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Paseando por el Censo de 1869

Ratio:  / 42
MaloBueno 

 por Alfonso Beccar Varela

 

Entre el 15 y 17 de septiembre de 1869, bajo la presidencia de Sarmiento, se realizó el primer censo de la población de la República Argentina.  El individuo a quien le tocó recorrer el Paseo de Julio (en la foto, una vista del mismo tres años más tarde) se topó con todo tipo de individuos y un gran número de extranjeros, ya que el dicho Paseo se ubicaba en lo que es hoy la Avenida Leandro N. Além en el centro de Buenos Aires y era entonces la calle frente al rio. Desde la Aduana (hoy en la parte de atrás de la Casa Rosada) a la barranca de la Plaza San Martín, había dos (o tal vez tres) muelles, uno directamente ubicado en el edificio de la Aduana y los otros entre ese lugar y lo que hoy sería la esquina de Além y M. T. de Alvear aproximadamente.

Caminando de Corrientes hacia Retiro, se encontró con norteamiericanos, ingleses, irlandeses, alemanes y argentinos, naturalmente, con profesiones como maquinista, fogonero, marinero, costurera, mayordomo y muchas más.

Cuando llega al número 96, sin embargo, probablemente le abren la puerta dos alemanes. Uno era Federico Clain, que dice tener 35 años y de profesión cocinero. El otro, Augusto Helcher (32) declara sin problemas ser de profesión "alcahuete", que como vemos en el diccionario de la Real Academia indica una “persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita”. Completan el cuadro en ese domicilio Eloisa Pintos, argentina de 28 años y Elena Brull, una irlandesa de la misma edad que son registradas como “rameras”.

Una casa más en dirección a Retiro, la número 99, parece proveer un poco de competencia al establecimiento anterior, si es que no trabajaban juntos.  El encargado es Juan Díaz de 27 años (oriental) también “alcahuete” de profesión. Sea porque le compra la comida hecha al cocinero alemán de al lado,  o porque la cocina él mismo, no se lista cocinero profesional es su casa. Juan declara como únicas habitantes de ese domicilio a 6 argentinas: María Bustos (de 30 años), Saturnina Díaz (22), Florentina Roblero (27), Carmen Flores (25), Eloisa Rodríguez (28) y María Beccar (26) (*).  Todas “rameras”. Ninguna de ellas sabía leer o escribir, mientras que el alcahuete sí declaró saberlo.

En ninguno de los dos domicilios se declaran clientes que estuvieran recibiendo tales "atenciones amorosas".

Sea cual fuere la impresión que tantas rameras juntas hayan causado en el censor (si lo suponemos hombre) sigue con su trabajo y golpea la puerta de la dirección adyacente hacia a Retiro, con los números 100 y 101. Aca encuentra un cambio de aire (probablemente con olor a madera), ya que la casa albergaba el día del censo a Daniel Laconteur de 63 años y dice ser inglés pese al apellido aparentemente franés y de profesión carpintero, con su hijo Juan de 15 (oriental y también carpintero) y all cocinero francés de 70 años Antonio Ternas. Todos estos saben leer y escribir, o así lo declaran. Vaya uno a saber cómo se llevaban son sus vecinas o con los alcahuetes de la cuadra.

Una casa más en dirección a Retiro, la 102, pareciera ser propiedad de (o alquinada por) Tomás Reganagco (32) y su mujer Catalina (27), ambos “ingleses” pese una vez más al apellido poco inglés. Él se declara de profesión “Fondero”, por lo que suponemos que el lugar era una fonda. Sea porque vivía con ellos o porque estaba de paso ese día, también encontramos ahí a Alberto Wattsaged, un inglés de 23 años que se declara “Plumerero”. A estos tres, se les suman un nutrido número de siete marineros ingleses, de entre 26 y 19 años. Todos estos, asi como el fondero y el plumerero declaran saber leer y escribir, aunque podemos suponer que los marineros lo harían en inglés. ¿Serian estos clientes de las "trabajadoras del sexo" casa de por medio?

Y así siguió su camino el que tomaba el censo ese día en Buenos Aires. Un marinero portugués, un cocinero italiano (por lo visto la cocina de toda Europa estaba representada en pocos metros!) y un fondero francés serían sus próximos entrevistados. Y no había hecho aún ni una cuadra. 

El día iba a ser largo…

 

NOTA: Es naturalmente la existencia y profesión de esta María Beccar que me atrajo a estas tan interesantes páginas del Censo de 1869, gentilmente identificadas por Coral Guanes. Desconozco la genealogía de esta María o más datos de su probablemente triste existencia. Especulo que bien podría ser hija de María de los Dolores Beccar (bautizada el 27 de diciembre de 1810 por el entonces Pe. Mariano Medrano Cabrera antes de ser Obispo de Buenos Aires), hija de Joaquín Rivera y Bernabela. Esta última, sin apellido, aparece listada como "esclava de Dn. Cosme Beccar", mi antepasado. Y en la época, la norma era nombrar a los hijos de las esclavas con el apellido del amo. Al poco tiempo de este bautismo, Cosme Beccar Febrer sería enviado a un verdadero "campo de concentración" donde los revolucionarios de mayo recluyeron a varios militares realistas, mandando a su familia (y por lo tanto a su esclava Bernabela y su bebita María de los Dolores) a la pobreza más abyecta.