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Un ajuar a principios del siglo XVIII

Ratio:  / 3
MaloBueno 

por Carlos F. Ibarguren Aguirre
extraído de "Los Antepasados", Buenos Aires, 1983

 

Miguel de Riglos ("Riblos") compareció ante el Escribano Francisco de Angulo y los testigos Alférez Miguel González Pacheco, Teniente Juan Ponce, Capitán Juan de la Torre y Licenciado Francisco José Verois, y dijo; Que “por quanto tengo tratado de contraer Matrimonio con Doña Josepha de Albarado, según orden de nuestra Santa Madre Iglesia, a honrra y gloria de Dios nuestro señor, y porque antes que se efectúe el vínculo he venido a otorgarle Recibo y carta de dote a la susodicha, de todos los vienes muebles y rayces que la susodicha tiene suyos y heredados del Capitán Joseph de Alvarado, su padre, y de Doña Beatriz Jofré de Arce, muger legítima del Capitán Don Pedro de Vera y Aragón, difuntos; para que se sepa con toda claridad y distinción”. Riblos nombraba tasador de dichos bienes al Alguacil Mayor Miguel de Obregón y, por su parte “Doña Josepha de la Rossa y Albarado” (sic) nombró al Capitán Nicolás de Torres, quienes evaluaron ese conjunto dotal en 24.447 pesos y 2 reales."

En esa escritura de reconocimiento de dote que se otorgó el 13-III-1711 ante el Escribano Francisco de Angulo, tanto Riblos como su futura consorte Josefa Rosa de Alvarado, mandaron a sus criados “fueran sacando las alhajas y demás cosas en presencia de los Tasadores (Miguel de Obregón y Nicolás de Torres) para que hicieran la tassación, a un quarto y sala principal de las cassas de su morada, y dieron principio para ello cossa por cossa, en la forma siguiente, de que dicho Don Miguel de Riblos se fue recibiendo”.

La lista es un maravilloso documento de lo que constituia el abundante "ajuar" de una dama de la alta sociedad porteña a principios del siglo XVIII. 

“Primeramente, las cassas de la morada de la dicha Doña Rosa, que se componen de diez y seis piesas o quartos con su patio, con su zaguán y puerta principal, huerta de arboledas, todo cubierto de teja y enladrillado; que lindaban por la parte del norte, calle Real de por medio, con un sittio despoblado del collegio de la Compañía de Jesús (una década mas adelante levantóse ahí el templo de San Ignacio, planeado y comenzado en 1710 por el Hermano arquitecto jesuita Juan Kraus, natural de Pilsen, en Bohemia, a cuya fábrica, muerto Kraus, dió fin en 1722 el Hermano arquitecto Juan Bautista Prímoli, nativo de Milán; y por el sur con sittio y cassas a Doña Antonia de Salazar, viuda del Capitán Juan Bautista de Aguirre; y por el este con sittio y cassas de Doña María Jufré de Arze; y por el poniente con sittio y cassas del Capitán Luis de Torres Briceño; las quales se tassaron en Diez mill pesos”. Este solar ubicaríase hoy a mitad de cuadra de la calle Moreno, en la vereda que da frente al Colegio Nacional Central, entre las calles Bolívar y Perú.

“Item: Se dió por resivido de quatro mill pesos, que la dicha Doña Rosa dijo tenía suyos a Réditos Pupilares en diferentes personas, como consta de las escripturas que estaban otorgadas ante el presente Escrivano”. Y seguidamente los tasadores procedieron a dar valor al ajuar de la novia, a saber:

Cuatro vestidos: Uno con “casaca, pollera y monillo (jubón feminil sin faldillas ni mangas) de tisú, campo rosado con flores de oro y plata”; otro “de tisú, casaca, monillo y pollera, campo de oro, flores de plata, aforrado de seda verde”; otro “de damasco azul, flores de oro, casaca y pollera, aforrada en tafetán (tela de seda) tornasoleado”; otro “negro de tafetán doble, casaca y pollera”.

Nueve polleras: una “de tafetán doble carmesí con encaje blanco fino”; otra “Muzga” (verde?) de gurbión, llana (gurvión: tejido de seda)”; otra “con jubón de raso azul con flores de lo mismo”; otra “de zempiterna (tela muy sólida de lana), con guarniciones de plata”; otra, “de camellón encarnado (camelote: tejido de seda), con encaje de plata”; otra “de calamaco” (tela de lana delgada); otra “de sempiterna azul”; otra, “negra de bayeta de Castilla (de lana) con monillo y mantellina (mantilla) negra con faxas de tafetán negro”; y otra “de vayeta de Quito, negra”.

Cinco “mantellinas: Una de tisú, campo blanco, flores de oro, aforrada de tafetán carmesí”; otra “de raso liso carmesí aforrada de tafetán azul, guarnecida con encaje blanco asentado al buelo”; otra “con tres encajes blancos”; y otra “de bayeta blanca de Castilla con faxas de tafetán carmesí”. “Dos revocillos (rebozos) de clarín” (hilo delgado). “Una casaca fondo muzgo y flores de oro; y otra de fondo carmesí y flores de oro y plata”. Tres “apretadores” (jubones): uno “de damasco carmesí”, otro de “tisú, campo blanco y flores de oro”, y el otro “guarnecido con encaje fino de oro”. “Una pieza de Bretaña angosta” (lienzo fino), y “un luto de Castilla, pollera y casaca”. “Seis pares de enaguas: una de tafetán doble carmesí, otra de Bretaña ancha con encaje fino; otra de Cambray (lienzo muy delgado) con puntas (puntillas) finas; otro de Bretaña y encaje ordinario; y otro de Bretaña, ancha, desilada”.

Seis “gregorillos” (prendas de lienzo conque las mujeres se cubrían el cuello, los pechos y espalda): dos “de olán (de Holanda), guarnecido con encaje fino”; otro “de Cambray guarnecido de encaje fino mediano”; otro “de Cambray guarnecido de cribos (agujeritos) y encajes”; otro “de Cambray llano con encaje apolillado”; y otro “de Cambray con encaje fino grande”.

“Tres mantos de Maestro, los dos llanos y el otro con puntas (puntillas), y un hábito de lanilla, pollera, escapulario (paño con cintas sobre el pecho y la espalda) y monillo”.

Un par de “sabanas de Roan florete (tela de algodón estampada), con cuatro almohadas, las dos bordadas de seda azul y encarnada, y las otras dos llanas”. Y otro par de “sabanas” también de “Roan”.

Diez camisas: una “cuerpo de Bretaña ancha, mangas de Cambray, asiento bobillo (encaje alrededor del escote) y puños de encajes finos”; otra “cuerpo de Bretaña y mangas de Cambray, asiento bobillo y puños de encaje pitiflor (?)”; otra “cuerpo de Bretaña y mangas de Cambray, asiento y puños de cribos (con aberturas), guarnecidos de encajes finos”; otra “de Bretaña ancha, asiento de flores”; otra “de Bretaña ancha con encajes finos”; cuatro “en corte de Bretaña y mangas de Cambray”; y una más, “en oja”, cuerpo, mangas y asientos de lo mismo.

“Cinco Monillos (jubones femeninos)”; cuatro “blancos llanos de Bretaña y ozca” (de color hosca, moreno oscuro); y otro “bordado de seda carmesí mangas de Bretaña, cuerpo de ozca”.

“Una alfombra turquesca nueva” y “doce coxines de terciopelo carmesí, por ambas partes, guarnecidos de sevillanita (franjita, ribete o adorno semejante) de oro fino, con borlas de oro y seda carmesí”.

“Cuatro cintas de trenzas de oro y plata, de tres baras cada una”; y “catorce pedazos de cintas de trenzas de diferentes colores”, cinco de ellas “de oro y plata y las demás ordinarias”.

“Cuatro tocados” (gorros); uno “de cinta de plata, guarnecido de puntas de plata”; otro “de cinta blanca con flores y encajes de oro”; otro “de cintas de plata”; y otro “de cinta carmesí bordado de ylo de oro con fleco carmesí”.

Una “montera (sombrero cónico) de plumas de tisú”, y dos “peynes de carey, uno grande y otro mediano”.

Nueve pañuelos; uno “de red para la caveza, guarnecido de encaje fino”; otro “de vicuña con fleco de seda azul y plata”; otro “de vicuña muzgo con encaje de seda verde y hilo de oro”; cinco “con seda de diferentes colores”, y “un paño de manos de Cambray guarnecido con encaje fino”

“Un delantal de lino con soles labrados” y “dos pares de evillas de plata de zapatos”.

Tres pares de guantes; uno “de seda naranjada y oro”; otros dos “ordinarios”. Seis pares de medias; tres “de seda” y tres “de su usso”. Y tres pares de “calzetas nuebas”.

Tres abanicos y dos espejos pequeños. Un “cofrezito de carey con espejo en la tapa, aforrado de Christal, con un dezenario de bufado” (rosario pequeño de vidrio soplado; bufado); y otro “cofrezito de guardar joyas, aforrado de baqueta (vaqueta; cuero de buey o vaca curtido) con su zerradura y llave”.

“Un cruzifixo de oro con cruz de lo mesmo y remates de perlas”; otro “con cruz de oro esmaltadas de esmeraldas y tres perlas por remate”; y otra “cruz de oro con un cruzifixo de lo mesmo por un lado, y por otro una imagen de Nuestra Señora”.

Tres pares de “zarzillos” (pendientes); dos “de oro guarnecido de perlas con almendras de christal”; otro también de oro; y otro “de oro con pequeñas ygas (higas; dijes en figura de puño), guarnecidos de perlas”. Tres “boquinganas” (?) de oro esmaltadas con diamantes”. Veintiuna sortijas; dos “de oro con piedras blancas guarnecidas de perlas”; otra “de oro con siete puntas de esmeraldas”; otra “de oro con piedra azul ordinaria”; otra “de oro piedra ordinaria”; otra “de oro bien obrada con una esmeralda grande”; otra “de diamantes a los lados y la piedra del medio, rubí”; otras siete “de oro de diferentes piedras”; “tres sortijas llamadas tunbagas (liga de cobre y oro)”; y, de yapa, dos anillos “de oro con quatro esmeraldas cada uno”. Cinco pares más de “zarzillos”; unos “de oro con siete esmeraldas guarnecidos de perlas con ygas de coral”; otros “de oro esmaltado de perlas con canastilla de lo mesmo”; y otros dos “guarnecidos de perlas con almendras de christal”. “Un zintillo de esmeraldas”. “Una gargantilla de dos sartas de perlas con ygas berdes y negras”. “Dos onzas y diez adarmes” era el valor de otra gargantilla de perlas de buen oriente”. Seguían “una Rosa de oro con una esmeralda en el medio guarnecida de perlas con su punzón de plata”; unas “manillas” (pulseras) “de perlas que pesaron seis onzas”; y “dos onzas y media de perlas en unas manillas, lo más aljófar” (es decir perlitas surtidas); “seis pares de botones de filigrana de oro para puños” y “seis onzas de sevillaneta (?) fina de oro”.

“Dos rosarios; el uno de azabache labrado, ensartado en seda con borlas al remate de ylo de plata y seda negra”; y el otro “de vidrio engarzado”. “Un dezenario engarzado” (rosario pequeño de 10 cuentas); otro “rozario de coral engarzado en plata y guarnecido de filigrana de plata, con cruz de lo mesmo”; y otros dos “rosarios de ámbar en cordón de seda”; amén de otro “de coco ensartado en seda verde y oro”.

Cuatro “cajetas”; una “de carey embutida”; otra “guarnezida de oro, de carey”; otra “de amatista guarnezida de oro”; y otra también “de carey”. Asimismo dos “cajas de la (H) abana vien tratadas, con zerraduras y llaves”; otra “del Brasil”; “una cajita de costura”; y una “caja ordinaria”.

“Un pabellón de quijos (vidrios) con sobrecama (colcha) y rodapiés (friso)”. “Una sobrecama blanca de motilla (nudillos)”; otra “de cordonzillo de Santiago”. “Una frazada de Lima” y “dos colchones ordinarios”, a par de otra “sobrecama de badanilla colorada” (piel de oveja curtida). “Una silla de manos”; 200 “tachuelas grandes doradas” y 500 “pequeñas sin dorar”; además de “cinco libras de clavos y pimienta” (cera vegetal; pimientilla?).

“Una tabla de manteles alemaniscos (labrados al estilo alemán) con doze servilletas”. Y estas piezas de metal; 18 “platillos”; 5 fuentes, 4 candeleros con sus arandelas; 16 cucharas” 2 saleros”; 8 “tembladeras” (vasos anchos); 2 jarros; una palangana; un cucharón; 2 “salvillas” (bandejas); 6 cucharas; una “flamenquilla” (especie de navaja); dos “bernegales” (tazas anchas); 7 tenedores; una olla; 4 “mates guarnecidos de plata, el uno con su apartador de lo mesmo”; un “calix de plata sobre dorada, esmaltada en coral, y un platillo y vinajeras de lo mesmo”.

Inventariáronse igualmente algunos libros, cuyos títulos eran; “Oficio de la Virgen”; “Relox dormido”; “Tratado de la Oración”; “De Kempis” (La Imitación de Cristo); “Ramillete de divinas flores”; “Meditación de San Agustín”; “Eussebio de Borssibarso” (sic); “La vida de la Bienaventurada Angela Margarita” (Angela de Mérici, santa italiana que fundó las ursulinas en 1537?); “Las obras de Falcón” (Cristóbal Falcao, poeta portugués, 1518-1557); “Representación de la Verdad”; “Avisos para la muerte”; “Laberinto sin salida”; y 11 volúmenes pequeños diversamenbte rotulados.

Por último , menciono los esclavos que consigna el documento, con sus precios entre paréntesis: Una negra de 13 a 14 años nombrada Josepha ($ 450); un negrito de pecho de nombre Juan ($100); y el moreno llamado Francisco de 18 a 20 años ($450). Y todo aquel importante conjunto dotal que acabo de detallar, monto traducido a dinero: $ 24.447 y 2 reales, valor que Miguel de Riblos dió por recibido como perteneciente a los bienes propios de su esposa Josefa Rosa Alvarado.