GENEALOGÍA

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Conquistadores, descubridores, gobernantes, caudillos, militares, escritores... descubra quiénes fueron, quiénes fueron sus mayores y quienes son sus descendientes.

Sumérjase en la más completa base de datos de genealogía de las familias tradicionales argentinas.

 

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Madre Mercedes Guerra y Contreras

Ratio:  / 8
MaloBueno 

por Aldo Marcos de Castro Paz
Publicado originalmente en: Junta de Historia Eclesiástica Argentina
Archivum XXI, 2002, ISBN, 0325/5506

 

Santiagueña insigne, conoce el dolor en sí misma, porque Dios la llamaría para aliviar los dolores físicos, morales e intelectuales de los hombres y mujeres de su tiempo. Huérfana desde la cuna, conoce la amargura del exilio y las alternativas domésticas y económicas del trasplante; postergada para ingresar al Monasterio de clausura, ve pasar los mejores años de su vida desde el umbral de la “espera” y desde la fraternidad del servicio.

Córdoba y Buenos Aires son el escenario de los principales años de su vida de terciaria franciscana (mirando a Francisco Solano émulo de Francisco de Asís), y será catequista, maestra gratuita a domicilio de alumnos incorregibles, veladora de enfermos de casa en casa.

La epidemia de la fiebre amarilla la encuentra siempre activa y diligente a la cabecera de los apestados. Recibirá el “Premio a la Virtud”, otorgado por la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires y la Sociedad de Beneficencia, a instancias de la señora Micaela Cascallares de Paz y de una comisión ad hoc de señoras. 

Ciega de pronto, cuidando al señor Ambrosio de Lezica, casado con su amiga misia Rosa Lastra, recuperó la vista rezando una novena a la Virgen y aplicándose el agua de Lourdes que le trajo un hijo de éstos. 

Busca compañeras de camino y logra iniciar recién a la edad de 63 años su “Conservatorio Caridad de San Francisco”. Una significativa imagen del Niño Jesús de la Espina le señalará la misión a emprender. Este es el germen de la Congregación de Hermanas Terciarias Franciscanas de la Caridad que funda en 1880, mediando los episodios de la ceguera y la recuperación de la vista, la incomprensión y el abandono de los suyos.

Las epidemias de fiebre amarilla, tifus, cólera, viruela y escarlatina, la encuentran siempre junto al enfermo, aun en el campo de batalla, entre el silbido de las balas...

Ya en la vejez, es madre de los huérfanos de las víctimas del cólera, fundando el “Asilo San José” frente a la Laguna de Chascomús, en la Provincia de Buenos Aires. 

A pesar de sus años y mala salud, va a Roma para el Año Santo de 1900 y recibe del Papa León XIII el acertado elogio de “He aquí la Mujer Fuerte del Evangelio”. 

El fruto de sus obras y aspiraciones aún perdura en la labor de sus Hijas en las aulas y junto al lecho del dolor. El “Colegio Mercedes Guerra” de Santiago del Estero perpetúa su nombre y actualiza este sello evangélico de solicitud maternal y asistencial.