GENEALOGÍA

Nuestra completa base de datos

Conquistadores, descubridores, gobernantes, caudillos, militares, escritores... descubra quiénes fueron, quiénes fueron sus mayores y quienes son sus descendientes.

Sumérjase en la más completa base de datos de genealogía de las familias tradicionales argentinas.

 

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HERÁLDICA

El arte del blasón

Disfrute, infórmese y aprenda disfrutando con los escudos de armas correspondientes a los linajes de más abolengo que han habitado el Virreinato del Río de la Plata.

 

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HISTORIA

Hechos que marcaron una época

Es imposible separar la genealogía de las familias que figuran en nuestra base de datos de la historia de América. Miembros de los linajes que aquí aparecen estudiados han sido próceres, virreyes, gobernadores, personalidades destacadas, etc.

 

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Don Roberto Cunninghame Graham

Ratio:  / 3

 por Carlos P. Ibarguren Uriburu

Un gran espíritu, que parecía venir del fondo de nuestro pasado, acaba de apagarse en esta tierra que visitaba después de sesenta años de ausencia. El destino tiene a veces designios simbólicos. Don Roberto Cunninghame Graham se ha extinguido en la senectud, como una tarde serena, junto a nuestra pampa que él creyó no volvería a ver jamás y cuya imagen lejana le acompañó cariñosamente en su larga vida y llenó de color y de evocación el alma de este artista.

Don Roberto era un hombre de otros tiempos. Su peculiar figura quijotesca representaba fielmente a su espíritu aventurero y soñador. Alto, elegante, fino, su apostura era señoril, sin afectación, su gesto y sus ademanes atraían con llaneza cordial, y en su andar garboso percibíase el donaire de un mosquetero de leyenda. Su noble rostro enjuto de amplia frente, ojos vivísimos y mostachos airosos se alargaba con la perilla puntiaguda que daba a su fisonomía la expresión de un hidalgo español del siglo de oro.

Sangre andaluza, cálida y vibrante de conquistadores hazañosos, y sangre escocesa de arrojados navegantes para quienes el mar ofrecía el encanto inefable del misterio y del infinito, corría en su nervioso cuerpo y lo encendía empujándolo tras de las quimeras. De aquí ese afán errante e inquieto del joven Roberto que lo llevó a peregrinar por los Continentes y especialmente por Sud América, en busca de vida libre, azarosa, de mundos nuevos y de horizontes ilimitados. Ello explica su amor profundo y perenne a la llanura argentina que conociera y sintiera intensamente a mediados del siglo pasado y que -- como dijera en carta íntima a un amigo -- la pampa es un “océano terrestre cuyas olas no amenazan porque acarician”. Y en sus recuerdos -- como él mismo escribiera -- no se borró nunca aquel inmenso y silencioso mar de yerbas en el que todo era espacioso y vasto: La tierra, el cielo, los innúmeros ganados cimarrones, los maravillosos juegos de la luz; las tempestades furiosas y supremas, y por sobre todo el ánimo de los hombres que se sentían libres cara a cara con la naturaleza, bajo estos hondos cielos meridionales.

En sus correrías Cunningham Graham convivió íntimamente con los gauchos, traspasó la frontera, vagó por el desierto y peleó contra los indios.

 

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Monseñor Dean Dr. D. Juan José Álvarez

Ratio:  / 2

Publicado en Buenos Aires en el año 1872
en el periódico "La República" y copiado del
"Diccionario Biográfico Americano" de 1875
y otras publicaciones.

Al aplaudir sinceramente el acierto con que ha procedido el Senado Argentino, en su propuesta en terna para Arzobispo; componiéndola de tres personas de indisputable mérito, por sus servicios, talentos y virtudes, y felicitándonos de ver figurar en ella á nuestro compatriota el Dr. Alvarez; nos ha parecido bien escribir algunas líneas, manifestando á grandes rasgos, los antecedentes políticos y la carrera eclesiástica y literaria de este ilustre y modesto sacerdote, que hace honor al clero de la República. 

Estando ya propuesta á Su Santidad por el Poder Ejecutivo Nacional, el Reverendo Padre Esquiú, que venía primero en la terna, nuestra intencion no es otra que dar a conocer aquel otro ilustre ministro del Señor y justificar la dignísima eleccion del Senado. Serémos sumamente concisos: de esa manera quedarán solo de relieve los verdaderos hechos, sin que nada se deba á la habilidad del cronista: el lector podrá hacer la apreciacion de esa vida intachable y colmada de honores merecidos. 

El Ilustrísimo Prelado Doméstico de Su Santidad, Dean de la Santa Iglesia Catedral del Paraná, Monseñor Doctor Don Juan José Alvarez, es oriundo de la Ciudad del Paraná, Provincia de Entre-Rios, en la República Argentina, y podrá contar cuarenta y cinco años. (En 1872) 

Hizo y terminó sus estudios preparatorios en la Ciudad de Buenos Aires, en el Colegio de la Compañía de Jesús, y los estudios Teológicos en el Convento de San Francisco de la misma. 

Estudió jurisprudencia en esta Universidad, de donde recibió el grado de Doctor en ambos Derechos, el 17 de Diciembre del año 1846. En el año de 1845, dictó gratuitamente, en la misma Universidad, la Cátedra de Filosofía, a solicitud de los notables alumnos que allí cursaban, y en sustitución del muy digno patriota Dr. D. José Leon Banegas, impedido por larga y grave enfermedad; habiendo sido sus discípulos, entonces, los Dres. D. Manuel Quintana, Don Manuel Antonio Argerich y otros ilustrados Abogados, que hoy honran el Foro Argentino y la ciencia de Hipócrates. 

En Abril de 1847, el Ilustrísimo Señor Obispo Diocesano Doctor Don Mariano Medrano y Cabrera, le confirió las órdenes sagradas y cantó su primera misa el 1º de Mayo del mismo año.

Ingresó á la Academia Teórico-Práctica de Jurisprudencia en Noviembre de 1849, y en el año de 1854, se le espidió el título de Abogado, que se registra en el archivo de la Escribanía Pública de D. Pedro Calleja y Prieto. 

En el año de 1851, encontrándose emigrado el Dr. Alvarez, en Montevideo, con motivo del pronunciamiento militar del General D. Justo José de Urquiza, Gobernador de Entre-Rios, contra la tiranía de Rosas; fue nombrado Capellan de Honor y Secretario, á la vez, de la Legación Argentina, que se acreditó cerca del Gobierno de la Repúbica Oriental del Uruguay, y que desempeño el Dr. D. Diógenes J. de Urquiza. 

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Manuel Antonio Castro y González

Ratio:  / 1

por Carlos F. Ibarguren Aguirre
Extraido de "Los Antepasados", Buenos Aires, 1983

Manuel Antonio Castro y González (ilustración abajo), nació en Salta el 9-VI-1776 (no en 1772 como estampa el Doctor Levene, cuando se refiere al personaje en su estudio sobre La Academia de Jurisprudencia). Según yo vi en el Libro Nº 6 de Bautismos de la Iglesia de La Merced de Salta, al folio 177 consta que el 12-VI-1776 fue cristianado, por el Maestro Francisco Toledo, Manuel Antonio, “criatura de tres días”, hijo legítimo de Pheliciano Castro y de doña Margarita González; fueron padrinos del párvulo el Maestre de Campo Miguel Gallo y doña Angela Gallo.

Después de recibir nociones primariaabandonó la “Casa de Trejo” y pasó a la Universidad de Chuquisaca, donde el año 1805 — uno después de Mariano Moreno y Antonio Sáenz, y dos antes que Tomás de Anchorena — Castro se recibió de abogado. (Con él también los salteños Mariano Joaquín de Boedo, futuro Diputado al Congreso de Tucumán, y José María de Otero Torres).

El doctor Castro se inicia en la función pública

El historiador Vicente F. López pintó a don Manuel Antonio de esta manera en cuatro párrafos, sin demasiada simpatía; “Tenía una frente angosta y elevada, pómulos saliente, carrillos enjutos, cejas arqueadas y altas, ojos convergentes como los coyas, pero grandes y con forma de almendras; color bilioso, oscuro, busto tieso y cabeza ensimismada. Hombre serio y de probidad intachable, gozaba de mucha reputación y respeto ... Su estilo era árido y campanudo, de poca inventiva en el desarrollo y poca extensión en el movimiento de ideas ... Estaba habituado a hablar con imaginación y gusto literario, su frase era casi siempre afectada, engreída y pretenciosa, aunque correcta, honrada y regular”.

Así pues, con su título doctoral debajo del brazo, no permaneció Castro inactivo en el Alto Perú. El Virrey le nombró subdelegado ante las autoridades de la Paz, de la región de Yungas; y el Gobernador Intendente de la Paz y Presidente de la Audiencia de Charcas, García de León Pizarro, lo convirtió en su secretario de confianza.

Por entonces, García Pizarro y el Arzobispo de la Plata Benito María Moxó y Francolí, eran sospechado de “carlotistas”, y de ser meros instrumentos del Virrey “francés” Liniers. El 25-V-1809 una pueblada, dirigida por los Oidores y el bajo clero, al grito de “quieren entregarnos a los portugueses!”, “viva don Fernando VII!”, irrumpió por las calles de Chuquisaca. Las turbas se apoderaron del palacio; el Presidente García Pizarro fue hecho prisionero; la Audiencia quedó a cargo del gobierno, y el Coronel Arenales tomó el mando de las milicias lugareñas, a fin de salvaguardar el orden y sostener la rebelión.

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José Bernardo Iturraspe

Ratio:  / 6

por Juan Fernando del Pazo

José Bernardo Iturraspe nació en el seno de la familia constituida por José Iturraspe Gálvez y María del Carmen Freyre, y conoció desde muy joven las privaciones y sinsabores que la participación en la política acarrean. En su casa se vivieron persecuciones durante la hegemonía de Rosas. Un tío materno, Ventura Freyre, fue fusilado por orden de Juan Pablo López, cuando éste todavía respondía a las órdenes de don Juan Manuel. Dice la tradición que cuando Garibaldi incursionó por estas tierras, adhiriendo a la lucha contra Rosas, encontró refugio en la estancia paterna, y que en gratitud por este gesto, legó su sable al dueño de casa y gentil huésped.

José Bernardo Iturraspe nace en la ciudad de santa Fe el 30 de julio de 1847, siendo bautizado al día siguiente por el cura de la Matriz don José de Amenábar, bajo el padrinazgo de sus tíos Bernardo y Elena Iturraspe. En cumplimiento de una tradición inveterada recibió el nombre del santo del día anteponiéndoseles los del padre y padrino: José Bernardo Ignacio.

Inicia sus estudios en el Colegio de la América del Sud, de Buenos Aires (en donde tiene como compañeros, entre otros, a Roque Sáenz Peña, Joaquín Cullen y Máximo Paz), continuándolos en el recientemente reabierto colegio de los jesuitas de su ciudad natal.

Tras un fallido intento por dedicarse al estudio de las leyes, decide emplearse en un Registro de Comercio de la ciudad de Buenos Aires. Al poco tiempo se establece en Montevideo al frente de una Casa de Cambios y Corretajes.

Años más tarde, respondiendo al llamado de su padre, se hace cargo de la empresa familiar: el molino harinero “San José”, en la ciudad de Esperanza. Será a cargo de la administración del molino en que se hará evidente su condición de empresario pujante y exitoso. Con la adquisición de grandes extensiones de tierras en las provincias de Santa Fe y Córdoba funda las colonias de San Vicente, Alcorta, San Jorge, Sastre, Margarita, Eustolia, Elisa, Ceres, Iturraspe, San Bernardo, en la primera,  y en Córdoba, las de Freyre, Iturraspe, Luis A. Sauze, Quebracho Herrado y  San Francisco.

Nunca había participado directamente en la política local, si bien por razones de parentesco pertenecía al partido opositor al gobierno. Recuérdese la lucha entre el iriondismo gobernante, enrolado en el Club del Pueblo, y el partido liberal, o de La Conciliación, en cuyas filas actuaban tíos, primos y hermanos de don José Bernardo.

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Simón de Iriondo

Ratio:  / 2

por Juan Fernando del Pazo

Simón de Iriondo (ver detalles de su genealogía) nació en la ciudad de Santa Fe el 28 de octubre de 1836, en el hogar formado por don Urbano de Iriondo y doña Petrona Candioti. “El 28 de octubre de 1836 – escribe su padre en su cuaderno de “Memorias” –  dio a luz Petrona un niño a quien se le puso por nombre Simón Tadeo. Lo bautizó el Dr. D. Estanislao Leante, Canónigo de la Catedral de Córdoba, y fueron sus padrinos Dn. Felipe Ma. de Roldán y mi hermana política Da. Dolores Candioti”. Sus nombres los debe a la inveterada tradición de bautizar a los recién nacidos con los nombres de los santos del día, en su caso, los de los apóstoles San Simón y San Judas Tadeo.

Escaso tiempo gozó de tranquilidad en el seno de su familia, ya que, luego de la muerte del Brigadier Estanislao López, su padre habría de sufrir las amarguras de la persecución política y del exilio obligado.

Realizó sus primeros estudios en la histórica Escuela de San Francisco, para continuarlos luego en el Colegio de Montserrat, de la ciudad de Córdoba, la “Docta”. De allí pasa a estudiar en la ciudad de Buenos Aires, en cuya Facultad de Derecho habría de recibirse de abogado, en 1858, a los veintidós años. Alcanzó el grado de doctor con la tesis: “Los hijos adoptivos son de la sucesión ab-intestato, preferidos a los descendientes legítimos”. Fue su padrino de tesis el afamado abogado Manuel Quintana, futuro presidente de la Nación.

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