de su cañón y su tropilla de caballos blancos, y c) Hojas del Algarrobo de San Isidro (Bs. Aires), testimonios de la entrevista de los generales José de San Martín y Juan Martín de Pueyrredon en vísperas de concertar estrategias para la liberación de los pueblos americanos.

Este cuadro existente en nuestro archivo y recibido de manos de D. Ismael Secundino de Castro (1886-1962) fue realizado en Montevideo, junto con un retrato de Dña. Francisca Ramos de Quiñones y Acosta de Escalada, segunda mujer del Alcalde de Soriano y prima hermana-madrina de los hermanos Castro Ramos y Quiñones. 

Ciertamente, a partir de pocos objetos como son una estampa, un estuche, dos retratos, un mantel y un cuadro, hemos podido adentrarnos en las vidas a las que se refieren o tenían relación con ellos, de manera tal que casi se desvanece la pieza de museo –por decirlo así- y surge de ella la persona concreta, con nombre y apellido y sus relaciones familiares e históricas. Ese es el valor que una pieza histórica adquiere con el tiempo, tan sólo por haber tenido la fidelidad de conservarla con referencia a un pasaje de la tradición y haberlo dejado consignado para la posteridad. 

 

No se escriben recuerdos para los demás ni para uno mismo, 

sino para dar la vida a seres, a cosas,

que de otro modo no hubieran existido, 

ni vivido, ni hubieran salido jamás de los limbos... 

Alain Danielou

 

 

Bibliografía:

Archivo del autor.

Lily SOSA de NEWTON, Diccionario biográfico de mujeres argentinas, Buenos Aires, 1986, passim.

Vicente Osvaldo CUTOLO, Nuevo diccionario biográfico argentino (1750-1930), Editorial Elche, 1968.

AA.VV. Año del Libertador José de San Martín. Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Revistas núm. 9 y 10, Buenos Aires, 1950-1951, passim.

Adolfo Pedro CARRANZA, Patricias Argentinas, Sociedad Patricias Argentinas, Buenos Aires, 1910

Hilario VELASCO QUIROGA, La bandera de los Andes, Mendoza, 1943.

 

Notas:

Email del autor: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

(1) Mujer del señor Alberto Frías Bunge, sobrino tataranieto del gral. Manuel Belgrano.

(2) Hermano de mi sexto abuelo, el general don Juan Joseph de Paz y Figueroa e Ibáñez del Castrillo (1716-1767), Teniente General de Gobernador de Santiago del Estero, Tesorero de la Real Hacienda, encomendero, personaje acaudalado de larga y lucida actuación: un Departamento de la provincia lleva su nombre. Era primo hermano de la Beata MARIA ANTONIA de PAZ y FIGUEROA (1730-1799), fundadora de la Santa Casa de Ejercicios de Buenos Aires.

(3) El autor, en la década del ´50 fue alumno en Azul (BA) de la señorita Emma Josefina Segura Álvarez, que descendía de la patricia mendocina.

(4)  Era hijo del Ministro de Relaciones Exteriores de México, D. José Miguel Gutiérrez de Estrada, Caballero Gran Cruz de la Orden de Carlos III, y de la condesa doña Ana María Gómez de la Cortina. Recuérdense las Máximas para mi Hija, que el gral. San Martín le había dedicado a su madre, valores que ella transmitió a sus hijas. Cfr. Tomás Diego BERNARD (h), Comentarios de, Máximas para mi Hija. José de San Martín. Ed. Kapelusz, Buenos Aires, 1950.

(5) Recuérdense las Máximas para mi Hija, que el gral. San Martín le había dedicado a su madre, valores que ella transmitió a sus hijas. Cfr. Tomás Diego BERNARD (h), Comentarios de, Máximas para mi Hija. José de San Martín. Ed. Kapelusz, Buenos Aires, 1950.