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César Bustillo: Aniversario de su fallecimiento

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por Ing. Rodolfo Cabral
Comisión de Estudios Históricos de Berazategui

 

El 7 de abril de 1969, hace 45 años, fallecía el artista plástico, nacido en Plátanos: César Bustillo. ¿Quién era esta persona que se identifica tanto con la localidad de Plátanos? ¿Sabia Ud. que tres hojas de plátano lo acompañan en su descanso eterno?

César Bustillo Ayerza fue el mayor de 8 hermanos. Nació en Plátanos el 21 de noviembre de 1917, a la vera del arroyo Las Conchitas. Sus padres fueron: el reconocido arquitecto Alejandro Bustillo Madero y María Blanca Ayerza Jacobé, llamada por los conocidos simplemente como Cachita. Sus padres se casaron en el año 1916 y vivieron muchos años en una casa contigua a la estación de Plátanos, en el hoy desaparecido chalet Claveles, que fue un regalo del padre de la novia, Don Alfonso Ayerza Zavala, dueño del Haras Las Hormigas, a la feliz pareja.

Los hermanos se llaman: Jorge, Alejandro, Mario, Nelly, Marta, Blanca e Inés. César, Jorge y Marta Bustillo, fueron bautizados en la iglesia de Santa María de Hudson y están anotados en sus libros parroquiales.

Los cuatro hermanos varones, concurrían al colegio de San Salvador, en la ciudad de Buenos Aires, para lo cual, todos los días, tomaban el tren de las 8 de la mañana, hasta Plaza Constitución, donde los esperaba un taxi, contratado por su padre que los llevaba hasta el colegio ubicado en la calle Callao. A la tarde realizaban el viaje en sentido contrario, pero estaban autorizados a retirarse unos minutos antes, para tomar el tren de las 19.22, hasta su hogar en Plátanos.

El viaje en tren fue fuente de un sinfín de aventuras, para estos chicos nacidos y criados en las orillas del arroyo Las Conchitas. Una de las tantas cosas que hacían, era llevar una flauta pequeña (pequeña para que su madre no se diera cuenta), y pasaban por los vagones tocando la flauta y pidiendo alguna moneda.

Otra travesura era sacar el abono de segunda clase, en lugar del de primera, quedándose con la diferencia. En aquellos tiempos de locomotoras a vapor del Ferrocarril del Sud, se viajaba en dos tipos de vagones: de primera y segunda clase. Hoy eso ha desaparecido. Una aventura más peligrosa era jugar en el puente ferroviario sobre el arroyo cuando se acercaban alguna locomotora a vapor. Este puente ya no existe, fue reemplazado por otro en el año 1996.

Ya mayor, estudió arquitectura como su padre, en la Universidad de Buenos Aires, pero faltándole pocas materias, dejó la carrera.

Su nombre figura en el diccionario de artistas plásticos de la República Argentina. Su obra magna, son los frescos del Hall de entrada del Hotel Provincial de Mar del Plata, realizados en 1948. Estas imágenes mezclan gauchos, caballos, atletas griegos y toda la fauna marítima de Mar del Plata.

Cuando se ingresa al Hotel Provincial, se puede leer sobre piedra negra el siguiente nombre: César Bustillo. Sin embargo, su arte fue incomprendido por las autoridades de esa época y fue obligado a pintar taparrabos sobre la desnudez de su obra. 

Ana María de Mena, biógrafa de César, nos dice: “el crítico Fernando De María dijo que estos son los frescos más argentinos y viriles que ilustran una pared de mi patria.” Y al verlos, Siqueiros, el consagrado muralista azteca, comentó sobre Bustillo: “Qué lástima que no haya nacido en México.”

Una obra suya pequeña de tamaño, pero de gran significado: es la piedra blanca tallada en memoria de Guillermo Enrique Hudson, en el solar de los 25 Ombúes, en Florencio Varela.

César Bustillo vivía y trabajaba en una pobreza franciscana en su atelier de la calle 43, de Plátanos, bajo los los cuidados de la familia de Gregorio Serventi. Es de notar que siempre prefirió a sus humildes amigos de Plátanos, (entre ellos Leopoldo Herrera), y no las reuniones de la elite porteña a la que pertenecía por lazos familiares.

Cuando falleció el 7 de abril de 1969, sus restos fueron acompañados por tres hojas de un plátano de su Plátanos natal. Suponemos sean quizás del mismo árbol bajo el cual él y su novia (luego esposa, Celina Julia Seré Bernal), se juraron amor eterno. De ese árbol Don Gregorio Serventi llevó tres hojitas, que acompañaron a César hasta su destino final.

Este simple hecho sirvió para que su hermano Mario, le dedicara unos versos al hermano ausente.

Con estas pinceladas de la vida de César Bustillo, espero que se motive el lector a descubrir más sobre la figura de este gran artista de Berazategui, cuyo nombre recuerdan una calle (43 de Plátanos), un barrio en Hudson, un museo, y varias escuelas en distintas ramas educativas que llevan su nombre.